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Pedro Matías Polo de Alcocer

Biografía

Polo de Alcocer, Pedro Matías. Finajas (Toledo), 24.II.1762 – ?, 1835 post. Oficial de la Secretaría de Estado y del Despacho Universal de la Guerra e intendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía.

Nacido en el seno de una de las familias más importantes de su localidad natal, puso muy pronto sus miras en una trayectoria política de más alto alcance que la que podía proporcionarle Finajas. Por ello, a los catorce años se trasladaría a vivir con su tío Juan Manuel de Alcocer y Crespo, secretario intendente del Real Sitio del Buen Retiro, momento a partir del cual iniciaría una intensa formación intelectual. De ahí que, desde 1782, desempeñara eficazmente el cargo de comisario de Guerra, por lo que tres años después se le concedería el nombramiento de oficial último de la Secretaría del Despacho de Guerra. Allí iría ascendiendo gradualmente, hasta que se le separó de ella en las persecuciones contra Floridablanca de 1792, cuando ya ejercía como oficial sexto e incluso había sido distinguido con el hábito de la Orden de Carlos III.

Seguiría desempeñando otros puestos administrativos hasta que, en 1808, fue reemplazado con antigüedad y sueldo por la Junta Central. Sólo unos meses más tarde, concretamente el 19 de septiembre de 1808, esta misma institución haría una declaración para reintegrarle en la plaza de oficial mayor de la Secretaría de Guerra; pero no tendría efectos prácticos.

Del mismo modo, la Regencia, con fecha de 10 de marzo de 1810, dictaría otra para que se le confiriese un destino competente a su graduación; sin embargo, al igual que con la anterior, tampoco ahora vería Polo de Alcocer cumplidas sus expectativas. No sería hasta el regreso del absolutismo, de la mano de Fernando VII, cuando las vería realizadas, aunque sólo en parte.

La concesión el 29 de julio de 1814 de la Intendencia de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, aunque importante, no sería equivalente a lo tantas veces prometido. A pesar de todo, Polo de Alcocer aceptó gustoso su nuevo cargo, al que se incorporaría en septiembre de ese mismo año. A su llegada, encontró una intendencia completamente arruinada tras varios años de guerra; un territorio para cuya recuperación habría de agudizar mucho su ingenio, sobre todo habida cuenta de la negativa estatal a proporcionarle fondos económicos. De este modo, y tras un sistemático estudio de la situación y potencialidades de las colonias, elaboraría un original plan de plantíos a principios de 1815; tan excepcionalmente concebido que lograría en buena medida sus objetivos.

Un plan que es muestra patente de su destacada labor intelectual, la cual le llevaría a entregar diversos escritos a las Sociedades Económicas sobre materias relativas a la felicidad pública, recibiendo incluso el título de socio de número de la de Jaén.

A pesar de todo, nunca renunciaría a un destino acorde con su currículum, logrando que el Rey confirmase el 9 de junio de 1818 la disposición de la Regencia, tras lo cual solicitaría un destino en un tribunal en la Corte que, al parecer, no se le concedió. De ahí que hubiese de seguir dedicando todo su esfuerzo a la recuperación de las nuevas colonias. En marzo de 1820, a causa del restablecimiento de la Ley Constitucional de Cádiz y la consiguiente supresión del régimen foral en las Nuevas Poblaciones, sería cesado en su cargo de intendente y se le ordenó pasar inmediatamente a Sevilla.

Tres años después, vencidos los liberales en los territorios de la Intendencia, y restablecida ésta interinamente por la Regencia, Polo de Alcocer solicitaría regresar a La Carolina. No obstante, se consideró más oportuno destinarlo a Murcia. Pero a principios de diciembre de 1823, coincidiendo con una visita de Fernando VII a la mencionada capital de las Nuevas Poblaciones, el Rey decidió atender la petición que la multitud le realizó para que regresase Polo de Alcocer.

Con gran satisfacción regresó a la dirección de las colonias, en la que permanecería aún varios años; aunque ello no impediría que en abril del año siguiente solicitase sin resultados al Consejo de Hacienda una plaza de supernumerario con opción a la primera vacante de número. Cesaría definitivamente en la Intendencia de las Nuevas Poblaciones el 5 de marzo de 1835, justo cuando un real decreto de la reina regente María Cristina abolió el Fuero de las Nuevas Poblaciones. Y como recompensa a sus servicios, recibió con fecha de 9 de abril de ese mismo año de 1835 el nombramiento para la Junta de Fomento de la Riqueza General del Reino.

 

Obras de ~: Memoria histórica de las nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, Madrid, 1833 (ed. facs. del Seminario de Estudios Carolinenses, La Carolina, 1983).

 

Bibl.: M. Capel Margarito, La Carolina, capital de las Nuevas Poblaciones (Un ensayo de reforma socio-económica de España en el siglo xviii), Jaén, Diputación Provincial, 1970; C. Sánchez-Batalla Martínez, Aldeaquemada: naturaleza, arte e historia. Prehistoria a 1835, La Carolina, Ayuntamiento de Aldeaquemada, 1996; A. Hamer Flores, Las nuevas poblaciones de Andalucía y sus primeros colonos (1768-1771), Madrid, Bubok, 2009; J. Lasarte, “Polo de Alcocer: Malo y bueno de la Junta Central, un folleto de 1810”, en Revista de Estudios Regionales, 2.ª época (mayo-agosto de 2011).

 

Adolfo Hamer Flores

 

 

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