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Al-Ma'mun

Biografía

Al-Ma’mūn: Yaḥyà b. Ismā’īl b. Ḏī-l-nūn, al-Ma’mūn. ?, p. m. s. XI – Córdoba, 467 H./VI.1075. Segundo soberano de la taifa de Toledo.

Yaḥyà b. Ismā’īl b. Ḏī-l-Nūn fue hijo y sucesor de Ismā’īl al-Ẓāfir, fundador de la dinastía toledana de los Banū Ḏī-l-Nūn, de origen bereber, que gobernó sobre la ciudad hasta su conquista por Alfonso VI en 1085. La taifa toledana fue una de las más importantes de al-Andalus, llegando a alcanzar la cima de su poder y de su esplendor cultural, intelectual y literario bajo el gobierno de su segundo soberano. En este sentido, cabe considerar que, junto a la taifa abadí de Sevilla, la toledana fue, por su relevancia política, la más importante de las surgidas del desmembramiento del califato omeya de Córdoba.

Al-Ma’mūn subió al Trono en el año 435/10 de agosto de 1043-28 de julio de 1044, encontrando un reino bien organizado y asentado, lo que alimentó su ambición expansionista. Ello le llevó, inevitablemente, al conflicto con otras taifas, sobre todo con los abadíes, cuya proclamación del falso Hišām II como legítimo califa omeya en 1035 no fue inicialmente aceptada por al-Ma’mūn. En efecto, el enfrentamiento entre las taifas de Toledo y Sevilla fue uno de los conflictos internos más importantes de la época taifa y buena parte del mismo estuvo motivado por la posesión de Córdoba, cuyo valor simbólico, como capital del ya extinto califato, atraía poderosamente la ambición de los principales soberanos musulmanes, que veían en su posesión una forma de legitimar sus ambiciones de expansión territorial. Además, el conflicto por la posesión de Córdoba está directamente ligado al fin de al-Ma’mūn, quien encontró la muerte en dicha ciudad.

Antes de entrar en conflicto con los abadíes por la posesión de Córdoba, al-Ma’mūn mantuvo un importante enfrentamiento con Sulaymān b. Hūd, señor de Lérida y Zaragoza, que se prolongó por espacio de tres años, desde su proclamación en el citado año de 435 hasta finales de 438/junio de 1047, cuando murió el Soberano hūdí, conflicto en el que ambas partes recurrieron al auxilio y apoyo de los cristianos para derrotar al rival. El problema se originó por la posesión de Guadalajara, parte de cuyos habitantes eran favorables al Soberano toledano mientras que otros apoyaban al hūdí quien, mediante un contingente encabezado por su hijo Aḥmad b. Hūd, se apodero de ella. Al-Ma’mūn reaccionó de forma violenta a esta acción y se puso en marcha hacia Guadalajara, si bien resultó derrotado y hubo de refugiarse en Talavera, donde Ibn Hūd lo asedió, retirándose por orden de su padre. Entonces el soberano toledano buscó ayuda externa mediante un doble expediente. Primero, pidiendo ayuda a García de Navarra, que devastó el territorio aragonés y, segundo, reconciliándose con al-Mu’taḍid b. ‘Abbād mediante la aceptación del falso Hišām II en el año 436/29 de julio de 1044-18 de julio de 1045, como indica el cronista Ibn ‘Iḍārī. Por su parte, Sulaymān b. Hūd imitó la conducta del toledano y procuró la ayuda de Fernando I, quien, a cambio de grandes sumas, se dirigió contra Toledo, lo cual obligó a al-Ma’mūn a pedir la tregua. Sin embargo, Ibn Hūd, que aparentó aceptar la paz, se sirvió del apoyo del hermano de al-Ma’mūn, enfrentado a él, y se dirigió contra Medinaceli. El Soberano toledano recurrió de nuevo a la ayuda de los cristianos, lo que motivó una nueva expedición de Fernando I sobre Toledo, mientras al-Ma’mūn se encontraba en Medinaceli, tratando de defender la ciudad. El conflicto entre ambos soberanos solo finalizó con la muerte del hūdí.

Su gran objetivo político fue la posesión de Córdoba, medio de conseguir sus aspiraciones al gobierno centralizado de al-Andalus. Al llegar al poder el segundo Soberano cordobés de los Banū Ŷahwar en 435/1043, al-Ma’mūn se apoderó del castillo de Almodóvar y lo asedió en la propia Córdoba, pero pudo librarse de su acoso gracias a la intervención de al-Mu’tamid. Sin embargo, al año siguiente, 436, al-Ma’mūn buscó la reconciliación con el abadí, según se indicó antes.

Si bien los abadíes frustraban sus intentos de apoderarse de Córdoba, en cambio las ambiciones expansionistas de al-Ma’mūn se vieron culminadas con éxito en el caso de Valencia en el año 458/3 de diciembre de 1065-21 de noviembre de 1066. La taifa valenciana era gobernada en aquel momento por su yerno, el indolente ‘Abd al-Malik b. ‘Abd al-’Azīz b. Abī ‘Āmir quien el año anterior había sufrido una severa derrota frente a Fernando I en Paterna, demostrando una notoria falta de dotes de mando. Las fuentes discrepan respecto a los motivos que movieron a al-Ma’mūn a adueñarse de Valencia. Unas señalan que el Soberano valenciano maltrató a la hija de al-Ma’mūn, siendo ésta la causa de su enemistad, mientras que otras afirman que la causa fue la negativa del amirí a apoyar a al-Ma’mūn en su lucha contra Sevilla por la posesión de Córdoba y el que acogiera a sus enemigos políticos huidos de Toledo. Para apoderarse de la ciudad valenciana, el Soberano de Toledo se valió de una argucia, tramada junto al principal visir del amirí, el cordobés Ibn Rawbaš. Al-Ma’mūn se dirigió a Valencia en aparente visita, acampando en las afueras, donde salió a recibirlo el Soberano amirí, quien lo introdujo en el alcázar de la ciudad, donde fue apresado, siendo enviado a la ciudad de Santaver, perteneciente a los dominios de al-Ma’mūn quien, de esta forma, se apoderó sin violencia de la capital valenciana. Allí dejó como gobernador a Ibn Rawbaš durante los diez años (458-467/1066-1075) que ejerció el dominio de la ciudad, dedicándose a proseguir su pugna con los abadíes por el control de Córdoba.

La rivalidad entre las taifas de Toledo y Sevilla se mantuvo hasta el final de los días de al-Ma’mūn, siendo Carmona uno de los puntos en torno a los cuales se manifestó el enfrentamiento. En efecto, el señor de dicha ciudad, enemistado con al-Mu’taḍid, pidió ayuda a al-Ma’mūn, ofreciéndole la entrega de la misma a cambio de una compensación en territorio toledano. El soberano abadí, temiendo la presencia de su enemigo a una distancia tan cercana de Sevilla, reaccionó ofreciendo a al-Ma’mūn el dominio de Córdoba a cambio de que abandonase su pretensión de adueñarse de Carmona, a lo que el Soberano toledano respondió favorablemente, cediéndole el dominio de la ciudad, si bien al-Mu’taḍid nunca cumplió sus promesas respecto a Córdoba.

La respuesta de al-Ma’mūn no se hizo esperar, enviando contra Córdoba un gran ejército en el año 462/20 de octubre de 1069-8 de octubre de 1070, aprovechando la muerte de su gran enemigo, al-Mu’taḍid, acaecida dos años antes. De nuevo el Soberano cordobés se vio obligado a recurrir al auxilio de los abadíes para librarse de la amenaza toledana, si bien, en este caso, ello permitió a al-Mu’tamid deponer a ‘Abd al-Malik b. Ŷahwar y adueñarse de Córdoba, contando con el apoyo de parte de la población cordobesa y nombrando a su hijo ‘Abbād como gobernador. Al-Ma’mūn no renunció a la posesión de Córdoba y decidió recurrir a la ayuda de Ibn ‘Ukāša, antiguo secretario de Ibn al-Saqqā’, visir de Abū-l-Walīd b. Ŷahwar, quien, tras lograr escapar de prisión, se había refugiado en Toledo, donde entró al servicio de al-Ma’mūn, quien le confió el gobierno de ciertas plazas fortificadas de la comarca de Córdoba.

Ibn ‘Ukāša se aprovechó del descontento generado por la actuación de ‘Abbād y logró conseguir apoyos suficientes para introducirse en la ciudad, tras sobornar a los guardas de la ciudad. Logró llegar al palacio de ‘Abbād y matarlo, mientras que el caíd Ibn Martīn pudo escapar. Finalmente, al-Ma’mūn había logrado su eterno objetivo de apoderarse de Córdoba, adonde llegó a los pocos días, el 25 de ‘umādà II de 467/15 de febrero de 1075. Sin embargo, en el mes de junio de ese año se produjo su muerte, acaecida en circunstancias poco claras, señalando todos los indicios como responsable a Ibn ‘Ukāša, el cual, sin embargo, ejerció el gobierno de la ciudad durante los tres años siguientes como representante de al-Qādir, sucesor de al-Ma’mūn.

Al-Ma’mūn fue uno de los soberanos musulmanes de la época taifa que no dudó en acudir a la ayuda de los cristianos para solventar sus conflictos con otros soberanos musulmanes, pagando parias al primer rey de Castilla, Fernando I. Es bien sabido que, incluso, dio acogida en Toledo a Alfonso VI, conquistador de la ciudad del Tajo en 1085. Tras la muerte de Fernando I en 1065 y al producirse el enfrentamiento entre sus hijos Sancho y Alfonso, al-Ma’mūn acogió al segundo de ellos en Toledo, donde vivió refugiado varios años. Las fuentes árabes señalan este hecho como explicación de la posterior conquista de la ciudad por el entonces ya soberano castellano-leonés. En efecto, Alfonso habría aprovechado la experiencia de sus años transcurridos en la ciudad toledana para conocer en detalle sus puntos débiles

Otra de las facetas en las que destacó la taifa toledana en la época de al-Ma’mūn fue la literaria, convirtiéndose en una de las cortes más brillantes de al-Andalus gracias al mecenazgo oficial del Soberano. Junto a su labor como mecenas, al-Ma’mūn destacó por la opulencia de su corte, siendo una de las ocasiones más rememoradas por los autores árabes la celebración del rito de circuncisión de su nieto Yaḥyà, que luego fue su sucesor. Poetas de muy diversos lugares se dirigieron a Toledo para participar en ella, si bien el soberano solo permitió la intervención de tres de ellos. Estas celebraciones alcanzaron tal renombre que, a partir de entonces, la expresión “circuncisión ḍū-l-nūní” se convirtió en sinónimo de festejo extraordinario y magnífico.

 

Bibl.: D. M. Dunlop, “The Dhunnunids of Toledo”, Journal of the Royal Asiatic Society, 1942, págs. 77-96; K. Soufi, Los Banū Ŷahwar en Córdoba: 1031-1071 de J. C. – 422-462 H, Córdoba, Real Academia-Instituto de Estudios Califales, 1968, págs. 116-119; A. Huici Miranda, Historia musulmana de Valencia y su región: Novedades y rectificaciones, vol. I, Valencia, Ayuntamiento, 1969-1970, págs. 188-191; J. Porres Martín-Cleto, Historia de Tulaytula (711-1085), Toledo, Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1985; D. Wasserstein, The Rise and Fall of the Party Kings. Politics and Society in Islamic Spain, 1002-1086, Princeton, Princeton University Press, 1985; F. Maíllo Salgado (intr., trad. y notas), Crónica anónima de los reyes de taifas, Madrid, Akal, 1991, págs. 22; M.ª J. Viguera, Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes (Al Andalus del XI al XIII), Madrid, MAPFRE, 1992, págs. 54-56; F. Maíllo Salgado (est., trad. y notas), La caída del califato de Córdoba y los Reyes de Taifas = Al-Bayān al-Mugrib / Ibn ‘Iḍārī, Salamanca, Universidad-Estudios Árabes e Islámicos, 1993, págs. 184, 193, 194, 214-217, 222, 224 y 230-234; M.ª J. Viguera (coord. y pról.), Los reinos de taifas. Al-Andalus en el siglo XI, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, vol. VIII-I, Madrid, Espasa Calpe, 1996, págs. 88-90; F. Clément, Pouvoir et légitimité en Espagne musulmane à l’époque des taifas (Ve-XIe siècle). L’imam fictif, pról. de P. Guichard, París, L’Harmattan, 1997.

 

Alejandro García Sanjuán

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