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Trinitario Ruiz Capdepón

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Biografía

Ruiz Capdepón, Trinitario. Orihuela (Alicante), 20.VIII.1836 – Madrid, 13.II.1911. Político y jurista.

Nació en el seno de la familia formada por el abogado Ramón Ruiz Lozano y Josefa Capdepón Cascales.

Un hermano de su abuelo materno, Tomás Capdepón Martínez, fue diputado por Alicante en seis ocasiones entre 1858 y 1872.

Con veinticinco años contrajo matrimonio (el 11 de enero de 1862) con María de la Concepción Valarino, fruto del cual nacieron tres hijos: Trinitario Ruiz Valarino, quien fue ministro de Gracia y Justicia en tres ocasiones (1910, 1911 y 1917) y de Gobernación (1911), diputado por Alicante (siempre por el distrito de Dolores, excepto en 1886 en que represento a Villena) en diez ocasiones entre 1886 y 1910, y senador vitalicio desde 1911; Manuel, diputado en cuatro ocasiones por Alicante (1910, 1914, 1916 y 1918, siempre por el distrito de Orihuela), y gobernador civil de Álava (1918) y Baleares (1919); y Vicente, diputado por el distrito de Dolores (Alicante) en todas las elecciones desde 1910 hasta la dictadura de Primo de Rivera. En 1910 los tres hermanos coincidieron en el Congreso, mientras su padre era senador vitalicio.

Con nueve años inició sus estudios en el instituto de segunda enseñanza de Orihuela, y, al ser suprimido, se trasladó al de Murcia (1849-1850), en el que obtuvo el grado de bachiller (1 de julio de 1850) en Filosofía. Desde esa fecha hasta el año 1858 cursó Jurisprudencia en la Universidad de Valencia, obteniendo el grado de bachiller (6 de junio de 1856) y posteriormente la licenciatura en dicha especialidad (25 de junio de 1858). A continuación se matriculó en la Universidad Central para realizar el doctorado, aunque no consta en su expediente que hubiese finalizado dichos estudios.

Se instaló en Valencia en donde empezó a ejercer la abogacía como pasante en el bufete de Francisco de Paula Gras, al tiempo que desarrollaba una labor periodística en los diarios La Unión y El Valenciano, en el que llegó a ocupar la dirección.

En 1862 abandonó el ejercicio de la abogacía y optó por el contrato que le ofrecieron en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia para ocupar la Cátedra de Teoría de los Procedimientos Judiciales y Práctica Forense, cuyos titulares se encontraban imposibilitados. Durante dos años se mantuvo una tensa discusión con el Ministerio que se negó a aceptar el pago de dichos contratos. Finalmente desde el Ministerio se ordenó finalizase su labor docente (19 de enero de 1864) porque no reconocía la existencia de auxiliares no retribuidos, y exigía para ello la jubilación de los titulares.

En ese período inició su actividad política, en el seno de la Unión Liberal, al presentarse a las elecciones de diputado por Játiva, en la que venció el candidato ministerial.

Al producirse la Revolución de 1868 formó parte de la Junta creada en Valencia (29 de septiembre de 1868) como único representante de la Unión Liberal, y obtuvo el apoyo del distrito de Játiva (Valencia) en las elecciones para las Constituyentes de 1869. Su acta fue aprobada sin objeciones. Participó en numerosas comisiones, llegando a ocupar la presidencia de dos ellas: la de peticiones y la del ferrocarril de Alicante a Torrevieja. El 16 de noviembre de 1870 fue elegido vocal suplente de la Comisión que se desplazó a Florencia a ofrecer la Corona a Amadeo.

Varias de sus intervenciones estuvieron motivadas por la presentación de peticiones populares relacionadas con los programas de la Juntas Revolucionarias de 1868: supresión de quintas, etc. Desde su primera legislatura se mostró muy cercano a sus electores cuyos intereses defendió constantemente. Su primera intervención tuvo lugar con ocasión de la defensa las clases pasivas, estableciendo economías de acuerdo con los principios de la revolución que implicasen ahorro y equilibrio presupuestario.

Finalizadas las discusiones del texto constitucional se mostró partidario de un candidato español, en consonancia con las numerosas peticiones que recibió de su distrito.

Fue reelegido por el mismo distrito en la elecciones de 1871. La escasa duración del período de sesiones le impidió una mayor presencia que quedó circunscrita a la denuncia de ciertas irregularidades electorales, especialmente de los carlistas, y a la petición de ejecución de las obras de El Grao, que habían sido aprobadas en el Bienio Progresista. Tras el fallecimiento de Prim, se produjo una división entre Sagasta y Ruiz Zorrilla, en la que se decantó por el primero, apoyándolo en su región desde los órganos de prensa sobre los que ejercía cierta influencia, para enfrentarse a los diversos partidos que acudían coaligados contra el primero. Sin embargo resultó nuevamente electo (abril de 1872), en esta ocasión frente a Eduardo Asquerino, y a pesar de que la Comisión de actas había propuesto su aprobación el diputado Peris y Valero se opuso al dictamen. Señalaba que las irregularidades en el caso de Játiva habían superado la media de las realizadas en el país, y que se habían falsificado los resultados en algunos pueblos. En la discusión se explicaron diversos pormenores sobre la influencia de Capdepón en dicho distrito, pero finalmente obtuvo un amplio respaldo en la Cámara.

Sus restantes intervenciones estuvieron centradas en los procesos electorales y en la defensa del dictamen de la Comisión de deuda flotante, de la que fue su secretario.

Además de defender la propuesta mantuvo un largo debate con Pedro Salaverría, en el que éste mezcló cuestiones técnicas y principios políticos de defensa de su actuación ministerial.

Al proclamarse la República reorganizó el Partido Liberal en Valencia. Durante tres años estuvo alejado del Parlamento al que regresó en 1876, representando al distrito de Chiva (Valencia). Durante este período avaló la presentación de diversas solicitudes, dirigidas por residentes en su distrito, que pedían la supresión de los fueros vascos. Sin embargo no tuvo una participación relevante en la discusión del texto constitucional, en el que se limitó a defender una enmienda sobre el procesamiento de funcionarios. Su discurso más importante fue el dedicado a rebatir el proyecto de ley municipal y provincial, defendiendo una mayor autonomía de dichas instituciones. Y por supuesto mantuvo su actividad de defensa de los intereses de sus paisanos (acequia del Júcar, confiscación de fincas por deudas con Hacienda, etc.).

En 1879 repitió escaño por la provincia de Valencia, aunque en esta ocasión por el distrito de Sueca.

Participó en la Comisión del Enlace Regio, en la del Discurso de la Corona y en la de Actas, cuya presidencia ejerció. Una parte importante de sus intervenciones estuvieron centradas en cuestiones electorales por su pertenencia de dicha comisión, y por su participación en los debates sobre incompatibilidades de ciertos funcionarios en los distritos en que eran candidatos.

En el primer gobierno de Sagasta durante la Restauración, fue nombrado gobernador civil de Valencia (16 de febrero de 1881), cargo en el que cesó (18 de septiembre de 1881) al haber sido elegido diputado por Orihuela (Alicante). Su actuación más importante fue la defensa de la Ley Orgánica Provincial, destinada a incrementar la descentralización y la transparencia en la gestión. El 10 de julio de 1882 presentó su dimisión como parlamentario por haber sido nombrado fiscal del Tribunal Supremo (del 7 de julio de 1882 al 7 de enero de 1884), siendo ministro de Gracia y Justicia Manuel Alonso Martínez, para someterse al proceso de reelección que establecía la ley, en el que no tuvo dificultades. En el ejercicio de dicho cargo instó a los fiscales a defender de forma objetiva la libertad de imprenta, de acuerdo con la Ley de 26 de julio de 1883, y elaboró una extensa memoria sobre la situación de la justicia en la que analizó tanto las modificaciones realizadas en los últimos años y su aplicación, como la necesidad de introducir reformas para mejorar diversas cuestiones como el sistema penitenciario (Gaceta de Madrid, 7 a 20 de octubre de 1883).

Durante el período de sesiones de 1883 fue elegido vicepresidente segundo del Congreso de Diputados (17 de enero de 1883). Intervino en varias comisiones parlamentarias, en las cuales en la mayoría de los casos fue nombrado presidente, aunque su papel como parlamentario fue muy escaso. Tras el cambio de gobierno, fue nombrado miembro de la comisión encargada de analizar el discurso de la Corona, frente a cuyo texto presentó un voto particular (3 de enero de 1884) mostrando las diferencias con el nuevo Ministerio en torno a cuestiones importantes como el sufragio o la revisión constitucional. Capdepón se oponía a introducir el primero y a iniciar el proceso de reforma de la Constitución, que sólo tenía ocho años.

La pérdida de la votación provocó la caída del Ministerio (18 de enero de 1884) y en las nuevas elecciones no obtuvo escaño.

Durante este tiempo se dedicó con mayor intensidad a trabajar en su bufete madrileño. El 3 de diciembre de 1885 fue nombrado subsecretario del Ministerio de Gracia y Justicia, siendo Manuel Alonso Martínez el titular de la cartera. A principios de 1886 ocupó nuevamente un escaño por Orihuela, y también resultó elegido por el distrito de Sueca, a cuya representación renunció. Ocupó la vicepresidencia segunda de la mesa interina (10 de mayo de 1886) y posteriormente de la definitiva (11 de junio de 1886); tras el nombramiento de Víctor Balaguer como ministro de Ultramar y el consiguiente abandono de la vicepresidencia primera, fue elegido para ocuparla (20 de noviembre de 1886).

Uno de los discursos más importantes fue el pronunciado con ocasión de la “lista civil” en la que expresó su concepto de la Monarquía como poder moderador.

Al iniciarse el nuevo período de sesiones volvió a ocupar la vicepresidencia primera (17 de enero de 1887), formó parte de varias comisiones en algunas de las cuales ocupó la presidencia y sus intervenciones estuvieron motivadas por su cargo de vicepresidente.

En el siguiente período volvió a ocupar la primera vicepresidencia (2 de diciembre de 1887), y tuvo escasas intervenciones, en la mayoría de los casos, centradas en cuestiones relacionadas con el Ministerio de Gracia y Justicia (Jurisdicción Contencioso-administrativa, matrimonio en el Código Civil).

El 14 de junio de 1888 fue nombrado ministro de Ultramar (14 de junio de 1888 al 1 de diciembre de 1888) de un gabinete presidido por Sagasta. Durante estos meses su actividad se centró en una importante renovación del personal destacado en Ultramar, empuje a las escuelas de agricultura de Filipinas, reorganización de los procedimientos administrativos, aprobación de un Código de Comercio para Filipinas y del de Enjuiciamiento Criminal para Cuba y Puerto Rico.

Tras la crisis de gobierno de diciembre de 1888 pasó a ocupar la cartera de Gobernación (del 11 de diciembre de 1888 al 21 de enero de 1890). En esta nueva cartera centró su actividad en tareas de reestructuración (Reglamento Interior, creación del Cuerpo de empleados de Correos, Reglamento de Correos, reforma de los pósitos, etc.) y recibió autorización de las Cortes para presentar un proyecto de ley sobre el trabajo infantil.

En función de su cargo se vio obligado a intervenir en numerosas ocasiones en la Cámara, generalmente para informar, casi siempre brevemente, de asuntos dependientes de su departamento (corporaciones locales, Comisión de Reformas Sociales, etc.). Mostró especial preocupación por la transparencia en el desarrollo de los procesos electorales municipales celebrados a principios de 1889.

Durante su ministerio fue aprobado el restablecimiento del sufragio universal, en una modificación de la ley electoral propuesta por Moret, pero que fue asumida por Capdepón.

En enero de 1890 se produjo una crisis ministerial que conllevó la salida de algunos ministros, aunque Capdepón continuó en la misma cartera (del 21 de enero de 1890 al 5 de julio de 1890). En este nuevo período abordó la reforma de las Juntas de Beneficencia y de la Comisión de Reformas Sociales.

En las elecciones de 1891 representó nuevamente al distrito de Orihuela. Participó en la Comisión de Actas y presidió otras varias relacionadas con las comunicaciones (ferrocarriles y carreteras) de su ámbito geográfico cercano. En 1893 repitió escaño por el mismo distrito. Fue presidente de la Comisión de Actas, y en los primeros momentos de la legislatura fue nombrado ministro de Gracia y Justicia (del 6 de julio de 1893 al 12 de marzo de 1894 y del 12 de marzo del 1894 al 4 de noviembre de 1894), razón por la cual todas sus intervenciones estuvieron determinadas por la responsabilidad que ocupaba. Durante su mandato realizó una importante reforma de plantillas de de su Ministerio (Tribunales y juzgados; dependencias ministeriales, etc.) y de la estructura del Tribunal Supremo. Además inició las consultas destinadas a reformar las leyes orgánicas del Poder Judicial y de Enjuiciamiento Civil.

Capdepón acompañó a Sagasta en todos los gobiernos que presidió en la década final del siglo, en los primeros se responsabilizó de Gracia y Justicia y en los últimos retomó nuevamente la cartera de Gobernación (del 4 de noviembre de 1894 al 23 de marzo de 1895; del 4 de octubre de 1897 al 18 de mayo de 1898 y del 18 de mayo de 1898 al 4 de marzo de 1899). También fue refrendado para el Parlamento en 1896 y 1899 por los electores de Orihuela.

En 1901 fue elegido nuevamente diputado en representación del distrito de Orihuela. Su edad le convertía en un símbolo, que actuaba en labores de representación pero alejado de la actividad ordinaria.

Formó parte de tres comisiones creadas para recibir a la Familia Real con motivo de su presencia en el Parlamento; su participación más reseñable se produjo con motivo de la discusión del Discurso de la Corona. A finales del mismo año fue nombrado (4 de diciembre de 1901) vocal de la Junta Provincial de Beneficencia de Madrid.

El 8 de mayo de 1903 fue nombrado senador vitalicio, dentro del cupo de exministros (jura el 26 de mayo), pero su actividad parlamentaria no fue muy notable. Tres meses más tarde (del 18 de agosto de 1905 al 26 de julio de 1906) fue nombrado gobernador del Banco de España. Poco antes de su cese pasó a integrar el Consejo de Estado (del 25 de junio de 1906 al 1 de julio de 1908) en el marco de la renovaciones bienales realizadas en dicho organismo, en el que trabajó en la Comisión de Codificación. El 19 de enero de 1910 fue nombrado consejero de Instrucción Pública.

Se puede afirmar que continuó trabajando hasta el último momento. El 25 de noviembre de 1910 se le concedió la jubilación y antes de tres meses (13 de febrero de 1911) falleció. Estaba en posesión de diversas condecoraciones: Gran Cruz de la Orden de la Concepción de Villaviciosa (Portugal), Gran Cruz de la Orden de San Gregorio el Magno (Vaticano) y la Medalla de Oro conmemorativa de la Jura de Su Majestad Alfonso XIII (19 de julio de 1902).

 

Obras de ~: con V. Amat y Furio, Estudio práctico del enjuiciamiento criminal, ó sea La Ley de 14 de Septiembre de 1882, con observaciones, notas y concordancias y formularios aplicables a los trámites del juicio criminal y sus incidencias, pról. de ~, Valencia, Imprenta E. Pascual, 1883; Discurso leído por el Excmo. Sr. D. Trinitario Ruiz Capdepón, Ministro de Gracia y Justicia, en la apertura de los tribunales, Madrid, Ministerio de Gracia y Justicia, 1893; E. Díaz Guijarro y A. Martínez Ruiz, El código civil interpretado por el Tribunal Supremo (contiene todas las sentencias dictadas en casación referentes al Código Civil, con expresión de los hechos y antecedentes del litigio, cuestión debatida y fundamentos del fallo, expuestas por orden de artículos, así como las concordancias para la más fácil inteligencia de éstos y un completo índice doctrinal), con breve juicio crít. de E. Montero Ríos, A. Maura y ~, Bilbao, Imprenta de Andrés P. Cardenal, 1900-1924; M. Gutiérrez y Jiménez, Leyes electorales para Diputados á Cortes y Senadores en 1901: Guía práctica de estas elecciones según la Ley del sufragio de 1890, la de 8 de febrero de 1877, las disposiciones posteriores para su aplicación y la Jurisprudencia de la Junta Central del Censo y los tribunales, dictadas hasta el día, con pról. de ~, Madrid, Fernando Fe Editor, 1901.

 

Fuentes y bibl.: Archivo General de la Administración, Ministerio de Educación, leg. 31/15257, exp. 27, 31/16651, exp. 38; Ministerio de Hacienda, clases pasivas, leg. 18269, exp. 674, 21784 exp. 1880; Archivo General Militar (Segovia), Célebres, caja 150, exp. 12; Archivo Histórico Nacional, Fondos Contemporáneos, Ministerio de la Gobernación, Personal, leg. 448; Universidades, leg. 4698, exp. 14; Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Exps. personales, p. 213, exp. 11883; Archivo del Ministerio de Justicia, leg. 602, n.º 1759; Archivo del Senado, Exps. personales, HIS-0396-09; Servicio Histórico Militar, Exps. personales, rollo 48; Archivo del Congreso de los Diputados, Serie documentación electoral, 61 n.º 27, 66 n.º 1, 70 n.º 5, 79 n.º 8, 86 n.º 9, 89 n.º 3, 99 n.º 3, 104 n.º 6, 105 n.º 3, 107 n.º 3, 109 n.º 3, 111 n.º 3, 113 n.º 3, 115 n.º 3 y 117 n.º 3.

J. Gea, Ruiz Capdepón. Su vida, su labor en el Gobierno, sus proyectos y discursos parlamentarios, Orihuela, Tipografía L. Popular, 1913; J. F. Lasso Gaite, El Ministerio de Justicia: su imagen histórica (1714-1981), Madrid, 1984; V. Herrero Mediavilla (dir. y coord.), Archivo biográfico de España, Portugal e Iberoamérica, München, Saur, 1986-2005, I microficha 842, n.º 82-135; II microficha 187 n.º 405, microficha 801 n.º 402-403; R. Monlleó Peris, La Gloriosa en Valencia (1864-1869), Valencia, Edicions Alfons el Magnànim, 1996; A. Laguna Platero, Història de la comunicació. València, 1790-1898, Bellaterra (Barcelona), Universitat Autónoma, Servei de Publicacions; Castelló de la Plana, Publicacions de la Universitat Jaume I; Barcelona, Universitat Pompeu Fabra; València, Universitat de València, 2001.

 

José Ramón Urquijo Goitia