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Cipriano de Rivas Cherif

Biografía

Rivas Cherif, Cipriano de. Madrid, 13.I.1891 – Ciudad de México (México), 23.XII.1967. Director de escena, escritor.

Hijo del abogado Mateo de Rivas Cuadrillero y de Susana Cherif Iznart, nació en el seno de una familia liberal y acomodada de ascendencia vallisoletana.

Estudió Derecho por deseo de su padre, pero desde niño le sedujo el mundo del teatro y de la literatura.

En 1906 accedió a la Universidad Central de Madrid, al tiempo que se introducía en las tertulias de los jóvenes modernistas (Villaespesa, Martínez Sierra, Valle- Inclán, Juan Ramón Jiménez, Gómez de la Serna...) y publicaba sus primeros textos literarios. Su pretensión de convertirse en actor profesional se encontró con la oposición familiar, por lo que fue enviado a Valladolid a concluir sus estudios de Derecho —se licenció el 3 de noviembre de 1910— y en 1911 —nombrado el 4 de septiembre y admitido el 5 de diciembre— al Real Colegio de España o de San Clemente de los Españoles en Bolonia (Italia), para realizar el doctorado. Pero Italia acrecentó su pasión por la escena, pues le permitió adentrarse en el mundo de la ópera y acercarse a las teorías del revolucionario director Gordon Craig.

A su regreso a España, en 1914, conoció en el Ateneo de Madrid a quien iba a convertirse en amigo fraternal y futuro cuñado: Manuel Azaña, amistad que en parte determinó su peripecia vital, que no teatral. Asiduo de las tertulias del Regina y de la Granja del Henar, en 1915 ocupó la Secretaría de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid, donde realizó su primera puesta en escena como director: Fedra (1918), de Miguel de Unamuno. Pero iba a ser un viaje a París entre 1919 y 1920, en compañía de Azaña, el que marcara su definitiva dedicación al teatro, primero como aficionado autodidacta y más tarde como profesional, admirador de los postulados estéticos de Gordon Craig, del creador de los Ballets Rusos, Serge Diaghilev, de los franceses Jacques Copeau, Firmin Gémier o Charles Dullin, del italiano Vittorio Podrecca y del español Adrià Gual.

Sin abandonar nunca una prolífica actividad crítica y literaria, plasmada en libros, traducciones y en cientos de artículos diseminados en periódicos y revistas (España, La Internacional, La Libertad, Los Lunes de El Imparcial, La Pluma —de la que fue cofundador, con su amigo Azaña, con quien también dirigió la última etapa de EspañaHeraldo de Madrid, ABC, El Sol, La Voz...), entre 1920 y 1930, en su faceta más experimental, fue el creador y director de algunos de los más renovadores teatros de vanguardia de España, en los que buscaba una alternativa artística al puro negocio del teatro industrial: el Teatro de la Escuela Nueva (1920-1921), El Mirlo Blanco y El Cántaro Roto (éste junto a Valle-Inclán, 1926-1927) y El Caracol (1928-1929).

Agotadas estas tentativas por problemas económicos y estructurales, más adelante procuró la integración de sus principios renovadores en la escena comercial, a través de la dirección de compañías profesionales como la de Irene López Heredia (1929), Isabel Barrón (1930) y, sobre todo, Margarita Xirgu (1930-1936), con quien protagonizó, especialmente en sus cinco temporadas en el Teatro Español de Madrid, una de las etapas más brillantes de la historia del teatro en España anterior a la guerra civil, avalada por una cuidadosa selección del repertorio clásico y moderno español, a la vez que espectáculos representativos del mejor teatro extranjero; por la apuesta por jóvenes valores de la talla de Federico García Lorca, Rafael Alberti o Alejandro Casona; por la utilización de modernas propuestas en la escenografía, para lo que contó con artistas como Manuel Fontanals, Sigfrido Bürmann, Fernando Mignoni o Salvador Bartolozzi, y por el cuidado en la puesta en escena, con montajes espectaculares, tanto en escenarios convencionales como al aire libre: El gran teatro del mundo, El alcalde de Zalamea, Fuenteovejuna, Medea, Divinas Palabras, Bodas de sangre, Yerma...

Finalmente, en un intento de aunar los dos extremos de su vocación teatral, la modernidad vanguardista y la renovación de la industria, apostó por un nuevo modelo de pedagogía teatral con otro de sus grandes proyectos: el Teatro Escuela de Arte, conocido como La TEA (1933-1936), escuela de todos los oficios ligados al espectáculo teatral y laboratorio de experimentos escénicos que pretendía renovar la escena española desde una radical transformación de las estructuras teatrales. En esta iniciativa colaboraron, junto a nombres ilustres como Salvardor Bartolozzi, Victorina Durán o Enrique Casal Chapí, algunos de los continuadores de su legado teatral, como Felipe Lluch Garín, el creador del Teatro Nacional en el Español en 1940-1941, los actores, directores y pedagogos teatrales José Franco y Antonio Ayora, la actriz Amparo Reyes o el escenógrafo Emilio Burgos.

 La guerra civil truncó momentáneamente su carrera teatral y su suerte quedó unida a la de su cuñado, Manuel Azaña. Forzado al exilio en Francia en 1939, fue secuestrado en su residencia de Pyla-sur-Mer por la Gestapo alemana y agentes franquistas en julio de 1940, lo que supuso su traslado a España, la condena a muerte y la conmutación de la pena por treinta años de prisión. Su peregrinaje por la geografía carcelaria española concluyó en el Penal de El Dueso, en Santoña (Cantabria), donde puso en marcha uno de los experimentos más sorprendentes de teatro carcelario durante el franquismo: El Teatro-Escuela de El Dueso, su segunda TEA (1943-1945). Al salir de la cárcel en 1946, dirigió dos breves temporadas en los teatros madrileños Lara y Cómico (1946-1947), con poco éxito, antes de partir hacia el exilio definitivo en México, país en el que se instaló en octubre de 1947. Allí, con breves experiencias en Puerto Rico (1949-1953) y Guatemala (1953), siguió desarrollando una intensa actividad literaria (cientos de colaboraciones en revistas y periódicos como Excelsior, Novedades, Libros Selectos, Boletín Teatral y, fundamentalmente, El Redondel), docente y teatral, con iniciativas como su tercera TEA, el Teatro Español de América y la Compañía de los Amigos del Teatro en México (1947-1949), la Sociedad de Altas Comedias (1955), el Teatro Club de México (1956) o el Aula Mínima del Teatro-Escuela de Arte (1961), que, en circunstancias casi siempre adversas, fueron haciéndose cada vez más minoritarias, pero mantuvieron viva hasta su muerte su pasión por el arte teatral.

 

Obras de ~: Leonardo Sherif (seud.), Versos de abril, Madrid, Pueyo, 1907; Un camarada más (novela), Madrid, Ediciones de La Pluma, 1921; Trance (teatro), 1926; Un sueño de la razón (teatro), 1929 (ed. de E. de Rivas Ibáñez, en Cuadernos El Público, 42 [diciembre de 1989], págs. 61-99); “Pepita Jiménez” (adaptación teatral de la novela de Juan Valera), en El Teatro Moderno (Madrid), 183 (febrero de 1929); El teatro del siglo, Premio Nacional de Literatura 1931 (inéd.); Divinas palabras (versión escénica de la tragicomedia de Valle-Inclán), 1933 (inéd.); Práxedes en persona (teatro) 1939; Retrato de un desconocido. Vida de Manuel Azaña, 1941-1943 (ed., introd. y notas de E. de Rivas Ibáñez, seguido por el epistolario de M. Azaña con C. de Rivas Cherif de 1921 a 1937, Barcelona, Grijalbo, 1980); Cómo hacer teatro: Apuntes de orientación profesional en las artes y oficios del teatro español, 1945 (ed. e introd. de E. de Rivas Ibáñez, Valencia, Pre-Textos, 1991); El Teatro-Escuela del Dueso. Apuntes para una historia, 1945, [ed., introducción y notas de J. Aguilera Sastre, Madrid, Ediciones del Orto (Breviarios de Talía), 2010]; La costumbre (teatro) 1946 (inéd.); Breviario de teatro (Índice de un curso básico), Guatemala, Editorial del Ministerio de Educación Pública, 1953; “Vida y obra equívocas de Jacinto Benavente”, 1955 (ed, introd. y notas de J. Aguilera Sastre, en L. T. González del Valle y J. M. Pereiro Otero (eds.), Hecho Teatral (Revista de teoría y práctica del teatro hispánico), monográfico Jacinto Benavente: Reevaluación de un legado impugnado, nº 12, 2012, págs. 163-399; Teatro (1926-1946): Trance, La sugestión, Un sueño de la razón, Práxedes en persona, ¿Qué quiere decir Irene?, La costumbre, ed. e introd. de B. Riesgo, Madrid, Centro Dramático Nacional, Colección Laboratorio 1, 2013; Artículos de teoría y crítica teatral, ed. e introd. de J. Aguilera Sastre y M. Aznar Soler, Madrid, Centro Dramático Nacional, Colección Laboratorio 2, 2013

 

Bibl.: A. Pérez Martín, Proles aegidiana. 4. Los colegiales desde 1801 a 1977, Bolonia, Real Colegio de España, 1979, pág. 1875; J. Aguilera Sastre, Introducción a la vida y obra de Cipriano de Rivas Cherif, Zaragoza, Universidad, 1983; J. Aguilera Sastre, M. Aznar Soler y E. de Rivas, “Cipriano de Rivas Cherif. Retrato de una utopía”, en Cuadernos El Público (Madrid), 42 (diciembre de 1989); M. Aznar Soler, Valle-Inclán, Rivas Cherif y la renovación teatral española, Sant Cugat del Vallès (Barcelona), Cop d’Idees, 1992; L. Gentilli, Teatro e avanguardia nella Spagna del primo novecento: Cipriano de Rivas Cherif, Roma Bulzoni Editore, 1993; J. Phocas-Sabbah, Le théatre sous la seconde République espagnole: le travail de Cipriano de Rivas Cherif à Madrid (1930-1936), París, Université de la Sorbonne Nouvelle París III, 1995; J. Aguilera Sastre, Cipriano de Rivas Cherif: una interpretación contemporánea de Valle-Inclán, Sant Cugat del Vallès (Barcelona), Cop d’Idees, 1997; J. Aguilera Sastre y M. Aznar Soler, Cipriano de Rivas Cherif y el teatro español de su época (1891-1967), Madrid, Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España, 1999 (contiene una bibliografía completa de obras y artículos —más de mil quinientos—, del autor); M. C. Gil Fombellida, Rivas Cherif, Margarita Xirgu y el teatro de la II República, Madrid, Fundamentos, 2003; J. Aguilera Sastre, “Encuentros y desencuentros: Rivas Cherif, Casona y Max Aub”, en ADE Teatro, 99, enero-marzo 2004, págs. 143-154; J. Aguilera Sastre, “Noticia y polémica de un estreno frustrado: La dama del alba en Madrid (1946)”, en A. Fernández Insuela, Mª del C. Alfonso García, Mª Crespo Iglesias, Mª Martínez-Cachero Rojo y M. Ramos Corrada (eds.), Actas del Homenaje a Alejandro Casona (1903-1965). Congreso Internacional en el centenario de su nacimiento, Oviedo, Ediciones Nobel, 2004, págs. 467-498; M. Aznar Soler, “Las vanguardias teatrales en España: el epistolario entre Adrià Gual y Cipriano de Rivas Cherif (1921-1927) o la necesidad del director de escena”, en A. Mechthild (ed.), Vanguardia española e intermedialidad. Artes escénicas, cine y radio, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana-Vervuert, 2005, págs. 161-177; J. Aguilera Sastre y M. Aznar Soler, “Cipriano de Rivas Cherif y Manuel Azaña. Una amistad fraternal”, en A. Egido León (ed.), Republicanos en la memoria. Azaña y los suyos, Madrid, Editorial Eneida, 2006, págs. 255-274; J. Aguilera Sastre, “Rivas Cherif, amigo, crítico e intérprete de Valle-Inclán”, en Cuadrante, 16, diciembre 2007, págs. 182-200; F. Ezpeleta Aguilar, “Rivas Cherif y la novela de costumbres: Un camarada más (1921)”, en Analecta malacitana, 31, 2, 2008, págs. 477-496; M. C. Gil Fombellida, “Cipriano de Rivas Cherif: del escenario al estrado”, en J. A. Ascunce, M. Jato y M. L. San Miguel (coords.), Exilio y universidad (1936-1955): presencias y realidades, Donostia-San Sebastián, Saturrarán, 2008, vol. 2, págs. 1147-1164; B. Riesgo, “Instruction, éducation, formation: l’utopie à l’épreuve du reel (Un camarada más, de Cipriano de Rivas Cherif”, en P. Meunier y E. Samper (eds.), Mélantes en hommage à Jacques Soubeyroux, Sain Étienne, Éditions du CELEC, 2008, págs. 461-481; B. Riesgo, “Le théâtre carcéral ou les formes de la résistance chez Cipriano de Rivas Cherif”, en M. Semilla Durán (ed.), Résitances, Saint Étienne, PUSE, 2011, págs. 131-145; J. Aguilera Sastre, “Entre dos exilios: Rivas Cherif y García Lorca”, Archivum, LXIII, 2013, págs. 7-58

 

Juan Aguilera Sastre