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Eugenio Antonio Flores Regoyos

Biografía

Flores Regoyos, Eugenio Antonio. Madrid, 13.XI.1851 – Pina de Ebro (Zaragoza), 17.I.1908. Escritor, corresponsal de guerra, teniente en la guerra de Cuba, funcionario y abogado.

Eugenio Antonio Flores Regoyos fue hijo del ilustre escritor costumbrista y secretario de la reina Isabel II, Antonio Flores y de Magdalena Regoyos. Nació en la madrileña calle Valverde 33-3º. No fue bautizado en Palacio, ni tampoco figura el nombre de la reina Isabel II como madrina, tal como refiere Fermín Labarta en su emotiva biografía, sino en la iglesia San Ildefonso. Sus padrinos fueron Antonia Algoybar y Manuel Flores madre y hermano de Antonio Flores. Se le impusieron los nombres de Eugenio, María, Juan Escolástico y Darío. Es sabido, por la documentación obtenida, que la familia frecuentaba las tertulias literarias en donde acudían los escritores más relevantes de la época. La fama que gozó Antonio Flores en vida, la buena situación familiar y los contactos que mantuvo la familia con la nobleza, son importantes para situar los primeros años de Eugenio Antonio Flores.

El matrimonio Flores-Regoyos se instaló en Madrid, durante unos meses, en la calle Espartero, n.º 3, después, en la calle Valverde, n.º 33 donde nació Eugenio Antonio. Más tarde la familia se trasladó a la calle San Quintín, n. 8, donde murió su padre, el 16 de julio de 1865, cuando Eugenio Antonio no había cumplido todavía catorce años. Antonio Flores, en su testamento, legó como heredera a Magdalena Regoyos y, en caso de que ella falleciera, designó como tutor del niño a su hermano Vicente, hasta la mayoría de edad del joven, a quien reconoce como único hijo y heredero universal.

A la muerte de su padre, la vida de Eugenio Antonio transcurrió en el hogar materno, en la plaza de Isabel II, nº1. Estudió en el Instituto Cardenal Cisneros el bachillerato de Bellas Artes. Trabajó como funcionario de Hacienda unos meses en 1869 y en este mismo año comenzó sus estudios de jurisprudencia en la Universidad de Madrid.

Las primeras manifestaciones literarias de Eugenio Antonio Flores se inscriben dentro de las filas del costumbrismo; aparece su nombre en Los españoles de ogaño (1872) en tres artículos costumbristas que siguen la línea literaria de su padre: “El bailarín”, “El tipo universal” y “El del comercio”.

El 10 de agosto de 1873 fue prisionero carlista por participar en un pronunciamiento y el 4 de septiembre de ese mismo año embarcó en el puerto de Santander a bordo del Vapor Correo España hacia Cuba, donde desembarcó el 23 de septiembre de 1873. Fue destinado como soldado del Regimiento de la Libertad n. º 2 de Infantería (Ejército de Ultramar en Cuba). Instalado en Cuba, en 1874, recibió una credencial para trabajar en el Ministerio de Hacienda de Matanzas. En 1875 se casó en La Habana, en primeras nupcias, con América Bernal Barona, natural de Puerto Príncipe. Formó parte del Ejército a las órdenes del general Martínez Campos en la primera campaña del conflicto bélico entre España y Cuba. En su expediente de voluntario de la isla de Cuba se puede leer que “el 2 de enero de 1876 ingresó como soldado durante tres meses, el 16 de abril fue nombrado alférez, cargo que desempeñó durante veinticinco días y a partir del 19 de mayo obtiene el grado de teniente”. Fue corresponsal de guerra en el Diario de la Marina; en 1877 forma parte como voluntario en el cuerpo de bomberos, así como también de teniente en la Compañía de voluntarios del quinto batallón. En la instancia escrita el 1 de enero de 1877, Eugenio Antonio Flores solicitó le fuera concedida la compaginación de ambos cargos. También desempeñó distintos puestos de trabajo en la Dirección General de Hacienda en La Habana. A finales de diciembre de 1879 fue expulsado del ejército por incompatibilidad. En el certificado expedido por Don Manuel Pérez Ochoa, con fecha de 16 de abril de 1880, se puede leer: “certifico que Don Eugenio Antonio Flores Regoyos, hijo de Don Antonio y de Doña Magdalena […] causó baja por ser empleado del Estado, excepto el tiempo que desempeña la función de corresponsal del Diario de la Marina en el Cuartel General del Ejército, habiendo obtenido los empleos de alférez y teniente” […].

Eugenio Antonio Flores continuó viviendo en la isla de Cuba. En el verano de 1880 viajó a España para convalidar unas asignaturas y acabar su carrera. Tenemos escritos del 13 de septiembre de 1880 y del 28 de julio de 1881 en los que se hace constar el traslado y envío de todo su expediente académico a la Universidad de La Habana.

A su regreso a Madrid, se inscribió en aquella literatura más sensacionalista: el naturalismo radical. Eugenio Antonio Flores compaginó su trabajo como corresponsal del diario La época con los nombramientos y ceses del funcionario de la época, lo que explicaría viajara nuevamente a la isla de Cuba en marzo de 1892 al recibir una credencial para trabajar en Pinar del Río, como jefe de sección administrativa del gobierno provincial. Así, el 16 de marzo tomó posesión de su cargo y el 30 de abril del mismo año cesó por enfermedad.

La muerte de su primera esposa tuvo lugar el 24 de junio de 1895 y fue reseñada por la prensa (diario La época y El imparcial). Eugenio Antonio Flores gozaba por entonces de gran popularidad por la gran difusión que tuvieron sus artículos sobre la guerra de Cuba publicados en La época y que informaban de los movimientos del General Martínez Campos de abril a diciembre de 1895. Ese mismo año, publicó el libro de La Guerra de Cuba, sobre la vida en campaña del soldado, con el propósito también de escribir unos apuntes para la historia en torno a las insurrecciones cubanas. Su publicación fue posterior a la partida del general Martínez Campos a la isla de Cuba en su segunda campaña y supone un documento importante sobre los hechos acaecidos allí porque fue partícipe y relator del conflicto bélico. Con una importante tirada de 1500 ejemplares, el libro fue reseñado por círculos literarios y gozó del favor de la crítica y de las instituciones gubernamentales.

En Madrid, entre 1900 y 1901, ocupó el cargo de jefe de negociado de Hacienda. A partir de esta fecha no se ha documentado ningún otro nombramiento, por lo que se puede considerar que Eugenio Antonio Flores después de 1901 no desempeñó ningún otro cargo como funcionario.

Fue entre 1895 y 1903 cuando se documentan sus actividades periodísticas más relevantes por lo que junto a las colaboraciones en el diario La época, hay que añadir las publicadas en El Diario de Barcelona.

Entre 1885 y 1903 Eugenio Antonio Flores publicó cuatro novelas: La HistéricaTrata de Blancas, ¡Huérfana! y una novela corta, Los Cangrejos.

La Histérica se centra en la investigación del comportamiento de los personajes dentro de las leyes del Naturalismo. Desarrolla en toda la novela un lenguaje de imaginería erótica que supone los primeros vestigios de la novela erótica. Eugenio Antonio Flores trata el tema de la histeria que fue objeto de grandes estudios por parte de la ciencia y también se convirtió en motivo de debate en las tertulias literarias.

Trata de blancas fue publicada en 1889 y subtitulada como “Novela social”, es la historia dramática de una joven de dieciséis años que es vendida a distintos prostíbulos de España y Cuba. La novela trata el tema del comercio ilegal de menores, del mundo de la prostitución, expresa una fuerte crítica en torno a la corrupción y a las leyes que regulan las instituciones públicas. El determinismo ambiental y el fatalismo de la protagonista son dos temas importantes de la novela. El contexto geográfico es autobiográfico, aparecen dos lugares en los que vivió Flores que describe con más detalle, concretamente: La Habana y Pina de Ebro.

Los Cangrejos, narra la caída en el abismo del envilecimiento de la protagonista, que acaba muriendo de un botellazo en una orgía de toreros. Carmela, protagonista del relato, es la huérfana de una familia de pescadores a la que recogen otros pescadores para tenerla como a su hija.

¡Huérfana! novela publicada en 1903, presenta una estructura simétrica que comienza y acaba con una muerte, detalla el momento histórico y social de la Habana y del Madrid de la época a la vez que denuncia el esperpento humano de una sociedad en la que sólo cuenta el valor del dinero y critica el matrimonio de conveniencia. Destacamos propuestas reformistas relacionadas con la educación y el trabajo para dar independencia a la mujer por lo que constituye un documento histórico pionero en la defensa de los derechos y libertades de la mujer.

Eugenio Antonio Flores se casó en segundas nupcias con Fermina Bosque Rocañín, natural de Pina de Ebro, el 28 de abril de 1898, después de unos años de convivencia y relación amorosa. En el padrón documentado el 1 de diciembre de ese mismo año figura Eugenio Antonio Flores inscrito en la calle Preciados con Fermina Bosque Rocañín de profesión sus labores y dos criados; podemos suponer que conoció a Fermina Bosque antes de la publicación de Trata de Blancas 1889pues en el libro aparece una descripción minuciosa de Pina de Ebro. En 1902, recibió la condecoración de hijo adoptivo de la Villa en agradecimiento a su labor en la construcción de la presa de Pina de Ebro.

En 1903 se dio de baja en la Asociación de la prensa. El periódico El Día publicó el 16 de febrero de 1903 la participación de la candidatura independiente de Eugenio Antonio Flores por el distrito de Caspe (Zaragoza) y tiempo después informó que no salió electo.

En el testamento que otorgó en diciembre de 1902, ante el notario Manuel Dessy, nombra  a su esposa, Fermina Bosque Rocañín heredera de todos sus bienes y en, caso que falleciera antes que el testador, se considere la designación de herederos a su sobrina, que vivía con ellos, Encarnación Lerín Bosque, hija de Francisco Lerín y Cirila Bosque, hermana de Fermina. No aparece en la documentación consultada, ninguna inscripción o escritura pública en el Registro Civil de adopción de Encarnación Lerín.

Murió el día 17 de enero de 1908, a las dos de la tarde, en la calle del Sol número 16 de Pina de Ebro. Sus restos se encuentran en el cementerio de dicha población.

 

Obras de ~: “El bailarín”, “El de comercio” y “El tipo universal”, en Los españoles de ogaño, Madrid, Librería de Victoriano Suárez, 1872; La histérica. Novela médico social, Madrid, Juan Muñoz Sánchez, ¿188?; Trata de blancas. Novela social original, Barcelona, Librería Española de López, 1889 (Edición, introducción y notas de L. Álvarez CastroZaragoza, Diputación de Zaragoza 2014); Los cangrejos. Novela original, Barcelona, Francisco Gallardo, 1892; La Guerra de Cuba (Apuntes para la historia), Madrid, Tipografía de los Hijos de M. G. Hernández, 1895; ¡Huérfana! Novela original, Barcelona Librería Española, 1903 (ed. pról. y estudio de Mª. R. Escudé Pont, Barcelona, PPU, 2006).

 

Fuentes y bibl: Archivo General de la Administración, Alcalá de Henares, Hacienda, caja 19421 Top. 12/51, expediente B 1966, documentos: Partida de nacimiento, testamento ante el notario Manuel Dessy, certificados de boda y defunción, solicitud de pensión de viudedad y certificado de Deuda y Clases Pasivas de la cuantía de pensión asignada; Archivo Histórico, Ministerio de cultura, Expediente académico, cargos ejercidos en la Isla de Cuba; Registro General de la Propiedad Intelectual, Certificado de la Guerra de Cuba y La histérica Legajos 4020/10; Archivo Militar de Segovia, expediente militar y el de prisionero carlista, leg. F-1512; Archivo General de Palacio, Expediente de funcionario de Hacienda, legs. A.G.P.R.S. 48/99; Archivo de la Villa de Madrid, Padrón de distintos años en el Libro XXIV, fol. 27, hojas: 28656, 39342, 37293 y s/n; Índice General de Habitantes. Ayuntamiento de Pina de Ebro; Archivo privado de historia local de M.ª Nieves Borraz: documentos varios, esencialmente de temas de Pina de Ebro.

 

M. Ossorio y Bernard, Ensayo de un catálogo de periodistas españoles del siglo XIX, Madrid, Imprenta y Litografía de J. Palacios, 1903, R. Benítez Claros, Una visión costumbrista del siglo XIX, Santiago de Compostela, Universidad, 1956, págs. 12-13; VV. AA., Recuerdos y Vivencias de Pina, Zaragoza, Gorfisa, 1977; F. Labarta, La Acequia, la presa y la huerta de Pina, Zaragoza, Talleres Editoriales El Noticiero, 1968; L. Sánchez, Eduardo Zamacois y la novela corta, Salamanca, Universidad, 1980, pág. 32; F. Rico, Historia Crítica de la literatura española, vol. 5, dirigido por I. Zavala, Barcelona, Editorial Crítica, 1982; D. Parellada i Feliu, Metges escriptors a Catalunya. Discurs de resposta de l’Acadèmic Numerari Dr. Ramon Sarro, Barcelona, Real Academia de Medicina, 1986; P. Fernández, Eduardo López Bago y el Naturalismo radical. La novela y el mercado literario en el siglo XIX, Ámsterdam, Rodopi, 1995; García de la Concha, Historia de la literatura española siglo XIX. El naturalismo radical, Madrid, Espasa Calpe, 1998, págs. 752-755; Y. Lissorgues, Realismo y Naturalismo en España en la segunda mitad del siglo XIX, Barcelona, Anthropos, 1998; Mª. R. Escudé Pont, Eugenio Antonio Flores. Del Costumbrismo al Naturalismo radical folletinesco, vol. I y II, tesis doctoral, Universidad de Navarra, 1999; Mª. R. Escudé Pont, “El naturalismo radical”, en Revista El Mirall (Montmeló), 2000; Mª. R. Escudé Pont, Eugenio Antonio Flores, El naturalismo radical. Análisis de los primeros vestigios de la novela erótica, Barcelona, PPU, 2002; Mª. R. Escudé Pont, Ed, prol y estudio crítico en ¡Huérfana!, op. cit. 2006; P. Fernández Mujer pública y vida privada: del arte eunuco a la novela lupanaria, Woodbridge, Tamesis Books, 2008.

 

M. Rosa Escudé Pont

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