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Wenceslao Ayguals de Izco

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Biografía

Ayguals de Izco, Wenceslao. Vinaroz (Castellón), 18.X.1801 – Madrid, 17.I.1873. Escritor, editor y político.

Su padre, Antonio Ayguals O’Sullivan, nacido en Reus, fue síndico en el Ayuntamiento de Vinaroz, en 1819 y dos veces alcalde durante el Trienio Constitucional. Casado con María Joaquina de Izco, tuvieron nueve hijos, entre ellos Joaquín, que fue alcalde de Vinaroz en 1824 y murió en el año 1835 al defender Alcanar del ataque de los carlistas al mando de Cabrera. El padre de Wenceslao se había establecido en Vinaroz, a finales del siglo XVIII, con el fin de regentar la empresa de Francisco O’Sullivan, dedicada a comerciar con vinos. Era una familia, pues, de buena posición económica que vivió en una casa de Vinaroz la cual albergó, durante sus viajes por la región, a Fernando VII, a la reina Amalia y a Espartero, entre otros personajes célebres. Wenceslao estudió sus primeras letras en Vinaroz y Reus pero pronto su familia lo envió a Barcelona; allí lo confió al cuidado de su primo hermano Antonio de Gironella, quien le proporcionó una esmerada educación y le hizo aprender idiomas, puesto que pensaba destinarlo a lo que entonces se conocía como “viajador” de comercio. El autor reconoció la deuda con su pariente, ya que le dedicó su novela La marquesa de Bellaflor. Durante sus años de formación alternó en Barcelona con la mejor sociedad del momento; aprendió música y pintura; prueba de esto último fue que él mismo pintó escenas de sus novelas y eligió con acertado gusto los grabados de sus obras. Las publicaciones primeras de Ayguals son críticas teatrales que aparecieron en el Diario de Barcelona de Antonio Brusi. Según explica el biógrafo del autor, Blas de Araque, la Academia de Buenas Letras de Barcelona nombró a Ayguals socio de honor cuando sólo contaba con dieciséis años. Por aquel entonces, entabló amistad con Carlos Aribau, Ramón López Soler, Ribot y Fontseré. De igual modo se relacionó con Abdón Terrades, Beltrán de la Peña y Ramón Xaudaró, autor de la Primera Constitución republicana. A los veinte años, había escrito ya algunas obras, los poemas Himnos a la libertad (1820) y la pieza teatral Un aviso a las coquetas y también adaptó el Britanicus de Racine; dominaba varios idiomas: traducía el francés, el alemán, el inglés, el italiano y el griego y recibía, además de las enseñanzas de la carrera mercantil, clases de música y de esgrima.

Pero la empresa de Gironella fracasó por motivos económicos y Ayguals a partir de 1830 ya no contó con la protección de Gironella; fue entonces cuando entró en la casa de comercio de Gaspar Remisa, en Madrid, lo que le permitió frecuentar la buena sociedad del momento en la Corte. En 1833 tuvo lugar su primer estreno teatral, Lisonja a todos, comedia de costumbres en tres actos, en el teatro Príncipe de Madrid. Por aquel entonces, conoce a Larra, Espronceda, Zorrilla y Bretón de los Herreros. Pero un suceso triste cambió el rumbo de su vida: en 1835, Alcanar, población cercana a Vinaroz, fue atacada por las tropas carlistas de Cabrera; Joaquín, hermano de Wenceslao, acudió en la defensa de Alcanar con la tropa de Vinaroz y pereció en la batalla, en lucha cuerpo a cuerpo con el mismo Cabrera. Dados estos acontecimientos, Ayguals, que en 1836 se había casado con su prima Francisca Gironella, previa dispensa papal, creyó que lo más conveniente era regresar a Vinaroz para luchar contra el carlismo y ponerse al frente del negocio familiar. Los sucesos de La Granja, que tuvieron lugar el 13 de agosto de 1836, le llevaron a componer el drama Los Negros, publicado en El Cancionero del pueblo en 1848 y representado en Vinaroz el 26, 27 y 28 de noviembre de 1841, en un teatro edificado durante su gestión administrativa. En la citada obra, se expone por vez primera su pensamiento político y social.

Ya en Vinaroz, fue nombrado vocal de la comisión de armamentos y defensa de la provincia de Castellón, en noviembre de 1836 y en diciembre del mismo año, primer alcalde constitucional de Vinaroz, y posteriormente, teniente alcalde del ayuntamiento. En julio de 1837 fue protagonista de un acto de valentía al exhortar a la resistencia de la población vinarocense frente a los carlistas; gracias a su intervención, la población de Vinaroz, fue capaz de resistir y finalmente vencer a los invasores carlistas. Por ello, Ayguals fue designado comandante de la milicia nacional por elección unánime de los oficiales. Pero, según su biógrafo Blas de Araque, lo que mejor demostró el carácter poco rencoroso de Ayguals fue el salvamento de unos prisioneros carlistas que naufragaron en la playa de Vinaroz, el 13 de noviembre de 1838. En agosto de 1839 fue elegido diputado a Cortes; se presentó de nuevo a la alcaldía de Vinaroz y fue reelegido, pero la elección fue impugnada, ya que la Constitución prohibía la reelección de los alcaldes, a no ser que se diese el excepcional caso de que el pueblo lo solicitase y lo permitiese, cosa que así sucedió; todo ello desembocó en el hecho de que el gobernador le obligó a presentarse ante el principal de la tropa, el cual lo consideró como prisionero y lo envió al destierro hacia las Baleares. Tres días después, destituido el gobernador, los deportados regresaron a Vinaroz en el mismo barco. Todas las embarcaciones del puerto de Castellón saludaron con salvas y banderas la llegada del barco. En Vinaroz fue puesto al frente de la Milicia Nacional y allí permaneció hasta 1841.

Terminada la Primera Guerra Carlista, se estableció en la Corte y allí fundó un periódico, Guindilla, célebre por su carácter cómico y por la valentía con que atacaba los abusos del poder, ya que Ayguals se convirtió en defensor de los derechos del pueblo contra la dictadura y en portavoz de los grupos democráticos. En 1841 Ayguals fundó con Martínez Villergas una empresa editorial, la Sociedad Literaria de Madrid, que fue la difusora de la literatura de Sue y de los folletines españoles. La Sociedad imprimió las obras en la imprenta de Ayguals. La primera publicación fue La Carcajada, en el año 1843. También corresponden a ese mismo año el Tesoro de Moral cristiana y la vida política y militar de Espartero, pero el primer gran éxito fue la publicación humorística titulada La risa. Como editor se dedicó a la publicación de obras de todo tipo, desde novelas hasta revistas pasando por obras religiosas, históricas, dramáticas o líricas. Las obras publicadas hasta 1843, exceptuando La risa, no estaban escritas por Ayguals, ya que en aquellos años se dedicó casi por entero a su actividad política. En 1844, la Sociedad Literaria editó El Dómine Lucas, publicación que reflejaba la situación política del Gobierno de Narváez. Ese mismo año se representó en el gran teatro de la Ópera, Dios nos libre de una vieja!, obra que alcanzó gran éxito. También publicó junto a Martínez Villergas el Cancionero del pueblo, colección de cuentos, comedias y novelas. En el mismo año tradujo El judío errante de Sue. El éxito de las publicaciones humorísticas le llevó a la edición de El Fandango, que duró desde diciembre de 1844 hasta noviembre de 1846. Consolidada así la empresa de Ayguals y contando con una buena distribución por las provincias, el autor y editor se lanzó a la aventura de crear una novela condicionada por los gustos y preferencias del público. Y así a finales del año 1845, aparecieron las primeras entregas de María o la hija de un jornalero, en una cuidada edición. El periódico satírico El Cínife, enemigo de Ayguals, que había llegado en ocasiones al insulto personal en contra de Ayguals aludiendo a su vanidad y a su afición a la bebida, puso de manifiesto las nuevas técnicas de difusión inauguradas por la novela y copiadas de Francia. En El Dómine Lucas, aparecieron recogidas las críticas laudatorias de algunos periódicos, pero lo cierto es que la novela sólo tuvo buena crítica en diarios de tendencia liberal o en otros diarios amigos de la editorial, pero faltan juicios de publicaciones serias. Se tradujo pronto a otras lenguas pero, según señala Rubén Benítez, ninguna de estas traducciones debió responder a acción espontánea, a juzgar por lo ocurrido con la versión francesa. La edición francesa apareció en el año 1846, prologada por Sue, con el curioso título de María l’espagnole ou la victime d’un moine. Sin embargo, Ayguals tuvo conciencia de la novedad que pudo haber aportado a la novela española, ya que la quiso diferenciar de la novela francesa intentando hacer de la realidad social y política materia novelable, pero no lo logró, ya que no fue capaz de unir la historia de la novela con la historia políticosocial del momento.

Después de María, escribió su continuación, La Marquesa de Bellaflor o el niño de la Inclusa, cuyas primeras entregas aparecieron en 1846; novela de intriga mejor tramada, en ella la política y la sociedad son menos importantes que en María, pero la obra no tuvo la resonancia de la primera. También el 1846, Ayguals comenzó a escribir su novela histórica El tigre del Maestrazgo, que se terminó de publicar en 1848. En 1847, en la Sociedad Literaria, aparecieron las Cartas de España de Alejandro Dumas, que habían provocado críticas adversas en la prensa española; Ayguals propuso que a la edición de las Cartas, le siguiese un análisis para refutar las opiniones de Dumas y así se hizo. Por aquellos años, las ideas democráticas y humanitarias ya habían llevado a Europa a una revolución proletaria y no es extraño que en la novela que Ayguals publicó a continuación, Pobres y ricos o La bruja de Madrid, entre 1849 y 1850, defendiese la propiedad legítima y la conciliación entre las diferentes clases sociales. Como modelo literario eligió a Paul de Kock, más alejado que Sue respecto a las luchas sociales. La novela tuvo buena acogida popular y hubo reediciones en 1850, 1851 y 1856. Desde 1849 hasta fines de 1850 dirigió un periódico filantrópico, La linterna mágica, publicación en la que abundaron los elogios al autor. En 1851 Ayguals viajó a París y Londres para visitar la Exposición Internacional de Londres; después del viaje en 1852, publicó La maravilla del siglo. Cartas a María Enriqueta o sea una visita a París y Londres durante la famosa exhibición de la Industria Universal de 1851. Un año más tarde publicó La Escuela del Pueblo, una enciclopedia, recopilación del saber común, que fue una traducción de una obra francesa adaptada al público español. El mismo año tradujo la obra Uncle Tom’s Cabin de E. Beecher Stowe, novela antiesclavista de enorme repercusión. La obra desató una gran polémica que Ayguals recogió en su traducción. En 1853 editó el Panteón Universal, una especie de diccionario histórico en el que curiosamente no había referencias a personajes coetáneos. A partir de 1853, la producción literaria de Ayguals y las publicaciones de la Sociedad Literaria sufrieron los acontecimientos que dieron lugar a la revolución de 1854. La revuelta de Vicálvaro había llenado de entusiasmo al autor, puesto que la creyó expresión del sentir popular y así celebró el hecho en un poema dramático titulado Un héroe de las barricadas, representado en el Teatro del Circo, pero la revolución perjudicó a Ayguals y la censura afectó a su negocio. En 1855 la Sociedad Literaria comenzó a publicar una enciclopedia titulada Los verdugos de la humanidad desde el primer siglo hasta nuestros días. Pronto se dio cuenta Ayguals de que la revolución no había dado los frutos esperados y asoció su destino personal al destino del pueblo. En 1855 escribió El palacio de los crímenes o el pueblo y sus opresores, tercera y última época de María o la hija de un jornalero, obra de importancia como documento histórico de la época de Narváez. A partir de entonces la censura se cebó en las obras del autor, puesto que se argumentó que las obras de Ayguals subvertían los principios del orden. Resultado de todo ello fue el perjuicio que se ocasionó a los intereses que Ayguals y su empresa tenían en la isla de Cuba. En 1857 el autor publicó otra novela, Los pobres de Madrid; pero la ínfima calidad del papel y la pobreza de los grabados señalan que la etapa de gloria del autor ha pasado y que se encuentra en un momento de decadencia. También es deficiente la impresión del último periódico de Ayguals en el que se recogen artículos de costumbres y relatos de gusto romántico. Apareció en 1857 con el título Cosas del mundo. Galería burlesca de fragilidades humanas. La última novela de Ayguals es La justicia divina o el hijo del deshonor y se publicó en 1859.

La censura española obligó a Ayguals a viajar a Francia en un destierro voluntario, entre 1857 y 1859. A partir de 1859 la censura prohibió todas las obras publicadas por la Sociedad Literaria. En 1866 aparece el último escrito de Ayguals, un poema filosófico titulado El derecho y la fuerza, dedicado a Victor Hugo, quien agradeció la dedicatoria en una carta que también incluye la edición.

En 1856 su esposa había fallecido en Madrid. Un año más tarde volvió a casarse con Adela del Moral y Cruzado, la cual, ya viuda, en 1878, contrajo matrimonio con Francisco Sanz, director del Museo de Pinturas, que se denominaría luego Museo del Prado. El 17 de enero de 1873, murió Ayguals de Izco en Madrid, en el completo olvido. La Ilustración Española y Americana del 8 de enero de 1874 resumió su vida en una breve nota necrológica.

En 1845, El Dómine Lucas publicó el estudio frenológico de Ayguals hecho por el entonces conocido Mariano Cubí: “Firmeza de carácter hasta la tenacidad. No respeta más que lo que su juicio le dicta. Humanitario. Completa serenidad ante los peligros. Valor moral. Poco destructivo. Reservado y astuto. Gran deseo de adquirir. Parte intelectual muy desarrollada, mucho más analítica y descriptiva que la sintética. Coordina y clasifica con facilidad suma. Gran lenguaje y memoria de localidades. Reconcentración de ideas. Genio triste”. El estudio lo transcribe su biógrafo Blas de Araque y añade otros rasgos como la “actividad extraordinaria” y “la laboriosidad suma”.

En cuanto a la formación de Ayguals, es evidente el conocimiento por parte del autor de la cultura inglesa, pues son constantes las citas de autores ingleses, si bien se manifiesta más inclinado a la retórica neoclásica que a la romántica. En lo que respecta a la relación con Victor Hugo, Ayguals coincide con el autor francés en aspectos humanitarios pero no en su ideología política. Su conocimiento de la lengua francesa hace posible su relación personal con autores como Theodore de Banville, Emile Beguin o Franz Liszt. Admira a Rousseau y a Voltaire pero a pesar de ser un liberal, destaca siempre su fe religiosa y sus sentimientos evangélicos. No son tan frecuentes en las obras de Ayguals las citas de autores españoles como las de autores franceses. El modelo sin duda para él fue Cervantes. Según señala Araque, Ayguals traducía también del alemán, del italiano y del griego y además está al tanto no sólo del movimiento literario europeo, sino también del desarrollo de la economía, de la política y de las ideas sociales.

Autor significativo por dos causas, ya que inauguró la técnica de novela por entregas y se le tiene por uno de los fundadores de la tendencia del dualismo sociopolítico, Wenceslao Ayguals de Izco, a partir de la década de 1840, publicó por medio de su editorial, la Sociedad Literaria, si no las primeras, sí las más importantes novelas por entregas de su tiempo. El género conocido como novela social se valía de dos métodos: el costumbrismo y la novela histórica; pero con frecuencia la historia desaparecía y dominaba en la narración la problemática dualista. El género se publicaba en las últimas páginas de los periódicos (folletín) o por separado (por entregas). Pero el autor se impuso en su tiempo no sólo mediante las novelas, sino a través de sus traducciones, sus periódicos y sus publicaciones políticas; en cuanto a su actividad como traductor, habría que señalar la importancia que tuvieron la citada de Sue (El judío errante), la de Richardson (Clara Harlowe), la de E. Beecher Stowe (La choza de Tom o vida de los negros en el sur de los Estados Unidos) o la de Leonor Pacheco o amor que mata, novela histórica francesa. En lo que respecta a la labor periodística, Ayguals se impone como director y editor de varias publicaciones: Guindilla, La Risa, El Dómine Lucas, El Fandango, La linterna mágica, entre otras.

Se ha atribuido a los autores de novelas por entregas la introducción de las teorías socialistas utópicas, extendidas por Europa a mediados del siglo XIX, pero en el caso de Ayguals la dicotomía pobres-ricos que aparecía en su obra se resolvía con frecuencia en un dualismo moralizante y liberal. Se hacía, pues, evidente en su pensamiento y en su creación una preocupación social. No obstante, la crítica más profunda sobre el autor y su obra concluye que la adscripción de Ayguals al socialismo procede sin duda de una lectura apresurada. Prueba de esa cierta ambigüedad ideológica serían los constantes excursos, a los que fue tan aficionado Ayguals, los cuales detenían la acción narrativa y despertaban en el lector de su tiempo auténticas adhesiones ideológico-sentimentales. Así lo más acertado sería afirmar que Ayguals pertenecería a los primeros grupos democráticos en los que se une el liberalismo, el humanitarismo y el reformismo.

 

Obras de ~: El primer crimen de Nerón, Barcelona, Cherta y Cía., 1830 (teatro); Lisonja a todos, 1833 (en El cancionero del pueblo) (teatro); Los negros, 1836 (en El cancionero del pueblo) (teatro); La Carcajada, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1843-1844 (revista); La Risa, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1843-1844 (revista); Guindilla, Madrid, 1844-1846 (revista); El Dómine Lucas, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1844-1846 (revista); El Fandango, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1844-1846 (revista); Un baile de máscaras, 1844 (en El Cancionero del pueblo) (poesía); María o la hija de un jornalero, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco, 1845-1846, 2 vols. (novela); El judío errante de Eugenio Sue, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1845 (traducción); La marquesa de Bellaflor o el niño de la Inclusa, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1846-1847, 2 vols. (novela); El tigre del Maestrazgo o sea De grumete a general, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1846-1848, 2 vols. (novela); Clara Harlowe, drama en tres actos traducido del francés, Madrid, Wenceslao Ayguals de Izco, 1846 (traducción); Dumas y sus Cartas selectas, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1847 (miscelánea); El Cancionero del pueblo, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1848, 6 tomos en 3 vols. (colección); Pobres y ricos o la bruja de Madrid, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1849-1850, 2 vols. (novela); La Linterna mágica, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1849-1850 (revista); La Escuela del pueblo, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1852-1853 (enciclopedia); La maravilla del siglo. Cartas a María Enriqueta o sea Una visita a París y Londres durante la famosa exhibición de la Industria Universal de 1851, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1852 (miscelánea); La choza de Tom o sea Vida de los negros en el sur de los Estados Unidos, escrita en inglés por Enriqueta Beecher Stowe, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1852 (traducción); El Panteón universal, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1853- 1854, 4 ts. en 2 vols. (enciclopedia); “Ante el Obelisco del 2 de mayo”, La Discusión, 10 de abril de 1853 (poesía); La corona de Quintana, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1855 (poesía); El palacio de los crímenes o El pueblo y sus opresores, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1855 (novela); Los pobres de Madrid. Novela popular, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1855 (novela); “Soneto a Garibaldi”, La Discusión, 7 de junio de 1859 (poesía); Cosas del mundo. Galería burlesca de fragilidades humanas, Madrid, Imprenta de Ayguals de Izco y hermanos, 1858-1859 (revista); Leonor Pacheco o amor que mata. Novela histórica traducida del francés, Madrid, 1859 (trad.); El derecho y la fuerza, Madrid, Imprenta de R. Labajos, 1866 (poesía).

 

Bibl.: B. M.ª de Araque, Biografía del señor don Wenceslao Ayguals de Izco, Madrid, Imprenta de la Sociedad Literaria, 1851; B. Hortelano, Memorias, Madrid, Espasa Calpe, 1936; J. Fernández Montesinos, Introducción a una historia de la novela en España en el siglo xix, Madrid, Castalia, 1955; M. Baquero Goyanes, “Filtraciones del folletín”, en Proceso de la novela actual, Madrid, Rialp, 1963; J. Marco, “Prólogo” a Pobres y ricos o la Bruja de Madrid, Barcelona, Táber, 1969; “Sobre los orígenes de la novela folletinesca en España (Wenceslao Ayguals de Izco)”, en Homenaje a Jaime Vicens Vives, vol. II, Barcelona, Táber, 1969; I. M. Zavala, Ideología y política en la novela española del siglo xix, Salamanca, Anaya, 1971; L. Romero Tobar, “Forma y contenido en la novela popular: Ayguals de Izco”, en Prohemio (Barcelona), III (abril de 1972), págs. 49-90; J. I. Ferreras, La novela por entregas, Madrid, Taurus, 1973; A. Palau y Dulcet, Manual del librero hispanoamericano, Barcelona, 1848-1973; V. Carrillo, Ayguals de Izco: le roman feuilleton, Presses Universitaires de Grenoble, 1977; R. Benítez, Ideología del folletín español: Wenceslao Ayguals de Izco (1801-1873), Madrid, José Porrúa Turanzas, 1979; M.ª L. Burguera, Pobres y Ricos en La bruja de Madrid, Castellón, Diputación Provincial, 1981; A. D elgado, Agustín, “Retrato de Ayguals”, en Randemar (Vinaroz), n.º 7 (2001); R. P. Sebold, En el principio del movimiento realista. Credo y novelística de Ayguals de Izco, Madrid, Cátedra, 2007.

 

María Luisa Burguera Nadal