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Isà b. Abi Bakr b. Muzayn

Biografía

•SÀ B. AB• BAKR B. MUZAYN. Al-Ḥāÿib al-Muẓaffar. ?, f. s. X – 445 H./1054 C. Primer soberano de la taifa de Silves.

La taifa de Silves fue, junto a la de Sevilla, una de las más importantes del Occidente de al-Andalus, si bien acabó cayendo, al igual que las demás situadas en dicha zona, en manos de los abadíes, soberanos de la capital hispalense. Dicha taifa fue gobernada por varios miembros de la dinastía de los Banū Muzayn, linaje de estirpe árabe cuyos ancestros formaron parte de la clientela de Ramla bt. ÿUðmān b. ÿAffān y se asentaron en al-Andalus desde la época del emirato.

Los Banū Muzayn mantuvieron una presencia continuada como miembros de la élite andalusí durante el emirato y hasta el período taifa, ocupando destacadas posiciones sociales y políticas. Uno de los primeros miembros conocidos del linaje, Ibrāhīm b. Muzayn, llamado al-kātib, fue gobernador de Toledo en el siglo VIII, puesto que asimismo ejerció, por designación del emir de Córdoba al-Ḥakam I, su nieto Ibrāhīm b. Muḥammad b. Ibrāhīm b. Muzayn al-Awdī, cuyos ancestros eran originarios de la ciudad algarvía de Ocsonoba ‘Faro).

El principal problema que plantea el estudio de la evolución de la taifa de Silves es la falta de claridad respecto a la sucesión de los diversos soberanos que la gobernaron y las dificultades para establecer el orden y la cronología de los mismos. De esta forma, es patente la existencia de notorias divergencias historiográficas a este respecto, siendo claras las diferencias entre los distintos autores sobre el número de soberanos que gobernaron en Silves, que habrían sido entre tres y cinco, según las distintas propuestas.

La Crónica anónima de los reyes de taifas señala que el primer gobernante de los Banū Muzayn fue ÿ•sà b. Abī Bakr, quien, ante el desorden reinante, se alzó con el poder en Silves en el año 440/1048-1049. El nuevo soberano, que tomó el sobrenombre de al-Muẓaffar, había ejercido hasta entonces las funciones de cadí, de forma que la taifa de esta ciudad es una de las cuatro ‘junto a Sevilla, Toledo y Valencia) en la que los titulares de la principal magistratura judicial islámica se proclamaron soberanos al producirse el hundimiento del califato omeya cordobés.

La ya citada Crónica anónima describe en los siguientes términos sus inicios y señala como, desde el principio, tuvo que hacer frente a las ambiciones expansivas de la taifa abadí sevillana, entonces gobernada por al-Muÿtaḏid:

“Cuando su autoridad fue completa, organizó la ciudad y consolidó sus defensas; agrupó a los hombres de ella y repartió entre ellos las riquezas [de la ciudad]; movilizó sus tropas y se mantuvo firme y constantemente en guardia contra al-Mu'taḏid, al tiempo que se puso a hacerle regalos y halagarle; pero eso no le sirvió de nada. Al-Muÿtaḏid lanzaba algaras contra él cada día, esto es, a cada momento”.

La misma fuente señala que su gobierno duró cinco años, siendo finalmente depuesto y muerto por al-Muÿtaḏid en el año 445/1054:

“Cuando al-Muẓaffar vio que no apartaba de él sus ataques, por más que prodigase sus dones, se lanzó en persona contra él al frente de sus tropas y de sus partidarios. Entonces tuvieron lugar entre ellos combates y conflictos en los que murieron muchos hombres. La victoria en todo aquello era [siempre] para al-Muÿtaḏid, hasta que [este] lo depuso y mató, a fines del año 445 [principios del año 1054]. El reinado [de al-Muẓaffar b. Abī Bakr] fue de cinco años”.

Algo distinta es la información que suministra la segunda fuente para el conocimiento de la taifa de los Banū Muzayn, el cronista magrebí Ibn ÿIḏārī. En efecto, según dicho autor en el año 432/1040-1041, murió ÿ•sà b. Muḥammad, señor de Silves, conocido como al-ḥāÿib. El problema radica en saber si este personaje debe identificarse con el primer soberano de la taifa de Silves citado por la Crónica anónima. Sea de ello lo que fuere y según el propio Ibn ÿIḏārī, ÿ•sà b. Muḥammad fue sucedido por su hijo, Muḥammad b. ÿ•sà, de sobrenombre ÿAmīd al-dawla, quien gobernó hasta rabīÿ II de 440/13 de septiembre-11 de octubre de 1048. Coincide en ello con la Crónica anónima, que le atribuye el sobrenombre de al-Nāîir y afirma que la transmisión de poder de padre a hijo había sido prevista por disposición testamentaria.

Bibl.: J. G. Domingues, Ossonoba na época arabe, Faro, 1972; M.ª J. Rubiera, “Algunos problemas cronológicos en la biografía de al-Muÿtamid de Sevilla: la conquista de Silves y el matrimonio con Rumaykiyya”, Actas de las I Jornadas de Cultura Árabe e Islámica, Madrid, Instituto Hispano-Árabe de Cultura, 1981, págs. 231-236; D. Wasserstein, The Rise and Fall of the Party Kings. Politics and Society in Islamic Spain, 1002-1086, Princeton, Princeton University Press, 1985; F. Maíllo Salgado ‘intr., trad. y notas), Crónica anónima de los reyes de taifas, Madrid, Akal, 1991, págs. 20-21; C. Picard, “Quelques remarques sur la propriété du sol dans le Gharb al-Andalus pendant la période musulmane”, en Révue des Études Islamiques, 60/2 ‘1992), págs. 471-519; M.ª J. Viguera, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes ‘Al Andalus del XI al XIII), Madrid, MAPFRE, 1992; F. Maíllo Salgado ‘est., trad. y notas), La caída del califato de Córdoba y los Reyes de Taifas = Al-Bayān al-Mugrib / Ibn ‘Iḏārī, Salamanca, Universidad-Estudios Árabes e Islámicos, 1993, págs. 164; M. Fierro, “The qāḏī as ruler”, Saber religioso y poder político en el Islam. Actas del Simposio Internacional ‘Granada, 15-18 de octubre de 1991), Madrid, Agencia de Cooperación Internacional, 1994, págs. 82-83; M.ª J. Viguera ‘coord. y pról.), Los reinos de taifas. Al-Andalus en el siglo XI, en J. M.ª Jover Zamora ‘dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, vol. VIII-I, Madrid, Espasa Calpe, 1996; F. Clément, Pouvoir et légitimité en Espagne musulmane à l’époque des taifas ‘Ve-XIe siècle). L’imam fictif, pról. de P. Guichard, París, L’Harmattan, 1997.

 

Alejandro García Sanjuán

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