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Eugenio Vegas Latapié

Biografía

Vegas Latapié, Eugenio. Irún (Guipúzcoa), 20.II.1907 – Madrid, 19.IX.1985. Político y escritor.

Hijo de un militar venido de Cuba y de una joven francesa dedicada al magisterio.

En sus memorias, Eugenio Vegas reconoce que “a los quince años tenía ya decidido el rumbo de mi vida. Estudiaría la carrera de Derecho, por considerar que era la más indicada para llevar a la práctica mis propósitos de difusión y defensa de los principios del derecho Público Cristiano”. Por aquel tiempo, Charles Maurras había revolucionado las universidades francesas con su Action Française, provocando un retorno masivo al principio monárquico. Vegas se interesó por ese movimiento hasta hacerlo propio, convirtiéndose en el monárquico por convicción que fue toda su vida.

Pudo haber sido un investigador o un estudioso de gabinete, pero comprendió que su mentalidad matemática se desarrollaba mejor en la organización y que su fe en unos ideales producía un eficacísimo poder de convocatoria; por eso, su labor no fue la de un misionero desde el púlpito sino la de un luchador en la acción política y la formación doctrinal, entendiendo, con su espíritu práctico, que así se influía más eficazmente en la sociedad. Dotado de una inteligencia clara, con gran capacidad de síntesis, y de una memoria brillante, terminó la carrera a los dieciocho años; al año siguiente, ganó la oposición al Cuerpo Jurídico Militar y, tres más tarde, la del Cuerpo de Letrados del Consejo de Estado. Aún no había cumplido veinticinco años y ya había conseguido una audiencia con el Rey, donde expuso a Alfonso XIII el riesgo que corría la Monarquía al desconocerse los argumentos que la hacen preferible a otra forma de gobierno; había provocado en la Academia de Jurisprudencia, reducto republicano, un verdadero alboroto proclamándose monárquico y había sido elegido presidente de la Juventud Monárquica Independiente.

La caída del gobierno Berenguer, con los sucesos que se vivieron a continuación, produjeron consternación en Eugenio Vegas que, años más tarde, definiría ese momento como “el suicidio de un régimen”.

El 14 de abril de 1931 triunfó la República y cuando Vegas se dirigía a la estación del Norte para despedir a la Reina y las infantas, un amigo le comunicó que las personas regias habían decidido, en vista de la situación de la calle, tomar el tren en El Escorial. Allí se dirigió para formar parte del reducidísimo grupo de personas que, en Galapagar, rindió homenaje a Victoria Eugenia al abandonar España. Un mes después fue puesto bajo arresto en el castillo de Badajoz, por entenderse que había participado en la inauguración del Círculo Monárquico, aunque ese día estuviera ausente de Madrid. Fue la primera persecución que sufrió Eugenio Vegas en razón de sus ideas, pero no fue la única, pues, el presidente del Banco Central le instó a presentar su dimisión de la asesoría jurídica que allí desempeñaba.

Entre octubre y diciembre de 1931 nació la gran obra de Vegas: la Sociedad Cultural y la revista Acción Española, con la que, bajo la dirección del marqués de Quintanar, Eugenio Vegas cumplía su propósito de tener un instrumento para poder impartir sus ideales.

Esa publicación fue el núcleo de oposición a la República y la tribuna donde se difundió la doctrina monárquica.

El levantamiento del 10 de agosto de 1932 supuso la suspensión de la revista y una orden de detención contra Vegas, que era absolutamente ajeno al intento de golpe de Estado propiciado por Sanjurjo.

La persecución que sufrió por los sucesos de 1932 le decidieron a expatriarse al País Vasco francés, desde el que, en esta ocasión, se había convertido en conspirador contra la República, hasta que remitió dicha persecución a los directivos de Acción Española y regresó a Madrid.

Inició entonces una actividad casi frenética en favor de sus ideales: fundó la editorial Cultura Española para publicar obras como la Encuesta sobre la Monarquía de Maurras y Monarquía de sir Charles Petrie, entre otras muchas; mantuvo reuniones con destacadas personalidades, viajó a Roma para el matrimonio de Don Juan, entonces príncipe de Asturias, y, sobre todo, alentó la tertulia diaria de Acción Española, que con Maeztu, Pradera, Sainz Rodríguez, Eugenio Montes y Pemán iba configurando el pensamiento político. En un editorial decía: “España agoniza de ignorancia desde que olvidó los verdaderos principios religiosos, sociales y políticos”.

Producido el levantamiento de julio de 1936, se movió para que el príncipe de Asturias se incorporase al frente en Somosierra, aventura que terminó por orden de Mola el 1 de agosto en Aranda de Duero. Esos años de contienda se dividieron para Vegas Latapié entre sus desengaños ante la resistencia que encontró para extender la doctrina que defendía en un régimen que podía pensarse favorable a ella y sus incorporaciones a las trincheras para predicar con el ejemplo, donde fue un voluntario más en Somosierra, en la Ciudad Universitaria y finalmente, con nombre supuesto, en la 11.ª Compañía de la IV Bandera de la Legión, en la que causó baja cuando el general Yagüe se enteró de que tenía a sus órdenes a un capitán jurídico enrolado como legionario. Entre tanto, ganó el Premio Luca de Tena con el artículo titulado “La causa del mal”, y fue nombrado Consejero Nacional de Falange Española Tradicionalista (FET) y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), tomando posesión el 2 de diciembre de 1937 y siendo destituido al poco tiempo por entender que su misión era aconsejar al general Franco. Su último intento de volver al frente fracasó porque era considerado un riesgo para el nuevo Estado, y se le destinó a Ceuta, destino que ocultaba un destierro legal. Terminada la Guerra Civil, consiguió abandonar la plaza de soberanía y viajó a Roma para instruir en Derecho Público al príncipe de Asturias y aconsejar a Alfonso XIII la abdicación, que se produjo en forma de renuncia muy poco tiempo antes de la muerte del Rey. Vegas asistió en Roma al entierro del Monarca junto a los españoles que habían acudido por avión y tren, pues al buque Mallorca no se le autorizó a salir “por razones de seguridad marítima”.

“Mi aspiración, restaurada la Monarquía, sería ser catedrático de Derecho Político para continuar desde el Estado la tarea que desde la más dura oposición inició mi asesinada Acción Española”, decía en carta del 22 de noviembre de 1938 al conde de Barcelona; por eso, en 1941 opositó a la Cátedra de Derecho Político, pero el tribunal recibió presiones por parte del ministro del ramo y le cerró el paso a la actividad magistral. Hay que señalar que la cátedra era incompatible con el Consejo de Estado y mucho peor remunerada. La frustración que sintió por la política del ministro Serrano Suñer, que era compartida por altos mandos del Ejército, le llevó a una intensa actividad conspiratoria con Yagüe, Muñoz-Grandes, Orgaz, Aranda, Queipo de Llano... El escrito de los generales del 15 de diciembre de 1942 va a suponer que el Gobierno decretase la clausura de Cultura Española y el confinamiento de Vegas, pero éste se adelantó a los acontecimientos y se autodesterró uniéndose al Conde de Barcelona en el exilio. Al poco tiempo, fue nombrado jefe de la Secretaría Política de Don Juan, cargo en el que permaneció hasta 1947. Ésa es la época de mayor influencia de Eugenio Vegas en el campo monárquico. En sintonía con José María Gil- Robles, suscitó una política de independencia y firmeza ante el Régimen de Madrid: en 1943 se dio a conocer el Manifiesto de Lausanne y el Escrito de los Procuradores, que se tradujo en numerosos confinamientos de destacados personajes monárquicos. También se nombró representante del rey en España y se constituyeron el Consejo Privado de la Corona y el Consejo de Acción Monárquica.

En 1946, la Familia Real se trasladó a Estoril como una medida de presión ante el Gobierno español y para facilitar la comunicación con el país, y allí se publicaron las Bases de Estoril, catálogo ideológico de la Monarquía por restaurar. Al año siguiente, tuvo lugar el referéndum para la Ley de Sucesión y, como consecuencia, el controvertido Manifiesto de Estoril y las declaraciones de Don Juan a The Observer, diseñadas para recordar, a las potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial, la solución monárquica e impedir la entrega de España al aliado Stalin.

Eugenio Vegas, que tenía quebrantada la salud, era consciente de que su política era contestada por importantes personalidades españolas, que preferían una postura menos enérgica, por lo que, el 23 de septiembre de 1947, presentó su renuncia a la Secretaría Política.

Don Juan contestó a su carta de dimisión y le pidió que fuese el preceptor del príncipe.

Eugenio Vegas se instaló en Friburgo, ciudad del centro escogido para los estudios del príncipe de Asturias, y el heredero vivía con él y recibía clases de español e historia para completar las enseñanzas del colegio. Los fines de semana ambos viajaban a Lausanne para visitar a la reina Victoria. El verano siguiente tuvo lugar la entrevista en pleno mar Cantábrico entre el conde de Barcelona y el general Franco, que modificó la educación programada para “don Juanito”. En octubre, discípulo y maestro se trasladaron a Estoril y Vegas se despidió del príncipe. La vida política de Eugenio Vegas terminó en esa fecha.

Tiempo después regresó a España y cuando conoció el movimiento de La Cité Catholique, renovó la lucha de toda su vida pero concretándola en el campo doctrinal.

Verbo es la publicación que contempló esa su última etapa y las tertulias vespertinas de Gurtubay, n.º 5, la tribuna apasionada donde los jóvenes acudían para conocer las razones de la Monarquía y los principios del Derecho Público Cristiano.

El 5 de enero de 1962 se unió en matrimonio con Leonor López de Ceballos y Eraso, enlace del que nació una niña, Leonor. Dos años después fue elegido académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas para la medalla 14. Ingresó el 14 de diciembre de 1965 y fue bibliotecario de la institución entre 1969 y 1972.

 

Obras de ~: Catolicismo y república: un episodio de la historia de Francia, Madrid, Gráficas Universal, 1932; Romanticismo y democracia, [Santander], Cultura Española, 1938; Escritos políticos, Madrid, Cultura Española, 1940; El pensamiento político de Calvo Sotelo, pról. de A. García Valdecasa, Madrid, Cultura Española, 1941; con J. Vigón y J. I. Escobar, Escritos sobre la instauración monárquica, Madrid, Rialp, 1955; Consideraciones sobre la democracia (discurso leído el día 14 de diciembre de 1965 en el acto de su recepción. Contestación de José de Yanguas Messía), Madrid, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, 1965 (reed. Madrid, Afrodisio Aguado, 1965); Memorias políticas: el suicidio de la Monarquía y la Segunda República, Barcelona, Planeta, 1983; Los caminos del desengaño. Memorias políticas 1936-1938, Madrid, Tebas, 1987; La frustración en la Victoria, memorias políticas 1938-1942, Madrid, Actas, 1995.

 

Bibl.: VV. AA., Verbo. Revista de formación cívica y acción cultural según el derecho natural y cristiano (Madrid) (monográfico), n.os 239-240 (1986); F. de Meer Lecha-Marzo, “D. Juan de Borbón y la acción monárquica de Eugenio Vegas Latapie y Rafael Calvo Serer (1945-1948)”, en A. Fontán (dir.), Los monárquicos y el régimen de Franco, Madrid, Editorial Complutense, 1996, págs. 109-119; J. B. Vallet de Goytisolo, “Eugenio Vegas Latapié”, en Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, n.º 79 (2002), págs. 235-248; I. Moreno de Arteaga, “Vegas Latapié, el intelectual monárquico que se opuso a Franco”, en ABC, 2 de febrero de 2007.

 

Íñigo Moreno y de Arteaga, Marqués de Laserna

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