Ayuda

Salvador de Madariaga Rojo

Biografía

Madariaga Rojo, Salvador de. La Coruña, 23.VII.1886 – Locarno (Suiza), 14.XII.1978. Polígrafo, diplomático y político europeo.

Fue el segundo de los once hijos de José Madariaga Castro, oficial de Intendencia, nacido en Barcelona, aunque con fuertes lazos con la ciudad de La Coruña; y de María Ascensión Rojo Regi, natural de La Habana y, según cuenta el propio Madariaga, “de padre militar, zamorano, y de madre lucense, pero hija [esta última] de francés y francesa”. La familia paterna se caracterizaba por una prolongada tradición militar: tanto el abuelo como el bisabuelo también habían sido oficiales del ejército. Y el padre participó en la guerra de Cuba como coronel de intendencia. Allí estuvo, de hecho, durante una buena parte de la infancia coruñesa de Madariaga. En la ciudad herculina empezó Salvador de Madariaga sus estudios de bachillerato, entre los años 1895 y 1899. Este último año, tras la derrota militar y el regreso del padre de Cuba, la familia se mudó a Madrid, donde éste fue destinado, y allí, en el instituto Cardenal Cisneros, continuó el bachillerato, pero manteniendo las relaciones con La Coruña, y con el idioma y la poesía de su infancia. El padre no quería que ningún hijo continuase la tradición militar y en 1900 envió a sus tres hijos mayores a París, a estudiar en el College Chaptal. El primero y el tercero volvieron a Madrid, pero Salvador se quedó seis años interno, y luego ingresó en la prestigiosa École Polytechnique (1906), pasando de allí a la École des Mines en 1908. Entonces conoció a la escocesa Constance Archibald —hermana de la escultora Phyllis Archibald—, con quien se casaría en Glasgow el año 1912. Constante Archibald era licenciada con Medalla de Oro de la Universidad de Glasgow, además de una pianista de gran talento, traductora de obras de economía política y becaria de la Fundación Carnegie, estudiando en el Institut des Chartes de París. Se completan así las bases de la circunstancia cosmopolita, tanto formativa como vital y vocacional, que caracterizó a Madariaga, al tiempo que se define su perfil particular como integrante de la generación que a veces se ha denominado novecentista o de 1914.

Regresó a Madrid en 1911 para emplearse en la Compañía de Ferrocarriles del Norte, en la que sería su estancia más prolongada en España tras sus años de infancia. Instalado el matrimonio en Madrid, se adhirió a la Liga para la Educación Política, promovida por Ortega, y a la que estaban vinculados Manuel Azaña, Fernando de los Ríos, Antonio Machado, Luis de Zulueta, Manuel García Morente, Luis Araquistáin o Américo Castro. Frecuentó el Ateneo y comenzó también en ese momento a colaborar regularmente en la prensa y, en suma, a relacionarse muy activamente con el mundo intelectual de la época.

Pero ya en 1916, durante la Primera Guerra Mundial cambió de rumbo; recibió una oferta de John Walters, propietario de The Times, como encargado del servicio inglés de información sobre la guerra. Renunció así a su carrera profesional de ingeniero, se trasladó a Londres y comenzó a escribir en The Times y, entre otros rotativos (The Contemporary Review, The Observer, The Manchester Guardian...), en el semanario de política internacional The New Europe, publicación en torno a la cual se reunía uno de los más importantes grupos para la formación de la opinión pública: entre ellos estaba H. A. L. Fisher, historiador que luego fue rector del New College en Oxford; el economista R. H. Tawney; el especialista en Europa oriental R. W. Seton-Watson; el periodista H. Wickman Steed, y el futuro ministro de Asuntos Exteriores de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Maxim Litvinov, y su mujer escocesa. Al mismo tiempo mantuvo sus colaboraciones en El Imparcial, en la revista España y, desde finales de 1918, en El Sol. En todas sus crónicas se mostraba claramente como un liberal aliadófilo y traslucía el fondo ilustrado europeísta que marcó el conjunto de su trayectoria.

En 1918 reunió una selección de sus artículos para la prensa española sobre el conflicto bélico en La guerra desde Londres, primero de sus libros.

En esta época, en buena parte a través del ejercicio de la crítica en The Times, continuó con mayor ambición sus estudios literarios. El año 1920 publicó Shelley and Calderón: and other Essays on English and Spanish Poetry, en la tradición del comparatismo de los paralelos y las relaciones internacionales literarias, mostrando una de sus facetas fundamentales: la de activo mediador entre las culturas inglesa y española. Tras el nacimiento de sus hijas Nieves (1917) e Isabel (1919) y un período de dificultades económicas, volvió ese mismo año una vez más a España, donde, entre otras cosas, se dedicó a la traducción. Pero no por mucho tiempo, El año 1921 consiguió, merced a la influencia de su tío, el periodista y diputado Rogelio Madariaga, ser nombrado consejero técnico de la delegación española en la Conferencia del Tránsito, organizada por la Sociedad de Naciones en Barcelona. De ahí fue llamado a trabajar en la Secretaría General de este organismo internacional en Ginebra, y luego pasó por diversos departamentos —entre ellos, la Sección del Desarme, que dirigió—, hasta su dimisión en 1927.

La década de los años 1920 constituye un período capital para la conformación de la figura intelectual de Madariaga. Las obras que entonces publicó manifiestan algunas de las pautas esenciales que caracterizaron el conjunto de su producción. En 1922 dio a la luz Romances de ciego, primero de sus libros poéticos —donde refleja el dolor por la pérdida de su padre en junio de 1918—, que prologó Unamuno, y que inauguraba una aplicación a la lírica sostenida a lo largo de su vida en los tres idiomas de su expresión escrita: castellano, inglés y francés. Una parte de estos romances había aparecido anteriormente en la revista España bajo el nombre de Julio Arceval, seudónimo calcado del apellido de su mujer. Éste fue el apócrifo o la contrafigura de Madariaga, que figuró como autor de la novela The Sacred Giraffe or the Silver Owl (1925) y de los textos que Salvador de Madariaga dijo recoger en calidad de albacea bajo el título de Arceval y los ingleses (1925). El primero de estos títulos ha sido considerado como novela de anticipación o utópica de tono humorístico, concorde con otras contemporáneas y posteriores y no lejana de la tradición satírica menipea. Los dos textos señalados dan, de distintas maneras, el tono especulativo e intelectual con el que tantas veces se ha definido la obra del coruñés. El procedimiento satírico y distanciador de La jirafa sagrada se repitió, ya después de la Guerra Civil, en novelas como La camarada Ana (1954) y, sobre todo, Sanco Panco (1964), cuyos objetivos son respectivamente el sistema comunista y la dictadura de Franco. En el año 1926 dio a la luz la novela Enemigo de Dios, que podría calificarse de melodrama unamuniano, dedicada, de hecho, al rector de Salamanca, y que refleja el dolor por la muerte de su hermano Emilio, escultor, en 1920.

Publicó en 1923 The Genious of Spain, libro en el que profundizó y amplió a los siglos xix y xx su concepción caracteriológica de la literatura española que ya había difundido en sus ensayos comparatistas de 1920. Siguió manteniendo durante estos años una intensa participación en periódicos como El Sol, con polémicas más o menos encubiertas con figuras del relieve de Ortega o Maeztu, así como en la prensa internacional. 1926 fue el año de Guía del lector del Quijote, donde reincidió en su presunción respecto al carácter y el genio nacionales, vinculados a una peculiar psicología. La obra se sumaba, pues, a la tradición de ensayismo quijotesco que habían cultivado autores como Unamuno, Ortega o Maeztu.

En 1927 recorrió como conferenciante Estados Unidos con un éxito notable. En 1928, tras su abandono de la Sociedad de Naciones, fue nombrado titular de la cátedra Rey Alfonso XIII de Estudios Españoles de la Universidad de Oxford. Y en ese mismo año apareció, Englishmen, Frenchmen, Spaniards, insistiendo así en el género de las semblanzas nacionales, muchas veces fundado en categorías antropológicas rígidas y ahistóricas que se explican como rasgos psicológicos de un pueblo. En 1930 apareció, también en Inglaterra, una de sus interpretaciones históricas más divulgadas, Spain —en la traducción castellana de 1931, España.

Ensayo de historia contemporánea—, que conoció varias ampliaciones posteriores. Emprendió entonces una nueva gira por Estados Unidos, México y Cuba, mientras lo sustituía Federico de Onís en Oxford. De este viaje resultó el libro I. Americans, o sea, primera epístola a los americanos. La proclamación de la República lo sorprendió en México. Al poco fue nombrado embajador en Washington, de lo que se enteraría cuando el barco en el que regresaba a España desde Cuba hizo escala en Nueva York. Sólo ocupó unas semanas el cargo, ya que fue elegido diputado por La Coruña en las Cortes Constituyentes como parte de la lista de la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) y muy pronto se desplazó a Ginebra por mandato del Gobierno republicano.

Continuando, pues, con su carrera de funcionario internacional, Madariaga fue nombrado delegado español ante la Sociedad de Naciones en Ginebra, adonde llegó en septiembre de 1931. Desempeñó el puesto, con distintas interrupciones, hasta 1936. A final de año se encontraba como embajador en funciones en París, cuando Azaña le ofreció el Ministerio de Hacienda, que rechazó. En su calidad de presidente de la delegación española en la Sociedad de Naciones, participó muy activamente en la Conferencia de Desarme en 1932.

Se trataba de una cuestión que había ocupado sus reflexiones desde hacía tiempo, como prueba su libro Disarmament, editado en Londres el año 1929.

En marzo de 1934, ocupó el cargo de ministro de Instrucción Pública y después el de Justicia en el Gobierno de Lerroux, aunque por un período muy breve: el Gobierno cayó el 28 de abril siguiente. Ése fue el año de la obra en que plasmó de un modo más sistemático su pensamiento político: Anarquía y jerarquía.

Ideario para la constitución de la tercera República Española.

Sin duda, una de sus obras más polémicas en la que abordó los que entendía como peligros para la democracia liberal y planteaba un cierto modelo de democracia orgánica, de raíz regeneracionista, basado en la desconfianza hacia el sufragio directo y universal y en la que él preveía la Guerra Civil. De “Liberal herético” lo calificó Francisco Bobillo por el gran papel atribuido al Estado y por el distanciamiento de la concepción más economicista del liberalismo, recogiendo así una denominación utilizada en algún momento por el propio Madariaga. Esta obra, en la que se mostraba muy crítico con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y con los partidos nacionalistas, sería utilizada posteriormente contra él por medios franquistas y también de izquierda. Con las elecciones del 16 de febrero de 1936, cambió la orientación de España en el campo de las relaciones internacionales. Ese mismo año, dimitió como delegado en la Sociedad de Naciones por una feroz campaña periodística en su contra como consecuencia de un malentendido ocasionado por el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Augusto Barcia Trelles. Fue elegido miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en 1935, y de la Real Academia Española en 1936, aunque, como consecuencia del estallido de la Guerra Civil y su subsecuente exilio, no llegó a tomar posesión de su plaza en la primera hasta el 5 de octubre de 1976 y en la segunda hasta el 2 de mayo del mismo año.

La rebelión militar lo sorprendió en Toledo, donde había adquirido un cigarral próximo al de Marañón. A finales de julio, y tras distintas peripecias, dejó España con destino a Ginebra, donde llegó el 31 de ese mismo mes. Durante esos años mantuvo una postura abstencionista con ciertas similitudes con la de otras figuras intelectuales, como Ortega o Marañón, si bien lejana de cualquier complacencia con los insurrectos. Durante este período, procuró utilizar su influencia internacional —ante, entre otros, el entonces ministro británico de Exteriores Anthony Eden— para intervenir en el transcurso de la guerra, buscando un armisticio.

Siguió viajando incansablemente: a pesar de haberse instalado a partir de 1938 en Inglaterra, continuó su pródiga actividad como conferenciante tanto en el Reino Unido como en el resto de Europa, Estados Unidos y Sudamérica. Fue colaborador semanal de la BBC, donde también se inició en la creación de fantasías dramáticas, entre la reflexión ideológica, nacional y literaria, muy próximas a otras obras de carácter teatral que escribiría a lo largo de su vida. Pasó la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial en el Reino Unido. A propósito de sus reflexiones sobre la geopolítica y las relaciones internaciones de este momento decisivo de la historia europea y mundial, destacan sus obras Theory and Practice in International Relations (1937) y The World’s Design (1938), en la que abogaba por la conformación de una comunidad política mundial, así como ¡Ojo, vencedores! (1945), una imperiosa llamada de atención respecto a la situación resultante del conflicto bélico mundial y quizá su obra más contemporizadora con el marxismo.

En la década de 1940 inició la publicación de un conjunto de biografías que reflejan otra de sus preocupaciones permanentes: la proyección americana de España y su papel en la identidad nacional. Se incorporó Madariaga de este modo al conjunto de escritores europeos que, desde el período de entreguerras, convirtieron el biográfico en uno de los géneros de mayor proyección pública de las letras del siglo xx.

Christopher Columbus (1939) es la primera de ellas; Hernán Cortés la seguiría en 1941; y, ya en 1951, aparecería Bolívar, que fue especialmente polémica entre algunos historiadores latinoamericanos. Asimismo editado en Buenos Aires, como los títulos anteriores, dio a la luz en 1946 otro de sus ensayos de interpretación histórica más difundidos, el Cuadro histórico de la Indias, que luego, a partir de la traducción inglesa, se publicaría en dos tomos separados: El auge del imperio español en América y El ocaso del imperio español en América. Con El corazón de piedra verde (1942) inició una serie inacabada de novelas históricas con el título genérico de Esquiveles y Manriques, que traza la historia de estas dos familias castellanas en tierras de América. En 1952 publicó Ramo de errores, una trama perspectivística en torno a unos asesinatos.

A partir del año 1944 su posición contraria al régimen franquista se volvió mucho más patente y cáustica, actitud que mantendría hasta la muerte del dictador.

De ese año es la célebre “Carta abierta al General Franco”. La carta comenzaba con un conminatorio: “General, márchese usted”, que utilizaría más tarde Madariaga como título para una recopilación de charlas emitidas por la Radio Difussion Française para España entre los años 1954 y 1957. Una de las constantes de estos parlamentos era la búsqueda de una intervención conjunta de las democracias occidentales como única salida plausible a la situación de España.

Su prestigio y capacidad de influencia internacionales siguieron creciendo, hasta el punto de convertirse Madariaga en una de las figuras más visibles y activas de la oposición antifranquista en Europa, así como en uno de los más reputados divulgadores de la cultura española en el extranjero. En abril de 1947 fue elegido en Oxford primer presidente de la Internacional Liberal, y también recibió el nombramiento de doctor honoris causa de la Universidad de Princeton en su segundo centenario. El año siguiente asistió en La Haya a la fundación del Movimiento Europeo, concebido como federación de consejos nacionales, el cual promovería la creación de instituciones como el Consejo de Europa (1949) y la Comunidad Económica Europea (Tratado de Roma, 1957). Ya en 1949 creó, con la ayuda del gobierno de Bélgica y del Consejo de Europa, junto con el franciscano belga Antoine Verlege, el Colegio de Europa, que presidiría hasta 1964. También participó en la fundación del Centro Europeo de la Cultura en Ginebra, del cual fue presidente durante una temporada.

Se manifestó ahora también abiertamente en defensa del liberalismo. En 1950 se fundó, también bajo la presidencia de Salvador de Madariaga, el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, que reclamaba —con presencia de todas las fuerzas políticas en el exilio, salvo los comunistas— una transición progresiva hacia un modelo democrático liberal, orientado hacia la integración europea, y con reconocimiento de las autonomías de Galicia, de Cataluña, del País Vasco y de “cuantas regiones lo desearen”. De aquí procede el que sería uno de los más firmes fundamentos ideológicos para la posterior transición española.

1950 fue asimismo el año de la constitución en Berlín del Congreso para la Libertad de la Cultura —propiciado en forma encubierta por la CIA—, y del que se nombraron presidentes honoríficos a John Dewey, Karl Jaspers, Jacques Maritain, Bertrand Russell, Reinhold Niebuhr y Benedetto Croce. Este último sería sustituido el año 1952 por Madariaga, quien no había asistido al encuentro berlinés.

En una carta abierta publicada en el Manchester Guardian el 20 de marzo de 1952 como desafío a Aneurin Bevan, importante miembro del Gobierno laborista, proclamó que es imposible hacer la paz con el comunismo soviético sin hacer la guerra a los pueblos ocupados por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). De ahora en adelante, la lucha contra el despotismo soviético se uniría para él a la lucha contra Franco.

A sus setenta años, el 28 de octubre de 1956, recibió un homenaje en la Sala Pleyel de París, al que se adhirieron, entre otros, Robert Schuman, Paul Henri Spaak, Guy Mollet, Martínez Barrio, Albert Camus, Alfonso Reyes, Pablo Casals, André Malraux, Karl Jaspers, Gregorio Marañón, Jacques Maritain, André Maurois, Marcel Bataillon, Jules Romain y Bertrand Russell. El mismo año el Colegio de Europa en Brujas publicó el Liber amicorum.

El 5 de junio de 1962 se reunió el Congreso del Movimiento Europeo en Múnich, con participación de un nutrido grupo de españoles del interior y del exilio bajo la presidencia de Madariaga. En las conclusiones del encuentro se proclamó el prerrequisito de contar con instituciones democráticas y respetuosas de los derechos humanos para la adhesión española a Europa. Se trata de lo que la propaganda oficial franquista denominaría “Contubernio de Múnich”. Por lo que se refiere a Madariaga, no fue sino un exponente más de la clara y sostenida actitud de activismo intelectual e institucional antifranquista, siempre favorable a la movilización de los regímenes democráticos europeos y a procesos de concertación de la oposición, interna y externa, demostrada en múltiples intervenciones públicas (cartas abiertas, como la ya mencionada a Franco o la dirigida en 1964 desde la revista Ibérica —que dirigía Victoria Kent desde Nueva York— a Fraga Iribarne), lo que no obsta para que mantuviese polémicas con nacionalistas vascos y catalanes (Aguirre o Rovira i Virgili), con socialistas como Tierno Galván, o, en general, con los partidarios de confluir con los comunistas. Era la expresión de las actitudes ideológicas y políticas, tan conservadoras como profundamente liberales, que mantuvo Madariaga ya al menos desde la década de 1930.

El decenio 1960-1970 fue testigo de la definitiva consagración internacional de Madariaga como uno de los fundadores contemporáneos del proyecto político europeo. Fue elegido académico de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de París (1960), recibió el Premio Europa de la Fundación Hans Deutch de Suiza (1964), fue homenajeado en La Sorbona por Raymond Aron, Jean Cassou y Charles V. Aubrun (1964), se le designó para inaugurar el Festival de Salzburgo (1966), recibió el doctorado honoris causa por Oxford (1966) y el Premio Goethe (1967). Esta sucesión de reconocimientos culminaría con la concesión en 1973 del Premio Carlomagno: Madariaga fue el primero en recibirlo sin poseer la condición de jefe de Estado. Asimismo, en numerosas ocasiones fue candidato al Premio Nobel.

Mientras tanto, ocurrió un cambio de gran importancia en su actitud hacia la publicación en España.

Hasta entonces, toda su producción en español se publicaba en Buenos Aires. Ya anteriormente, Torcuato Luca de Tena se había adelantado a proponerle una colaboración, pero Madariaga se negó a publicar en la prensa bajo censura franquista. Ahora, en 1968, Luis María Ansón le propuso otra vez colaborar en ABC, y, tras una primera reacción negativa, aceptó, por la importancia que tenía, hablar directamente al público español. Su último artículo —sobre la crisis del Times por una huelga de tipógrafos— apareció, póstumo, el 7 de enero de 1979.

El 31 de mayo de 1970 murió su mujer Constance.

Pocos meses después, el 18 de noviembre, Madariaga contrajo matrimonio con Emile Szekeley Arruman, nacida en Hungría en 1898, quien había sido su estrecha colaboradora desde 1938. A finales de 1972 el matrimonio trasladó su residencia a Locarno.

Regresó por primera vez a España desde el comienzo de la Guerra Civil el 5 de abril de 1976, aunque nunca lo hizo de forma definitiva. La razón formal de su viaje fue la toma de posesión el 2 de mayo del sillón de la Real Academia Española; a su discurso contestó Julián Marías, que conocía a Madariaga desde 1934. Después de una gira por Cataluña, llegó a La Coruña para festejar sus noventa años en su ciudad natal, donde fue recibido con inmensa cordialidad.

Ya había acordado legar su archivo al Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses que, actualmente, custodia su fondo documental.

A la vuelta a Locarno, siguió Madariaga trabajando en varios libros, o reediciones de libros, y la hermosa colección de Poemas a Mimi que se publicó en 1982.

En marzo de 1977 recibió la Gran Cruz de la Orden Pour le Mérite de la República Federal Alemana. En diciembre de 1977, el Instituto de España le concedió la Bandeja y el Diploma del académico más antiguo del país, y en su cumpleaños, el 23 de julio de 1978, recibió, en su residencia de Suiza, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, concedida por Su Majestad el Rey y que le llevó desde Madrid el ministro de Educación y Ciencia, Íñigo Cavero.

En septiembre estuvo hospitalizado brevemente con una crisis cardíaca, pero pronto volvió a su hotel y a su trabajo. Sin embargo, el 14 de diciembre, a las 4:30 de la madrugada sufrió otro ataque cardíaco y falleció.

Fue incinerado unos días después en Bellinzona. La urna fue depositada en el cementerio de Locarno, y en 1991, después de la muerte de Emile, las cenizas de ambos fueron esparcidas en el mar en el puerto de La Coruña, en presencia del alcalde Francisco Vázquez y otras autoridades y miembros de las dos familias.

 

Obras de ~: La guerra desde Londres, Tortosa, Monclús, 1917; Shelley and Calderón and other essays on English and Spanish poetry, London, Kennikat Press, Inc 1920; Romances de ciego, Madrid, Publicaciones Atenea, 1922; The Genious of Spain and other essays on Spanish Contemporary Literature, London, Clarendon Press, 1923 (Oxford, University Press, 1930); Arceval y los ingleses: Juicios póstumos sobre los ingleses que escribió Julio Arceval, Madrid, Calpe, 1925; The Sacred Giraffe or the Silver Owl, London, M. Hopkinson & Co., Ltd., 1925; El enemigo de Dios, Madrid, 1926 (Madrid, M. Aguilar, 1936); Guía del lector del Quijote, Madrid, Espasa Calpe, 1926 (Madrid, Aguilar, 1926); Fuente serena, Madrid, 1927 (Editorial Cervantes, 1928); Englishmen, Frenchmen, Spaniards, London, Oxford University Press, Humphrey Milford, 1928; Disarmament, London, Coward Mc Cann, 1929; Americans, London, University Press, 1930; Sir Bob, London, G. Routledge & Sons, 1930 (New York, Harcourt Brace, 1930); Spain, a Modern History, London, 1930 (New York, Frederick A. Praeger, 1930); Discursos internacionales, Madrid, Bolaños y Aguilar, 1934; Anarquía o jerarquía. Ideario para la constitución de la tercera República Española, Madrid, 1934 (Madrid, M. Aguilar, 1935); Elegía en la muerte de Unamuno, London, Humphrey Milford, 1937; Elysean fields, London, 1937; Theory and Practice in International Relations, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 1937 (London, Humphrey Milford, Oxford U. P., 1937); Elegía en la muerte de Federico García Lorca, New York, Oxford University Press, 1938; The Home of Man. A poem, Oxford, 1938; The World’s Design, London, 1938; Christopher Columbus, London, Hodder & Stoughton, 1939; El toisón de oro, Buenos Aires, Sudamericana, 1940; Hernán Cortés, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1941; Rosa de cieno y ceniza, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1942; EL corazón de piedra verde, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1942; Cuadro histórico de las Indias, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1945; ¡Ojo, vencedores!, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1945; On Hamlet, London, Hollis & Carter, 1948; Don Juan y la donjuanía, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1950; Bosquejo de Europa, México, Hermes, 1951; Bolívar, México, Hermes, 1951; Ramo de errores, México, Hermes, 1953; Essays with a purpose, London, Hollis & Carter, 1954; La camarada Ana, México, Hermes, 1954; Romances a Beatriz: el sol, la luna y las estrellas, México, Hermes, 1954; De la angustia a la libertad, México, Hermes, 1955; Guerra en la sangre, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1957; La que huele a tomillo y a romero, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1958; Una gota de tiempo, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1958; Presente y porvenir de hispanoamérica, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1959; General, márchese usted, New York, Ediciones Ibérica, 1959; De Galdós a Lorca, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1960; The Blowing up of the Parthenon, London, Pall Mall Press, 1960; El semental negro, Buenos Aires, Sudamericana, 1961; Latin America between the Eagle and the Bear, New York, Praeger, 1962; Los tres estudiantes de Salamanca, Buenos Aires, Sudamericana, 1962; Retrato de un hombre de pie, Barcelona, Edhasa, 1964; Sanco Panco, México, Editora Latinoamericana, 1964; Poppy, Lugano, Imprenta Bernsstoni, 1965; La cruz y la bandera, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1966; Le mystère de la Mappemonde et du Papemonde, London, Editions d’Art O’Hara, 1966; Satanael, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1966; Memorias de un federalista, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1967; Yo-yo y yo-él, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1967; Charles V, Paris, A. Michel, 1969; Diálogos famosos, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1970; Mujeres españolas, Madrid, Espasa Calpe, 1972; Memorias, 1921-1936; Amanecer sin mediodía, Madrid, Espasa Calpe, 1974; Españoles de mi tiempo, Barcelona, Planeta, 1974; A la orilla del río de los sucesos, Barcelona, Orbis, 1975; Dios y los españoles, Madrid, Planeta, 1975; Cosas y gentes, Madrid, 1979 (Madrid, Espasa Calpe, 1980); Poemas a Mimi, Barcelona, Ediciones Originales, 1982.

 

Bibl.: J. Pemartín, “La obra de Madariaga”, en Arbor, XXVI (1953), págs. 173-217; R. A. Auvert, Crítica razonada a la biografía de Bolívar de Salvador de Madariaga, Buenos Aires, Editorial Nova, 1964; H. Brugmans y R. Martínez Nadal (eds.), Liber amicorum Salvador de Madariaga, Brujas, Tempelhof, 1966; V. A. Belaúnde et al., Estudios sobre el Bolívar de Madariaga, Caracas, Sociedad Bolivariana de Venezuela, 1967; Homenaje a Salvador de Madariaga, Revista del Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses, XII (1976); D. Alonso, Salvador de Madariaga, poeta. Conferencia pronunciada el día 30 de mayo de 1979, con motivo del homenaje rendido a la memoria de Salvador de Madariaga, La Coruña, Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses, 1984; C. A. Molina (ed.), Salvador de Madariaga, 1886-1986, La Coruña, Ayuntamiento, 1987; R. Caminals Gost, Salvador de Madariaga and National Character, Barcelona, Universitat, 1988; O. Victoria Gil, Salvador de Madariaga, Madrid, Fundación Ramón Areces, 1990, 2 vols.; E. Cenit Molina, La obra de Salvador de Madariaga: ensayo bibliográfico, Madrid, Universidad Complutense, 1991; C. Fernández, Madariaga: ciudadano del mundo, Madrid, Espasa Calpe, 1991; J. A. Parrilla, Madariaga, padre de Europa, La Coruña, Ayuntamiento, 1991; F. Quintana Navarro, España en Europa, 1931-1936, Madrid, Editorial Nerea, 1993; P. Preston, “Salvador de Madariaga. Un Quijote en la política”, en Las tres Españas del 36, Barcelona, Plaza y Janés, 1998; J. M.ª Beneyto, “Salvador de Madariaga: la Ciudadanía Europea”, en Tragedia y Razón: Europa en el pensamiento español del siglo xx, Madrid, Taurus, 1999; M. Giménez López, “Madariaga y Cataluña: una relación incomprendida”, en La Correspondencia, papeles de nuestro tiempo. Revista de la Fundación Salvador de Madariaga, n.º 7 (2001), págs. 9-19; L. López Álvarez, En Europa con Madariaga, Ferrol, Sociedad de Cultura Valle-Inclán, 2002; S. Alonso-Alegre Fernández de Valderrama, El pensamiento político de Salvador de Madariaga, tesis doctoral, Madrid, Universidad Complutense, Facultad de Derecho, 2002 (inéd.).

 

Fernando Cabo Aseguinolaza