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Antoni Caba i Casamitjana

Biografía

Caba i Casamitjana, Antoni. A. Cava. Barcelona, 1838 – 24.I.1907. Pintor, dibujante, acuarelista, profesor, catedrático y director de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona.

Caba inició su trayectoria pictórica en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona (Llotja), donde tuvo como profesores a Gabriel Planella, Pau Milà i Fontanals y Claudio Lorenzale, abanderados estos dos últimos del nazarenismo romántico catalán, y que lo formaron en teoría estética e historia el primero, y en dibujo y pintura el segundo.

Hacia 1861 realizó El Acero de Madrid, pintura inspirada en la obra de Lope de Vega, y uno de los ocho medallones del techo del Gran Teatre del Liceu realizados tras el incendio de aquel mismo año. Como decorador mural también hizo para el techo de la casa Brusi La Aurora, el Día y la Noche, así como un plafón para el palacio Mansana con El Tiempo llevándose la Fortuna y el Amor, pero no la Gloria, ambas de datación incierta por su atemporal historicismo filobarroquizante, probablemente requerido por los encargos.

Por aquellos años se estrenó también como ilustrador literario: óleos y dibujos suyos —que firmaba como Cava— inspiraron once láminas de la Historia de Cataluña y de la Corona de Aragón, de Víctor Balaguer (1860-1863), grabadas por Roca y por Furnó, dos de las cuales aparecieron también en Las calles de Barcelona (1865), del mismo autor.

Pensionado por la Diputación Provincial de Barcelona, en 1863 se desplazó a Madrid, donde amplió estudios en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Allí fue alumno de Federico de Madrazo, y pasó también por el taller de Carlos Luis de Ribera. En la Exposición Nacional de Bellas Artes (1864) ganó la Medalla de 2.ª clase con La heroína de Peralada, óleo adquirido por el Gobierno para el entonces llamado Museo Nacional de Pintura. En el año 1866 optó a la plaza vacante de profesor de estudios elementales en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y quedó en segundo lugar.

Ese mismo año fue a París e ingresó en la Escuela Imperial de Bellas Artes, donde tuvo como maestros a Hippolyte Delaroche y a Marc-Charles Gleyre, representante este último del academicismo pictórico de filiación neogriega, además de maestro abierto a los nuevos aires de modernidad realista de mediados del siglo xix. Parece ser que en París, Caba se relacionó con algunos pintores relevantes, como Monet, Renoir y Sisley, y no fue indiferente a las novedades parisinas de la época, lo que se evidenciará sutilmente en su pincelada y talante posteriores a París, alejándose ostensiblemente tanto del dogmatismo estético como ideológico de los nazarenos.

Desde 1870 fue miembro numerario de la Academia Provincial de Bellas Artes de Barcelona y entró como profesor en la Llotja, al ganar en 1874 la cátedra de Colorido y Composición, en disputa con Simó Gómez. Ambos competían con una versión del Arrepentimiento de Judas/Judas Iscariote ante el Sanhedrin (Reial Academia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi), que Caba resolvió compositiva y cromáticamente de una manera más dinámica y atrevida que la de su oponente.

Participó en las muestras de la Sociedad para Exposiciones de Bellas Artes de Barcelona de 1868 y 1873 —año este en que participó como ilustrador en el Álbum Monumental de Mallorca—, en el Establecimiento de José Monter (1873, 1876), en el Centro Artístico de Olot (1877) y en la Universidad de Barcelona (1877). Hacia 1876 realizó, en colaboración con su amigo Tomàs Padró, el óleo La Pau (Museo Nacional de Arte de Cataluña), obra concebida como una gran alegoría de las artes y los oficios que fue premiada por la Diputación Provincial de Barcelona, y de la cual han quedado algunos esbozos a lápiz y pictóricos. También asumió algunos encargos religiosos de envergadura, como la Mare de Déu de Montserrat para la abadía de Montserrat en Barcelona (1878) y, posteriormente, una imagen de santo Tomás de Aquino (hacia 1886), que le fue regalada al papa León XIII en 1887 con motivo de su jubileo.

En la Sala Parés expuso en las dos primeras exposiciones de Bellas Artes (1884), en la XII Extraordinaria de Bellas Artes (1895), en la Exposición de pinturas y esculturas (1888) y en la primera exposición del Cercle Artístic de Sant Lluc (1893). Presentó obra en la Exposición Universal de Barcelona de 1888, donde ganó una Medalla de Oro y fue elogiado unánimemente por la crítica, así como en la Primera Exposición General de Bellas Artes (1891). Su continuada presencia en la vida artística catalana se concretó también en su papel como vocal de las comisiones organizadoras y miembro de los jurados de admisión y colocación de obras en los certámenes barceloneses, como, por ejemplo, en la trascendental III Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas de 1896.

Entre 1887 y 1901 fue director de la Llotja, año en que abandonó el cargo por problemas de salud. Ya fallecido, se expusieron cuatro retratos suyos en la V Exposición Internacional de Bellas Artes e Industrias Artísticas de 1907.

Su obra está bien representada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y en la Reial Academia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi, donde se conservan múltiples retratos, estudios, apuntes, esbozos de composiciones históricas, etc. Cirici-Pellicer (1947) fijó las fases estilísticas de Caba —flamenquizante (1866- 1870), neogriega (1871-1874), sedosa (1875-1877), anecdótica (1878-1881), dura (1882-1886) y fotográfica (1887-1900)—, con lo que ofrece una herramienta de análisis aún válida hoy día para iniciarse en el estudio de su obra.

Epígono e introductor del realismo en Cataluña junto con Ramon Martí i Alsina, en general, Caba incorporó los preceptos estéticos del realismo primero a temáticas académicas e históricas, ya fuere plasmando de manera precisa las texturas a representar, configurando composiciones más dinámicas, o bien decantándose por plasmar atmósferas menos luministas y artificiosas en su iconografía.

Si bien tras la etapa de aprendizaje en la capital francesa se aproximó a la pincelada brillante de un Franz Hals, posteriormente dio más protagonismo a la línea, con la que trasciende más la tela y parece evocar a Ingres. Tras una fase próxima a las neblinosas pinturas de Francesc Masriera o Vicente López, llegó a una etapa de transición donde fluye un cierto interés por el anecdotismo, y en la que también cultivó la acuarela. Pero fue en el retrato donde Caba halló un terreno ideal donde desplegar su investigación sobre los efectos de la luz real y el claroscuro, legando una abundante producción retratística que pone de manifiesto su eclecticismo estilístico y sus inquietudes pictóricas. En líneas generales, Caba tiende a potenciar los rostros y a oscurecer los fondos de sus composiciones, lo cual se evidencia plenamente en la llamada por Cirici-Pellicer, fase dura, y en la que Caba se decantará por atmósferas apenas iluminadas por la tenue luz de taller reflejada en los rostros de sus retratados, alcanzando una pintura de contorno limpio, de pincelada vahída, impregnándose en parte de los logros de las nuevas generaciones de pintores como Llimona, Rusiñol, Baixeras o Casas, a los que se mostraba en general receptivo. En su etapa final, practicando cierto tipo de realismo fotográfico, parece ceder al gusto de la pujante clientela burguesa, complacida con el máximo parecido de la pintura con la realidad, y en la que aumenta su gama cromática sensiblemente respecto a su etapa dura. La voluntad de Caba de trascender la tela con los personajes y sus personalidades se manifiesta notoriamente en sus ojos, muy abiertos, vivos y perfilados, acercándolos al espectador de una manera directa, como si su nuda presencia pudiese traspasar la tela.

 

Obras de ~: Pintura: El Acero de Madrid (esbozo), c. 1861; El tributo del César (Evangelio de San Mateo: Cap. 22), 1863; Retrato del pintor Ramón Amado, 1864; Retrato de Carolina Abarca, 1866; El príncipe Baltasar Carlos de Diego Velázquez, 1866 (copia); Retrato del pintor Ramón Padró, 1867; Retrato del pintor Tomás Padró, 1867; Retrato del pintor Joaquim Vayreda, 1870; Retrato de Maria Martorell Peña, c. 1872; Retrato de María Ana Martorell de Bofill, c. 1872; Retrato de Jules Ainaud i Escudé, 1872; Arrepentimiento de Judas/Judas Iscariote ante el Sanhedrín, 1874; Retrato de Consuelo Barret y Carafí, c. 1875; Retrato de Flora Serra de Bertrand, c. 1875; La Pau, c. 1876; Retrato de Frederic Oliveras, 1876; Retrato de Maria Moret d’Oliveras, c. 1876; Retrato de Narcís Oliveras Rosales, 1877; Purísima Concepción, c. 1877; Retrato de los niños Lluís, Joan y Marià Serrahima Camín, 1878; Retrato de Ana Palá de Serrahima, c. 1878; Mare de Déu de Montserrat, 1878; Retrato de Angela del Monte, c. 1880; Retrato de Enriqueta Oliveras Rosales, 1880; Retrato de Lluïsa Dulce i Tresserra, marquesa de Castellflorite, c. 1880; Els quatre elements, 1882; Retrato de Alejo Vidal Quadras, c. 1884; Retrato de Hermenegildo Martí y Ferrer, c. 1884; Retrato del marqués de Alfarràs, c. 1884; Retrato del rey Alfonso XII, 1885; Santo Tomás de Aquino, c. 1886; Retrato de Dolores Monserdá, c. 1888; Retrato de Beatriu Vidal de Monserdà, 1890; Retrato de la reina Maria Cristina d’Habsburg- Lorena y su hijo Alfonso XIII, 1890; Retrato de Claudi Lorenzale, 1891; Retrato de Manuel Duran y Bas, 1893; Retrato de Maurici Serrahima i Palà, 1896; Alegoría del Tiempo, la Fortuna y el Amor, s. f.; La madre de los Gracos, s. f.; La nena de la rotlla, s. f.; Retrato de Matilde Buxó de Caba, esposa del pintor, s. f.

Dibujos e ilustración literaria: Estudio para El Acero de Madrid, con Belisa y Lisandro en actitud amorosa, c. 1861; Bernardo Conde de Barcelona asesinado por Carlos el Calvo, 1860-1863; D. Jaime el Conquistador, 1860-1863; Juramento de D. Jaime en el Puig de Santa Maria, 1860-1863; Roger de Lauria, 1860- 1863; Pedro el Grande en el Coll de Panisars, 1860-1863; Ramon Llull, 1860-1863; Juan Fivaller, 1860-1863; Acto de recepción de Pablo de Altarriba Canceller de Barcelona en la Corte de Felipe IV, 1860-1863; La fiesta de S. Pablo en Barcelona a últimos del siglo xviii, 1860-1863; La boquería de Barcelona en 1802, 1860-1863; Una escena de costumbres populares, 1860- 1863; Estudio del natural para el óleo ‘La Pau’, c. 1876-1877; Trovador, s. f.

 

Bibl.: M. Ossorio y Bernard, Galería biográfica de artistas españoles del siglo xix, Madrid, Ramón Moreno, 1868- 1869, 2 vols.; VV. AA., Catálogo de la Exposición Universal de Barcelona 1888. Catálogo especial de las obras de Pintura, Dibujos, Grabados, Litografías, Acuarelas, etc. Escultura y Arquitectura expuestas en la Sección Española del Palacio de Bellas Artes, Barcelona, Junta de Museus, 1888; A. Elías de Molins, Diccionario biográfico y bibliográfico de escritores y artistas catalanes del siglo xix, Barcelona, Imprenta de Fidel Giró, 1889; VV. AA., Catálogo de la Primera Exposición General de Bellas Artes de Barcelona, Barcelona, Ayuntamiento Constitucional, 1891; Círculo Artístico de San Lucas. Catálogo de la primera exposición inaugurada en el Salón Parés el día 30 de noviembre de 1893, Barcelona, 1893; Catálogo de la III Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas, Barcelona, Ayuntamiento Constitucional, 1896; Catálogo de la V Exposición Internacional de Bellas Artes é Industrias Artísticas, Barcelona, Junta de Museus, 1907; F. Elías, Simó Gómez. Història verídica d’un pintor del Poble Sec, Barcelona, Junta Municipal d’Exposicions d’Art de Barcelona, 1913; VV. AA., Cent anys de retrat femení en la pintura catalana 1830-1930, Barcelona, Galeries Laietanes, 1933; A. Cirici-Pellicer, “La exposición-homenaje de Miralles y Caba. El pintor Antonio Caba”, en Anales y Boletín de los Museos de Arte de Barcelona, vol. V (1947), págs. 110-123; C. Junyer Vidal, Antonio Caba, Francisco Miralles. Estudios biográficos y críticos, Barcelona, Amigos de los Museos, 1947; J. F. Rafols, Diccionario Biográfico de Artistas Catalanes desde la época romana hasta nuestros días, Barcelona, Millá, 1951, 3 vols.; J. Selva, “La pintura”, en L’Art Català, vol. II, Barcelona, Aymà, 1958, págs. 371-396; A. Cirici-Pellicer, La pintura catalana, Palma de Mallorca, Moll, 1959; J. A. Maragall, Història de la Sala Parés, Barcelona, Selecta, 1975; F. Fontbona, “Del Neoclassicisme a la Restauració 1808-1888”, en Història de l’Art Català, vol. VI, Barcelona, Edicions 62, 1983; F. Fontbona y F. Miralles, “Del Modernisme al Noucentisme 1888-1917”, en Historia de l’Art Català, vol. VII, Barcelona, Edicions 62, 1985; Catáleg de pintura segles xix i xx. Fons del Museu d’Art Modern, Barcelona, 1987; E. Trenc Ballester, “Costumbrismo, Realismo y Naturalismo en la pintura catalana de la restauración (1880-1893)”, en Realismo y naturalismo en España en la segunda mitad del siglo xix, Barcelona, Anthropos, 1988, págs. 299-310; F. Fontbona, Dos mestres i els seus deixebles. Antoni Caba i Pere Borrell del Caso, Barcelona, Sala d’art Artur Ramon, 1991; La col·lecció Raimon Casellas. Dibuixos i gravats del Barroc al Modernisme del Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Gabinet de Dibuixos i Gravats, 1992; J. de C. Laplana, “Una pintura de la Mare de Déu de Montserrat d’Antoni Caba”, en Montserrat. Butlletí del Santuari, n.º 38, 2.ª época (1994); F. Fontbona y V. Durá, Catáleg del Museu de la Reial Acadèmia de Belles Arts de Sant Jordi, 1. Pintura, Barcelona, Reial Academia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi, 1999; F. Fontbona y M. Jorba (eds.), El Romanticisme a Catalunya 1820-1874, Barcelona, Pòrtic, 1999; E. Trenc Ballester, “La pintura del segle xix”, en Art de Catalunya. Ars Cataloniae, 9. Pintura moderna i contemporània, Barcelona, L’Isard, 2001, págs. 165-230; A. Montmany, T. Coso y C. López, Repertori de catálegs d’exposicions col·lectives d’art a Catalunya (fins a l’any 1938), Barcelona, Institut d’Estudis Catalans, 2002; X. Soler Àvila, “Antoni Caba”, en J. M. Cadena (dir.), El dibuix a Catalunya. 100 dibuixants que cal coneixer, Barcelona, Pòrtic, 2004, pág. 8; X. Soler Àvila, “La figura realista y la figura elegante (A. Caba, S. Gómez, F. Masriera, F. Miralles, E. Torrents d’Amat)”, en Artistas Catalanes. Pintura, Barcelona, Nova Catalunya, 2004.

 

Xavier Soler Àvila