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Francisco Agramonte y Cortijo

Biografía

Agramonte y Cortijo, Francisco. Madrid, 4.VI.1880 – 1.VIII.1966. Diplomático y escritor.

Francisco Agramonte y Cortijo nació en el seno de una familia de clase media acomodada, siendo hijo de un cubano español y una madrileña de rancio abolengo castellano. Terminado el bachillerato en Madrid, inicia estudios de Medicina con Ramón y Cajal y Olóriz, que abandona, al morir su padre, por indicación de su madre, para comenzar a estudiar Derecho en la Universidad de los Padres Agustinos en El Escorial.

Al tercer año vuelve a Madrid para seguir los estudios como alumno libre en la Universidad Central, aunque terminaría la carrera en la de Valladolid.

Intenta ejercer la abogacía en Madrid y Barcelona, pero fracasa. Se orienta después hacia el periodismo y, gracias a la amistad de José y Eduardo Ortega y Gasset, compañeros suyos en la Universidad, pasa a servir durante casi diez años como secretario privado del padre de ambos: José Ortega Munilla. Será por recomendación de éste que Agramonte acepte la dirección de El Cuento Semanal.

José Ortega también influyó para que Agramonte ingresara en la carrera diplomática, obteniendo el número ocho de la promoción de 1910, siendo su primer destino la legación de Atenas-Constantinopla.

En 1912 es enviado a Egipto y al año siguiente se incorpora a los servicios del Ministerio en Madrid, dentro del Registro General. Poco después sería enviado a Tetuán como secretario de tercera en Comisión de la Alta Comisaría de Marruecos, donde conoció a los generales Fernández Silvestre, Primo de Rivera y Dámaso Berenguer. El 7 de noviembre de 1913 se casó y tuvo una hija, María Dolores Agramonte Gómez Galiana. Después, en segundas nupcias, contraería matrimonio con Andrea Avelina Quemada Lozoya.

Al comenzar la Primera Guerra Mundial se le destina a Japón. Allí recibió la noticia del fallecimiento de su madre, consiguiendo el permiso para venir a España con la condición de aceptar el traslado a Guatemala. Camino de este país, hizo escala en Cuba para visitar a su familia y fue recibido por el presidente cubano Mario Menocal, a quien cayó en gracia, pues le ofreció darle el cargo de ministro de Cuba en el país que eligiese de Europa o de América, pero renunciando a la nacionalidad española, a lo cual se negó. En Guatemala, sin embargo, no se adaptó ni a la tranquilidad ni a los temblores de tierra.

En 1917 se le envía a la legación de Estocolmo y al año siguiente la permutaría con un compañero destinado en Pekín, permaneciendo en China hasta 1920, en que regresaría de nuevo a Atenas, donde apenas estuvo un año, pero aprovechó para escribir un interesante relato sobre la evolución política de Grecia durante la Primera Guerra Mundial.

A principios de 1921 fue trasladado a Belgrado, pero su esposa contrajo pulmonía y, por mediación del rey Alfonso XIII, sería destinado a Viena, donde estaría hasta el reajuste del personal llevado a cabo por el general Primo de Rivera, tras el golpe de Estado en septiembre de 1923, que suprimió el cargo de secretario, por lo que Agramonte fue enviado en comisión de consejero a la Embajada de España en Berlín desde 1924 hasta 1928, y después se quedó como encargado durante más de nueve meses debido a la marcha del titular. Examinó los archivos de la Embajada y descubrió los legajos de la correspondencia entre España y Prusia desde 1782, en época de Carlos III y Federico II, respectivamente, con los que escribió un libro de gran interés para la diplomacia.

Posteriormente, el general Primo de Rivera le nombró consejero en la Embajada de Buenos Aires y un año después regresó a Madrid para hacerse cargo de la Jefatura de Relaciones Culturales, donde tuvo la suerte de contar con la colaboración de Menéndez Pidal, el duque de Alba, Torres Quevedo y Eugenio d’Ors.

En abril de 1930 Agramonte fue nombrado secretario general de Marruecos y Colonias del Ministerio de la Presidencia, permaneciendo hasta la proclamación de la Segunda República española en 1931, en que el ministro de Asuntos Exteriores Alejandro Lerroux le ofreció la Subsecretaría del Ministerio, que aceptó, aunque no era republicano. Con la caída de Lerroux en diciembre de 1931, Agramonte dejó su puesto, solicitando la legación de Praga con la categoría de ministro plenipotenciario de primera clase y tomó posesión en 1932. Lerroux, siendo presidente del gobierno de la CEDA, le hizo un nuevo ofrecimiento, el cargo de embajador en Berlín, presentando sus cartas credenciales ante Hitler a principios de 1935.

Al estallar en España el levantamiento del 18 de julio de 1936, Agramonte se adhiere a la Junta de Burgos, por lo que el gobierno republicano le destituyó, aunque se negó a abandonar la Embajada. En 1938 Serrano Súñer le nombró jefe del negociado de protecciones de España en el extranjero, para remediar en parte los perjuicios de la Segunda Guerra Mundial.

En febrero de 1943 acepta el cargo de ministro en Dinamarca, ocupada por los nazis. Permaneció allí hasta el final de la guerra y salvó a un grupo de niños hispano alemanes que estudiaban en un colegio berlinés y acogió a un colectivo de españoles residentes en Berlín cuando abandonaron la capital alemana. Su último destino sería como cónsul general en Montreal, donde llegó en mayo de 1948 y se quedó hasta 1950. Tras su jubilación en este año, pasó temporadas en Santa Cruz de Tenerife y escribió un libro sobre las anécdotas ocurridas a lo largo de su vida diplomática y su gran Diccionario Cronológico Biográfico Universal con cuatro mil cuatrocientas biografías.

 

Obras de ~: Friederich der Grosse, Berlín, Pantheon-Verlag, 1928; Prim. La novela de un gran viajero de antaño, Madrid, Ciap, 1931; El frac a veces aprieta. Anécdotas y lances de la vida diplomática, Madrid, Aguilar, 1957; Diccionario Cronológico Biográfico Universal, Madrid, Aguilar, 1961; Grecia ante la primera guerra mundial, introd., ed. y notas de M. Morcillo y M. Morfakidis, Granada, Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas, 2010.

 

Bibl.: M. Morcillo y M. Morfakidis, “Introducción”, en F. Agramonte, Grecia ante la primera guerra mundial, op. cit.

 

Matilde Morcillo Rosillo