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Juan Tellez Girón y de la Vega

Biografía

Téllez Girón y de la Vega, Juan. Conde de Ureña (IV). Osuna (Sevilla), 25.IV.1494 – 19.V.1558. Noble, mecenas.

Sería el tercer hijo de Juan Téllez Girón, II conde de Ureña, y de Leonor de la Vega, y en principio estaba alejado de la sucesión y de los avatares políticos y militares de su linaje, el cual había alcanzando gran predicamento durante el reinado de Enrique IV, gracias a su abuelo Pedro Girón, maestre de la Orden de Calatrava.

Ante tal circunstancia, recibió una educación destinada a ser eclesiástico, la cual fue dirigida por su madre, siendo esmerada y singular para su tiempo, entre lo medieval y lo moderno, entre lo escolástico y lo humanista. Se centró en el estudio de las Letras, la Gramática, los Sagrados Cánones, la Música y la Pintura. Todo ello moldeó su personalidad, siempre proclive a las letras, al estudio y al rezo, antes que al ejercicio de las armas. Sin embargo, por falta de vocación, abandonó el proyecto paterno y no se consagró, retirándose a la villa del Arahal, donde vivía con una modesta pensión. Se le atribuye la repoblación de esta villa.

Sobre su personalidad se conserva una valoración hecha por Jerónimo Gudiel: “Era de claro entendimiento y de reposado juicio, de entrañas blandas y muy amorosas, su trato y conversación era lleno de discreción y dulzura, que aficionaba grandemente a todos los que conversaban de él”.

El 25 de abril de 1531, a la muerte de su hermano Pedro (III conde), llegó a un acuerdo y capitulación con su viuda Mencía de Guzmán, quien reclamaba los señoríos para su hija Mariana Girón. Ésta terminó por ser excluida de la sucesión y Juan heredó y tomó posesión del mayorazgo de los Girón.

El 25 de abril de 1532 contrajo matrimonio con María de la Cueva, hija del II duque de Alburquerque.

Con ella tuvo seis hijos, aunque sólo sobrevivieron cuatro: Pedro (I duque de Osuna), casado dos veces, la primera con Leonor Ana de Guzmán y Aragón (hija de los duques de Medina Sidonia), y la segunda con Isabel de la Cueva y de Castilla (hija de los duques de Alburquerque); María, casada con el duque de Nájera; Magdalena, casada con el duque de Aveyro; Leonor, casada con Pedro Fajardo Fernández de Córdoba, III marqués de Los Vélez; ella falleció el 6 de julio de 1566, contrayendo el marqués un segundo matrimonio con Mencía Requesens y Zúñiga en 1571.

Juan Téllez Girón fue camarero mayor de Carlos V, notario mayor de Castilla y miembro de su Consejo.

Asistió a las Cortes de Toledo de 1539. Sin embargo, su paso por la Corte fue efímero, porque pronto se retiró a Osuna para administrar sus estados. Afrontó un proceso de reconstrucción y saneamiento de la hacienda y administración señorial, pagando las deudas que le dejaron su padre y su hermano.

Él y su esposa realizaron un amplio proceso de mecenazgo cultural y religioso en su villa de Osuna, siendo los artífices de la fundación de iglesia colegial de Nuestra Señora de la Asunción (1534), más conocida como la Colegiata, donde situó el panteón de los miembros de su linaje (Santo Sepulcro). Además acometieron la fundación de la Universidad la Concepción (8 de diciembre de 1548), su Colegio Mayor y el Hospital de la Encarnación. Osuna se convirtió en un centro cultural de importancia bajo la influencia del Renacimiento sevillano. A él mismo se atribuyen incluso algunos de los murales de la sala “Girona” de la Universidad de Osuna.

Su estado señorial andaluz se componía de las villas de Archidona (Málaga), Olvera (Cádiz), Osuna, El Arahal, Morón de la Frontera y La Puebla de Cazalla (Sevilla). En dichas villas realizaron hasta dieciséis fundaciones religiosas, doce masculinas y cuatro femeninas.

Durante su vida realizó catorce fundaciones, siendo completadas con dos más por su viuda (concepcionistas de Osuna y mínimas de Archidona).

De las doce fundaciones masculinas, los franciscanos contaron con cuatro conventos, los mínimos con otros cuatro, los dominicos con dos, y los agustinos y carmelitas tan sólo con uno. Este ciclo de fundaciones, sin duda, hay que ponerlo en relación con la creación de la Universidad y, sobre todo, con su Facultad de Teología.

Otorgó testamento en Osuna el 12 de octubre de 1556 ante el escribano Alonso de la Cámara, y codicilo el 5 de mayo de 1558. En su testamento de 1558 declaraba haber invertido más de 300.000 ducados en todas sus fundaciones. Este documento descubre cuáles fueron las devociones que marcaron su vida, el Santísimo Sacramento, la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de la Encarnación y San Marcos, por ser el 25 de abril el día en que nació. Dicho día heredó el condado, se casó y nació una de sus hijas.

Continuando su labor su hijo Pedro, V conde de Ureña y I duque de Osuna, realizó otras ocho fundaciones más.

Juan Téllez Girón falleció en Osuna el 19 de mayo de 1558. El día de su entierro su féretro fue llevado, entre otros, por su hijo Pedro (futuro I duque de Osuna), por el marqués de Los Vélez (su yerno), y por el duque de Arcos (su sobrino), desde su palacio- fortaleza hasta la Capilla del Santo Sepulcro, en la misma Colegiata que él fundó. Su epitafio resume toda su vida y trayectoria: “Aquí yace el Ilmo.

Y Excmo. Sr. D. Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña, gran cristiano y amigo de obras santas en las cuáles empleó su vida y su hacienda, reedificando muchas iglesias y casas de oración en sus Estados, fundando y dotando en el de esta Andalucía 16 Monasterios, la Universidad y el Colegio, Iglesia Colegial de aquí y esta Capilla del Santo Sepulcro, para entierro de sus padres. Fue casado con la Ilma. y Excma. señora Doña María de la Cueva, y murió antes que ella y muy santamente con grande fervor y ayuda de Nuestro Señor, día de la Ascensión como lo había deseado, en esta su villa de Osuna a 19 de mayo de 1558”.

Su esposa María de la Cueva fue camarera de la reina Isabel de Valois, con la cual compartió la introducción y promoción en España de la devoción de la Virgen de la Soledad por los Padres Mínimos. San Francisco de Paula, en señal de agradecimiento por su protección, regaló al Rey de Francia una pintura representando a la Virgen Dolorosa. Ese cuadro terminó siendo cedido por el rey galo a su hija Isabel de Valois, y pasó a España cuando se casó con Felipe II.

Isabel tuvo el deseo de tener esa misma imagen en escultura, y le encargó a Gaspar de Becerra la ejecución de la misma. Tras varios intentos, la imagen tallada terminó por ser aceptada por la Reina. Ésta encargó a la condesa de Ureña que vistiera la imagen con la indumentaria de luto usada por las viudas de la Casa Real española, que consistía en una túnica de lino blanco con plegado múltiple vertical y manto negro.

La imagen terminó siendo venerada en el Convento de la Victoria de Madrid, a la cual estuvieron muy vinculados posteriormente los duques de Osuna.

El 9 de abril de 1566 falleció su esposa en el Palacio Real de Madrid, siendo depositados sus restos en el Convento de Santa María de la Cruz, en las cercanías de Madrid. Posteriormente fueron trasladados y depositados en el Santo Sepulcro de la Colegiata de Osuna, junto a los de su marido.

 

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Francisco Javier Gutiérrez Núñez