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Carlos Múgica y Pérez

Biografía

Múgica y Pérez, Carlos. Villanueva de Cameros (La Rioja), 4.XI.1821 – Madrid, 26.X.1892. Pintor e ilustrador.

Pintor discreto, la obra de Carlos Múgica tuvo, sin embargo, una gran difusión a través del grabado y la litografía. Su actividad como ilustrador fue intensa entre los primeros años de la década de 1840 y los comienzos de la de 1870. Múgica fue uno de los artistas más característicos entre los que produjeron imágenes para la edición de libros en las fechas mencionadas.

Carlos Múgica nació en Villanueva de Cameros en la montaña riojana; su abuelo paterno era originario de Bérriz (Vizcaya). Debió de trasladarse relativamente pronto a Madrid, pues en 1834 ya aparece matriculado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Consta matriculado de forma oficial hasta 1839, contando entre sus profesores a Juan Antonio Ribera e Inocencio Borghini. En 1841 solicitó permiso para copiar los cuadros existentes en las salas de la Academia de San Fernando; en la solicitud citaba a Juan Antonio Ribera como su profesor. Vuelve a aparecer matriculado entre 1845 y 1847 en las clases de Carlos Luis de Ribera.

En 1843 participó ilustrando las últimas páginas de Los españoles pintados por sí mismos. Su presencia en el segundo volumen cerrando la obra indica que Múgica tenía contactos en el ámbito editorial que le permitían acceder al proyecto de Ignacio Boix. La ilustración de los Tipos hallados, Tipos perdidos de Mesonero Romanos inició su actividad como ilustrador costumbrista.

La década de 1840 contó con la presencia de sus dibujos, grabados en madera o litografiados, en obras tan características de esta época como la Guerra de la Independencia, escrita en tres volúmenes por Miguel Ángel Príncipe y editada entre 1844 y 1847, la España geográfica, histórica, estadística y pintoresca de Mellado (1845), el Teatro social del siglo XIX de Modesto Lafuente (1846), el Álbum del ejército español de José Ferrer (1846-1847), el Romancero pintoresco español o colección de nuestros mejores romances antiguos, obra dirigida por Hartzenbusch en 1848, así como en otras de menor envergadura, como El duende crítico de Madrid de Manuel Freyre da Silva (1844), o el anónimo Manual del viajero en las provincias vascongadas por un vascongado de 1847.

En estas obras las imágenes dibujadas por Múgica aparecen junto a la de otros dibujantes, como Miranda, Urrabieta o Villegas y grabados por Castelló y Ortega entre los más importantes. También colabo ró en las revistas Semanario Pintoresco Español entre 1846 y 1849 y El Siglo Pintoresco en 1847, en este caso con grabados de mayor interés. En 1847 no alcanzó una plaza de pensionado en Roma. En 1848 decidió realizar el viaje por sus propios medios pese a haber sido propuesto para una plaza de restaurador en el Museo Nacional. En 1849 se encontraba de nuevo en Madrid participando en la Exposición de la Real Academia de Bellas Artes de ese año. En 1851 volvió a hacerlo con un retrato del general Lersundi. Entre 1850 y 1852 debió de colaborar como ayudante de Carlos Luis de Ribera en la decoración del Salón de Sesiones del Congreso de los Diputados de Madrid.

En 1856, junto a los pintores Castellanos y Tomé, decoró la Sala de Descanso de la Familia Real en el Congreso de los Diputados. Su actividad pictórica destaca con su aportación a la “Galería de Reyes de España” con los correspondientes a Fernando III de Castilla y Doña Urraca, propiedad hoy del Museo del Prado. La pintura de Múgica en estos años muestra la influencia del purismo romántico dominante a mediados de siglo en gran parte de la pintura europea. El prestigio de Múgica en estos años lo llevó a participar en una de las empresas editoriales más importantes de estos años, la Iconografía de Valentín Cardedera, que se editó entre 1855 y 1864. En esta obra colaboró con sus litografías junto a Casado, Méndez Lozano y Villegas. La década de 1860 fue la de mayor actividad para Carlos Múgica.

En el ámbito de la decoración pictórica realizó al temple junto al pintor Isidro Castaños (aprobándose el proyecto de ambos en 1862) el techo de la “mesita” (sic) y escalera principal, así como del salón de ingreso de las Casas Consistoriales de Madrid, comprometiéndose a restaurar el techo del Salón de Sesiones.

La decoración del edificio más noble del Ayuntamiento de Madrid conserva, al igual que ha ocurrido con la obra del Congreso de Diputados, poco de lo realizado por Múgica debido a las modificaciones realizadas en posteriores reformas. Múgica alcanzó en 1858 plaza como profesor de Dibujo de Anatomía en los niveles elementales de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Para su acceso a dicha plaza parece que realizó el cuadro La conversión de san Pablo, conservado en la actualidad en el Museo de Bellas Artes de Cáceres. También en estos años, en concreto en 1864, ejerció como profesor de la infanta María Isabel de Borbón. Pero si destacó algo en estos años fueron sus ilustraciones realizadas para multitud de libros, sobre todo novelas. Su trabajo se inició en esta fase en 1856 con la editorial Manini en la ilustración de Los moros del Riff de Pedro Mata. En 1860 colaboró en la Historia de la Villa de Madrid de Amador de los Ríos. Su cercanía a la Casa Real se confirma con la presencia de sus imágenes en los volúmenes que recogen los viajes reales por distintas zonas de España, editados en 1860 y 1861. Novelas y relatos de Rafael del Castillo, Alejandro Dumas, Manuel Fernández y González, Anastasio García, Emilio Moreno, Ortega y Frías, Pérez Escrich, Juan de Dios Rada, estuvieron acompañados de las imágenes de Múgica presentadas mediante xilografías o litografías.

En la siguiente década esta presencia fue muchísimo menor. Sin embargo, y tras la Restauración, volvió a ser nombrado profesor de las infantas Pilar, Paz y Eulalia. En 1876 presentó el citado cuadro La conversión de san Pablo a la Exposición Nacional de Bellas Artes. Alcanzó la encomienda de número de la Orden de Isabel la Católica. Entre sus alumnos destacó Aureliano de Beruete.

 

Obras de ~: El Rey Fernando III el Santo, 1850; Retrato del general Lersundi, 1851; Decoración de la Sala de Descanso de la Familia Real Congreso de los Diputados, 1856; La reina Doña Urraca, 1857; La conversión de san Pablo, c. 1858; Decoración Palacios Consistoriales Madrid, 1862; Cercanías de la Granja, c. 1876; Río Balsaín, c. 1876; Un centinela del Real Palacio, c. 1876.

 

Bibl.: M. Ossorio y Bernard, Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX, Madrid, Moreno y Rojas, 1883-1884 (Madrid, Giner, 1975, págs. 471-473); J. M. Arnáiz et al. (dirs.), Cien años de pintura en España y Portugal (1830-1930), Madrid, Antiqvaria, 1991, pág. 302; A. García Loranca y J. R. García- Rama, Pintores del siglo XIX. Aragón. La Rioja. Guadalajara, Zaragoza, IberCaja, 1992, págs. 362-365; I. Gil-Díez Usandizaga, “La ilustración gráfica del siglo XIX: una aportación riojana”, en Aspectos menos conocidos del arte riojano (1997- 1999), Logroño, Ateneo Riojano, 2000, págs. 173-189.

 

Ignacio Gil-Díez Usandizaga