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Bernardo de Iriarte y de las Nieves Rabelo

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Biografía

Iriarte y de las Nieves Rabelo, Bernardo de. El judío. Puerto de La Cruz (Santa Cruz de Tenerife), 18.II.1735 – Burdeos (Francia), 13.VIII.1814. Ilustrado, académico de número de la Real Academia Española, ministro, consejero de Estado.

Originario de una familia culta, perteneciente a la aristocracia. Sus padres, Bernardo de Iriarte y Cisneros, teniente-capitán de las milicias de Infantería de Tenerife, y Bárbara de las Nieves Rabelo Hernández de Oropesa, tuvieron dieciocho hijos, entre los que destacaron, además de Bernardo, Tomás, el famoso fabulista; Domingo, el diplomático que negoció la Paz de Basilea, y José, intendente general de las islas Canarias y comisario ordenador de los Reales Ejércitos.

Juan de Iriarte y Cisneros, su tío paterno, considerado el patriarca de la dinastía de los Iriarte, se ocupó de la formación y del futuro de los hermanos e influyó notablemente en su trayectoria.

Bernardo se trasladó muy joven a Madrid. De 1754 a 1756 su tío le permitió colaborar como auxiliar en la redacción del Diccionario Latino-Español, encargándole la letra “c”. Por mediación del marqués de Grimaldi, a quien pasado el tiempo le unió una amistad, obtuvo un puesto en la Secretaría de Estado.

Poco después, en 1756, fue nombrado secretario en la legación española de Parma, volvió a España en 1758 y fue nombrado oficial del Despacho de Estado. En 1760 ocupó la Secretaría de la Embajada de España en Londres. Parece que estuvo en París en misión especial en 1761.

Además de inquietudes políticas, tuvo aficiones literarias y artísticas. Mantuvo amistad con el conde de Aranda, con el marqués de Grimaldi, con el conde de Floridablanca y, en un principio, con Godoy. Se relacionó con personajes como Cabarrús, Jovellanos, Urquijo o el marqués de Peñaflorida. Asistía a la tertulia de los duques de Villahermosa en su palacio de Madrid. Figura como Vitelio en Noches lúgubres, de Cadalso y fue amigo y protector de Goya.

En 1763 fue elegido académico de número de la Real Academia Española. En 1765, cuando el conde de Aranda decidió acometer una reforma total del teatro, Bernardo se ofreció a colaborar. De estas fechas data la traducción que hizo del Tancredo de Voltaire.

Se dedicó a refundir obras antiguas adaptándolas a las nuevas tendencias, de acuerdo con las ideas de su tío Juan y de su hermano Tomás.

Ocupó la dirección de los teatros de los Reales Sitios.

Seleccionó las comedias del siglo XVII que podían representarse y redactó unas instrucciones para el funcionamiento de los teatros que debía observar el comisario-corrector de dramas para el teatro de la Corte, entre ellas, la prohibición de sainetes, al ser ejemplo de malas costumbres. En lo que se refiere a la interpretación, se inclinó por el realismo y por una interpretación natural: a este respecto hizo referencia a una cuarta pared imaginaria que los actores debían visualizar entre ellos y el público.

Parece que partió de él la idea de construir el edificio que alberga actualmente el Museo del Prado y que inicialmente estaba destinado a sede de la nueva Academia de Ciencias y Buenas Letras. Su hermano Tomás redactó en 1780 el Plan de una Academia de Ciencias y Buenas Letras, que abogaba por la creación de una única Academia aglutinadora de todos los saberes, que Bernardo presentó a Godoy. La propuesta no tuvo éxito.

En 1780 fue nombrado ministro supremo del Consejo de Indias; en 1787, vicepresidente de la Junta de Filipinas —cargo desde el que intentó impulsar el progreso económico de la colonia—; en 1792 fue nombrado viceprotector de la Academia de San Fernando y miembro de la Junta de Comercio, Monedas y Minas.

En 1797 fue designado ministro de Agricultura, Comercio, Navegación y de las Posesiones en Ultramar.

En 1798 contrajo matrimonio con Antonia Sáez de Tejada y Hermoso, y no tuvieron hijos.

Hacia 1804 se rompió la amistad con Godoy, se le consideró del grupo de afrancesados, fue desterrado a Andalucía y destituido de todos sus cargos.

En 1809 fue designado diputado por Madrid en el tratado de rendición de la ciudad ante Napoleón.

Cuando accedió al trono José Bonaparte, fue nombrado consejero de Estado de la Corte. En consecuencia, la llegada de Fernando VII le obligó a exiliarse y murió en Burdeos.

Fue crítico de pintura y coleccionista de arte; su pinacoteca era conocida en Europa. Reunía cuadros de Mengs (su Autorretrato), de Murillo (Retrato de un Caballero de golilla), de Velázquez, de Ribera o de Van Dyck. Goya firmó uno de sus retratos en 1797 (actualmente en el Museo de Bellas Artes de Estrasburgo).

Además de éste, existe otro retrato que se atribuyó también a Goya (actualmente en la colección de la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid). La colección fue subastada en Londres y París, después de su muerte y, en especial, en la década de 1820.

 

Obras de ~: Voltaire, Tancredo, trad. de ~, Madrid, 1765; Viaje al estrecho de Magallanes por el capitán Pedro Sarmiento de Gamboa, ed. de ~, Madrid, 1768; Obras sueltas de Juan de Iriarte, recopilación y ed. de ~, Madrid, 1774.

 

Bibl.: T. de Iriarte, Colección de obras en verso y prosa de D. Tomás de Iriarte, Madrid, Imprenta Real, 1805; E. Cotarelo y Mori, Iriarte y su época, Madrid, Real Academia Española, 1897; A. L. Mayer, Francisco de Goya, Barcelona Buenos Aires, Editorial Labor, 1925; J. Lázaro Galdiano, La Colección Lázaro, Madrid, La España Moderna, 1926; D. M.ª Guigou y Costa, El puerto de la Cruz y los Iriarte (datos históricos y biográficos), pról. de J. Álvarez Delgado, Tenerife, A. Romero, Cía, imprenta, 1945; Mor de Fuentes, Bosquejillo de su vida y escritos, pról. ed. y notas por M. Alvar, Granada, Universidad, 1951; A. Rumeu de Armas, Origen y fundación del Museo del Prado de Madrid, Madrid, Instituto de España, 1980; E. Palacios Fernández, “El teatro español en una carta de Bernardo de Iriarte al Conde de Aranda”, en Cuadernos de Teatro Clásico, 5 (1990); J. Álvarez Barrientos, “El escritor según Tomás de Iriarte; su plan de una Academia de Ciencias y Buenas Letras”, en ALEUA (1994), págs. 9-35; A. Zamora Vicente, La Real Academia Española, Madrid, Espasa, 1999; M. Cano Cuesta, Goya en la Fundación Lázaro Galdiano, Madrid, Fundación Lázaro Galdiano, 1999; J. Cadalso, Cartas marruecas, Noches lúgubres, ed. pról. y notas de E. Martínez Mata, est. prel. de N. Glendinning, Barcelona, Crítica, 2000; M.ª L. Alonso, “Los sobrinos de don Juan de Iriarte”, El Criterio.es, 11 de agosto de 2002; M. E. Cuyás de Torres, “Juan de Iriarte versus Nebrija. A propósito del participio pasivo castellano en locuciones con valor temporal”, en Cuadernos de Filología Clásica, Estudios Latinos, n.º 2 (2005).

 

Covadonga de Quintana Bermúdez de la Puente

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