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Enrique Enríquez Pimentel y Guzmán

Biografía

Enríquez Pimentel y Guzmán, Enrique. Marqués de Távara (V). Madrid, c. 1600 – 29.VI.1663. Virrey de Sicilia y Navarra, gobernador de Galicia, presidente del Consejo de las Órdenes.

También llamado Enrique Enríquez Pimentel y Moscoso o Enrique Pimentel. Hijo de Antonio Enríquez Pimentel, marqués de Távara, comendador de Belbis de la Sierra en la Orden de Alcántara, gentilhombre de cámara de Felipe III, virrey y capitán general de Valencia (1618-1622) y de Sicilia (1626-1627), y de la compostelana Isabel de Moscoso. Nieto paterno de Enrique Enríquez, marqués de Távara, y Juana de Toledo, hija de los marqueses de Villafranca, fueron sus abuelos maternos Lope Osorio, conde de Altamira, y Leonor de Sandoval, hermana del poderoso cardenal duque de Lerma.

V marqués de Távara, conde de Villada y, según algunos autores y él mismo rubrica en varios documentos, conde de Alba (de Aliste), así como señor de la villa de Villafáfila y su jurisdicción, Villavicencio, Riaño, Solio y de la Puebla, gentilhombre de Felipe IV, caballero, clavero y desde 1646 comendador de Sancti Spiritus en la Orden de Alcántara, ocupó desde muy joven puestos de relevancia en el gobierno de la Corona. Fue nombrado virrey de Sicilia en 1627, cuando aún no había cumplido treinta años de edad y en sustitución de su padre, según el cronista gallego de la Gándara, contemporáneo suyo. El 5 de diciembre de 1640 se despachó su título de virrey de Navarra, cargo que apenas desempeñó un año, puesto que debido a las urgencias bélicas tuvo que trasladarse a Aragón, asumiendo interinamente las funciones políticas el obispo de Pamplona y las militares el gran prior de Navarra de la Orden de San Juan. Durante su gobernación Navarra pasó a ser un destacado centro de reclutamiento para el frente de Cataluña y escenario de alojamientos militares con el consiguiente malestar de los pueblos que hicieron expreso en las Cortes.

También ministro del Consejo de Guerra, el 2 de diciembre de 1643 fue designado gobernador y capitán general de Galicia en propiedad en sustitución del citado gran prior de Navarra. Titular de estos empleos hasta el 15 de julio de 1645, su gobierno en este reino estuvo condicionado por la falta de medios financieros y militares; medios que fueron destinados preferentemente a otros frentes bélicos, relegando a Galicia a un segundo plano pese a su situación fronteriza con el Portugal rebelde. La guerra motivó que el marqués de Távara trasladase su cuartel general al sur y que las dos Juntas del reino convocadas durante su mandato y que presidió en persona se celebrasen en la ciudad de Tuy. Con la primera, reunida de marzo a mayo de 1644, la Corona persiguió dos fines, de los que sólo consiguió uno: el consentimiento de la Junta para el valimiento de la media anata de juros en ese año, pues el reino no dio su conformidad a la venta de 300.000 ducados de renta sobre el primer uno por ciento de lo vendible. El objetivo de la segunda de las citadas asambleas de las siete ciudades gallegas cabeza de provincia, celebrada de agosto de 1644 a enero de 1645, fue que el Reino abonase las dos pagas de lo que le había correspondido en el servicio concedido por las Cortes al Monarca para la jornada de Aragón, uno de los nuevos impuestos surgidos en esos momentos, pero la Junta también denegó este pago. El gobernador vio igualmente rechazada otra de las propuestas efectuadas a la Junta del Reino en nombre de Felipe IV: la aprobación de la totalidad de los servicios a la Corona directamente por las ciudades y sin convocar las Cortes. Por otra parte, en esos meses el marqués de Távara procuró reforzar las precarias defensas de Galicia y, aunque sin demasiado éxito, llevar a cabo la leva de los 16.000 soldados pilones, servicio concedido por dicho reino a su antecesor el gran prior de Navarra, y de levantar en él alguna caballería. Pero la difícil coyuntura y la carencia de medios contribuyeron al fracaso de estos objetivos y que no prosperase su intento de recuperar la plaza de Salvaterra, tomada por los portugueses en 1642. A causa de una enfermedad, fue relevado de la Gobernación y Capitanía General de Galicia por Guillén Ramón de Moncada, marqués de Aytona. Después ejerció de capitán general del ejército de Castilla la Vieja o de las fronteras de Portugal en Castilla la Vieja. Tras años dedicados a la milicia, en 1655 fue nombrado gobernador del Consejo de las Órdenes, siendo presidente Gaspar de Bracamonte, conde de Peñaranda, y en 1660 se le concedió la presidencia de este organismo que desempeñó hasta su fallecimiento.

Contrajo primeras nupcias con Francisca de Córdoba y Rojas, hija de los VI duques de Sessa, de quien tuvo a Ana María Pimentel de Córdoba, VI marquesa de Távara, la cual celebró matrimonio con su primo Francisco Fernández de Córdoba, VIII duque de Sessa y de Baena y asimismo presidente de las Órdenes. Hijo de su segunda esposa, Francisca de Unzueta, fue Enrique Pimentel, caballero de la Orden de Santiago, y de su tercera, Ana de Borja, nació en Madrid en 1661 Antonio Gaspar Enríquez de Guzmán.

 

Bibl.: F. de la Gándara, Armas i Triunfos, Hechos heroicos de los hijos de Galicia. En Madrid, por Pablo de Val, año de 1662 (ed. facs. Vigo, Nova Galicia Edicións, 1987, págs. 488, 659); J. A. Álvarez y Baena, Hijos de Madrid, ilustres en Santidad, Dignidades, armas, ciencias y artes. Diccionario Histórico por el orden alfabético de sus nombres, t. I, Madrid, en la Oficina de D. Benito Cano, 1789, pág. 396-397; L. de Salazar y Castro, Los Comendadores de la Orden de Santiago. T. I, Castilla, pról. del marqués de Ciadoncha, Madrid, Patronato de la Biblioteca Nacional, 1949, pág. 25; A. y A. García Carraffa, Diccionario Heráldico y Genealógico de Apellidos Españoles y Americanos, t. LXX, Madrid, Litografía M. Casas, 1953, págs. 19-21; E. Fernández-Prieto Domínguez y Losada, Nobleza de Zamora, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Instituto Jerónimo Zurita, 1953, pág. 491; L. Fernandez Vega, La Real Audiencia de Galicia, órgano de gobierno en el Antiguo Régimen (1480-1808), La Coruña, Diputación Provincial, 1982; J. R. Soraluce Blond, Castillos y fortificaciones de Galicia. La arquitectura militar de los siglos xvi-xviii, La Coruña, Fundación Pedro Barrié de la Maza, Conde de Fenosa, 1985, págs. 12, 47, 100, 162, 178, 179, 184, 189, 192; E. Postigo Castellanos, Honor y privilegio en la Corona de Castilla. El Consejo de las Órdenes y los Caballeros de Hábito en el siglo xvii, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1988, págs. 75, 78, 84, 86; A. Eiras Roel, “Las Juntas del Reino de Galicia de 1642 a 1647”, en Actas de las Juntas del Reino de Galicia (1642- 1647), vol. V, Santiago de Compostela, Xunta de Galicia, 1995, págs. 7-58; M.ª I. Ostolaza Elizondo, Gobierno y administración de Navarra bajo los Austrias. Siglos xvi-xvii, Pamplona, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, 1999, pág. 120.

 

Luz Rama Patiño y José Manuel Vázquez Lijó

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