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Tomás Ibarrola y Vázquez

Biografía

Ibarrola y Vázquez, Tomás. Vigo (Pontevedra), IX.1816 – Santander (Cantabria), 1883. Militar, teniente coronel del Ejército, teniente coronel de Ingenieros.

El 20 de mayo de 1826 era nombrado cadete de Infantería por gracia Real, a pesar de su corta edad, sirviendo en Puerto Rico en el Regimiento “Granada” hasta 1831. En ese año ingresaba en el Real Colegio de Nobles, para pasar posteriormente a la Academia de Ingenieros en Madrid, en mayo de 1834. Salía de la misma como teniente, el 2 de octubre de 1837, después de completar los estudios reglamentarios.

Su primer destino fue al entonces único Regimiento del Arma, el Regimiento de Zapadores-Minadores, con el que, en la Primera Guerra Carlista estuvo integrado en el Ejército del Norte. Con su unidad tomaba parte entre otras acciones, en el sitio de Peñacerrada y Castillo de Ulibarri, y en las operaciones sobre Estella, Ramales y Guardamino, dirigiendo numerosos trabajos de fortificación de campaña bajo el fuego enemigo, por lo que era recompensado con el grado de capitán del Ejército.

Posteriormente estuvo en el sitio de Segura, toma de Castellote y Morella (por esta última acción recibía el Grado de Comandante del Ejército), y después en Cataluña en las acciones de Berga y fuerte de Orta, últimas operaciones de la guerra. En la citada campaña, obtenía, como recompensa a su valor, la Cruz de San Fernando de 1ª Clase.

En 1840 (13 de febrero) ascendía a capitán de Ingenieros, y en 1846 estaba destinado en la Dirección General del Cuerpo. Con fecha de 23 de junio de 1847, era promovido al grado de teniente coronel del Ejército (los Cuerpos facultativos: Estado Mayor, Artillería e Ingenieros, podían ascender en escalas distintas a la suya, en la que lo hacían por rigurosa antigüedad, hasta casi finales del siglo XIX). En 1852 recibía la Cruz de San Hermenegildo, siguiendo destinado en la Dirección General de Ingenieros y un año más tarde, el 4 de febrero, ascendía a comandante de Ingenieros.

En 1854 era nombrado Director de Obras Públicas de Cuba (donde se encontraba destinado) de cuya etapa redactó una Memoria de las Obras Públicas en la mencionada isla. En consonancia con su responsabilidad, organizaba el servicio de obras públicas en Cuba (hasta entonces dependiente de la junta de fomento), redactando y publicando reglamentos de los que se carecía, haciendo aprobar un presupuesto especial del ramo. Prontamente, tanto en las carreteras como en los ferrocarriles, los faros, los muelles y demás obras públicas de la isla, se vieron las muestras de las acertadas medidas del primer director de obras públicas de la isla.

En 1856, siendo teniente coronel, pasó a la situación de retirado voluntario, ejerciendo el cargo oficial de jefe de la Sección de Ferrocarriles del Ministerio de Fomento. Posteriormente fue director de ferrocarriles de la Compañía de Isabel II (de Alar a Santander).

El 27 de diciembre de 1861 era nombrado Director General de Obras Públicas, de cuyo cargo tomó posesión el 28 del mismo mes, cesando en él el 17 de marzo de 1864. Las principales disposiciones legislativas dictadas en la materia, después de la importantísima ley de 1855, se deben en buena parte a Ibarrola, que contribuyó poderosamente a la implantación y desarrollo de los ferrocarriles en España, servicio al que consagró el resto de su vida.

Fue elegido diputado por Córdoba el 8 de diciembre de 1862, cesando en el cargo el 1 de agosto de 1863.

De la dirección de obras públicas pasó al consejo de administración de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, una de las dos más poderosas del país, que tendía a formar su más importante red, y que cruzaba con sus líneas en explotación y en proyecto casi una tercera parte de la península.

Como representante de la compañía del Norte desempeñó la arriesgada comisión de pasar en 1873 al campo carlista, aunque no se pudo llegar a ningún acuerdo.

Con fecha de 3 de febrero de 1878 era nombrado vocal de la Junta Consultiva de Aranceles y Valoraciones, cargo en el que permaneció hasta su fallecimiento en 1883.

Le fue concedida en 1864 la Gran Cruz de Isabel la Católica, estando en posesión, además, de la Cruz de la Orden de San Hermenegildo

 

Obras de ~: Memoria de las Obras Públicas, Cuba, c. 1854.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar (Segovia), exps. personales.

Estados (Escalillas) del Cuerpo de Ingenieros, 1837-1855; “Necrología”, en Memorial de Ingenieros del Ejército, XX (15 de octubre de 1883), págs. 158-159; L. de Sequera Martínez, Historial de las Unidades de Ingenieros en Ultramar (la Campaña de 1898), Madrid, Talleres del Centro Geográfico del Ejército, 1999; J. Carrillo de Albornoz y Galbeño, “Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando pertenecientes al Arma de Ingenieros”, en Memorial del Arma de Ingenieros, Madrid (Ministerio de Defensa), n.os 63-66 (2001 y 2002); M. Ferri Ramírez, El ejército de la paz: Los ingenieros de caminos en la instauración del Liberalismo en España, 1833-1868, Valencia, Universidad de Valencia, 2015.

 

Juan Carrillo de Albornoz y Galbeño

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