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José Ángel Valente Docasar

Biografía

Valente Docasar, José Ángel. Orense, 25.IV.1929 – Ginebra (Suiza), 18.VII.2000. Poeta, ensayista y crítico.

Hijo de Marcial Valente y de Purificación Docasar, fue el primero de siete hermanos. Su padre era apoderado de un establecimiento de hierros, con sucursales en Vigo y León, y su abuelo era médico. En Orense pasó su infancia y adolescencia. Perteneció a la “pandilla” de Julio López Cid, Asdrúbal Ferreiro, Antonio Risco y Alfonso Alcaraz, y fue alumno de Juan Saco en el Instituto de Orense. Empezó a escribir a los catorce años, y a los quince publicó sus primeros versos. En 1946 publicó en la revista Posío de Orense el poema “Momento” y, un año más tarde, aparece en la revista La Noche de Santiago, el poema “Finisterre”. No salió de Galicia hasta que cumplió los diecisiete años. Basilio Álvarez, fundador del movimiento agrarista gallego, suspendido “a divinis”, confió a su familia buena parte de su biblioteca antes de exiliarse, quizá por alguna razón de parentesco. En estos libros, Valente entró en contacto con algunos temas que en el censurado mundo de la época era imposible conocer. Contaba entonces entre once y trece años. Comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela, pero en 1947 se marchó a Madrid, donde residió en el Colegio Mayor Hispanoamericano Guadalupe y allí coincidió con los poetas Ernesto Cardenal y Carlos Martínez Rivas, nicaragüenses; Eduardo Cote Lemus, colombiano; Antonio Fernández Spencer, dominicano; los críticos colombianos Rafael Gutiérrez Girardot y Hernando Valencia Goelkel, y el poeta español José Agustín Goytisolo; y colaboró en la revista universitaria Alférez. Se licenció en Filosofía y Letras con Premio Extraordinario (1953- 1954). En 1953 se casó con Emilia Palomo, con la que tuvo cuatro hijos. En esta época se relacionó con grupos culturales y participó en actividades literarias: colaboró en la revista Índice de Artes y letras, Cuadernos Hispanoamericanos, Papeles de Son Armadans, Ínsula.

Desde 1955 formó parte del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Oxford, donde recibió el grado de “Master of Arts”. En Oxford compartió investigación y docencia, además de entrar en contacto con la literatura inglesa y con el mundo de la crítica anglosajona, lo que le marcó profundamente en ese período de formación. Allí encontró a la generación de educadores republicanos de la Institución Libre de Enseñanza, con personalidades de la talla de Alberto Jiménez Fraud, que situaron a España en el umbral de la modernidad. Y, también, halló la otra cara del exilio: la política. Conoció a Madariaga y a otros exiliados —Álvarez del Vayo o Pablo de Azcárate— que profetizaban la caída de Franco. Valente creía más eficaz el proceso republicano de educación profunda, capaz de enseñar a los españoles a no matarse y a hablar bajo, que el profetismo de algunos políticos.

En 1959 se trasladó a Ginebra, donde ejerció de profesor y funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde 1975 residió en Collongues- Sous-Salève, pueblo fronterizo de la Alta Saboya francesa. Posteriormente, trabajó en la UNESCO de París, como jefe del Servicio de Traducciones en español, y más tarde regresó de nuevo a la OMS en Ginebra. En 1984 se casó con Coral Gutiérrez, que acompañó al poeta hasta el final de sus días. A finales de 1985 fijaron su residencia en Almería. Ese mismo año, Valente renunció a su puesto en la OMS para disponer de más tiempo para escribir. A pesar de todo, alternaba sus estancias en Ginebra, París y Almería. En las antípodas estaba Orense, adonde Valente volvía cada vez menos. Sin embargo, en 1989, al morir el único hijo varón del poeta, Antonio, depositó sus cenizas en Orense. También allí irían a parar las cenizas del propio poeta, años más tarde.

Su vida y obra están marcadas por el exilio. Respecto a su obra, se automarginó del denominado “Grupo de los 50”, porque, según Valente, “era la negación de toda aventura, porque nada más seguro para el presunto escritor que estar protegido y caliente en la matriz del grupo. El ‘grupo’ sólo asegura la supervivencia de los mediocres. El escritor empieza a escribir cuando fenece el grupo” (El País, 24 de julio de 1994). Valente prefería hablar de “oleadas o promociones”, y en este sentido se situó en “la segunda oleada de la poesía de posguerra”.

La escritura de sus primeras obras (1955-1960) comparte la estética de los poetas españoles de la época: rechazo de lo metafórico, tono coloquial, atención a los problemas humanos más cotidianos..., pero enseguida se diferenciará de sus contemporáneos. En torno a 1969, alejado de España, de toda escuela y tendencia, su obra es singular, incisiva e independiente, de proyección internacional y de una clara originalidad, lo que le hace ser un poeta diferente, que, según reconoció él mismo, es lo mejor que se puede decir de un poeta. La escritura poética fue para él un ejercicio espiritual, una forma de vida que le aproximó a la vida religiosa. Y de ahí el compromiso entre ética y poética. Su obra se divide en tres ciclos: “Materia creadora del mundo” (desde su poemario A modo de esperanza hasta Interior con figura), la “Materia engendradora” (de Material memoria hasta No amanece el cantor) y la “Materia transfiguradora” (Fragmentos de un libro futuro).

Respecto a los exilios en su vida, el primero (1955) fue voluntario porque iba buscando posibilidades de estudio que en España eran impensables. Pero su situación de trastierro profesional, fruto de una libre opción, se convirtió en un forzoso exilio político, por la publicación en la década de 1970 de “El uniforme del general”, publicado en Inventarios Provisionales y hoy incluido en Nueve enunciaciones. Por esta narración corta le instruyeron un Consejo de Guerra. El caso fue sobreseído, pero le fue retirado el pasaporte. No volvió a España hasta la muerte de Franco. Para Valente el exilio “es la nostalgia de un mundo que aspira a la restauración de la unidad, pero que es el espacio puro de la nada que necesita el creador; un estado que hay que mantener en solitario porque la creación es siempre una retirada de los honores y del mundo absolutamente impuro del poder” (El País, 9 de julio de 1994).

Fue galardonado con varios premios. En 1955 obtuvo el Premio Adonais de Poesía con su obra A modo de esperanza, único poemario que escribió en España. Pocos días después, recibió otra mención especial en el Premio de Poesía de Juventud. En 1960, se le otorgó el Premio de la Crítica con Poemas a Lázaro. Este último premio lo volvió a recibir en 1980 con Tres Lecciones de Tinieblas, al que Valente respondió con un artículo durísimo publicado en El País (“Crítica de la crítica”), contra quienes se lo habían concedido porque no habían entendido nada. También, fue galardonado con el Premio de la Fundación Pablo Iglesias (1984). En 1988 recibió el Príncipe de Asturias compartido con Carmen Martín Gaite, el Premio Nacional de Poesía (1993), el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1998), Premio Celanova, Casa dos Poetas (1999) por su obra en gallego. También recibió numerosos homenajes y distinciones, entre ellos la Medalla Castelao, (1993), Hijo Predilecto de Orense (1998), Oficial de las Artes y las Letras, (1999), doctor honoris causa por la Universidad de Santiago de Compostela (1999) y por la Universidad de Salamanca (póstumo en el año 2000). La Universidad de Santiago de Compostela creó la Cátedra de “Poesía y Estética José Ángel Valente” (2000) a la que el poeta donó siete mil volúmenes.

Los autores que más han influido en él son: Rosalía de Castro, Vicente Risco, Manuel Antonio o Rafael Dieste y Valle-Inclán, de su tierra natal. Jorge Manrique, Quevedo, Unamuno, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Luis Cernuda, Federico García Lorca, María Zambrano, César Vallejo, Lezama Lima, Jorge Luis Borges, Emilio Westphalem... Valente destacó, asimismo, el papel decisivo de san Juan de la Cruz (Cántico espiritual), Juan de Valdés, Miguel de Molinos; el influjo de la Cábala a partir de 1980 y de la tradición sufí. De la mística, le interesaba a Valente “la forma que la estructura, y el modelo que los místicos te ofrecen para penetrar en el mundo interior [...] [éstos] impulsan al místico a ir bordeando sin miedo los abismos o lo encaminan a uno a que lo quemen -cosa por demás fácil en aquellos tiempos” (Claves de Razón Práctica, diciembre de 1993). Para Valente, el lenguaje poético no es, fundamentalmente, un instrumento de comunicación sino de conocimiento de la realidad y de sí mismo, donde se manifiesta la divinidad o lo inefable, el misterio. La escritura poética se origina en la experiencia de los límites en el progresivo camino del retorno de la palabra al origen en el que se engendra, incesantemente.

La proyección internacional de la obra de Valente se muestra en sus traducciones de escritores como Donne, Keats, Montale, Cavafis, Benjamin Péret, Celan, sus lecturas sobre Novalis, Hölderlin, Eliot, Ungaretti, Edmond Jabès y en el hecho de que su obra haya sido traducida a diferentes idiomas: francés, inglés, italiano, alemán... Por último, su obra se abre a la estética de otras artes, especialmente‘a la música y la pintura. En esta línea cabe citar la influencia de Schoenberg o Webern y la de Kandinsky o Paul Klee, además de su relación con Tàpies, Saura y Paul Rebeyrolle.

Tanto su poesía y narrativa como sus ensayos críticos gozan de una gran proyección mundial que sitúan al poeta como fuente de la “posmodernidad” dentro de la evolución de la modernidad en la literatura española de las cuatro últimas décadas del siglo xx.

 

Obras de ~: A modo de esperanza, Madrid, Rialp, 1955; Poemas a Lázaro, Madrid, Índice, 1960; Sobre el lugar del canto, Barcelona, Literaturasa, 1963; La memoria y los signos, Madrid, Revista de Occidente, 1966; Siete representaciones, Barcelona, El Bardo, 1967; Breve son, Barcelona, El Bardo, 1968; Presentación y memorial para un monumento, Madrid, Poesía para todos, 1970; El inocente, México, Joaquín Mortiz (ed.), 1970; Número trece, Inventarios provisionales, Las Palmas, La Voz en el Laberinto, 1971; Las palabras de la tribu, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 1971 (2.ª ed. aumentada brevemente, Barcelona, Tusquets, 1994); Punto cero (Poesía, 1953-1971), Barcelona, Barral Editores, 1972 (incluye todos los libros precedentes más Treinta y siete fragmentos); El fin de la edad de plata, Barcelona, Seix Barral, 1973; Ensayo sobre Miguel de Molinos y ed. de M. de Molinos, “Guía espiritual”, seguida de la “Defensa de la contemplación”, Barcelona, Barral Editores, 1974; Interior con figuras, Barcelona, Barral Editores, 1976; Emblemas, con cinco serigrafías de A. Saura, Valladolid, Ed. Carmen Durango, 1978; Material memoria, con dibujos de A. Tàpies, Barcelona, La Gaya Ciencia, 1979; Punto cero (Poesía, 1953- 1979) (2.ª ed., Barcelona, Seix Barral, 1980 incluye todos los libros precedentes); Estancias, Madrid, Entrega de la Ventura, 1980; Tres lecciones de tinieblas, con ilustraciones de B. Salinas, Barcelona, La Gaya Ciencia, 1980; Sete cántigas de alén, con presentación de X. Alonso, La Coruña, Ediciós do Castro, 1981; Noventa y nueve poemas, pról., selec. y addenda de J. M. Ullán, Madrid, Alianza Editorial, 1981; Tránsito, Madrid, Cuadernillos de Madrid, 1982; La piedra y el centro, Madrid, Taurus, 1982; Mandorla, Madrid, Cátedra, 1982; A Madame Chi, en remerciement du réveil, Málaga, Salvador López Becerra, 1982; Nueve enunciaciones, con dibujos de Brinkmann, Málaga, Begar Ediciones, 1982; El péndulo inmóvil, con tres aguafuertes de A. Tàpies, Ginebra, Editart, 1982; Desaparición figuras, con doce litografías de P. Rebeyrolle, Ginebra, Editart, 1982; El fulgor, Madrid, Cátedra, 1984; Entrada en materia, prólogo de J. Ancet, Madrid, Cátedra, 1985; Nueve poemas, Granada, Aula de Poesía, 1986; Al dios del lugar, Barcelona, Tusquets Editores, 1989; Cántigas de alén, con dibujo de A. Saura, trad. de C. A. Molina y estudio preliminar de C. Rodríguez Fer, Barcelona, Ámbit Serveis Editorials, 1989 (incluye Sete cántigas de alén más otros ocho poemas en edición bilingüe gallego-castellana. Edición gallego-catalana con otro dibujo de A. Saura y traducción de R. Balasch i Pinyol, en Cantigues d’enllà, ibídem; con dos poemas menos, existe una edición gallego-castellana nonata, con un primer dibujo de A. Saura, Barcelona, Ediciones del Mall, 1987); nueva edición, Santiago de Compostela, Ámbit Serveis, 1996; Lectura en Tenerife, Introducción de A. Sánchez Robayna, Santa Cruz de Tenerife, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1989; Treinta y siete fragmentos, con dibujo de A. Saura y pról. de A. Domínguez Rey, Barcelona, Ámbit Serveis Editorials, 1989; “Anotaciones preliminares” y ed. de M. de Molinos, Guía espiritual. Defensa de la Contemplación (Fragmentos), Madrid, Alianza Editorial, 1989; Calas, con fotografías de J. Chevalier y texto en alemán de E. Pedretti, Ed. Canal, Bienne y Junta de Andalucía, 1989 (incluye poemas en castellano con versión francesa); Los ojos deseados, Madrid, Instituto de Estética y teoría de las Artes, 1990; Variaciones sobre el pájaro y la red / La piedra y el centro, Barcelona, Tusquets, 1991; “Noticia incierta”, prólogo a San Juan de la Cruz, Cántico espiritual y Poesías. Manuscrito de Jaén, vol. II, Madrid, Junta de Andalucía- Turner, Madrid, 1991; Raíz de lo cantable, con diez litograbados de J. Partenheimer, Madrid, Elva Benítez Galería, 1991, incluye un poema y un texto del artista traducidos del alemán y ocho poemas de Al dios del lugar; Las ínsulas extrañas. Lugares andaluces de San Juan de la Cruz, con fotografías de M. Falces, Junta de Andalucía-Turner, Madrid, 1991; Cabo de Gata. La memoria y la luz, con fotografías de M. Falces, Granada, Unicaja, 1992; No amanece el cantor, Barcelona, Tusquets, 1992; Material memoria (1979-1989), Madrid, Alianza Editorial, 1992 (incluye toda la poesía publicada en castellano entre 1979 y 1989); Cuatro poemas inéditos, con ilustraciones de M. Pego, F. Álvarez y J. A. Valente, Santiago de Compostela, Xunta de Galicia, Consellería de Cultura, 1995; El fin de la edad de plata seguido de Nueve enunciaciones, Barcelona, Tusquets, 1995; Del negro al blanco, con fotografías de J. Bescós y texto de C. Rodríguez Fer, Galicia, Fundación Caixa Galicia, 1995; con J. Lara, Hermenéutica y mística: San Juan de la Cruz, Madrid, Tecnos, 1995; Nadie, Lanzarote, Peñola Blanca, Fundación César Manrique, 1996; Notas de un simulador, Madrid, Ediciones La Palma, 1997; José Ángel Valente El fulgor Antología poética (1953-1996), pról. y selec. de A. Sánchez Robayna, Barcelona, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 1998; El vuelo alto y ligero, intr. y selec. de C. Real, Salamanca, Universidad, 1998; Obra poética 1 Punto cero (1953- 1976), Madrid, Alianza Editorial, 1999; Obra poética 2 Material memoria (1977-1992), Madrid, Alianza Editorial, 1999 (las dos últimas obras recogen la obra poética en castellano); Fragmentos de un libro futuro, Barcelona, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2000 (obra póstuma, incluye los poemas de Nadie); con N. Fernández La anatomía de la palabra, Barcelona, Pre-textos, 2000; Para siempre: la sombra, con fotografías de M. Falces, Madrid, Fundación Telefónica, 2001; con B. Varela, E. Milán y A. Sánchez Robayna, Las ínsulas extrañas Antología de poesía en lengua española (1950-2000), Barcelona, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2002; Cuaderno de versiones, Introducción de C. Rodríguez Fer, Barcelona, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2002; Elogio del calígrafo, Barcelona, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2002 (reúne ensayos sobre arte); La experiencia abisal, Barcelona, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, 2004 (ensayos, sobre literatura, escritos desde 1978); Diario Anónimo, ed. de A. Sánchez Robayna, Barcelona, Galaxia Gutemberg-Círculo de Lectores, 2011.

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Ángeles Lacalle Ciordia

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