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Juan Fernández Galindo y Ruiz de Navarrete

Biografía

Fernández Galindo y Ruiz de Navarrete, Juan. El Bueno. ?, c. 1420 – Écija (Sevilla), 1482. Capitán general de la guarda de Enrique IV, del Consejo del Rey, alcaide de Lorca, Alcalá la Real, Córdoba, Guadalajara, Illescas y Madrid.

Su padre, Martín Fernández Galindo, el Valiente, caballero de la Banda, casado con María Ruiz de Navarrete, se trasladó con su familia a Antequera (Málaga) poco después de su reconquista en 1410, donde fue “onbre muy rico e hacendado, de los mas ricos que avia en Antequera”, según recoge M. M. García Guzmán. En esta ciudad casó Juan, en el que fue el primero de sus tres matrimonios, con Isabel Gómez de la Puebla y Luna, hija del comendador Gonzalo Fernández de la Puebla y de Beatriz de Luna (prima hermana del condestable Álvaro de Luna).

En 1441 ya se encuentra al servicio de Álvaro de Luna, quizá por su relación familiar, quien enfrentado entonces a los infantes de Aragón, se hallaba sitiado en Maqueda. El sitio se resuelve mediante un combate entre sesenta caballeros elegidos, y Juan Fernández Galindo capitanea los del condestable, que derrotan a los del adversario. En 1445 se halla en la batalla de Olmedo en la que las tropas de Juan II, con Álvaro de Luna al frente, combatían a los infantes de Aragón.

Tras la victoria, en su vuelta triunfal, el condestable fue recompensado con el Maestrazgo de Santiago y Juan Fernández Galindo recibió la encomienda de Reina. Capitán “de los ginetes de la casa del Maestre”, “honbre muy diestro en fecho de guerra a la gineta”, “muy esforçado e de grand consejo en los fechos de la guerra”, interviene en numerosas acciones bélicas junto al condestable, convirtiéndose en “uno de los mas afamados guerreros de toda Castilla” según la Crónica de don Álvaro de Luna.

Cuando en 1453 el propio Juan II ordena la prisión de Álvaro de Luna, que acabó en el patíbulo, Juan Fernández Galindo, fiel capitán de jinetes de su guardia, que intenta evitar su apresamiento, atraviesa un momento difícil, pero ayuda a la viuda del condestable (Juana Pimentel, hija del conde de Benavente) y ésta le recompensa generosamente. Al poco, muere Juan II y el nuevo rey Enrique IV sigue una política de reconciliación que permite a Fernández Galindo seguir en la Corte. Se gana su confianza, y acaba por ser nombrado capitán general de su guarda y después miembro del Consejo Real; y como hombre de plena confianza del Rey participa en misiones especiales: liberación de la condesa de Treviño, proyecto de apresamiento del arzobispo Fonseca, maniobra contra el marqués de Santillana, a la que lo envió el Rey por ser, al decir de Enríquez del Castillo, “un caballero de los más leales de su Consejo”; y en actividades militares y políticas de la época: viaje a Ceuta con el Soberano, guerra de Granada, negociación en 1461 con la Liga nobiliaria de Yepes, negociación de la paz con Aragón, manifiesto en 1462 a favor de la princesa Juana (la Beltraneja, a cuyo parto había asistido), intervenciones militares en Cataluña, Rosellón y la Cerdaña, y otras. Fue alcaide de los alcázares de Lorca, Alcalá la Real, Córdoba, Guadalajara e Illescas. Entretanto, viudo de su primera mujer, había contraído en Écija nuevo matrimonio en 1456 con Inés de Zayas y Eslava, de ilustre familia de Écija (Sevilla), hija de Alonso de Zayas y Saavedra, el Caballero, halconero mayor del Rey y capitán general de Jaén. Y en Écija invirtió gran parte de su patrimonio, siendo nombrado su alcalde mayor.

La nueva Liga nobiliaria formada en 1464 en contra del Rey y de su heredera Juana, que culmina con la “Farsa de Ávila”, fue el origen de la guerra civil. Fernández Galindo, que permaneció fiel a su Rey, sufrió durante un tiempo el secuestro de todos sus bienes en Écija, pues casi toda Andalucía quedó bajo el control de Pedro Girón, maestre de Calatrava. Nuevamente destaca por su habilidad militar en varias intervenciones como la defensa de Simancas, la segunda batalla de Olmedo, la toma de Toledo y otras. Cuando llega la paz en 1468 (al morir el príncipe Alfonso y ser proclamada doña Isabel como heredera) ocupaba el cargo de alcaide del Alcázar de Madrid, que entonces custodiaba el Tesoro Real. Al año siguiente, tanto él como su mujer caen gravemente enfermos y Fernández Galindo pide el relevo en el cargo. Inés de Zayas fallece, pero él sana y, abandonando la Corte, se retira a Écija, donde contrae su tercer matrimonio con Leonor Fernández Coronado y Navarrete.

Como entre sus tres matrimonios tuvo diez hijos, dejó mucha descendencia. Fue progenitor, entre otros, de los duques de Algete, de los condes de Casa- Galindo y de Luque (que curiosamente descienden de sus tres matrimonios), y de los marqueses de Guadalcázar y del Salar. Entre sus hijos destacó especialmente Martín Galindo, el primogénito, ilustre soldado, comendador de la Reina y general de las costas de Granada, de quien hablan también las crónicas de la época.

 

Fuentes y bibl.: Real Academia de la Historia, colección Salazar y Castro, Memorial del Conde de Luque al Rey D-17, fols. 69 y ss.; Costados de Don Salvador Venegas de Córdoba y Villegas, D-18, fols. 67-83; y E-29, fol. 9.

A. Ramos, Descripción genealógica de la Casa de Aguayo, Málaga, 1781 (reimpr. en Sevilla, Fabiola de Publicaciones Hispalenses, 2000); J. de Mariana, Historia General de España, t. II, Madrid, Gaspar y Roig, 1848, págs. 504-505; G. Chacón, Crónica de Don Álvaro de Luna, Condestable de Castilla, Maestre de Santiago, ed. de J. de Mata Carriazo, Madrid, Espasa Calpe, 1940 (atrib.); D. de Valera (Mosén), Memorial de diversas hazañas. Crónica de Enrique IV, ed. de J. de Mata Carriazo, Madrid, Espasa Calpe, 1941; F. del Pulgar, Crónica de los Reyes Católicos, ed. y est. por J. de Mata Carriazo, vol. II, Madrid, Espasa Calpe, 1943; L. Galíndez de Carvajal, Crónica de Enrique IV, ed. de J. Torres Fontes, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1946; F. Pérez de Guzmán, “Crónica del Serenísimo Príncipe Don Juan II”, en C. Rosell (ed.), Crónicas de los Reyes de Castilla, Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1953, págs. 679-681; D. Enríquez del Castillo, “Crónica del Rey Don Enrique el Cuarto”, ed. de C. Rosell, en Crónicas de los Reyes de Castilla, t. III, Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1953; M. M. García Guzmán, “Las cabalgadas en tierras granadinas de Juan Fernández Galindo, Comendador de Reina”, en Homenaje al Prof. Jacinto Bosch Vilá, Granada, Universidad, 1991, págs. 181-191; “Ascenso político y formación del patrimonio de Juan Fernández Galindo, Comendador de Reina, durante el Reinado de Enrique IV”, en Cuadernos de Estudios Medievales y Técnicas Historiográficas (Universidad de Granada), n.º XVII (1992), págs. 147-171; L. Suárez, Enrique IV de Castilla. La difamación como arma política, Barcelona, Editorial Ariel, 2001; E. Toral y Peñaranda, “Juan Fernández Galindo, Comendador de Reina, y Capitán General y del Consejo del Rey Don Enrique IV y su Alcaide de Alcalá la Real. De su vida y su descendencia en Écija y Alcalá la Real”, en IV Estudios de Frontera. Historia, tradiciones y leyendas en la frontera. Homenaje a Enrique Toral y Peñaranda, Jaén, Diputación Provincial, 2002, págs. 535- 577; J. B. Zayas de la Portilla, Orígenes. Compendio histórico- genealógico del linaje Zayas. Descendencia del Infante Don Jaime de Aragón, vol. I, Missouri, Zayas Publishing, 2003, pág. 21.

 

Pedro Rodríguez-Ponga y Salamanca