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Eugenio Montes Domínguez

Biografía

Montes Domínguez, Eugenio. Vigo (Pontevedra), 24.XI.1900 – Madrid, 28.X.1982. Periodista y ensayista.

Aunque sus primeros años transcurrieron en Bande (Orense), nació en Vigo por su abuelo materno, notario erudito, que trasladó a la madre de Montes a Vigo por si el parto se complicaba. Su genealogía es de siempre galaica y Bande —según Montes— es lo más galaico de Galicia.

De su infancia recuerda una fuerte insolación que estuvo a punto de acabar con él, y el paso del cometa Halley, que marcó la memoria de tantas personas de la época. Montes cuenta que aprendió a leer solo y recuerda a su madre siempre leyendo a su lado. En los largos inviernos de Bande leía en alto las historias de Scott y otros escritores, mientras los criados escuchaban atónitos.

En 1906 empezó sus estudios en Orense y reconoció su enorme deuda con sus profesores. A los once años cuenta que pidió en la biblioteca la Historia de las Ideas Estéticas de Menéndez Pelayo: “Me gustaba la pedantería”.

Tras sus estudios de bachillerato se trasladó a Barcelona para iniciar Filosofía y Letras y posteriormente Derecho. La carrera de Derecho la terminó en Oviedo y Filosofía en Madrid, doctorándose bajo la dirección de Ortega, al que trató intensamente en sus tertulias (en su juventud introdujo en galego algunos vanguardismos en la poesía e igualmente en el ensayo moderno al estilo orteguiano).

En Madrid se manifestó lo que iba a ser una constante a lo largo de su vida: el estudio. Se instaló en la confortable biblioteca del Ateneo. Todo el Madrid literario de las vanguardias pasó por su retina: Cansinos Assens, Gómez de la Serna y especialmente el movimiento ultraísta, publicando algunos interesantes poemas. Esta experiencia vanguardista fue trasladada posteriormente al galego. Volvió a Galicia e inició sus primeras colaboraciones periodísticas: “Yo no pensaba para nada en el periodismo, no sentía sino una vocación: la de estudiar”. Publicó en La Voz Pública, Correo de Galicia, La Voz de Galicia y Galicia Nueva y posteriormente en La Zarpa, también en Orense, como ilustre colaborador del galleguismo. Al mismo tiempo era funcionario de la Audiencia, profesor auxiliar de Psicología y Lógica y Ética y Fundamentos del Derecho. Su aspecto era apuesto y ligeramente de dandy, al tiempo que comenzó su fama de sabio y erudito.

Como periodista profesional empezó en El Pueblo Gallego de Vigo. El ambiente era muy literario y situado en el novecentismo gallego, especialmente en el grupo de la revista Nós, a la que llegó de la mano de Vicente Risco. Por entonces introdujo, como ya se ha dicho, tendencias ultraístas, Versos a tres cás o neto y Estética da muiñeira, que le convirtieron en el primer ensayista moderno en galego.

Por estas fechas Montes se casó con la hija de la dueña de la pensión donde vivía y nacieron dos niñas, pero el matrimonio no continuó unido mucho tiempo. El resto de su vida lo compartió con Natividad Zaro, actriz y traductora de italiano. Se casó con Natividad en 1968, una vez que hubo muerto su mujer.

Esta situación irregular hizo que no consiguiera en España cargos políticos relevantes.

En 1926 ganó la cátedra de instituto en Cádiz. Allí conoció a Pemán y continuó estudiando. Al poco tiempo realizó un viaje de ampliación de estudios en París y conoció a los filósofos Maritain y Bergson.

Montes se situó por nacimiento, convivencia y evolución en el amplio concepto de los prosistas de la Generación del 27. Realizó frecuentes visitas a la Residencia de Estudiantes, y sus mejores amigos fueron Salvador Dalí y Federico García Lorca. En La Gaceta Literaria se hizo amigo de Rafael Alberti, aunque las ideologías les separasen al poco tiempo.

En la década de 1930 se manifestó plenamente su vocación periodística: “Mi entrada en los periódicos es la hora de los grandes acontecimientos. La emoción política nacional ponía los nervios al aire libre. No había distinción entre literatura y acción” (J. Sampelayo, “Conversaciones con Eugenio Montes”, Arriba, 31 de enero de 1960).

Se inició en El Sol de Madrid entre 1929 y 1931.

En junio de 1931 se lee en La Zarpa su presentación a las elecciones como independiente en las listas del Partido Socialista. Sin embargo, a los pocos meses, Montes sufrió aparentemente lo que se puede llamar una mutación ideológica que le hizo aceptar en ese mismo año ser redactor en El Debate de Ángel Herrera y abandonar el galego como lengua de expresión escrita. Profundizando en el tema, parece lógica la rápida evolución: las ideas de Spengler (le llamaban el “spengleriano”); la influencia de Eugenio D’Ors, su maestro que evolucionó hacia Falange; su concepto minoritario y no nacionalista del vanguardismo; su amistad con Sánchez Mazas que le llevó casi a la fuerza de Renovación Española a Falange; y, por supuesto, influyó también su amistad con José Antonio y en definitiva, quizás lo más importante, sus diferentes actitudes en Orense y Madrid (con sus paisanos presentó cierta apariencia revolucionaria más o menos nacionalista; y en la capital, en cambio, se rodeó de otros ambientes ideológicos de signo contrario) que explican, junto con sus arcanos personales, este cambio ideológico. Sin olvidar, como dice Ridruejo, que la literatura política para él tenía menos importancia de lo que parece.

Era más bien una aspiración epicúrea, como un trovador antiguo que pagaba, con sus prosas, su libertad creativa (Ridruejo, Casi unas Memorias, 1971).

En 1931, como ya se ha dicho, pasó a El Debate iniciándose su período de corresponsalías: en las historias del periodismo se dice que hay un “antes y un después” de Montes. Primero, estuvo en París, y empezó a utilizar diariamente el teléfono siendo una novedad la urgencia y rapidez en el estilo corresponsalista de la España de entonces. Tras París, fue a Londres. Allí Torcuato Luca de Tena le ofreció un sueldo astronómico para la época por incorporarse a ABC. Empezó como corresponsal en Berlín, y consiguió el Premio Mariano de Cavia por su crónica por la muerte de Dollfus. Meses más tarde pasó en Roma, al igual que en Berlín, unas horas fijas de estudio al día. En 1935 y 1936 volvió otra vez a Berlín. Por esos días entró en contacto con la revista Acción Española, que le publicó una recopilación de sus crónicas El viajero y su sombra. Con motivo de un homenaje a Maeztu cobró fama de gran orador.

La ideología de Montes, por estas fechas, era su catolicismo que hundía sus raíces en el pensamiento tradicionalista (Donoso, Balmes, etc.). Eugenio Montes en el año 1934 publicó “Discurso a la catolicidad española” en Acción Española. En este largo ensayo sentaba las bases de su pensamiento político, que inauguraba una línea teórico-política que se materializó después en el nacional-catolicismo franquista. El texto era una voz de alerta, una llamada a la acción y un ataque doble, por un lado, a la democracia; por otro lado, al centro derecha católico que participaba como un partido más en la República. El integrismo y el autoritarismo estaban ya presentes en el texto.

Poco a poco los ideales monárquicos se deslizaron hacia Falange Española, especialmente por su amistad con José Antonio Primo de Rivera y Rafael Sánchez Mazas. En la década de 1930 conoció a Franco y su relación, con los matices ya apuntados, continuó en la posguerra. En 1971 en una entrevista se mantenía, aún, en su posición falangista y de adhesión a Franco.

Durante la Guerra Civil, después de dejar claro su rechazo a Hitler pero no a Mussolini, permaneció “movilizado” como orador.

En la inmediata posguerra empezó como corresponsal, en Lisboa, del diario Arriba, al tiempo que colaboró en diarios hispanoamericanos. El 1 de febrero de 1940 le nombraron miembro de la Real Academia Española, sucediendo a Maeztu, pero no leyó su discurso hasta el 22 de enero de 1978. Por esta razón, junto a otras, Montes no escribió ningún libro que no fuera recopilatorio de lo publicado en periódicos: su perezoso perfeccionismo se acomodaba mejor a la extensión de un artículo o un breve ensayo para revista.

En 1941 realizó un extenso viaje a Hispanoamérica dando conferencias por casi todos los países. Diez años después volvió a realizar esa embajada cultural por Hispanoamérica. Igual actividad oratoria realizó por toda España.

En 1954 le nombraron director del Instituto Español en Roma, cargo que ocupó hasta su jubilación. Su actividad cultural —conferencias, tesis y divulgación de la cultura española en Italia— fue muy intensa.

Por supuesto, siguió estudiando, especialmente en la Biblioteca Vaticana. En Italia recibió numerosos premios y condecoraciones: nombramiento de la Academia dei Lincei, premio como periodista internacional “Ciudad de Roma”, la Medalla de Oro de la Comunidad Europea, el premio “Tiber”, “Premio Città di Castello” y el “Premio Mercuri d’oro”, y otras muchas condecoraciones y distinciones.

En 1971 se jubiló del Instituto y volvió a iniciar su labor de corresponsalía con el ABC. Sus crónicas eran más reposadas, culturales y profundas. En esta etapa también colaboró con Televisión Española con documentales y como corresponsal en Roma de los servicios informativos.

El 13 de enero, ya en Madrid, sufrió una hemorragia cerebral y entró en estado de coma. Montes, cuando se recuperó, ya no era el mismo. El 28 de octubre de 1982 murió en Madrid y volvió a los periódicos en forma de necrológicas escritas por sus amigos.

Como dijo Capmany: “De alguna manera, algo se muere con Montes, algún futuro desconocido o irruptor empieza con su muerte” (J. Capmany, “Eugenio y su sombra”, ABC, 29 de octubre de 1982).

La bibliografía de Montes es extraordinariamente extensa, al tiempo que dispersa, por su condición de periodista profesional y de colaborador habitual en periódicos y revistas. Sin embargo, su obra publicada como volumen es relativamente escasa y, por lo general, recopilatoria.

 

Obras de ~: “Ultra: Poemáticas esquematizaciones fantasistas” (“Atardecer en New York”), en Grecia (Sevilla), n.º 16, 20 de mayo de 1919, pág. 12; “Ultra: poemáticas especificaciones fantasistas” (“Nieve”, “Entorno al lirismo” y “Noche en la ciudad Teratológica”), en Revista Hispanoamericana Cervantes, mayo de 1919, págs. 68-69; “Poemas de Eugenio Montes”, en Perseo (Madrid), n.º 1 (mayo de 1919); “Alalás da noite de San Xoán”, en Nós, n.º 12, 25 de agosto de 1922, pág. 2; Versos a tres cás o neto, La Coruña, Nos, 1930; Discurso a la catolicidad española, en Acción Española, n.º 50, 1 de abril de 1934; “En un principio”, en Vértice, n.º 19 (febrero de 1939); El viajero y su sombra, selecc. de J. L. Vázquez Dodero, Madrid, Cultura Española, 1940; “Tres sonetos al violín de Cremona”, en Vértice, n.º 57 (julio de 1942), págs. 23-25; Federico II de Sicilia y Alfonso X de Castilla, Madrid, 1943; Melodía italiana, Madrid, Cigüeña, 1944; Elegías europeas, Madrid, Afrodisio Aguado, 1949; La Estrella y la Estela, pról. de R. Sánchez Mazas, Madrid, Ediciones del Movimiento, 1953; Orense, Madrid, Publicaciones Españolas, 1965 (separata de “La España de cada provincia”); El romanticismo de los clásicos: discurso leído [...] por el Excmo. Sr. D. ~, Madrid, Real Academia Española, 1978; Obra en galego I, ed. de M. Casado Nieto, limiar de X. Rof Carballo, Barcelona, Sotelo Blanco, 1984 (Obra en gallego I Euxenio Montes, pról. de X. Rof Carballo, Barcelona, Sotelo Blanco, 1984); Elegías europeas de Eugenio Montes, pról. de J. Suevos, Madrid, Afrodisio Aguado, 1999; Antología de la obra de Eugenio Montes, ed. de J. Gutiérrez Palacio, Santiago de Compostela, Xunta de Galicia, 2002.

 

Bibl.: V. Risco y A. Couceiro Freijomil, Diccionario bibliográfico de escritores, Santiago de Compostela, Bibliófilos Gallegos, 1951; F. Fernández del Riego, Escolma de poesía gallega, Vigo, Editorial Galaxia, 1955; R. Gullón, “Los prosistas de la generación de 1925”, en Ínsula, n.º 126 (mayo de 1957); M. Gómez de Santos, Doce hombres de letras, Madrid, Editora Nacional, 1969; J. C. Mainer, Falange y Literatura, Madrid, Labor, 1971; D. Ridruejo, Entre literatura y política, Madrid, Seminarios y Ediciones, 1973 (col. Hora “H”. Ensayos y Documentos, 38); Casi unas memorias, Barcelona, Planeta, 1977; R. Carballo Calero, Historia de la literatura gallega contemporánea (1808-1936), Vigo, Galaxia, 1981 (3.ª ed.); J. Capmany, “Eugenio y su sombra”, en ABC, 29 de octubre de 1982; M. C. Pérez Pais, La prensa gallega durante la Segunda República, tesis doctoral, Madrid, Universidad Complutense, 1984 (inéd.); R. Fonte, “Euxenio Montes Domínguez”, en VV. AA., Gran Enciclopedia Gallega, t. XXI, Gijón, Silverio Cañada, 1984; X. Rof Carballo, [“Prólogo”], en E. Montes, Obra en gallego I Euxenio Montes, op. cit.; J. Gutiérrez Palacio, Eugenio Montes, Prosista del 27: estudio crítico y antología, Orense, Caixa Ourense, 1989; M.ª D. Sáiz, Historia del periodismo en España, t. III. El siglo xx (1900-1936), Madrid, Alianza Universidad, 1996; M.ª P. Palomo, Movimientos literarios y periodismo en España, Madrid, Síntesis, 1997; J. Suevos, [“Prólogo”], en E. Montes, Elegías europeas de Eugenio Montes, op. cit.; M. Valcárcel, “Ourense Universo Literario, Euxenio Montes”, en La Región, 2 de abril de 2000; R. García Domínguez (Borobó), “Anacos de Borobó. O exemplo do Eugenio Montes”, en A Nosa Terra, 12 de octubre de 2000, pág. 27; F. J. Díez De Devenga, “Eugenio Montes, en la primera vanguardia”, J. Gutiérrez Palacio, “La prosa del 27: Eugenio Montes”, M. J. Bonet, “Eugenio Montes, ultraísta”, M. Valcárcel, “A presencia ourensá de Eugenio Montes: As súas colaboracións en la La Zarpa nos anos 20”, R. García Domínguez, “Empalme sobre Eugenio Montes”, X. L. Axeitos, “Euxenio Montes, as sombras do viaxeiro”, y X. R. Barreiro Fernández, “Eugenio Montes e Acción Española, Aproximación á súa ideoloxía política, en VV. AA., Xornadas sobre Eugenio Montes: actas das xornadas realizadas pola Dirección Xeral de Promoción Cultural en Ourense, os días 23 e 24 de novembro de 2000 [Santiago de Compostela], Consellería de Cultura, Comunicación Social e Turismo, 2001; J. Gutiérrez Palacio, Antología de la obra de Eugenio Montes, op. cit.; M. y P. Carbajosa, La corte literaria de José Antonio. La primera generación cultural de la Falange, Barcelona, Crítica, 2003.

 

Javier Gutiérrez Palacio