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Muhammad b. Yahyà al-Yahsubi

Biografía

MUAMMAD B. YAYÀ AL-YAḤṢUBĪ. ‘Izz al-Dawla. ?, s. X – Córdoba, s. m. s. XI. Segundo soberano de la taifa Yaḥṣubí de Niebla.

Hermano y heredero de Amad b. Yayà al-Yaḥṣubī, fundador de la taifa iliplense y su antecesor en el gobierno de la misma.

Al igual que respecto a su antecesor y su sucesor, la escasez de datos es la nota dominante a la hora de establecer los perfiles de la actuación política de este personaje. En la práctica, nuestros datos se limitan a los contenidos en la llamada Crónica anónima, principal fuente documental para el estudio de la época taifa en la zona onubense, obra que ofrece la siguiente caracterización del gobierno del segundo gobernante de Niebla:

“Llevaba la kunya de Abū Abd Allāh. Se le reconoció por jefe en virtud del nombramiento [como presunto heredero, efectuado anteriormente] por su hermano en el año 433 (31 de agosto de 1041 a 20 de agosto de 1042). Se le saludó con el título de sultán y las regiones [adyacentes a Niebla] se adhirieron a él. Sus asuntos fueron bien, la gente le prestó obediencia y anduvo por una buena senda hasta que al-Mu’taid volvió hacia él su rostro, envió su caballería a hacer algaras contra él y le apretó su dogal; después de guerras y estratagemas en las que se perdieron personas y bienes, fueron devastadas las aldeas, así como quemadas las cosechas y las casas.

Su situación fue [cada vez más] débil mientras la de al-Mu’taid se reforzaba. [‘Izz al-dawla entonces] escribió a Abū-l-Walīd b. Ŷahwar, señor de Córdoba, para rogarle [que le permitiese] encaminarse hacia él con sus bienes, su familia y sus hijos y [le] garantizase su protección. [Ibn Ŷahwar] respondió favorablemente a lo que pedía y le socorrió en lo que esperaba. Entonces se trasladó a donde él, al tiempo que dejaba como sucesor en Niebla al hijo de su hermano. Y eso tuvo lugar en el año 443 (15 de mayo de 1051 a 2 de mayo de 1052). Su reinado fue de diez años, un mes y unos días. Cuando llegó a Córdoba, el señor de la ciudad, Abū l-Walīd, le testimonió honra y respeto, se esforzó [en tratarlo] de la manera más generosa y le proporcionó amplios recursos hasta el final de su vida”.

Según este sucinto texto, el gobierno del segundo soberano Yaḥṣubí se extendió a lo largo de diez años, transcurridos los cuales la taifa iliplense, al igual que las restantes del Occidente andalusí, sucumbió, al menos de manera parcial, al expansionismo de la poderosa dinastía ‘Abbādí de Sevilla, cuyo soberano, al-Mu’taid, depuso al régulo de la taifa Bakrí el mismo año que al iliplense.

El cronista cordobés Ibn ayyān nos permite situar la sumisión de la zona onubense en el intrincado panorama de las relaciones entre las distintas taifas, relacionando este hecho con las tensas relaciones existentes entre las dos principales entidades del Occidente de al-Andalus, la Sevilla de los Banū ‘Abbād y la taifa de Badajoz, gobernada por los Banū-l-Afas. Hasta el año 442/1050-1051 la taifa iliplense había sido aliada de la de Badajoz, pero ese año se rompieron las relaciones entre ambas y el señor de Niebla solicitó ayuda a los Abbādíes ante la inminencia de las represalias que sobre él se cernían. Ello provocó el conflicto entre las taifas sevillana y pacense, cuando al-Mu’taid atacó a Ibn al-Afas por la zona de Évora. Sin embargo, como narra el propio Ibn ayyān, al año siguiente y gracias a la mediación de Ibn Ŷahwar de Córdoba se restableció la paz entre ambos soberanos, lo cual selló el destino de las dos taifas onubenses, Bakrí y Yaḥṣubí. Como afirma el cronista cordobés, al-Mu’taid pudo dedicarse entonces a hacer la guerra a los pequeños emires del Occidente, entre los que incluye a los soberanos de Mértola, Faro, Huelva y Niebla.

El continuo hostigamiento del soberano ‘Abbādí, unida a la debilidad del gobernante de Niebla, acabó provocado el voluntario exilio del segundo Yaḥṣubí, quien se refugió en la Córdoba Ŷahwarí, al igual que hizo el asimismo depuesto régulo de la taifa Bakrí de Huelva y Saltés. No obstante, a diferencia de lo sucedido en Huelva, ello no supuso el final definitivo de la taifa de Niebla, ya que la misma Crónica anónima reseña el hombre de un tercer soberano Yaḥṣubí, sobrino del biografiado, proclamado poco antes de la partida de su antecesor y que habría sido tributario de al-Mu’taid, quien acabó anexionando el territorio de la taifa iliplense dos años después de la partida de Muammad b. Yayà al-Yaḥṣubī.

Bibl.: D. Wasserstein, The Rise and Fall of the Party Kings. Politics and Society in Islamic Spain, 1002-1086, Princeton, University Press, 1985; F. Maíllo Salgado, Crónica anónima de los reyes de taifas, Salamanca, Universidad de Salamanca, Estudios Árabes e Islámicos, 1991; M.ª J. Viguera Molins, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes, Madrid, Mapfre, 1992; F. Maíllo Salgado, La caída del califato de Córdoba y los Reinos de Taifas, Salamanca, Universidad, 1993; M.ª J. Viguera Molins (coord.), Los reinos de taifas. Al-Andalus en el siglo XI, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, vol. VIII-1, Madrid, Espasa Calpe, 1994; A. García Sanjuán, Evolución histórica y poblamiento del territorio onubense durante la época andalusí (siglos VIII-XIII), Huelva, Plaza Edición, 2003.

Alejandro García Sanjuán

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