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Evaristo Liébana y Trincado

Biografía

Liébana y Trincado, Evaristo. Liébana (Cantabria), 24.VIII.1846 – Madrid, 1898. Teniente coronel de Ingenieros.

Ingresó en la Academia Especial de Ingenieros de Guadalajara el 1 de septiembre de 1866 y, terminados con aprovechamiento sus estudios, obtuvo el empleo de teniente de Ingenieros el 9 de agosto de 1871.

Iniciada la Tercera Guerra Carlista, fue destinado al ejército del Norte, manteniéndose constantemente en operaciones con su compañía, formando parte de las columnas que recorrían el país en persecución de las nacientes partidas en los inicios del conflicto civil y, posteriormente, ocupado en trabajos de fortificación, voladura de puentes y otros de la especialidad del zapador-minador.

Su compañía y otra del mismo regimiento formaban parte de la columna del teniente coronel de Estado Mayor, Joaquín Navarro, cuando tuvo lugar la desgraciada acción de Eraul, sostenida contra las facciones reunidas de Dorregaray, Olio, Radica y Lizárraga el 5 de mayo de 1873. Las dos compañías de Ingenieros y algunas del regimiento de Infantería de Sevilla mantuvieron el honor de las armas, compensando con su valor y firmeza el momentáneo desfallecimiento de las demás tropas de la columna. La compañía de Liébana no se limitó a defender sus posiciones, sino que dio brillantes cargas al enemigo, haciéndole retroceder repetidas veces, hasta que, combatida por numerosas fuerzas, hubo de replegarse ordenadamente al inmediato pueblo de Erauí.

Pocos meses después marchó con su compañía a Bilbao, y en esta plaza permaneció durante el memorable sitio, que terminó el 9 de mayo de 1874, merced al valeroso auxilio do las tropas del duque de la Torre y del marqués del Duero. Notables fueron los servicios prestados por Liébana durante el asedio, ocupándose de las obras de defensa de la villa y de la ría hasta Portugalete, tomando parte en numerosos combates para practicar reconocimientos, impedir los trabajos de sitio del enemigo y desalojarlo de sus posiciones, distinguiéndose en las acciones de Burceña, de Zorroza, de Santo Domingo y toma de Begoña. Por estos dos últimos hechos de armas obtuvo el grado de comandante del Ejército (los oficiales de Ingenieros, Artillería y Estado Mayor podían ascender en tres escalas: la de su Cuerpo, por antigüedad, y por méritos en las de grado del Ejército, y efectivo en el mismo).

Inmediatamente después de estos hechos fue trasladado a San Sebastián, formando parte de las fuerzas que, al mando de su gobernador, operaron para levantar el sitio de Hernani y desalojar al enemigo de las posiciones que ocupaba fronte a dicha plaza.

Destinado en este mismo año 1874 al ejército de Filipinas, a su llegada se le dio el mando

de la 1.ª compañía del batallón de obreros de Ingenieros, participando con ella a la campaña de Joló del año 1876.

Como preliminares de las operaciones proyectadas, ordenó el general en jefe el desembarco de una parte de las fuerzas en el territorio enemigo, para practicar reconocimientos. En la hoja de servicios de Liébana se relata así su valiente comportamiento: “En la marcha de este último día, sorprendida la fuerza expedicionaria que iba de vanguardia por el fuego enemigo, se desorganizó y vaciló en el avance. Reorganizada por este capitán, la hizo seguir al grito de ¡viva España!, comunicándola con su ejemplo el entusiasmo y valor de que se hallaba poseído”.

Respecto al asalto de Joló, realizado a los pocos días, se señalaba: “hallándose con un oficial y 16 individuos de tropa a la cabeza de la columna de asalto, se lanzó con esta fuerza a los parapetos de la cotta Tamquian, tenazmente defendida por el enemigo, y fue de los primeros en coronarlos, con pérdida de seis hombres”.

El general Domingo Moriones, comprendiendo las ventajas que reportaría la comunicación entre las provincias occidentales del Norte de la isla de Luzón y las ricas y menos pobladas provincias orientales de la Isabela y Oagayan, decidió la construcción de un camino, que partiendo de las provincias del Abra y atravesando la cordillera central de la isla, terminase en aquéllas. Al efecto, organizó una expedición para la ejecución de dichos trabajos, que presentaba grandes dificultades debidas a la deficiencia de recursos, la falta de toda vía de comunicación auxiliar, lo muy quebrado del terreno, surcado por numerosas corrientes de agua y al paludismo endémico. A todo ello se sumaba que había que atravesar la sierra Madre, habitada por numerosos igorrotes no sometidos, de modo que, además de luchar con las dificultades materiales de ejecución y con el clima, había que sostener frecuentes combates con sus habitantes.

Liébana fue nombrado el 10 de febrero de 1879 jefe de la expedición, hasta mayo de 1880 en que terminó. En el desarrollo de los penosos trabajos, hubo momentos en que los obreros, aniquilados por las fiebres y el cansancio, se negaban al trabajo. La energía del jefe venció todos los obstáculos y el camino se hizo, aunque con un elevado coste de vidas o adquirieron graves enfermedades, incluso varios jefes y oficiales del Cuerpo. Liébana resultó contuso en uno de los varios combates que tuvo que sostener contra los igorrotes.

En 1881 regresó Liébana a la Península, sirviendo el Regimiento Montado (regimiento en el que se integraban las nuevas especialidades de telegrafía óptica y eléctrica y la de ferrocarriles), en el que tuvo a su cargo la Escuela práctica de Ferrocarriles y después en el 3º. Regimiento de zapadores.

Ascendido a comandante del Cuerpo por antigüedad en 1889, fue destinado al 2° Regimiento de Ingenieros, donde tuvo ocasión de demostrar sus relevantes cualidades militares en las Escuelas prácticas mixtas de Artillería e Ingenieros, y como jefe de dos compañías del citado regimiento, prestó relevantes servicios a la ciudad de Consuegra en

la gran inundación de 1891.

Ascendido a teniente coronel de Ingenieros el 19 de noviembre de 1895, se le destinó al detall general de la sección de Ingenieros del Ministerio de la Guerra, donde permaneció hasta su fallecimiento.

Entre otras importantes comisiones, desempeñó el trabajo, a las órdenes del coronel del Cuerpo Eusebio Lizaso, en las obras del fuerte de Alfonso XII de Joló, formó parte de la comisión nombrada para el estudio de los parques de campaña de las tropas de zapadores-minadores, y proyectó la organización y material de arrastre de los parques de compañía de zapadores de vanguardia.

 

Obras de ~: “Una idea para la organización interior de las obras de campaña”, en Revista del Memorial de Ingenieros (1885); “Los Ingenieros militares en Consuegra”, en Revista del Memorial de Ingenieros (1891); “Un reducto de campaña. 2 láminas”, en Revista del Memorial de Ingenieros (1891); “Cuestiones orgánicas”, en Revista del Memorial de Ingenieros (1894).

 

Fuentes y bibl.: Archivo General Militar de Segovia (AGMS), Exps. Personales.

Estados (Escalillas) del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, 1872-1898; “Necrologías”, en Revista del Memorial de Ingenieros, 53, 2 (febrero de 1898), págs. 54-56; Índice Analítico del Memorial de Ingenieros (1843-1920), Madrid, 1921; W. E. Retana, Breve Diccionario Biográfico de los Ingenieros Militares que han estado en las Islas Filipinas, Madrid, Memorial de Ingenieros, 1923; J. López Muiños, Algunos aspectos de la Ingeniería Militar española y el Cuerpo Técnico, Madrid, Ministerio de Defensa, 1993; L. de Sequera Martínez, Historial de las Unidades de Ingenieros en Ultramar (la Campaña de 1898), Madrid, Talleres del Centro Geográfico del Ejército, 1999.

 

Juan Carrillo de Albornoz y Galbeño

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