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Gabriel Antonio de Borbón y Sajonia

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Biografía

Borbón y Sajonia, Gabriel Antonio de. Portici (Italia), 11.V.1752 – San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 23.XI.1788. Infante de España, traductor, mecenas, músico, coleccionista, académico de honor.

Tercer hijo varón de los reyes Carlos III y María Amalia de Sajonia, nació en el real sitio de Portici, siendo por entonces su padre rey de Nápoles y Sicilia bajo el nombre de Carlos VII. El nacimiento se celebró también en la Corte de Madrid con un día de gala, como era habitual en estas ocasiones.

Tras la muerte del rey Fernando VI, el 10 de agosto de 1759, sin descendencia directa, le sucedió en el trono de España su hermano Carlos, quien abandonó Nápoles, acompañado por su familia, el 7 de octubre de aquel año, cuando Gabriel tenía siete años de edad. La familia entró por el puerto de Barcelona, y tras varias paradas y estancias en diferentes ciudades, llegaron a la Corte en el mes de diciembre, aunque la entrada oficial se celebró ya en el mes de enero de 1760. Durante su vida en Madrid hubo un período de formación como infante de España que duró hasta 1778, cuando alcanzó la mayoría de edad. Ya desde su nacimiento y estancia en Nápoles su educación había sido políglota: italiano, español, francés y algo en alemán, la lengua materna de su madre.

En Madrid, él y sus hermanos recibieron lecciones de baile bajo la dirección de Antonio Scio Cristiani, acompañado por el violinista Manuel Camato.

Junto con las lecciones de religión y moral, recibían también las de humanidades, historia, física, geografía, matemáticas y la lectura y estudio de una selección de libros literarios.

La música se convirtió para Gabriel en una de sus actividades favoritas, y ya fue para él un elemento esencial a lo largo de su vida. Había dos ocasiones al año en que la música se convertía en el centro de atención: durante las tres noches de carnestolendas y el 11 de mayo, cumpleaños del infante. En aquellas actuaciones participaban no sólo músicos españoles y extranjeros, sino que también se interpretaban números musicales y circenses ofrecidos por compañías de comediantes. Entre los músicos que formaban la orquesta de cámara de los infantes estaban Felipe Sabatini, Nicolás Conforto, Francisco Landini, Manuel Camato, Domingo Porreti y José de Nebra.

El 27 de junio de 1762, tras haber cumplido los diez años, recibió el collar de la Orden del Toisón de Oro, insignia que le había sido concedida al poco de nacer por Fernando VI. Por entonces era clara ya la afición de coleccionista del infante, que mandó comprar un órgano. En 1763, por ejemplo, se hicieron compras de pinturas, libros, relojes, estampas e instrumentos matemáticos y físicos, y al año siguiente, una linterna mágica.

En 1764, año en que se produjo el motín de Esquilache, Carlos III decidió nombrar como preceptor de los infantes, y en sustitución de los dos jesuitas que ocupaban ese puesto, al erudito Francisco Pérez Bayer, sacerdote valenciano que catalogaba los códices del monasterio de El Escorial. Años más tarde, en 1768, Pérez Bayer quedó como supervisor y coordinador de un equipo de maestros de los infantes Gabriel y Antonio, formado por los sacerdotes José de Yeregui y Vicente Blasco, este último rector que había sido de la Universidad de Valencia, donde enseñaba Filosofía.

Al morir a finales de 1765 el infante Felipe —hermano de Carlos III—, duque de Parma, de Plasencia y de Guastalla, dejando vacante el gran priorato de San Juan en Castilla y otras encomiendas en las cuatro Órdenes militares, pasaron todas a pertenecer al infante Gabriel. Hizo falta una dispensa del papa Clemente XIII y otra del gran maestre de Malta para hacerle gran prior de esta Orden militar en los reinos de Castilla y León, siendo las poblaciones de Alcázar de San Juan y Consuegra sus puntos principales. El nombramiento está fechado el 23 de febrero de 1766.

A lo largo de aquel año siguió haciendo compras singulares, como un interesante cuadrante horizontal y universal que le presentó el matemático Esteban Lepinoy, una segunda linterna mágica de doce cristales, un juego de doce estampas y cuatro flautas.

Al año siguiente aumentó el número de instrumentos musicales, con catorce trompas marinas, ocho pares de castañuelas, una mandurria y un juego de cuerdas para su guitarra.

En 1768, tras la muerte del padre José de Nebra, organista y vicemaestro de la real capilla, que también era maestro de clave del infante Gabriel, Nicolás Conforto le sucedió en el puesto de maestro de clave.

Aquel año el infante compró un juego de láminas sobre El Quijote para adornar su gabinete.

A partir de 1770 es cuando se comenzó a perfilar claramente la labor de mecenazgo del infante, ya que la política de adquisición de obras de arte y libros empezó a ser llevada por su preceptor Pérez Bayer, y la musical por su maestro de clave Nicolás Conforto.

Así, aquel año, Pérez Bayer compró una obra de Mariano Salvador Maella, y Conforto unos papeles de música de un compositor alemán, para las clases de clave, además de preparar, junto con Pascual Capella, la representación de una ópera que se realizó en el monasterio de El Escorial.

En 1770 y 1771 aumentó su colección de monedas, entre otras, unas de comercio corriente en todas las Cortes de Europa, varias series de monedas conmemorativas de hombres ilustres y hechos históricos, y una colección de monedas y medallones de oro y plata del electorado y palatinado del Rhin. Por entonces, el infante compró, a un extranjero que se hallaba de paso por Madrid, una armónica u órgano de vasos, variante perfeccionada de los vasos musicales, cuya invención se atribuye al estadista y científico norteamericano Benjamin Franklin, con quien llegó a cartearse don Gabriel. También comenzó a interesarse por las obras de ingeniería y las máquinas, instalándose en el real sitio de San Ildefonso el gabinete de máquinas conocido con el nombre de pieza Peletier.  En 1772 se publicó la traducción al castellano de las obras del historiador Cayo Crispo Salustio, atribuida al infante Gabriel. Los estudiosos opinan que la traducción fue del Infante, aunque posiblemente Pérez Bayer hiciese la corrección minuciosa de los trabajos de su pupilo en el estudio del latín, antes de su definitiva redacción. En cualquier caso, fue seguramente su actividad más importante, y la más conocida, como mecenas, aparte de traductor. Juan Antonio Pellicer, en su Ensayo de una bibliotheca de traductores españoles (1778), sitúa en el primero y más digno “artículo” de esos traductores al infante Gabriel de Borbón, dedicando elogiosos comentarios a sus versiones de las obras de Salustio.

El libro, de 396 páginas, comienza por un prólogo, en el que don Gabriel presenta la obra al lector y los motivos de su traducción al castellano, mencionando a Voltaire como artífice literario de su época. Se incluye, luego, una copia en tamaño natural de un medallón que representa el busto de Salustio, dibujo obra de Mariano Salvador Maella, pintor de cámara real, y grabado por Eduardo Monfort. Al final de la introducción hay una breve biografía del escritor latino, siguiendo las dos traducciones: La Conjuración de Catilina y la Guerra de Yugurta. Al final hay un amplio capítulo de notas, un estudio sobre: “El Alfabeto y Lenguas de los Fenicios y sus colonias” y los índices. El libro se ilustró con orlas, viñetas, mapas, medallas, armas, inscripciones y alfabetos que fueron realizados por artistas cercanos a la corte y con material que había reunido don Gabriel para la ilustración de la traducción. La obra fue editada por el conocido impresor Joaquín Ibarra, impresa en papel Guarro, y ha sido considerada como la mejor impresa en España durante los siglos xvi, xvii y xviii.

En aquel año, 1772, don Gabriel recompensó a su preceptor Pérez Bayer con la cruz de la Orden de Carlos III. El 5 de abril, el infante fue hecho caballero de la Orden de Santiago. Con ello se completó su cursus honorum, poseyendo, además, el hábito de caballero de Calatrava y las insignias de las Órdenes del Toisón, Espíritu Santo y San Genaro, aunque su distinción más importante era la de gran prior de la Orden de San Juan en los reinos de Castilla y León.

Entre las adquisiciones para sus colecciones que se hicieron aquel año, destacó la compra de un lote de instrumentos matemáticos en Londres, entre ellos un microscopio y una curiosa máquina neumática hecha de nogal, que podría ser el mecanismo de un órgano.

Al año siguiente se compró un órgano de dos órdenes, y fue por entonces cuando el Infante empezó a recibir lecciones de órgano del famoso músico Antonio Soler, monje jerónimo, quien en años posteriores compuso una serie de obras musicales para la diversión de la cámara del Infante.

Desde mayo de 1773 a junio de 1775 se construyó la casa de campo que el arquitecto Juan de Villanueva diseño y dirigió su construcción para don Gabriel en el real sitio de El Escorial, conocida como la Casita de Arriba o del Infante, de estilo neoclásico y con cierta influencia palladiana. Parece que una de las finalidades de este edificio fue la de celebrar las funciones musicales que organizaba don Gabriel.

En 1774 se siguió aumentando las colecciones, comprándose en Londres una armónica u órgano de vasos, así como una serie de libros, entre los que había una Biblia políglota. Aquel año, el infante ayudó económicamente a la publicación del libro de su preceptor Pérez Bayer titulado El Alfabeto y Lengua de los Fenicios, que había sido inicialmente publicado como capítulo aclaratorio del Salustio. Fue revisado y ampliado con un prólogo en latín donde se hacía alusión a las monedas celtíberas y griego-españolas que había en la colección de don Gabriel.

En aquel año de 1774, tras la muerte del rey Luis XV de Francia y ante el hecho de que, ni el nuevo rey Luis XVI, ni sus hermanos el conde Provenza y el conde de Artois tenían descendencia, el conde de Aranda, por entonces embajador de España en París, hizo una propuesta a Carlos III de casar a su hijo el infante Gabriel con una de las dos hijas aún solteras del soberano fallecido, María Adelaida y María Isabel. Al final, la propuesta fue desechada por el rey Carlos III.

En 1775 se siguió haciendo una serie de compras musicales, entre otras una colección de seis sonatas para clave del músico Luis Boccherini. Aquel año también se añadió a las colecciones una máquina que consistía en un teatro de cuarenta figuras vestidas, con las que se podían representar todo tipo de comedias gracias a su complicado mecanismo, construida por Andrés Olibi y Francisco Peletier. Con fecha de 12 de diciembre de 1775 hay una carta de Benjamin Franklin, de contestación a una anterior enviada por el infante, en la que el estadista americano le agradece las molestias que se ha tomado en enviarle un ejemplar de la versión española de las obras de Salustio, y se toma la libertad de obsequiarle con un ejemplar de las Actas del Congreso de la recién creada nación, como primicia de la literatura norteamericana.

El 18 de agosto de 1776, tras cumplir veinticuatro años, don Gabriel alcanzó la mayoría de edad, y a los pocos días avisó a la asamblea del gran priorato de San Juan la decisión del Rey de que tomara personalmente el gobierno de esa encomienda. Por entonces entró a su servicio el pintor Antonio Martínez, que lo estaría hasta la muerte del Infante.

En octubre de 1777, don Gabriel confirmó a Miguel Cuber en el cargo de secretario de su cámara.

Para el gabinete de física experimental, se compró en París una gran pieza de música encargada por Francisco Peletier, compuesta por un gran cilindro, que al moverse tocaba unas campanas.

En 1779 se compró una serie de cuadros, como uno de Rafael, un San Pedro de Ribera, una Madona de Carlo Maratta, un retrato a pluma de Carlos III por Domingo Serbidoni, y cinco pinturas de Antonio Martínez. La mayoría de estas obras fueron destinadas para decorar la Casita de Arriba de El Escorial. Al año siguiente, se compró un cuadro de Mengs y seis códices manuscritos comprados por Felipe Scío.

En 1781, en la servidumbre del infante se nombró a Domingo Bonichelli director de la Real Fábrica de Porcelana y Laboratorio de Piedras Duras, llamado vulgarmente de “la China”. En abril de aquel año, regresó a la Corte el arquitecto Juan de Villanueva, tras un viaje que había realizado, a cuenta de don Gabriel, por las villas del gran priorato de la Orden de San Juan. Como resultado de esta inspección, Villanueva se encargó de la reparación y construcción de numerosas iglesias y edificios importantes, entre otros, la construcción de nueva planta de la iglesia de Turleque, la reforma de la iglesia y reconstrucción del castillo de Consuegra, y el proyecto de hacer un canal de riegos en las afueras de Cervera.

En 1782, el músico Antonio Soler escribió un libro manuscrito titulado Theoría y Práctica del temple para los órganos y claves, obra ordenada por el Infante para solventar los problemas de las diferentes afinidades que tenían sus instrumentos de tecla. La obra tenía como segunda finalidad la presentación de un instrumento inventado por el padre Antonio Soler, llamado acordante. En aquel año, empezó a trabajar para don Gabriel el técnico de origen francés Simón Blet, que estaba especializado en el manejo del torno.

En 1783 comenzó el interés del Infante por la aerostática.

En octubre de aquel año recibió dos globos construidos por el padre Nassau, que fueron soltados por la lucerna del refectorio del monasterio de El Escorial. La experiencia resultó positiva, por lo que se decidió construir un nuevo globo, esta vez más grande y llamativo, que fue realizado por Agustín Llorente y Pascual de Vega, en tafetán encarnado, que se soltó en la casa de campo de don Gabriel. La actividad aerostática del Infante continuó al año siguiente con la elevación de dos globos más, uno en El Pardo, que acabó cayendo sobre un convento, y otro, en el Real Sitio de Aranjuez, montando en él el francés Jean Bouclé, que resultó herido. El Museo del Prado guarda un interesante cuadro sobre la elevación de este último globo, pintado por Antonio Carnicero.

A lo largo de 1783 se hicieron bastantes compras de libros y cuadros por Pérez Bayer para las colecciones del Infante. Entre las obras adquiridas había cuadros del flamenco Brueghel, de José del Castillo y de Antonio Martínez. Entre las cosas presentadas a don Gabriel en el año siguiente destacó el modelo de un barco mandado traer a España desde Ámsterdam por Campomanes, llamado Bucha pescadora, que servía para facilitar el salvamento de náufragos.

El 16 de agosto de 1784, don Gabriel fue nombrado académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, por su destacada labor en pro de las tres nobles artes y de sus profesores. Para recibir el nombramiento envió dos dibujos de dos cabezas con su nombre puesto en letras mayúsculas.

En los últimos años de su vida, Carlos III decidió la fundación de un mayorazgo que confirmara de forma perpetua la sucesión al trono, solicitando para ello al Papa un breve gracias al cual el infante Gabriel y sus descendientes legítimos por derecho de primogenitura serían indultados para gozar de la administración perpetua del Gran Priorato del Hospital de San Juan de Jerusalén en los reinos de Castilla y León, breve que fue otorgado por Pío VI el 17 de agosto de 1784. Además, se expidió una real cédula formalizando la creación del mayorazgo de segunda genitura en la cabeza del infante Gabriel. Con ello, la dignidad prioral seguía siendo vitalicia, pero dejaba de ser incompatible con la Corona, al tiempo que se alteraba su sucesión al darle el carácter de perpetua mediante la creación de un mayorazgo de segundogenitura de rigurosa agnación o asignación rigurosa, es decir, que la transmisión sólo podía hacerse por línea masculina.

Quedaba así fundada una segunda rama de príncipes de sangre de la Casa Real de España, cuya cabeza no perdía nunca la dignidad de infante ni el trato de Su Alteza Real.

El 12 de abril de 1785, don Gabriel contrajo matrimonio con la infanta María Victoria de Portugal, en el contexto de la política dinástica basada en gran medida en matrimonios propia de la época, con la celebración de un doble matrimonio entre don Gabriel con la infanta María Ana Victoria, por un lado, y la infanta española Carlota Joaquina con don Juan de Portugal. El matrimonio tuvo un hijo al año siguiente, el infante Pedro.

El infante Gabriel de Borbón murió, víctima de la viruela, el 23 de noviembre de 1788, tras casi un mes de agonía, en la celda prioral del monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Existen varios retratos del infante Gabriel, entre otros, alguno incluido en una serie de los infantes durante su estancia en Nápoles: una, la conocida como la “de Capua”, considerada obra de Francesco Liani, pintada entre 1750 y 1758, y otra, que se guarda en el Museo de San Martino en Nápoles, en un lienzo retratado junto al infante Fernando, obra de Giuseppe Bonito hacia 1759; también hay un retrato de cuerpo entero del Infante, pintado por Joaquín Inza en 1761, que se guarda en el Museo Lázaro Galdiano; un retrato por Antonio Vega, realizado entre 1763 y 1764; otro retrato al pastel por Joaquín Inza, de 1767 y un supuesto retrato del infante Gabriel, atribuido a Antonio Mengs, que se guarda en la Casita del Infante de El Escorial.

 

Obras de ~: La Conjuración de Catilina y La guerra de Yugurta por Cayo Salustio Crispo, trad. del latín por ~, Madrid, Joaquín Ibarra, 1772 (reed., La Conjuración de Catilina y la guerra de Yugurta. Salustio Crispo, Cayo. ‘De coniuratione Catilinae. Español’; Fragmentos de la Grande historia traducida por D. Marcelino Menéndez Pelayo, Madrid, Sucesores de Hernando, 1908).

 

Fuentes y bibl.: Archivo General de Palacio (Madrid), secc. Anexos, Archivo del Infante don Gabriel, ms.

J. A. Pellicer, Ensayo de una bibliotheca de traductores españoles, Madrid, Antonio de Sancha, 1778, fols. 3v.-4r.; Oración de la Real Sociedad Económica de Madrid al Señor Infante Don Gabriel Antonio dándole el parabién por su feliz desposorio con la Señora Infanta de Portugal Doña Ana Victoria, Madrid, por Antonio de Sancha, 1785 (Real Biblioteca de Palacio, sig. XIV/ 866); Noticias para un elogio del S(eñ)or Ynfante D(o)n Gabriel, en lo respectivo a sus hechos en el Gran Priorato (entregadas a D(on) Ramón Barbas, encargado para formarle por la R(ea) l Socied(ad) de M(adri)d), c. 1787 (inéd.) (recogido en J. Martínez Cuesta, Don Gabriel de Borbón y Sajonia [...], op. cit., págs. 207-216); A. Rodríguez Moñino, “Instrumentos musicales para el Infante don Gabriel (doce documentos inéditos de 1777 a 1784)”, en Miscelánea en Homenaje a Monseñor Higinio Anglés, vol. 2, Barcelona, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1958-1961; R. Ezquerra, “Gabriel de Borbón”, en G. Bleiderg (dir.), Diccionario de Historia de España, t. II, Madrid, Alianza Editorial, 1968; A. Mut Calafell (con J. L. de la Peña García), Inventario del archivo del Infante don Gabriel de Borbón, Gran Prior de la Orden de San Juan de Jerusalén en los reinos de Castilla y León, y de sus descendientes, Madrid, Dirección General de Bellas Artes y Archivos, 1985; J. Martínez Cuesta y B. Kenyon de Pascual, “El Infante don Gabriel (1752-1788), gran aficionado a la música”, en Revista de Musicología, XI, n.º 3 (septiembre-diciembre de 1988), págs. 767-886; R. Mateos Sáinz de Medrano, Los desconocidos infantes de España. Casa de Borbón, Barcelona, Thassàlia, 1996; J. B. Olaechea Labayen, “El infante Don Gabriel y el impresor Ibarra en la obra cumbre de Salustio”, en Separata de Arbor, n.º 616 (abril de 1997), págs. 99-130; J. Martínez Cuesta, Don Gabriel de Borbón y Sajonia. Mecenas ilustrado en la España de Carlos III, Valencia, Real Maestranza de Caballería de Ronda-Editorial Pre-Textos, 2003; A. Pau Pedrón, Los retratos del infante Don Gabriel (discurso leído el día 23 de marzo de 2006 en el acto de su recepción pública), Madrid, Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, 2006.

 

Alejandro Diz

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