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Carlos Amigo Vallejo

Biografía

Amigo Vallejo, Carlos. Medina de Rioseco (Valladolid), 23.VIII.1934 – Guadalajara, 27.IV.2022. Franciscano (OFM), arzobispo de Tánger y de Sevilla, cardenal.

Nacido en una familia de clase media, de cierto ascendiente intelectual, realizó los estudios primarios y secundarios en su villa natal, de los que pasó a la facultad de Medicina de Valladolid. Apenas iniciados sus estudios universitarios, decidió orientarse hacia la vida religiosa y entró en el noviciado de la provincia franciscana de Santiago. Realizó su profesión religiosa el 16 de octubre de 1954 y prosiguió los estudios eclesiásticos en los colegios de Puenteareas (Pontevedra) y Santiago, en los años 1954-1960. En este último año fue ordenado sacerdote, el 17 de julio.

Con buenas dotes literarias y deseo de equiparse culturalmente, colaboró durante su juventud en varias revistas locales. Viendo su inclinación hacia los grandes temas humanos y sociales, los superiores le destinaron a la carrera eclesiástica superior en la Universidad Antonianum de Roma, donde cursó Filosofía durante tres años. Siguiendo una tradición familiar, optó por la especialización en Psicología, para lo que asistió a los cursos pertinentes en la escuela de Psicología y Psicotecnia de la Universidad Complutense de Madrid.

Desde el año 1964 estuvo enteramente dedicado a tareas educativas en colegios menores y a la docencia en el Instituto Teológico de Galicia, de Santiago de Compostela. Elegido ministro provincial de la provincia franciscana de Santiago en 1970, ejerció este oficio durante dos años, al final de los cuales retornó a la docencia. En 1973 fue designado arzobispo de Tánger, al jubilarse el arzobispo Francisco Aldegundo Dorrego. En este escenario fue testigo del rápido descenso de los europeos y cristianos, así como de los interminables conflictos surgidos en el Magreb, en los que tuvo oportunidad de realizar ocasionalmente mediaciones de paz. Por otra parte, la exigüidad de la sede y la contracción de la vida cristiana le dieron la oportunidad de tener contactos frecuentes con el exterior y también de fomentar iniciativas humanitarias y asistenciales entre las poblaciones nativas de Marruecos.

El 22 de mayo de 1982 se produjo su nombramiento de arzobispo de Sevilla, dignidad que le implicó obligadamente en los altos cargos de la Conferencia Episcopal de España, en la cual fue sucesivamente presidente de comisiones como la de Obispos y Superiores Mayores y la de Misiones y Relaciones entre las iglesias cristianas. Su protagonismo más conocido aconteció en los años noventa con motivo de las celebraciones centenarias del descubrimiento y cristianización de América. Monseñor Amigo formó parte de la Comisión Episcopal del V Centenario; del Comité de Experto de la Exposición Universal y de la Comisión Pontificia para América Latina. Con el brillo y la resonancia acostumbrados, se celebró en Sevilla, en 1993, el Congreso Eucarístico Internacional, que presidió y clausuró el papa Juan Pablo II.

Como prelado sevillano fue animador de un múltiple programa de iniciativas religiosas y pastorales que buscaron dinamizar la Iglesia de Sevilla en la línea del Concilio Vaticano II: el plan pastoral para la Iglesia de Sevilla de 1984, que fue el primer intento de coordinación de los oficios diocesanos en las tareas pastorales; el plan pastoral diocesano de 1990-1993, que buscaba una estrategia de evangelización directa, con fuerte proyección sobre las capas de población deprimidas; el plan pastoral de 1994-1997, que apuntaba más directamente a la motivación ministerial y pastoral de los sacerdotes y agentes de pastoral; el plan pastoral diocesano de 2001-2004, que tiene por pauta el llamado Plan pastoral de acción caritativa y social, para aplicarse en los primeros años del siglo XXI.

Como gobernante eclesiástico hubo de promover con energía la actualización de la normativa y de las actividades de los principales organismos diocesanos.

El presbiterio diocesano fue ampliamente remodelado a base de numerosas comisiones y secretariados de carácter territorial e institucional, que corresponden a los diversos campos de acción y coordinan con el prelado las iniciativas, con estatutos nuevos de los años 1984 y 1995.

En la catedral sevillana esperaba al arzobispo una importante tarea organizativa que debía llevar a la fusión de los dos cabildos tradicionales y a su coordinación pastoral homogénea, para realizar las tareas de culto y servicio que corresponden a este alto organismo.

Además, en el ámbito catedralicio se organizaron los archivos y bibliotecas y se puso en marcha una tarea historiográfica de gran interés.

Otro punto de mira del gobierno episcopal fue la presencia numerosa, e incluso creciente, de las instituciones religiosas, tradicionalmente muy numerosas en la Iglesia de Sevilla. Prosiguió el criterio de acogida amplia hacia las nuevas instalaciones y se propició la iniciativa específica de cada familia religiosa, especialmente de las implicadas en la educación y en la obra asistencial y misionera. Como en otras iglesias, fue preciso intensificar el diálogo del arzobispado con los superiores mayores en orden a coordinar el trabajo pastoral.

Campo singular de la presencia eclesial sevillana son sus 256 parroquias, de carácter urbano en su mayoría, con templos de gran valor y numerosas cofradías.

Para conseguir la necesaria coordinación por zonas, se crearon las vicarías territoriales y las zonas pastorales, sin eliminar los antiguos arciprestazgos. Un nuevo plan de renovación parroquial se propuso dinamizar estas comunidades con mejores atenciones pastorales.

Objetivos preferentes fueron en cuanto a las comunidades, y a la totalidad de la diócesis, intensificar la catequesis, a partir del Congreso Internacional de Catequesis, celebrado en Sevilla en 1992, con instituciones propulsoras como el Secretariado Diocesano de Catequesis y las escuelas de catequistas. Paralelamente, acudió la Iglesia de Sevilla al fomento de las iniciativas testimoniales y asistenciales. Para conducirlas, elaboró su propio plan pastoral de acción caritativa y social y reforzó la obra de las dos grandes instituciones que la canalizan, Cáritas y la Fundación Cardenal Spínola. Hubo además una atención intensa hacia otra realidad sevillana, las cofradías y hermandades, que necesitaban normativa y la recibieron en 1997, mediante la cual se resaltó su papel singular de canalizadoras de la religiosidad popular en el I Congreso Internacional de Hermandades y Religiosidad Popular de 1999, en Sevilla.

La situación posterior al Concilio Vaticano II obligó al prelado a intentar una renovación en el campo educativo y cultural del clero. El antiguo seminario del palacio de San Telmo pasó a ser sede oficial de la Junta de Andalucía y fue sustituido por un nuevo seminario en mejores condiciones. Al contar con cierta estabilidad vocacional y buenos medios culturales, el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, en el que trabajan mancomunadamente la diócesis y los institutos religiosos, aspira a convertirse próximamente en una facultad de Teología, digna de la Iglesia sevillana.

El 28 de febrero de 2000 fue renovado en su cargo por el papa Juan Pablo II como miembro de la Pontificia Comisión para América Latina, y el 3 de enero de 2002 fue nombrado miembro del Pontificio Consejo para la Salud. Finalmente, el 28 de septiembre de 2003 fue designado cardenal junto a otros treinta obispos, siendo ratificado en el Vaticano el 21 de octubre de ese mismo año. En la primavera de 2005 formó parte del cónclave que eligió a Joseph Alois Ratzinger como papa (Benedicto XVI). Asimismo, participó en el cónclave que eligió a Francisco como sumo pontífice en el año 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI.

 

Obras de ~: Con A. Gómez Guillén, Religiosidad popular. Teología y pastor, Madrid, Edibesa, 2000; Tú eres Dios, Bilbao, Desclee de Brouwer S.A., 2001; Cien respuestas para tener fe, Barcelona, Planeta, 2001; Cien respuestas más para tener fe, Barcelona, Planeta, 2003; Cristianos y musulmanes, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), 2003; Salud y trabajo: valores cristianos y calidad de vida, Sevilla, 2003; Día a día de la fe, Madrid, Esfera de los libros, 2006; Sacerdotes: palabra, caridad, sacramento, Madrid, Promoción Popular Cristiana, 2007; Francisco de Asís y la Iglesia, Madrid, Promoción Popular Cristiana, 2007.

 

Bibl.: J. Schreiber, Fray Carlos Amigo Vallejo, obispo franciscano, Sevilla, RD editores, 2001; J. Sánchez Herrero, “La Iglesia de Sevilla en el siglo XX”, en M. Nieto Cumplido (coord.), J. Aranda Doncel et al., Historia de las diócesis españolas, 10. Sevilla, Huelva, Jerez, Cádiz y Ceuta, Madrid, BAC, 2002, págs. 489-498; R. Jiménez, “Monseñor Amigo Vallejo nombrado cardenal por el Papa Juan Pablo II”, en Boletín de las Cofradías de Sevilla, 536 (2003), págs. 676-679; C. Navarro y A. Pedrosa, Cardenal Amigo. Perfil y pensamiento, Sevilla, Fundación J. M. Lara, 2005; Redacción, “Referencia Bibliográfica de fray Carlos Amigo Vallejo”, en Isidorianum, vol. XVI, n.os 32-33 (2007), págs. 25-30.

 

José García Oro, OFM, y Diccionario Biográfico Español

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