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Alonso Enríquez de Guzmán

Biografía

Enríquez de Guzmán, Alonso. Alonso de Santo Tomás. Vélez-Málaga (Málaga), 9.VI.1631 – Málaga, 30.VII.1692. Religioso dominico (OP), obispo de Osma-Soria, Plasencia y Málaga, hijo natural de Felipe IV.

Hoy día, los historiadores atribuyen la paternidad del biografiado a Felipe IV, fruto de sus conocidos amoríos con doña Constanza de Orozco quien, tras el urdido casamiento con el marqués de Quintana, acompañó a su marido a la capital de la Axarquía, al ser nombrado general de la costa de Granada. Los inicios de la vida del hijo fueron dramáticos, debido a que el marqués falleció muy pronto y tres años más tarde la madre. El Consejo Real de Castilla confió la tutela a fray Antonio Enríquez de Porres, obispo de Málaga, quien le proporcionó una esmerada educación. A los diecisiete años, el joven aristócrata tomó la determinación de abrazar la vida religiosa dominicana y renunciar a sus títulos nobiliarios. La multitudinaria y nocturna ceremonia de la toma de hábito, donde las autoridades locales le instaron a que no diese tal paso dada su alcurnia y, posteriormente, la presión ejercida desde instancias superiores, después del rapto del novicio durante unos días, indican la clara decisión de marcarle otro rumbo distinto al monacal. Es en este momento cuando el propio Monarca se erige en árbitro y decide, por medio de una carta orden, que no se le molestase y le dejasen volver al claustro. Forjó su formación tomista en diversas ciudades de la provincia Bética: Málaga, Córdoba, Granada y Sevilla, iniciando posteriormente su rápido cursus honorum. Vuelto a Málaga, en 1656, fue designado prior de su convento, y dos años más tarde alcanzó el rango de provincial de Andalucía, hasta que en 1661 recibió el nombramiento de obispo de Osma. En 1664 sería promovido a la mitra de Plasencia y el mismo año a la de Málaga, sede que ocupó desde el 15 de diciembre de dicho año hasta su muerte.

El territorio malagueño soslayó sin graves dificultades la crisis general del siglo XVII, gracias al auge de las transacciones mercantiles, basadas en la agricultura de mercado, que facilitaron un intenso tráfico de exportación. La indudable figura histórica de fray Alonso desarrolló una intensa y variada actividad en tierras malacitanas durante el último tercio del Seiscientos, de manera particular, puso gran afán en paliar las calamidades públicas que sufrió la diócesis. Una actuación destacable consistió en la defensa de los judeoconversos oriundos de Portugal, perseguidos y encarcelados por el Santo Oficio, especialmente desde 1664 a 1672. En cartas dirigidas al inquisidor general y al confesor de la Reina, el prelado denunció con valentía la injusticia de los masivos apresamientos que llegaron a crear gran alarma social, así como los procedimientos inquisitoriales utilizados contra los confesos, alegando también los graves perjuicios económicos ocasionados al comercio de la ciudad.

En 1654 se publicó el Teatro Jesuítico, bajo el seudónimo de Francisco de la Piedad, libro cargado de sátira mordaz, que va a desencadenar acres polémicas por toda Europa entre las diversas tendencias religiosas. T. Raynaud indica que el libelo salió de la pluma de un espurio Goliat. Más tarde, S. Ponchâteau, A. Arnauld y P. Jurieu, entre otros, adjudicaron expresamente la autoría de esta publicación a fray Alonso de Santo Tomás, mencionando su ascendencia regia como garantía de las afirmaciones vertidas en sus páginas. El prelado malagueño desmintió la falaz imputación por medio de la Catholica Querimonia (1686), donde también rechaza las acusaciones propaladas por el desconocido escritor.

El modelo de obispo barroco se refleja perfectamente en fray Alonso, pues toda su actividad pastoral descansaba sobre los ejes trazados bajo las directrices tridentinas: manifestaciones artísticas, predicación y reformismo. Facetas que procuró plasmar con su mecenazgo, por medio de una intensa actividad oratoria y en la confección de un código de conducta cristiana, de marcada tendencia rigorista, en el sínodo de 1671. Su afición al estudio le llevó a buscar un refugio donde recluirse, con este fin compró una amplia casa de campo con capilla, rodeada de jardines y extensas tierras, finca conocida actualmente como la Hacienda El Retiro. La sombra de ilegitimidad le siguió toda la vida, hasta el punto de privarle del capelo cardenalicio, a pesar de haber reivindicado con tesón el honor de sus padres.

 

Obras de ~: Constituciones sinodales del obispado de Málaga, Sevilla, 1674; Proclamación Católica a los príncipes cristianos sobre la unión a la Sagrada Liga contra el otomano imperio, Málaga, 1684; Catholica Querimonia, Madrid, 1686.

 

Bibl.: S. Pontchâteau, La Morale pratique des jésuites, t. I, Colonia, Gervinus Quentel, 1669; A. Arnauld, Lettres, t. V, Nancy, 1727; C. Medina Conde (C. García de la Leña), Conversaciones históricas malagueñas, t. IV, Málaga, 1793 (Málaga, Caja de Ahorros Provincial, 1981), págs. 176-212; R. Hornedo, “Fray Alonso de Santo Tomás, obispo de Málaga”, en Miscelánea de Comillas, 41 (1964), págs. 45-73; M.ª I. Pérez de Colosía, Auto inquisitorial: El criptojudaísmo en Málaga, Málaga, Diputación Provincial, 1984; “La viña de Alfonso Gamarra: centro del criptojudaísmo malagueño en el siglo XVII”, en Baetica, 8 (1985), págs. 377-391; J. Gil Sanjuán, “La controversia jansenista en Málaga”, en Baetica, 8 (1985), págs. 355-365; “Fray Alonso de Santo Tomás”, en Personajes en su Historia, Málaga, Arguval, 1985, págs. 225- 228; J. Gil Sanjuán y E. García Laynez, “Supervivencia del ideal de cruzada en la época barroca: la Proclamación Católica de Fray Alonso de Santo Tomás”, en Baetica, 9 (1986), págs. 311-320; J. Gil Sanjuán, “El jansenismo como expresión de la mentalidad barroca en Málaga”, en El Barroco en Andalucía, t. V, Córdoba, Universidad, 1987, págs. 165-188; A. Huerga, Los dominicos en Andalucía, Sevilla, 1992; J. Gil Sanjuán, “La mentalidad rigorista en Málaga Barroca”, en Baetica, 15 (1993), págs. 277-294; VV. AA., Fray Alonso de Santo Tomás y la Hacienda El Retiro, Málaga, Benedito Editores, 1994; M.ª I. Pérez de Colosía y J. A Pérez Rosa, “Una polémica entrada en religión: Fray Alonso de Santo Tomás”, en Baetica, 16 (1994), págs. 335-343; “El marqués Alonso Enríquez de Guzmán, insigne dominico y obispo malagueño del siglo XVII”, en Homenaje: Antonio Bethencourt Massieu., t. 3, Las Palmas de Gran Canaria, 1995, págs. 35-66; J. A. Sánchez López, Historia de una utopía estética: El proyecto de tabernáculo para la catedral de Málaga, Málaga, Servicio de Publicaciones e Intercambio Científico de la Universidad de Málaga, 1995; J. Gil Sanjuán, “Autenticidad cuestionada de la Catholica Querimonia”, en Baetica, 17 (1995), págs. 379-390; “Las hogueras inquisitoriales como arma dialéctica en las disputas ideológicas del siglo XVII”, en Política, religión e inquisición, Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, 1996, págs. 339- 363; “Controversias religiosas en tiempos de fray Alonso de Santo Tomás”, en Baetica, 20 (1998), págs. 341-352; J. Gil Sanjuán y M.ª I. Pérez de Colosía, “Fray Alonso de Santo Tomás, aristócrata y obispo”, en El esplendor de la memoria: el arte de la Iglesia de Málaga, Málaga, Junta de Andalucía y Obispado de Málaga, 1998, págs. 47-52.

 

Joaquín Gil Sanjuán