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Joaquín Sánchez de Toca y Calvo

Biografía

Sánchez de Toca y Calvo, Joaquín. Marqués de Toca (II). Madrid, 24.IX.1852 – Pozuelo de Alarcón (Madrid), 13.VII.1942. Político, jurisconsulto y sociólogo español.

Hijo de Melchor Sánchez de Toca y Sáenz de Lobera y de Francisca Calvo. Su padre fue médico de la Real Cámara y, además, médico personal de la reina Isabel II. El título de marqués de Toca le fue concedido por la reina Isabel II a su padre el 30 de octubre de 1866 y fue heredado por él a su muerte. Hizo sus primeros estudios en Burdeos y posteriormente en la Universidad Central en la que se licenció en Derecho en 1872. La influencia de su padre, un célebre cirujano, hizo que siguiera algunos cursos de Medicina, pero abandonó esa carrera por no serle grata la profesión. Comenzó el ejercicio de la abogacía en 1874, dejándolo tan pronto como comenzó a actuar en política. En 1884, fue elegido diputado por primera vez, afiliándose al Partido Conservador, en el que siguió figurando de forma reiterada. Ya mucho antes se había dado a conocer como escritor, pues con sólo dieciocho años publicó una importante obra titulada, El matrimonio, su ley natural, su historia, su importancia social, con prólogo de Aureliano Fernández Guerra. Desde los comienzos de su carrera parlamentaria adquirió gran reputación, no tanto por su oratoria, que a veces pecaba de oscura, como por su sólida preparación y extensa cultura, cualidades que hicieron de él una de las figuras más significativas del Partido Conservador. Esa situación propició que empezara a ser designado para distintos cargos. En 1890, fue nombrado consejero del Banco de España, posteriormente subsecretario de Gobernación, subsecretario de Guerra y subsecretario de Justicia, así como vocal en una Junta Superior de la Deuda de Cuba. En 1896, se hizo cargo de la Alcaldía de Madrid y fue nombrado consejero de Estado. Aunque se le vinculó frecuentemente con una cartera ministerial, no la obtuvo hasta el 23 de octubre de 1900, fecha en que Marcelino Azcárraga le llamó para dirigir el Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio, en un gabinete que permaneció hasta el 6 de marzo del año siguiente. No tuvo entonces ocasión de que destacase su personalidad pero, tras un breve paréntesis, volvió el 6 de diciembre de 1902 al Consejo de Ministros bajo la presidencia de Silvela, que le nombró ministro de Marina, siendo con él ministros Maura, Villaverde, Dato y Bugallal, y gobernador civil de Madrid Sánchez Guerra, todos los cuales, como él, fueron más tarde presidentes del Consejo de Ministros. Sánchez de Toca se había especializado en materias marítimas, por lo que fue muy bien recibido por la opinión; la breve duración de aquel Gobierno y la oposición de ciertos elementos le impidieron llevar a cabo algunas de sus reformas —algunas no viables, según los técnicos—, pero Sánchez de Toca demostró ser un polemista formidable y un dialéctico de primer orden, siendo algunos de los discursos apasionadamente comentados. Al cabo de un año, cuando Maura subió al poder por primera vez, aceptó la cartera de Gracia y Justicia, que desempeñó hasta la caída del Ministerio (del 5 de diciembre de 1903 al 16 de diciembre de 1904). Pocos días después, fue nombrado presidente del Consejo de Estado, cargo que ocupó hasta 1906, momento en que fue designado como vicepresidente del Consejo Penitenciario. Ya por aquella época, sin haberse separado ostensiblemente de la jefatura de Maura, aceptó, por segunda vez, la Alcaldía de Madrid el 6 de mayo de 1907, que ya había desempeñado en 1896 y fue nombrado, paralelamente, comisario regio del Canal de Isabel II.

Después de dejar aquel cargo, su intervención en la política fue menos activa que antes, aunque nunca dejó de acudir al Senado, del que era individuo vitalicio desde 1889, año en que también se le eligió vicepresidente de la Alta Cámara. Al manifestarse la escisión del partido, en que la mayoría de los conservadores antiguos proclamaron jefe a Dato, y al ser éste elevado a la presidencia del Consejo, Sánchez de Toca fue elegido presidente del Senado. Finalmente, en 1917, llegó al cénit de su carrera política al ser nombrado presidente del Consejo de Ministros y se le encargó formar gabinete, constituyéndolo con elementos genuinamente conservadores. La fecha de 1917 supuso una evolución importante en la vida política del país, pues se empezó a desarrollar una ética electoral y una ética social que marcaban una gran diferencia entre las etapas de Cánovas y de Sagasta hasta la del conservador de derechas que era Sánchez de Toca. Su presencia suponía un cambio en el talante personal de los políticos y el inicio de la reivindicación de un sufragio más auténtico. Una muestra de esos cambios se produjo cuando Joaquín Sánchez de Toca tuvo que hacer frente a una demanda relacionada con sus actividades financieras. El asunto se debía a que Joaquín Sánchez de Toca y Calvo, siendo representante legal de su esposa, María Ballester y Bueno, fue demandado por dirigir y explotar, como dueño, en nombre propio y en representación de su esposa, un ingenio denominado Confluente, en razón de los dos ríos que en él se juntaban, situado en Guantánamo (isla de Cuba). El pleito estaba relacionado con el comercio de los azúcares que allí se obtenían, con las inversiones realizadas para el buen funcionamiento del ingenio y por la formación de una compañía dedicada a la explotación y engrandecimiento del mismo, lo cual le podría haber supuesto beneficios incontrolados. La buena voluntad del político y su talante aperturista consiguió que el proceso se desarrollara sin ninguna censura, al completo, y que su inocencia quedara demostrada. Los alegatos de la defensa permitieron que se absolviera de la demanda a los demandados, Sánchez de Toca y María Ballester Bueno, que quedaban al margen del pago de las costas. La sentencia exculpatoria se publicó el 17 de enero de 1918 y supuso un primer paso para que los objetivos de la política liberal conservadora se pusieran en práctica: el respeto al imperio de la ley debía servir para ser ejercido en beneficio de los gobernados y de los gobernantes.

En julio de 1919 repitió el encargo de formar gobierno en un momento en que las circunstancias no eran las más idóneas. En estas fechas, con el objetivo de resolver los problemas económicos, Sánchez de Toca había solicitado al Ministerio de Hacienda que remediara el régimen arancelario sobre importación de petróleo, así como que se organizara en España un monopolio de Estado para la explotación industrial y financiera del petróleo y derivados. Un programa que coincidía, en lo fundamental, con las ideas que Calvo Sotelo quería imponer en la Compañía Arrendataria del Monopolio del Petróleo (CAMPSA), pero que no se puso en práctica. Esta etapa, preludio del golpe de Estado de Primo de Rivera, se caracterizó por un deterioro del poder civil que soportaba ya la habitual presión de los militares sobre él, y una presencia muy activa en la vida política del país de Sánchez de Toca, que dio muestras de ser un conservador independiente y una de las más honestas personalidades del momento. En agosto de 1919, el Rey sancionó un proyecto de adhesión a la Sociedad de Naciones y el Gobierno conservador de Sánchez de Toca consiguió la adhesión de España a la Sociedad de Naciones, un acontecimiento que había sido auspiciado por un Gobierno liberal presidido por Romanones y que colocaba a España en la posibilidad de formar parte del Consejo permanente, aunque España no consiguió entonces tener el prestigio internacional requerido para conseguirlo. Probablemente en esa negativa tuvo que ver la ausencia de una visión global de los problemas internacionales por parte de los políticos españoles y, casi seguro que se tuvo en cuenta la política seguida por el general Primo de Rivera. Al mismo tiempo, se produjo una confluencia de todos los problemas existentes en España: el problema económico, la agudización del problema sindicalista, del conflicto regionalista y del temor al anarquismo, lo cual hizo sumamente difícil su actuación en la presidencia, sucediéndole en diciembre del mismo año Allende Salazar.

Además de la actividad política, Joaquín Sánchez de Toca desempeñó otros muchos cargos de importancia, ya que había ingresado en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en 1890. Su discurso de ingreso versó sobre La necesidad del poder real en el régimen parlamentario, el radicalismo y las formas de gobierno, siendo contestado por Alejandro Pidal y Mon. En él, saludó a los miembros de la Academia y tuvo un recuerdo para su predecesor, Francisco de Borja Queipo de Llano y Gayoso de los Cobos, el entonces conde de Toreno. Pasó a ser presidente de la institución desde el 9 de febrero de 1919 hasta el trienio de 1935 a 1937 y alcanzó el cargo de presidente honorario, desde el 3 de octubre de 1939, hasta el 13 de julio de 1942. En las fechas de su presidencia apenas se hicieron obras de envergadura en el edificio de la Academia, pues sólo se acometieron obras menores de reparación y revoco, de instalación eléctrica y de reforma de las fachadas. En esas actividades, alejadas de la estricta vida política, y relacionadas más con su actividad intelectual, fue nombrado académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, siendo uno de sus profesores.

En 1920 ocupó la presidencia del Senado por segunda vez y volvió a desarrollar sus compromisos habituales con la defensa de lo que para él eran los principios básicos de la política: respeto al parlamentarismo y culto a la Monarquía, entendida como la base de la espiritualidad más fecunda para el Gobierno de España. Sánchez de Toca fue uno de los políticos más cultos con que contaba España. Laborioso en extremo y apasionado por el estudio, llegó a dominar muchas disciplinas, aún las más alejadas de su especialidad. Así, poseía profundos conocimientos en cuestiones económicas, marítimas, municipales, sociológicas, históricas, religiosas y en todas las ciencias políticas, de los que dejó magníficas pruebas, no sólo en su larga vida parlamentaria, sino en numerosas conferencias, leídas en diversos centros culturales. La independencia de su carácter era proverbial y, de hecho, le mantuvo alejado de toda jefatura, por lo menos en los últimos veinticinco años de su vida pública. Fue uno de los políticos del Partido Conservador que confiaba en las posibilidades de evolución hacia una democracia parlamentaria, como dejó escrito en varias de sus obras sobre el parlamentarismo.

En sus obras se manifestó como un admirador de la existencia de una cámara como el Senado, donde no se apreciaban las divisiones tajantes que existían en otros países, incluso en los asientos, entre izquierdas y derechas. Consideraba necesario fortalecer el prestigio del poder público para conseguir así pacificar los conflictos sociales. También defendió la defensa del Reglamento del Senado que era una de las bases del régimen parlamentario, pues permitía distribuir los turnos de debate y evitar así el fraccionamiento de los partidos políticos que era la causa de la crisis de nuestro parlamentarismo. Según Sánchez de Toca, las concentraciones, coaliciones o alianzas entre partidos habían conseguido que el resultado de las votaciones no se correspondiera con la simple matemática, “[l]a presente condición de los factores políticos implica que los votos se pesen y no se cuenten. Así, los grupos no deciden por mayoría numérica”, algo que era un problema, incluso en Gran Bretaña. Su actividad intelectual fue aún más extensa que la política. Son, en efecto, gran número los trabajos salidos de su pluma. Aparte de innumerables artículos publicados en Nuestro Tiempo, Revista Contemporánea —donde publicó La doctrina de la evolución de las modernas escuelas científicas (1879)—, La Lectura, El Mundo Naval Ilustrado, La Ilustración Católica, etc., pronunció conferencias, discursos científicos y parlamentarios, dictámenes, ponencias, folletos, etc. Se le deben, en fin, multitud de trabajos. El volumen es tan amplio que más abajo sólo se recogerá una selección ya que, además de los títulos publicados por distintas editoriales, la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas se encargó de publicar todos sus discursos, dictados tanto en sus salas, como en las del Senado. En cuanto a la bibliografía sobre el personaje, sólo se reseñarán las obras de carácter general, donde no hay demasiadas referencias explícitas a su persona, y dos textos que indicaron la importancia que tuvieron en su vida y en la política de España.

Su muerte se produjo en Pozuelo de Alarcón el día 13 de julio de 1942, siendo enterrado al día siguiente en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena. En esa fecha era presidente honorario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, institución que se volcó en el homenaje a tan distinguido personaje. Los funerales se realizaron el día 18 de julio de 1942 en la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, asistiendo a los actos programados el presidente de la Real Academia, González Posada, y otros altos cargos de la misma, como Gascón y Marín, Rogerio Sánchez y todo el personal de la secretaría, habiendo excusado su asistencia el obispo de Madrid-Alcalá, por hallarse fuera de Madrid. Su viuda recibió el pésame institucional de la Real Academia que publicó esquelas en el periódico para notificar su muerte. En la esquela quedaba patente su religiosidad, pues las personas que aparecen en ella como las más damnificadas por su pérdida, eran su director espiritual, Juan José Marcos, su desconsolada esposa la excelentísima señora Ángeles Mulas Martín, hijos políticos, nietos, bisnietos sobrinos, albaceas testamentarios y demás familia. Una esquela en la que aparecía la síntesis de sus cargos, “ex presidente del Consejo de Ministros, ex presidente del Senado, ex alcalde de Madrid, presidente honorario de la Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Real de Jurisprudencia y Legislación, cofrade del Santo Oficio de la Salud, etc., etc.”.

El presidente de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, después de pronunciar unas palabras, señaló que la Academia renovaría el pésame a la familia del finado, que se dirían seis misas por el eterno descanso de su alma, desde el día 20 de julio en la iglesia de las Religiosas Bernardas, en la calle de Sacramento, y que se declararía vacante la plaza de académico de número con la medalla uno. Seguidamente, se levantó la sesión sin tratar ningún otro asunto, en señal de duelo. Curiosamente, la fecha de su muerte hizo que fuera uno de los pocos miembros de la Academia al que no se le realizó un discurso necrológico, tarea que él había realizado en multitud de ocasiones como homenaje a sus compañeros fallecidos.

Sánchez de Toca casó dos veces: la primera con María Ballester y Bueno y la segunda con Ángeles Mulas Martín que era la que figuró como su viuda y a la que se enviaron todos los pésames recibidos. Legó los seis mil quinientos volúmenes de su rica biblioteca, a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Su título pasó a sus sucesores y se sabe que fue rehabilitado en 1981 por Miguel Sánchez de Toca y Catalá.

 

Obras de ~: El Matrimonio, su ley natural, su historia, su importancia social, Madrid, Imprenta M. G. Hernández, 1873; Ensayos sobre religión y política, Madrid, 1881; Católicos y Conservadores. Estudio sobre los partidos políticos, Madrid, 1885; Felipe IV y Sor María de Agreda, Madrid, Tipografía de los Huérfanos, 1887; Las crisis agrarias europeas y sus remedios en España, Madrid, Manuel Ginés Hernández, 1887; El jubileo pontificio y el gobierno de Italia, Madrid, Manuel Ginés Hernández, 1888; El Congreso católico y la libertad de enseñanza, Madrid, Manuel Ginés Hernández, 1889; Del Gobierno en el régimen antiguo y el parlamentario, Madrid, 1890; Necesidad del Poder Real en el régimen parlamentario. Discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid, 1890; Problemas económicos y sociales. El oro, la plata y los cambios, Madrid, M. G. Hernández, 1894; La crisis presente del Partido Conservador, Madrid, M. G. Hernández, 1894; La libertad de enseñanza y la Universidad de Oñate, Madrid, M. G. Hernández, 1895; Los caminos de hierro y el gobierno, Madrid, M. G. Hernández, 1895; Nuestra Defensa naval, primer programa, Madrid, 1898; Del Poder Naval en España y su política económica, para la nacionalidad ibero-americana, Madrid, 1898; Centralización y regionalismo ante la política unitaria de Patria mayor, Madrid, M. G. Hernández, 1899; Cuestiones constitucionales de España. Sentido en que debe llevarse a cabo la reforma de la enseñanza en España. Discusión en la Academia, Madrid, 1899; Las reformas en Marina, Madrid, Imprenta El Correo, 1900; El Poder judicial, garantía suprema de derechos y clave de la acción y eficacia de los demás poderes. Discurso en la apertura de Tribunales, Madrid, 1904; Situación del crédito, hacienda y presupuesto del municipio de Madrid. Informe presentado al Excmo. Ayuntamiento por el Alcalde Presidente, Madrid, Imprenta Municipal, 1907; Regionalismo, Municipalismo y Centralización, Madrid, R. Velasco, 1907; Canal de Isabel II. Empréstito de veinte millones de pesetas en cédulas garantizadas, conforme al R. D. acordado en 20 de Diciembre de 1907, Madrid, 1908; Id. Memoria oficial sobre el estado de los servicios en 1908, Madrid, 1909; El movimiento antimilitarista en Europa. Discusión en la Academia, Madrid, Imprenta del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, 1910; Reconstitución de España en vida de economía política actual, Madrid, Jaime Ratés Martín, 1911; Los bancos de Emisión y la política económica de la guerra moderna. Discusión en la Academia, Madrid, Jaime Ratés, 1915; Políticas de neutralidad. Discurso en la Real Academia de Jurisprudencia, Madrid Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, 1915; Ferrocarriles secundarios. Discusión del proyecto en el Senado, Madrid, Ramona Velasco, 1916; Discurso del Presidente de la Sociedad General Azucarera de España ante la Junta General de Accionistas de 1916; El proyecto de gastos extraordinarios de reconstitución nacional en el Senado. Discurso de 2 de diciembre, Madrid, 1916; Los problemas actuales de mayor urgencia para el Gobierno de España, Madrid, Imprenta de Isidoro, 1916; Cuestiones nacionales. La Liga Africana y la acción de España en Marruecos. Discurso en la Asamblea general de la Liga Africanista Española, Madrid, Isidoro Perales, 1917; Cuestiones nacionales. La industria nacional y la Comisión Protectora de las industrias nacionales, Madrid, Isidoro Perales, 1917; El petróleo como artículo de primera necesidad para nuestra economía nacional, Madrid, Isidoro Perales, 1917; La crisis de nuestro Gobierno Constitucional desde el 12 de junio de 1917 a... 1918, Madrid, Isidoro Perales, 1918; Comisión Protectora de la Industria Nacional. La organización bancaria del crédito industrial. Informe del Presidente, Madrid, Jaime Ratés, 1918; Las cardinales directivas del pensamiento contemporáneo en la Filosofía de la Historia, Madrid, 1918.

Bibl.: P. Martínez Pardo, Alegación en derecho formulada por la representación y defensa de D. Joaquín Sánchez de Toca y su esposa en el pleito con la Sociedad “Czarnikow MacDougald Company Ltd”, Madrid, Jaime Ratés, 1918; Sánchez de Toca-Aguilera, España. Cortes (1820-1823). Senado “El asunto Sánchez de Toca-Aguilera”, Madrid, Imprenta del Financiero, 1923; J. M. García Escudero, De Cánovas a la República, Madrid, Rialp, 1953; L. Díez del Corral, El liberalismo doctrinario, Madrid, Instituto de Estudios Politicos, 1956; F. Fernández Almagro, Historia política de la España contemporánea, Madrid, Pegaso, 1959; M. Tuñón de Lara, La España del siglo xix, 1808-1914, París, Club del Libro Español, 1961; La España del siglo xx, París, Librería Española, 1966; J. Varela Ortega, Los amigos políticos. Partidos, elecciones y caciquismo en la Restauración (1875-1900), Madrid, Alianza Editorial, 1977; J. M. Jover, 1898, Teoría y práctica de la redistribución colonial, Madrid, FUE, 1979; “La época de la Restauración. Panorama político-social, 1875-1902”, en Revolución burguesa, oligarquía y constitucionalismo (1834- 1923), Barcelona, Labor, 1981, págs. 271-406; J. Andrés Gallego (coord.)., Revolución y Restauración, 1868-1931, vol. XVI-2 de la Historia general de España y América, Madrid, Rialp, 1981; M. Martínez Cuadrado, La burguesía conservadora, 1874-1931, Madrid, Alianza Editorial, 1981; F. Montero García, El primer catolicismo social y la “Rerum Novarum” en España (1889-1902), Madrid, CSIC, 1983; S. Castillo, Historia del socialismo español, 1879-1909, Barcelona, Conjunto Editorial, 1989; R. Núñez Florencio, Militarismo y antimilitarismo en España (1888-1906), Madrid, CISC, 1990; J. L. García Delgado (ed.), España entre dos siglos: 1875-1931. Continuidad y cambio, Madrid, Siglo Veintiuno Editores, 1991; J. Cepeda Adán, Sagasta: el político de las horas difíciles, Madrid, FUE, 1995; A. Robles Egea (comp.), Política en penumbra. Patronazgo y clientelismo políticos en la España contemporánea, Madrid, Siglo Veintiuno de España Editores, 1996; J. L. Comellas, Cánovas del Castillo, Barcelona, Ariel, 1997; M. Suárez Cortina (ed.), La Restauración, entre el liberalismo y la democracia, Madrid, Alianza, 1997; J. M. Jover, G. Gómez-Ferrer y J. P. Fusi Aizpurúa, España: Sociedad, política y civilización (siglos xix-xx), Barcelona, Debate, 2001.

 

Ángeles Hijano Pérez