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Estanislao Lugo y Molina

Biografía

Lugo y Molina, Estanislao. La Orotava (Santa Cruz de Tenerife), 27.VI.1758 – Burdeos (Francia), 25.VIII.1833. Oficial de las Secretarías del Despacho de Gracia y Justicia y de Estado, director de los Reales Estudios de San Isidro.

Nació en el seno de una familia perteneciente a la oligarquía tinerfeña. Era hijo del capitán Francisco Estanislao de Lugo Viña y Alfaro (1705-1774), que acreditó nobleza al concurrir a la elección de alcalde de La Orotava en 1726; y de su segunda mujer María Rosa de Molina y Briones, hija de los marqueses de Villafuerte; se casaron en La Orotava el 5 de agosto de 1750.

Recibió una sólida educación literaria y jurídica, primero en la casa familiar y después en el colegio de los dominicos de su ciudad natal. Muy pronto se trasladó a Madrid, donde desempeñó importantes funciones.

En 1785 el infante Luis le nombró preceptor de su hijo primogénito, el príncipe Luis María, con el sueldo de 36.000 reales de vellón. Poco después murió el infante, por lo que quedó sin empleo y sueldo.

No obstante, se le concedió una pensión sobre las encomiendas que poseyó Luis en memoria y consideración al mérito que contrajo en el desempeño del cargo. Gracias a la protección de Floridablanca, por Real Orden de 25 de agosto de 1786, se le confirió la plaza de oficial 7.º de la Secretaría del Despacho de Gracia y Justicia, con el título de secretario “con ejercicio de decretos”. Ascendió a oficial 6.º (14 de abril de 1789) y 5.º (19 de junio de 1791). Dejó este departamento para pasar al de Estado, pues su titular, el conde de Aranda, le propuso para ocupar la plaza de oficial 2.º que estaba vacante por haber sido cesado su titular Diego Rejón de Silva (17 de agosto de 1792).

Sin embargo, su paso por la Secretaría del Despacho de Estado fue muy breve, porque unos meses después, por Real Orden del 23 de febrero de 1793, fue nombrado director de los Reales Estudios de San Isidro, fundados en la Corte en 1625 por Felipe IV y reestablecidos en 1770 por Carlos III. Sustituyó en el cargo a Manuel de Abbad y Lasierra, arzobispo de Selymbia.

En la misma Real Orden se le concedió la Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, mandando que se le atendiese en las vacantes de pensiones de la misma y honores de su Consejo. El 1 de marzo siguiente ingresó en la citada Orden con la categoría de caballero y unos meses después, el 30 de junio, recibió los honores de ministro del Consejo de Indias.

Ese mismo año fue nombrado académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (5 de mayo de 1793). Casado con María Francisca de Sales y Portocarrero, condesa viuda de Montijo, que, como él, tenía fama de jansenista, a partir de 1800 sufrieron diversas persecuciones. En septiembre de 1805 se les ordenó salir de Madrid, por lo que fue sustituido en su cargo de director de los Reales Estudios de San Isidro por el inquisidor general. Primero se establecieron en Extremadura, en el palacio familiar de Montijo, y en junio de 1806 pasaron a Logroño, donde la condesa falleció (15 de abril de 1808). Tras los sucesos de 1808, se adhirió a la causa francesa, juró fidelidad a José I y desempeñó diversos cargos en la Administración bonapartista. Así, Napoleón le nombró miembro de la Asamblea de Bayona, aunque no asistió a ella, permaneciendo en Madrid. Allí, al tomar posesión del trono José I, le nombró miembro de un incipiente Consejo de Estado, que nada tenía que ver con el anterior, pues quería supeditarse a las normas establecidas por el Estatuto bayonense (25 de julio de 1808). Y, al organizarse definitivamente el nuevo Consejo de Estado bonapartista, también fue nombrado miembro del mismo, destinado a la sección de Justicia y Culto que presidía el marqués de Caballero (8 de marzo de 1809). Precisamente, por su calidad de consejero de Estado fue llamado en varias ocasiones para formar parte del Consejo Privado josefista y, dentro del Consejo de Estado, formó parte de la comisión encargada del examen del proyecto de decreto sobre la venta de los Bienes Nacionales (4 de mayo de 1809). El 3 de febrero de 1810 fue nombrado comisario regio de Granada, aunque pronto fue sustituido por otro consejero de Estado, Andrés Romero Valdés (17 de abril de 1810). Además de estos nuevos cargos, el 7 de julio de 1808 recuperó su puesto al frente de los Reales Estudios de San Isidro, que ocupó hasta el 14 de octubre de 1811, momento en el que cesó y fue sustituido por Martín Fernández de Navarrete. En compensación, José I le concedió el cordón de comendador de la Real Orden de España.

En 1813 se vio obligado a emigrar a Francia. Comprendido de pleno en el famoso Decreto de Castigo del 30 de mayo de 1814, decidió establecerse en Burdeos.

Desde allí solicitó, en julio de 1833, someterse a la Junta de Calificaciones. Murió poco después, el 25 de agosto.

El 17 de julio de 1795 el Rey le había concedido permiso para contraer matrimonio secreto, debido a la desigualdad de rango, con María Francisca de Sales Portocarrero y Zúñiga, condesa viuda de Montijo (1754-1808). No tuvieron hijos, quedando como herederos su sobrino Sebastián de Lugo Viña y Massieu, y su hermano José. La testamentaría dio lugar a un larguísimo pleito que se prolongó por espacio de dieciséis años.

Buen amigo de sus paisanos los Iriarte, en 1805 editó las obras de Tomás.

 

Bibl.: H. Juretschke, Los afrancesados en la Guerra de la Independencia. Su génesis, desarrollo y consecuencias históricas, Madrid, Rialp, 1962; G. Demerson, “Un canarien ‘éclairé’: D. Estanislao de Lugo (1753-1833)”, en VV. AA., Mélanges a la mémoire de Jean Sarrailh, t. I, Paris, Centre de Recherches de l’Institut d’Études Hispaniques, 1966, págs. 311-329; G. Bernard, Le Secrétariat d’Etat et le Conseil Espagnol des Indes (1700-1808), Paris, Centre de Recherches d’Histoire et de Philologie, 1972; P. Demerson, María Francisca de Sales Portocarrero (Condesa de Montijo). Una figura de la Ilustración, Madrid, Editora Nacional, 1975; C. Bédat, Los Académicos y las Juntas (1744-1808), Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1982; J. Mercader Riba, José Bonaparte rey de España (1808-1813). Estructura del Estado español bonapartista, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1983; V. Cadenas y Vicent, Extracto de los expedientes de la Orden de Carlos III, 1771-1847, t. VII, Madrid, Hidalguía, 1985; R. Gómez-Rivero, Los orígenes del Ministerio de Justicia (1714-1812), Madrid, Ministerio de Justicia, 1988; A. Gil Novales, Diccionario biográfico del Trienio Liberal, Madrid, El Museo Universal, 1991; J. Simón Díaz, Historia del Colegio Imperial de Madrid, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1992 (2.ª ed. actualizada); D. Ozanam, Les diplomates espagnols du xviii siècle, Madrid, Casa de Velázquez, 1998; B. Badorrey, Los orígenes del Ministerio de Asuntos Exteriores (1714-1808), Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores, 1999.

 

Beatriz Badorrey Martín

 

 

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