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Pedro Gómez Labrador y Havela

Biografía

Gómez Labrador y Havela, Pedro. Marqués de Labrador (I), en el reino de las Dos Sicilias. Valencia de Alcántara (Cáceres), 30.XI.1764 – París (Francia), 17.VI.1852. Ministro, consejero de Estado y diplomático.

Hijo del matrimonio formado por Diego Dionisio Gómez Labrador, capitán y regidor perpetuo de Valencia de Alcántara (Cáceres), donde había nacido el 16 de abril de 1737, y de Catalina Havela Alvarado, natural en San Vicente de Alcántara (Cáceres), nacida el 7 de enero de 1732 y fallecida el 6 de diciembre de 1779, que contrajeron matrimonio el 2 de marzo de 1755.

Pedro Gómez Labrador fue enviado a los doce años a Salamanca, donde estudió Matemáticas con Justo García. También asistió a los cursos de Filosofía y fue alumno del poeta Meléndez Valdés. Completó su formación estudiando Derecho Natural y de Gentes con el que luego fuera ministro de Justicia en tiempos de Carlos IV, José Antonio Caballero Campo Herrera. Siguió ocho más en Salamanca preparándose para la carrera diplomática, licenciándose en Leyes el 8 de febrero 1786. Tras la licenciatura impartió clases de Derecho Real y fue presidente de la Real Academia de Leyes de dicha Universidad.

El 17 de agosto de 1792, obtuvo el cargo de oficial de la Primera Secretaría de Despacho. En concreto, el 24 de noviembre de 1792 se elaboró un Reglamento de los negocios de la Primera Secretaría, bajo la tutela de Godoy y a Pedro Gómez Labrador se le nombró oficial octavo quedando bajo su jurisdicción el “conocer lo referente al real sitio de Aranjuez, parque de Palacio y Casa de Campo, encomiendas del infante D. Luis, y tutoría del infante D. Pedro, junto con los asuntos del gran Priorato de Castilla que poseía Su Alteza, hospicios o seminarios que establecen los monasterios de las Cartujas. También las carreteras y caminos de Castilla, incluidos los de Somosierra, y Rioja, los de Galicia, Asturias, León, Santander, Burgos y Extremadura. Asimismo lo perteneciente al corregidor y arquitecto mayor de Madrid, juntas y diputaciones de caridad, arbitrios píos, indulto de cuaresma, limosnas de estos ramos y escuelas gratuitas de las diputaciones, asociaciones de señoras para la galera y cárceles de Madrid y otra igual que se había establecido en Oviedo, las casas de inclusa, niñas de la Paz y desamparadas que se intentaba encargar a las señoras de la asociación. Finalmente del registro, Florencia y Luca” (B. Badorrey, 1999: 355). El 1 de marzo de 1793 fue ascendido a “oficial quinto”.

Cesó en la plaza de Secretaría de Despacho al ser nombrado, el 25 de noviembre de 1793, oidor de la Real Audiencia de Sevilla. En 1796, mientras estaba al frente de la Audiencia de la capital andaluza tuvo un incidente con la Inquisición del que se conserva una alegación fiscal por la calificación y censura de varios libros detenidos en la aduana de Badajoz, que él había encargado Portugal (Archivo Histórico Nacional, Inquisición, 3730, exp. 143).

Tras su paso por la Secretaría de Despacho y por la Audiencia de Sevilla, comenzó su intensa actividad diplomática con variados cargos y destinos. Así, el 27 de abril de 1798 fue nombrado secretario de la embajada de Rusia. Fue encargado de negocios en Florencia, el 29 de agosto de 1798, pero, en realidad su misión en Toscana era encontrase con el papa Pío VI, prisionero de las tropas francesas desde marzo de 1798, y asistirle de parte de la Corona española; así, llegó a Florencia el 13 de enero de 1799 y partió (el 28 de marzo) con Pío VI para Valence (Francia), permaneciendo con él hasta la muerte del Pontífice el 29 de agosto.

Pasó, a continuación, a ser ministro plenipotenciario y enviado extraordinario en la Santa Sede, el 29 de marzo de 1800, ya bajo el pontificado de Pío VII. Al año siguiente, el 5 de diciembre, fue nombrado secretario de la embajada de Su Majestad en Amiens.

El 5 de abril de 1802 alcanzó el puesto de ministro plenipotenciario en Etruria. Entre las diversas tareas para las que fue comisionado en Italia, destaca su paso por Milán, donde se entrevistó con Napoleón. Vuelto a España, se le concedió el honor de pertenecer al Consejo de Estado el 28 de enero de 1808, aunque la plaza definitiva no le llegaría hasta 1814. Este mismo año de 1808 acompañó a la Familia Real a Bayona, ciudad a la que había acudido Labrador, junto a Cevallos y al marqués de Ayerbe, mostrando los tres una postura común y poco negociadora frente a las pretensiones de Napoleón, lo que no evitó la abdicación del Monarca el 5 de mayo de 1808.

De allí pasó a Florencia, donde se negó a reconocer al intruso José Napoleón, lo que le valió ser condenado en Dijon a prisión desde octubre de 1808 a 1811. Acabado el cumplimiento carcelario, fue autorizado a viajar a Nimes, aprovechando el permiso para huir a España, llegando a Cádiz.

En la Península fue nombrado secretario interino del Despacho para el Gobierno —del 14 de enero de 1812 al 39 de marzo de 1812— y, posteriormente, secretario de Despacho de Estado —del 27 de septiembre de 1812 al 11 de julio de 1813— . El 27 de noviembre de 1812 se encargó de formar gobierno, ocupándose también de la cartera de Gobernación, desde el 14 de enero de 1813, en sustitución del anterior titular García de León y Pizarro, hasta el citado 11 de julio de 1813, que llegó al poder de Antonio Cano Manuel. En esta época, Labrador elaboró, entre otras muchas propuestas, unos informes sobre las atribuciones y funciones de la regencia y de los secretarios del Despacho, en base a los reglamentos promulgados el 26 de enero de 1812 y el 8 de abril de 1813.

Gómez Labrador colaboró en la redacción de Real Decreto (de 8 de mayo de 1814) por el que se derogaba la Constitución de Cádiz, actitud por la que fue recompensado con el nombramiento efectivo (desde 1808 era electo) de consejero de Estado, el 4 de mayo de 1814, tras la vuelta a España de Fernando VII.

El 19 de mayo de 1814 fue nombrado embajador extraordinario y ministro plenipotenciario de España ante el Congreso de Viena, cuyas actas de 1815 se negó a firmar por considerar que eran injustas para España, siendo suscritas, tiempo después, por el duque de Fernán Núñez.

Fue nombrado embajador en Nápoles —el 17 de marzo de 1817— y ministro plenipotenciario en Roma, del 26 de junio de 1827 a abril de 1831.

A la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, se inclinó por el infante don Carlos, por la creencia de que el Monarca había traicionado a la Corona con el pacto en 1823 con el francés. La causa carlista le llevó a pasar el resto de su vida desterrado en Francia comisionado por don Carlos para importantes asuntos, como da fe la correspondencia, fechada en 1837, con José Arias Teijeiro en las que Labrador da cuenta de estas gestiones que le valieron, en 1843, el título carlista de marqués del Real Aprecio.

Se le nombró caballero de la Orden de Carlos III el 6 de noviembre de 1800, obteniendo cinco años después la Gran Cruz de dicha Orden. También fue condecorado con la Gran Cruz de San Fernando y del Mérito del reino de las Dos Sicilias, en junio de 1817. En Nápoles obtuvo la Cruz de caballero de la Insigne Orden de San Genaro en 1819. El 6 de noviembre de 1829 fue elegido caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro, la que le fue retirada por una Orden dada en Aranjuez el 6 de mayo de 1834 durante el reinado de Isabel II, como el resto de sus condecoraciones, títulos, tratamientos, empleo y honores, a consecuencia de su apoyo a la causa tradicionalista del pretendiente don Carlos.

Pedro Gómez Labrador se casó con Ana María Carlota Laborde y Baudín en Roma el 12 de noviembre de 1830. Ella era hija de Juan Pedro Laborde y de Felicidad Teresa Baudín (asesinados ambos tras las revueltas en Santo Domingo, la actual Haití), y estaba viuda de Laliman. El matrimonio tuvo un hijo que nació en Marsella en 1832.

Se conserva correspondencia, fechada en 1850, entre el secretario de la embajada de España en París, Antonio Luis de Arnau, y un familiar de Pedro Gómez Labrador, Pedro Mendoza y Labrador, en la que se le pide a este último que intervenga para incapacitar a Labrador, ya que su elevada edad, su demencia, su ceguera y su poca economía le habían llevado a encontrarse totalmente desamparado. Por aquellos años era vecino de la Place Vêndome de la capital de Francia, ciudad en la que falleció el 17 de junio de 1852.

 

Obras de ~: El amor hace milagros. Comedia tomada del capítulo veinte del libro II de Don Quixote de la Mancha, Salamanca, Imprenta de la Viuda de Nicolás Villargordo, 1784; Discurso pronunciado por D. Pedro Gómez Labrador, embajador extraordinario[...] y respuesta del eminentísimo cardenal Pedicini [...], 1831 [Biblioteca de la Real Academia de la Historia (BRAH), Papeles varios, t. II, n.º 56]; Correspondance du marquis de Labrador, ambassadeur d’Espagne à Rome avec M. Martínez de la Rosa, ministre des affaires étrangères à Madrid [...], 1834 (BRAH, Papeles varios, t. II, n.º 8); Mélanges sur la vie privée et publique du Marqués de Labrador écrits par lui-même et refermant une revue de la politique de l’Europe depuis 1798 jusqu’au mois d’octobre 1849 et des révélations très importantes sur le Congrès de Vienne, Paris, imprimé par E. Thunot et Cie., 1849; Discursos dirigidos a SS. MM. el Rey y la Reina de los Dos Sicilios [...] por Pedro Gómez Labrador en la [...] audiencia [...] en la cual pidió Esposa para Don Fernando Septimo, s. f.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico Nacional, Estado, 3566, exp. 51; Inquisición, 3730, exp. 143; Diversos-Colecciones, 161, n.º 3; Diversos-Títulos: Familias, 3372, leg. 53, exp. 14; Estado, 3566, exp. 51.

F. Antón del Olmet, marqués de Dosfuentes, Proceso de los orígenes de la decadencia española. El Cuerpo diplomático español en la Guerra de la Independencia, Madrid, Imprenta Artística Española-Juan Justo, ¿1911?, 6 vols.; W. Ramírez de Villa- Urrutia, marqués de Villa-Urrutia, España en el Congreso de Viena, según la correspondencia oficial de D. Pedro Gómez Labrador, Madrid, Francisco Beltrán [1928]; G. Bleiberg (dir.), Diccionario de Historia de España, t. II, Madrid, Alianza Editorial, 1982, págs. 222-223; V. Cadenas y Vicent, Extracto de los expedientes de la Orden de Carlos 3.º (1771-1847), t. V, Madrid, Hidalguía, 1983, págs. 174-176; F. Ruiz Cortés y F. Sánchez Cobos, Diccionario biográfico de personajes históricos del siglo xix, Madrid, Rubiños-1860, 1998, págs. 199- 200; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quién hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Actas, 1998, págs. 562-565; D. Ozanam, Les diplomates espagnols au xviiie siècle. Introduction et rèpertoire biographique (1770-1808), Madrid-Bordeaux, Casa de Velázquez-Maison des Pays Ibèriques, 1998, págs. 279-281; B. Badorrey, Los orígenes del Ministerio de Asuntos Exteriores (1714-1808), Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores, 1999, passim; A. Ceballos-Escalera y Gila (dir.), La Insigne Orden del Toisón de Oro, Madrid, Palafox & Pezuela, 2000, pág. 511.

 

Diccionario Biográfico Español

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