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Antonio García Tapia

Biografía

García Tapia, Antonio. Ayllón (Segovia), 22.V.1875 – Madrid, 24.IX.1950. Médico, otorrinolaringólogo.

Hijo de un médico rural, realizó sus estudios básicos en el seminario de Sigüenza. Acabados éstos se desplazó a Madrid, donde realizó la carrera de Medicina en el colegio de San Carlos de la Facultad de Medicina de Madrid. Durante ese período fue alumno interno por oposición del Hospital General y del Hospital de San Carlos, permaneciendo en las salas de Medicina Interna con los doctores Jacobo López Elizagaray y Antonio Espina y Capo en sus años de estudiante.

Posteriormente y durante un período de tres años trabajó como asistente del profesor José Ribera y Sans, catedrático de Cirugía, en el Hospital de San Carlos, período en el que iniciaría su formación en Cirugía General, la cual le sería de tremenda utilidad años después.

Se licenció en 1896 y, como otros muchos médicos de su época, preparó y ganó unas oposiciones al Cuerpo Médico de la Armada, siendo destinado a Filipinas. A su vuelta a Madrid, una hemoptisis le apartó temporalmente de la actividad médica. Sin embargo, no perdió el tiempo, ya que en esta fase de su vida profundizó en lo que fue una de sus grandes aficiones: la fotografía. Fruto de esta dedicación temporal fueron algunos trabajos, como el titulado La fotografía en medicina. Restablecido de su enfermedad y ya interesado de forma definitiva por la otorrinolaringología, comenzó a practicarla con uno de los más reconocidos especialistas de la época, el doctor Luciano Barajas, en la Clínica Otorrinolaringológica Nuestra Señora del Carmen, que había fundado en la madrileña calle de Ferraz. Sin embargo y a pesar de reconocer el magisterio de Barajas, debido a su inquietud y ganas de conocer y aprender las nuevas técnicas que se hacían fuera de España, comenzó un periplo fuera de ella que duraría varios años y que le llevó a realizar estancias en las clínicas otorrinolaringológicas más importantes de Europa, en París, Friburgo, Berlín y Viena, trabajando con los profesores Marcel Lermoyez, Gustav Killian, Chiary y Thomas Gluck. En estas estancias se formó en las técnicas quirúrgicas más novedosas del momento y aprendió a realizar prácticas exploratorias diagnósticas apenas realizadas aún en España, como eran la broncoscopia y esofagoscopia.

A su vuelta, comenzó a darse a conocer practicando una medicina de vanguardia y publicando sus observaciones personales. Su interés por la docencia y la investigación le llevó a defender en 1906 el trabajo titulado Esofagoscopia. Los cuerpos extraños del esófago, por el que accedió al grado de doctor.

Ese mismo año ingresó en la Beneficencia Municipal de Madrid, aunque no dejó de asistir además al Instituto Rubio. En 1911 fundó en Madrid, en la calle Hermosilla, el sanatorio Villa Luz, que se haría muy famoso en esos años en toda España, no sólo como centro de asistencia sino también como escuela de Otorrinolaringología. A esta clínica, aunque para trabajar en otras disciplinas, se incorporaron otros conocidos médicos de la época, como Sebastián Recasens, Leonardo de la Peña y José Goyanes Capdevila, entre otros. Su prestigio en esos años fue enorme y asumió multitud de responsabilidades. Entre ellas cabe destacar la presidencia del Colegio de Médicos de Madrid en la que permaneció durante el período 1915-1917. En su haber queda, entre otras acciones, dos muy concretas pero que tuvieron honda repercusión.

Una, el formidable impulso que dio a la biblioteca del Colegio adquiriendo gran cantidad de ejemplares y suscribiéndose a las revistas nacionales e internacionales más importantes que entonces existían, con lo que muchos médicos tenían acceso a una información que hasta ese momento era privilegio de unos pocos. La segunda fue la creación del Boletín Oficial del Colegio de Médicos, que tuvo una magnífica acogida, pues por esos años los médicos colegiados tenían difícil acceso a la información, cada vez mayor, que se generaba en el Colegio.

En 1918 ingresó como académico de número en la Real Academia Nacional de Medicina ocupando la vacante producida por el fallecimiento de Federico Olóriz Aguilera. Su discurso de ingreso se tituló Las funciones del laberinto posterior y su exploración y fue contestado por Antonio Espina y Capo. En 1926, ya en pleno éxito profesional y reconocido tanto por la sociedad científica como civil, obtuvo por oposición la cátedra de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de Madrid. A partir de estos momentos su labor docente se acrecentó y, si antes era considerado un maestro por los médicos, ahora lo es también por los estudiantes de Medicina. Enseñaba lo que tenían que saber, pero especialmente llamaba la atención sobre todo aquello que no debían hacer o ignorar.

Su frenética actividad y sus ganas de crear y transmitir conocimientos le llevó a fundar la Revista Española de Laringología, Otología y Rinología, así como la Revista Española y Americana de Otorrinolaringología (1910), que marcaron un hito en la especialidad y que fueron una referencia en su época.

Hombre de gran formación, dotado de una gran inteligencia, capacidad docente y de atracción y de trabajo de gran magnitud y con un gran talante creativo y dotes emprendoras poco frecuentes, no es difícil pensar que destacara desde edades muy tempranas.

La actividad asistencial y docente del doctor García Tapia fue impresionante, sacando tiempo de donde aparentemente no lo había para poder atender todas las responsabilidades que se creó. De gran personalidad, su prestigio alcanzó nivel internacional por sus novedosas y trascendentes aportaciones. Describió un síndrome que es conocido en todos los tratados de la especialidad, así como en los de Neurología y Medicina Interna, como síndrome de Tapia, caracterizado por hemiplejía del lado derecho de la laringe y de la lengua con parálisis del trapecio y del esternocleidomastoideo del mismo lado, seguido de hemiplejia total pasajera del izquierdo. Después de estudiar durante años esta enfermedad, comunicó que la localización de la lesión estaba en el tracto vagoespinal.

Gran experto en la cirugía de la laringe en la que realizó importantes e innovadoras aportaciones, mejoró la técnica de la laringuectomía total propuesta por Thomas Gluck, denominándose desde entonces en todas las publicaciones técnica de Gluck-Soerensen- Tapia. Completó la mejora de la técnica quirúrgica con innovaciones y recomendaciones para mejorar los resultados en base a las complicaciones pulmonares derivadas de la anestesia clorofórmica y de las suturas.

Las aportaciones de Tapia al método de Gluck consistieron en los siguientes puntos: 1) La introducción de la anestesia local; 2) creación del corsé de refuerzo aprovechando el pericondrio del tiroides para crear un plano nuevo sobre la sutura de la mucosa faríngea; 3) sutura de la tráquea a la piel mediante el llamado punto en tres; 4) sección de los cuernos del tiroides creando un segundo hioides artificial; 5) revisión y extirpación en su caso de los ganglios afectados de las cadenas ganglionares correspondientes; 6) invención de diversos artilugios para la intervención, tales como un pericondrotomo y cánulas faríngeas y traqueales entre otros. De todas ellas las más llamativas fueron la recomendación del empleo de anestesia local combinada con morfina o luminal y el refuerzo, de la sutura mediante el que denominó corsé de refuerzo, también llamado corsé de Tapia. Ideó además diversos instrumentos exploratorios, entre ellos un sillón giratorio para explorar el laberinto, realizando así diversos estudios sobre la fisiología laberíntica.

Una de sus capacidades más importantes fue su interés por enseñar. Cuantos se acercaban a él veían rápidamente que se trataba de un auténtico maestro dispuesto a enseñar cuanto sabía, sin esconder o retrasar la enseñanza de cuantas técnicas o simples pequeños trucos hacía en su práctica habitual y le daba grandes rendimientos. Creó una extensa escuela de otorrinolaringólogos, destacando entre otros sus discípulos Andrés Sánchez Rodríguez, Rafael García-Tapia Hernando y José Irueste y Roda, con independencia de la cantidad de especialistas de la época que se consideraban discípulos indirectos suyos.

Su actividad científica le llevó a acudir a multitud de congresos de su especialidad, tanto en nacionales como internacionales, presentando un gran número de comunicaciones, siempre de carácter original. Entre ellas, destaca sobremanera su ponencia en el Congreso Internacional de París de 1922, donde presentó su estudio sobre cáncer de laringe y su tratamiento mediante laringuectomía, avalada por una casuística voluminosa, en el que ya sugirió los cambios a la técnica de Gluck. Su prestigio tuvo alcance internacional, lo cual le fue reconocido nombrándole presidente de II Congreso Mundial de la especialidad, que se celebró en Madrid en 1932 y al que asistieron más de seiscientos congresistas de muchos países.

Durante la Guerra Civil se trasladó primero a Salamanca y posteriormente a San Sebastián, donde se incorporó al Ejército desempeñando el grado de capitán y siendo destinado al servicio de Otorrinolaringología de la Cruz Roja. Acabada la guerra, en 1939 volvió a Madrid, donde se encontró con que su biblioteca y todo su material clínico habían desaparecido.

Esta situación y la pérdida, dos años después, de su única hija le sumieron en una profunda desilusión que pronto superó presentando un curioso pero interesante trabajo sobre La sordera de Beethoven.

Fue presidente de la Academia Médico-Quirúrgica Española en la que desarrolló una gran labor fundando los Anales de dicha Academia, publicación que alcanzó un gran reconocimiento en la Medicina madrileña, y de la Sociedad Latina de Otorrinolaringología.

Fue miembro de honor de multitud de sociedades otorrinolaringológicas, de diversos países, habiendo conseguido un premio de la Real Academia Nacional de Medicina por sus trabajos. Estaba en posesión de diversas condecoraciones, entre la que destacan la Gran Cruz de Leopoldo de Bélgica (1935) y Gran Cruz de Alfonso el Sabio (1945).

 

Obras de ~: Fibro-angioma del septum: contribución al estudio de los pólipos hemorrágicos (saignants) del tabique, Madrid, Est. Tipográfico de Fortanet, 1904; Manuel García, su influencia en la Laringología y en el Arte del Canto, Madrid, Nicolás Moya, 1905; “Varios casos de parálisis laríngea”, en El Siglo Médico, 54 (1907), págs. 418-420; “Contribución al estudio de las parálisis laringeas asociadas y razón de la existencia de un síndrome nuevo”, en Revista de Medicina y Cirugía Práctica, 74 (1907), págs. 129-132; Desenvolvimiento y estado actual de la esofagoscopia y traqueo-bronquioscopia en España, Madrid, Nicolás Moya, 1907; “Observaciones sobre el síndrome de Tapia”, en Anales de la Real Academia de Medicina, 30 (1910), pág. 299; “Considerations sur les paralisies laryngies d’origene bulbaire à propos d’un cas de paralisie bilateral de laringe superieur et de l’hypoglosse”, en Archive Internacional de Laryngologie, 30 (1910), págs. 463-469; Contribución al estudio de las laberintitis, 1912 (reed. en Antología de Trabajos Científicos del Prof. Antonio García Tapia, t. II, Madrid, C. Bermejo Impresor, 1946, págs. 179-221); La operación de Glucke: extirpación total de la laringe bajo anestesia local, Madrid, Viuda de Antonio Álvarez, 1913; Sobre la intervención de Killian-Luc, 1915 (reed. en Antología de Trabajos Científicos del Prof. Antonio García Tapia, t. II, op. cit., págs. 329-333); Estudio evolutivo del cáncer laríngeo, Madrid, Valentín Tordesilla, 1915; Contribución al estudio de los cuerpos extraños traqueobronquiales: Discurso leído en la sesión inaugural del curso 1915 á 1916 en la Academia Médico-Quirúrgica Española el día 11 de Noviembre de 1915, Madrid, 1915; Las funciones del laberinto posterior y su exploración (discursos leídos en la Real Academia de Medicina para la recepción [...] del [...] Dr. ~. Contestación del Dr. D. Antonio Espina y Capo), Madrid, 1918; “Breves consideraciones deducidas de mi experiencia en la laringectomía”, en Revista Española y Americana de Laringología, Otología y Rinología, 3 (1919), pág. 145; “Large pharyngostomes; a complitation of laringextomy, how to avoid them; the technique of their closure”, en Journal of Laryngology, 40 (1925), págs. 781-788; La esofagoscopia en el tratamiento de los cuerpos extraños del esófago, Madrid, Universal, 1926; “Una escuela de médicos rurales en Riaza”, Las Ciencias de Madrid, año II, n.º 3 (1935); Considerations sur le paralyses laryngies d’origen bulbaire, 1945; La sordera de Beethoven, Madrid, Imprenta C. Bermejo, 1945; Antología de Trabajos Científicos de Antonio García Tapia, Madrid, Imprenta C. Bermejo, 1945.

 

Bibl.: A. Moreno Rodríguez, Evocación del Doctor Antonio García Tapia, Segovia, Editorial Gabel, 1950; J. M. Barajas, El Dr. Antonio García Tapia. Su vida y su obra, Madrid, 1953; R. Pérez de Ayala, “El Doctor Tapia”, en Amistades y Recuerdos, ed. de J. García Mercadal, Barcelona, Aedos, 1961, págs. 188-200; R. García Tapia, Semblanza del Profesor Tapia, Madrid, Espasa Calpe, 1964; B. S. Schoenberg y E. W. Massey, “Tapia’s sindrome. The erratic evolution of an eponym”, en Archives of Neurology, 36 (1979), págs. 257-260; T. Sacristán Alonso, “Dr. Antonio García Tapia”, en Medio Siglo de Historia de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial, Madrid, Editorial Garsi, 1999, págs. 488-493; M. Díaz-Rubio, 100 médicos españoles del siglo xx, Madrid, You & Us, 2000.

 

Manuel Díaz-Rubio García

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