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Diego Arias de Miranda y Goitia

Biografía

Arias de Miranda y Goitia, Diego. Aranda de Duero (Burgos), 19.XII.1845 – Madrid, 28.VI.1929. Político.

Hijo de Juan Arias de Miranda, magistrado asturiano amigo de Posada Herrera, y de Laura Goitia, descendiente de una adinerada familia de Aranda, estudió Derecho, Administración y Filosofía y Letras en la Universidad Central, licenciándose en Derecho Administrativo y obteniendo el doctorado en Derecho Civil y Económico. Desde 1867 se dedica al ejercicio de la abogacía.

Fue elegido alcalde de Aranda de Duero (Burgos) tras la Revolución de 1868, razón por la que en la localidad existe un monumento en su honor.

De ideología liberal, y amigo de Canalejas que solía acudir frecuentemente a él para consultarle en las situaciones conflictivas, se afilió al Partido Liberal, siendo diputado electo por la provincia de Burgos —distrito de Aranda— en ocho elecciones generales: el 15 de septiembre de 1872 (si bien en esta ocasión militando el el Partido Radical), en la tercera legislatura de 1872, y en la Asamblea Nacional de 1873, formada por la unión de ambas Cámaras. Tras hacerse con el control del distrito, gracias en buena medida a la unión familiar con sus principales rivales políticos (los Berdugo) debido a su matrimonio, de nuevo fue diputado por Aranda el 10 de mayo de 1876, el 2 de marzo de 1891, el 5 de abril de 1898, el 11 de mayo de 1896, el 20 de abril de 1898, el 2 de junio de 1899 y el 11 de junio de 1901. También llegó a controlar el periódico El Eco de Peñafiel, de la Asociación de Agricultores de la Ribera del Duero y gran difusión entre el campesinado, pero no llegó a escribir para ningún periódico.

En 1861 figura como socio del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid.

Contrajo matrimonio en 1876 con la arandina Mercedes Berdugo Ortiz, hermana de Félix Verdugo, que era quien ostentaba la representación del distrito de Aranda en las primeras elecciones realizadas tras la Restauración, y que a su vez contrajo matrimonio con la hermana de aquél. Fue padre del también político Santos Arias de Miranda y Berdugo, que ocupó su puesto como senador vitalicio, teniendo además una hija, Josefina, que también habría de casarse con un importante político burgalés: José Martínez de Velasco. Este matrimonio supuso, además de una reforma política importante, una nada despreciable consolidación económica y patrimonial con extensas propiedades agrarias que le consolidaron como uno de los mayores contribuyentes de Aranda. Junto a ello se sabe de una importante vinculación ferroviaria que le hacía poseedor de importantes acciones y el ejercicio de la Administración de la Compañía de Caminos de Hierro del Sur de España (1889-1929), propietaria de la concesión ferroviaria Linares-Almería y Moreda- Granada, desde 1907, época de mayor esplendor de la Compañía debido a la coincidencia de un período de intensa actividad de tráfico minero en la línea ferroviaria, tras la construcción del Cable Inglés (1902-1904) un sistema de embarque del mineral que redujera los tiempos y costes producidos por las operaciones de carga y descarga de mineral en la rada de Almería, para sustituirlo por un muelle directo de carga utilizando la línea Linares-Almería.

Su posición política se empieza a consolida cuando el Gobierno de Posada Herrera le nombra gobernador de Ciudad Real en 1883 y el de Sagasta le nombra gobernador de Logroño.

Dentro de la Administración central, y bajo los auspicios de Canalejas, fue jefe superior de la Administración civil, y director general de Obras Públicas en el Ministerio de Fomento, nombrado el 7 de julio de 1888, cesando en el cargo cuando es nombrado por el propio Canalejas, subsecretario del Ministerio de Gracia y Justicia el 7 de marzo (o enero) de 1889, dimitiendo en el mismo el 30 de enero de 1890. Dado que cuando ocupó el puesto se encontraba vigente el Decreto de 17 de enero de 1884 que concedía a los funcionario de la Subsecretaría la posibilidad de obtener ciertos beneficios por la asimilación judicial, el 17 de diciembre de 1903 solicitó que se le concediera el reconocimiento de la categoría de presidente de Sala de la Audiencia de Madrid, tras haber ejercido la abogacía durante diecinueve años con la máxima contribución, concediéndoselo tras el informe pertinente de la Junta calificadora del poder judicial.

En 1903 fue nombrado senador vitalicio (legislatura 1903-1904), ocupando la vacante de Francisco Silvela, realizando el nombramiento el Rey en virtud de las atribuciones conferidas por los artículos 22 y 23.2 de la Constitución. Este nombramiento hizo que el escaño pudiera transmitirlo a su hijo.

Fue ministro de Marina del 9 de febrero de 1910 al 2 de enero o febrero de 1911, en el Gobierno de José Canalejas y Méndez, repitiendo en el cargo del 2 de enero al 4 de marzo, siendo el puesto acogido con reticencias por su falta de vinculación con la materia, pero supo salvar las reticencias gracias a actuaciones tan notorias como la restitución de la dignidad de almirante, y la creación del Colegio de Huérfanos de la Armada, aunque no supo cómo actuar durante la huelga de los astilleros del Ferrol, fruto de la transformación del movimiento obrero debido a que el impulso de la construcción naval se realizó privatizando parte de los Arsenales, que se arrendaron a la Sociedad Española de Construcción Naval, una empresa privada, con los que los astilleros quintuplicaron sus trabajadores y con ello se reactivó el movimiento obrero.

Fue también ministro de Gracia y Justicia del 12 de marzo al 31 de diciembre de 1912, bajo el de Alvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones. Su actuación en este último Ministerio fue muy importante estableciendo las reglas para la concesión y rehabilitación de títulos y grandezas del reino (Real Decreto de 27 de mayo de 1912), y regulando los ingresos, ascensos y cesantías en las carreras judiciales (Real Decreto de 26 de junio de 1912), El 9 de mayo de 1912 se le concede la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco. También poseía la Gran Cruz de Carlos III (concedida en 1916), y las Medallas al Mérito Naval con distintivo blanco, la de la Concepción de Villaviciosa de Portugal y del Sol Naciente de Japón.

La muerte de Canalejas (1912) inicia el declive de su carrera política, aunque entre 1916 y 1918 fue miembro del Consejo de Estado. De hecho rehusó un escaño propuesto para acudir a la Asamblea Nacional, durante la dictadura de Primo de Rivera.

 

Obras de ~: Discurso leído en el acto de recibir la investidura de Doctor [...], Madrid, Imprenta de Rojas, 1868; Discurso leído por el Excmo. Sr. D. Diego Arias de Miranda y Goitia, Ministro de Gracia y Justicia, en la solemne apertura de los Tribunales, celebrada el 16 de Septiembre de 1912, Madrid, Tipográfica y Editorial de la calle Pontejo 3, 1912.

 

Fuentes y bibl.: Archivo del Ministerio de Justicia, exps. personales, leg. 561-1, n.º 121.

P. E. Tébar y J. de Olmedo, Las segundas Cortes de la Restauración: semblanzas parlamentarias: congreso de los diputados, Madrid, Imprenta de Manuel G. Hernández, 1879; M. Fernández de la Huerta, Ministerios y ministros que hubo en España desde la revolución de septiembre de 1868 hasta la conclusión del siglo xix, Santander, Imprenta La propaganda católica, 1901; M. Sánchez de los Santos, Las Cortes españolas, las de 1907, votaciones, incidentes, anomalías, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Antonio Marzo, 1908; Las Cortes españolas, las de 1910, Madrid, Tipográfica de A. Marzo, 1910; Las Cortes españolas, las de 1914, Madrid, Tipográfica de A. Marzo, 1914; Sulidiza, Arandinos ilustres y distinguidos, Aranda de Duero (Burgos), Sulidiza, 1976; G. Bleiberg, Diccionario de Historia de España, 2.ª ed., Madrid, Alianza Editorial, 1979 (3 vols.); F. Lasso Gaite, El Ministerio de Justicia. Su imagen histórica (1714-1981), Madrid, Ministerio de Justicia, 1984; C. Marcos del Olmo, La presencia burgalesa en la Restauración: D. Diego Arias de Miranda, Valladolid, 1988; P. Carasa (dir.), Elites Castellanas de la Restauración. I. Diccionario biográfico de Parlamentarios castellano-leoneses (1876-1923). II. Una aproximación al poder político en Castilla, Valladolid, Consejería de Educación y Cultura, 1997; J. R. de Urquijo Goitia, Gobiernos y Ministros Españoles (1808-2000), Madrid, Centro Superior de Investigaciones Científicas, 2001; D. Cuéllar Villar, “El Cable Inglés (1904-2004): un legado minero y ferroviario singular”, en Asociación de Amigos del Ferrocarril de Almería; El Ferrocarril, año 1, n.º 1 (enero-junio de 2005) (www.asafal.es/digital.htm).

 

María del Mar Sánchez González

 

 

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