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Joaquín Espalter Rull

Biografía

Espalter Rull, Joaquín. Sitges (Barcelona), 30.XI.1809 – Madrid, 3.I.1880. Pintor del romanticismo purista español.

Hizo sus primeros estudios artísticos en la Casa-Lonja de Barcelona y siendo aún muy joven marchó a París donde fue discípulo de Gros. Después, y por cuenta propia, marchó a Italia donde residía ya en 1833. Allí entró en contacto con los nazarenos alemanes, sobre todo Overveck. Copió febrilmente obras de los maestros del clasicismo italiano. Parece ser que por su cercanía a este grupo de pintores alemanes viajó también a Alemania, donde asimismo se fijó en la línea clásica del romanticismo alemán. Por todo ello, su pintura es de un dibujo exquisito que se salvó de las rigideces de los nazarenos gracias a la beneficiosa influencia de Gros que le aportó un cromatismo brillante. Cultivó con preferencia el retrato y la pintura de historia y la alegoría. En Florencia tuvieron éxito en una exposición de 1839 dos lienzos suyos que representaban uno La melancolía de un corazón joven y otro Dante y Virgilio; pero también pintó durante su estancia italiana algunos lienzos de tema de costumbres como Un pastor italiano o Gaiteros napolitanos que luego fueron expuestos en exposiciones nacionales. A la Exposición Universal de París en 1855 presentó un lienzo que representaba Santa Ana dando lecciones a la Virgen.

Regresó a España en 1842 y se estableció en Madrid, donde hasta su muerte participó activamente en la vida artística de la Corte de Isabel II, quien le nombró pintor honorario de cámara. Fue además miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y profesor de Dibujo de Antiguo y Ropajes en la Escuela de Pintura. Fue asimismo miembro del Liceo artístico y literario, en cuya exposición de 1846 presentó el lienzo Una pasiega y un Retrato de Pascual Madoz. De entre los muchos retratos que pintó, el más logrado es sin duda el de su mujer que fue expuesto también en la Universal de París de 1855 y que hoy está en el Museo d’Art Modern de Cataluña.

Hizo para la Diputación de Barcelona en 1844 un Retrato de Isabel II. Años más tarde (1853) pintó por encargo del rey Francisco de Asís Borbón, un Descubrimiento de América.

Además Espalter pintó decoraciones murales al fresco y al temple, las primeras fueron las del techo del teatro del Instituto en colaboración con Antonio Bravo; a esa decoración siguieron las de las casas Buschental y Bárcenas en 1848 y por esta labor, y por el prestigio que Espalter tenía en el Madrid isabelino, fue llamado por Narciso Pascual y Colomer en 1849 para participar en la decoración del palacio del Congreso de los Diputados, decoración en la que participaron los pintores más representativos de la Corte. En el palacio a Espalter le correspondió la decoración de las salas de la presidencia. En conjunto son tres salas, la más importante el despacho del presidente, aunque las tres tienen una decoración muy homogénea. Están pintadas al temple y su ornato está compuesto de figuras alegóricas y adornos. En el despacho presidencial, en cada lado se colocan las virtudes cardinales que deben adornar la actuación del presidente. En el centro del techo, otras cuatro figuras, esta vez sedentes, que representan El Pensamiento, La Escritura, El Estudio y La entrega de las leyes. Este espacio central está rodeado de figuras infantiles que se mezclan con arabescos y grutescos. Todo ello realizado con un dibujo pulcro y preciso y donde, en perfecto diálogo, el rigor del clasicismo y la espontaneidad romántica dejan el testimonio festivo de lo que ya no es una copia mimética de la antigüedad sino una pintura que pone en el mismo nivel su lógica y su fantasía. En la sala contigua, el tema es una alegoría de La Música realizada con los mismos criterios y una cerrada trama de ornamentos de grutescos que se adapta a la estructura arquitectónica con absoluta naturalidad.

El éxito de esta labor trajo a Espalter el encargo del otro gran conjunto decorativo del Madrid de Isabel II, el techo del Paraninfo de la Universidad Central, en lo que fue antiguo templo del Noviciado, en la calle de San Bernardo, realizado en 1858. La decoración comprende retratos de hombres célebres, fundadores de la universidad del reino y los de las reinas Isabel I e Isabel II. Además de un brillante repertorio de alegorías de las distintas ramas del saber enmarcadas, como en el palacio del Congreso, por grutescos y roleos renacentistas.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1871 presentó La Era cristiana, Santa Cristina, Sansón, El niño Jesús dormido en brazos de la Virgen y varios retratos.

Concurrió, asimismo, a la Exposición de 1876, donde presentó asuntos de género como La niña dibujando o La niña filarmónica, algún cuadro religioso, como El Redentor, y algunos retratos.

Para la Real Academia de Bellas Artes realizó un Retrato de Alfonso XII, así como también pintó para el Ateneo científico y literario los retratos de Laureano Figuerola y el de José Amador de los Ríos.

Cuando murió estaba en posesión de la Gran Cruz de Isabel la Católica.

 

Obras de ~: La melancolía de un corazón joven, 1839; Dante y Virgilio, 1839; Un pastor italiano, 1840; Retrato de Isabel II, 1844; Una pasiega, 1846; Retrato de Pascual Madoz, 1846; El pensamiento, la escritura, el estudio, la entrega de las leyes y la música (decoración de las salas de presidencia del Congreso de los Diputados), 1849-1850; Retrato de Isabel I, Retrato de Isabel II, Retrato de Fundadores de las Universidades del Reino (decoración del Paraninfo de la Universidad Central), 1852; Retrato de su mujer, 1853; Un pastor italiano, 1854; Saitens napolitanas, 1855; Santa Ana dando lecciones a la Virgen, 1855.

 

Bibl.: M. Ossorio y Bernard, Galería biográfica de artistas españoles del siglo xix, Madrid, Moreno y Rojas, 1883-1884; A. Vegue Goldony y F. J. Sánchez Cantón, Tres salas del Museo Romántico, Madrid, Imprenta Rico, 1921; A. de Beruete y Moret, Historia de la Pintura española en el siglo xix, Madrid, Ruiz Hermanos, 1926; Marqués de Lozoya, Historia del Arte Hispánico, vol. V, Barcelona, 1949; E. Lafuente Ferrari, Breve Historia de la Pintura Española, Madrid, Tecnos, 1953; J. F. Ráfols, El arte romántico en España, Barcelona, Juventud, 1954; J. A. Gaya Nuño, Arte del siglo xix, en M. Almagro Bascat et al., Ars Hispaniae: historia universal del arte hispánico, vol. XIX, Madrid, Plus Ultra, 1966; A. M.ª Arias de Cossío, “Pintura”, en R. Buendía (dir.), Historia del Arte Hispánico. Del Neoclasicismo al modernismo, vol. V, Madrid, Alhambra, 1979; F. Fontbona, “Del neoclassicisme a la Restauració (1808-1888)”, en F. Miralles (coord.), Història de l’Art Català, vol. VI, Barcelona, Edicions 62, 1985; C. Reyero, Pintura y escultura en España 1800-1910, Madrid, Cátedra, 1995; A. M.ª Arias de Cossío, Las artes plásticas en el Congreso de los Diputados, Madrid, 1998.

 

Ana María Arias de Cossío