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José Royo de Diego

Biografía

Royo de Diego, José. Madrid, 20.III.1860 – Sidi- Hamet-el-Hach (Melilla), 18.VII.1909. Militar, teniente coronel de Artillería en Melilla.

Fue hijo de José Royo y López y de Emilia de Diego y López. Ingresó el 23 de junio de 1879 en la Academia General de Artillería, donde cursó sus estudios hasta el 31 de mayo de 1887, de la que salió con el grado de teniente de Artillería por promoción. Antes, había obtenido la habilitación del grado de alférez alumno el 13 de junio de 1885, por promoción. Fue destinado al 2.º Regimiento de Montaña, desde el 1 de junio de 1887 hasta diciembre de 1888; su batería estaba destacada en Bilbao y aún estuvo desplazado en Vitoria unos meses. Pasó después al 8.º Batallón de Artillería, incorporándose en Mahón el 10 de febrero de 1889, pasando el 14 de febrero a Palma y siguiendo hasta Ibiza hasta que fue situado en expectación de embarque para Filipinas para desempeñar una plaza de teniente con sueldo del empleo inmediato superior (se le menciona como “capitán de Ultramar”).

Embarcó para Filipinas en el vapor correo Isla de Panay, llegando a Manila el 10 de abril de 1890, siendo destinado a la 4.ª Compañía del Primer Batallón del Regimiento de Artillería, hasta que el 1 de mayo se embarcó en el vapor correo Gravina con destino a Cottabato, isla de Mindanao, donde desempeñó la jefatura de Artillería de dicho puesto, con el grado de primer teniente, mandando además destacamentos de artillería en el Río Grande, hasta que el 6 de marzo de 1891 se le ordenó, por el capitán general de Filipinas, conducir material de artillería a Parang-Parang, lo que efectuó perfectamente. Con su Compañía tomó parte en la toma y destrucción de Cotta y de la ranchería de Lipanag. Regresó a Parang-Parang, donde realizó reconocimientos para escoger el lugar donde se pretendía construir un puerto. Continuó en diversas columnas, escogiéndole el coronel Huertas, jefe de la fuerza expedicionaria, como oficial directo a sus órdenes.

Después de innumerables combates, reconocimientos y patrullajes de numerosas islas menores del archipiélago filipino (cuyos minuciosos detalles llenan muchos folios de su “Hoja de servicios”) le fue concedida por Real Orden de 18 de diciembre de 1891 la Cruz Roja de 1.ª Clase del Mérito Militar, pensionada. En 1892 pasó a la guarnición de la plaza de Manila hasta que el 21 de marzo de 1894 se embarcó de nuevo para Mindanao, incorporándose a las operaciones de guerra contra los moros sublevados. Ganó, por Real Orden de 8 de noviembre de dicho año, otra Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo, por su heroísmo en los combates para la toma del campamento de Tomeimol y campo fortificado del Rajá Iborol-Caquim.

Regresó de guarnición a Manila y el 6 de febrero de 1895 ascendió a capitán de Artillería. El 21 de marzo de 1896 se embarcó para la Península en el vapor correo Isla de Luzón, desembarcando en Barcelona el 18 de abril, quedando disponible en Madrid, y destinándolo a Cartagena, aunque casi de seguido pasó al Regimiento de Montaña, destinado en Lugo.

Fue luego destinado a La Coruña el 21 de marzo de 1897. Y desde allí a Melilla cuando finalizada el año 1897. Mandó la 5.ª Compañía de Artillería. Fue destacado a las islas Chafarinas en 1898 durante unos meses como jefe del destacamento y de su artillería.

También, en 1899, marchó en comisión a la plaza del Peñón de la Gomera, reconociendo el parque de artillería, municionamiento y cartuchería. El 20 de febrero de 1900 fue destinado al 3.er Batallón de Artillería de plaza, con sede en Ferrol. El 6 de enero de 1903 pasó a la situación de reemplazo, a las órdenes del gobernador militar de Navarra. Fue enviado a desempeñar un cargo en la comisión liquidadora del 5.º Regimiento de Montaña, de Cartagena, y ejerció varias veces las funciones de cajero habilitado.

En 1905 seguía adscrito a la Comandancia de Cartagena, como ayudante. Por Real Orden de 22 de julio de 1905 fue declarado apto para el ascenso. Y ascendió, por antigüedad, a comandante de Artillería por Real Orden de 3 de enero de 1906, continuando en la Comandancia de Artillería de Cartagena. Asistió en Pamplona a un Curso de Tiro en septiembre de 1907.

Destinado a Barcelona se incorporó el 6 de octubre de 1907 a su Comandancia de Artillería.

Por Real Orden de 17 de febrero de 1909 fue destinado a la Comandancia de Artillería de Melilla. Incorporado el 15 de mayo, se le nombró jefe del grupo mixto de campaña. Con motivo de la agresión de los moros a los trabajadores del ferrocarril minero, con el asesinato de seis españoles (9 de julio de 1909), salió con su grupo, a las órdenes del general José Marina en operación de castigo a los agresores. Quedó en Sidi-Hamet-el Hach con la Batería de Montaña, volvió el 11 a Melilla y regresó a la posición avanzada como jefe de su artillería, En la tarde del 18 de julio dirigió el fuego de dos cañones de 9 cm que hizo avanzar fuera del campamento, batiendo con su fuego los grupos enemigos que en grandes cantidades se concentraron en las faldas de los montes de Sidi-Alí, El comandante Royo aumentó el fuego con cañones de las Secciones Montada y de Montaña.

Aminoró el fuego enemigo y pareció que iban a cesar sus ataques, pero al entrar la noche, entre las nueve y las diez horas, se produjo un ataque en tromba de la caballería y la infantería rifeñas sobre la posición y la misma batería.

El combate y la heroica muerte del comandante Royo y del capitán Guiloche, así como, a cierta distancia, el teniente coronel Ceballos, tuvo un gran eco en la prensa y, por supuesto, en revistas militares y artilleras.

El cañón sobre el que cayeron jefe y oficial era antiguo y fue enviado al Museo de Artillería. También las viudas se desprendieron de los sables de ambos militares, a los que tenían derecho como recuerdo personal, y se integraron en el indicado Museo de Artillería, donde en una placa se describe con mayor viveza los últimos momentos del jefe y del oficial artillero citados: (M. Ballenilla, 1999: 5).

En un libro de 1910 ya se describen las circunstancias de este combate y muerte heroica (E. Gallego Ramos: 116). En la monumental Historia de las Campañas de Marruecos, vol. II, se dedica un parágrafo al “Combate del 18 de julio en Sidi Ahmed el Hach y Sidi Alí”, donde, aparte de la mención similar sobre la muerte del jefe y oficial citados, se evalúan las pérdidas españolas en un teniente coronel (Ceballos), un comandante (Royo), un capitán (Guiloche) y quince de tropa muertos, y tres oficiales y veintiocho de tropa heridos. Las pérdidas del enemigo se estiman en unos ciento cincuenta muertos y trescientos heridos.

En otra tabla estadística se ofrece el total de atacantes, sobre cálculos de “confids”, procedentes de diez cabilas diferentes, cada una con sus jefes, sumando cuatro mil quinientos cincuenta infantes y cuatrocientos treinta jinetes (Ibidem: 58). Jorge Vigón, en su gran obra Historia de la Artillería Española, volumen III (1947:173), dedica una página al combate de Sidi- Hamet-el-Hach.

Y en el más moderno libro Caballeros Laureados [...] (1999), de M. Ballenilla y García de Gamara, se transcribe íntegro el cuadro de honor que figura en la Academia de Artillería, que ya se ha sintetizado. El cadáver del comandante Royo se enterró en el Panteón Margallo, de Melilla, fila 1, nicho 2, y el citado libro ofrece la fotografía de su lápida, en buen estado de conservación, que dice: “D. O. M. / D. José Royo de Diego / Comte de artilleria / murio heroicamente / en Sidi-Hamet-el-Hach / el 18 julio 1909 / R. I. P.” (Ibidem: 32).

El comandante Royo, además de las Cruces del Mérito Militar que ganó en Filipinas, y que se han citado en su lugar, tenía también la Medalla de Mindanao con pasadores de las campañas de 1890-1891 y 1894- 1895 y la Medalla de Alfonso XIII.

Estuvo casado con Ramona González de Garibay, quien falleció en 15 de noviembre de 1905. Volvió a contraer nupcias en agosto de 1907 con María de la Concepción Fernández González.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), Exp. personal.

ABC (Madrid), n.º 1504, martes 20 de julio de 1909, pág. 7; Blanco y Negro (Madrid), n.º 951, 24 de julio de 1909, pág. 16; Ilustración Militar (Madrid), 15 de agosto de 1909, pág. 227; Memorial de Artillería, Madrid, 2.º semestre de 1909, n.º de septiembre, pág. 380; n.º de noviembre de 1909, pág. 743; E. Gallego Ramos, La Campaña del Rif (1909). Orígenes, desarrollo y consecuencias, Madrid, Imprenta de A. Marzo, 1910, págs. 97, 104-105, 113-118 y 377; J. Vigón, Historia de la Artillería Española, vol. III, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Jerónimo de Zurita, 1947, págs. 173-174 y 545-546; Estado Mayor General, Las campañas de Marruecos, vol. II, Madrid, Servicio Histórico Militar, 1951, págs. 58 y 61-62; M. Ballenilla y García de Gamara, Caballeros Laureados de San Fernando Caídos en la zona Oriental durante las campañas de Marruecos (1893-1927), Melilla, Asociación de Estudios Melillenses, 1999, págs. 5-6, 24-25, 28 y 32.

 

Fernando Rodríguez de la Torre

 

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