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José Hipólito Unanue y Pavón

Biografía

Unanue y Pavón, José Hipólito. Arica (Chile), 13.VIII.1755 – Lima (Perú), 15.VII.1833. Médico, científico y político peruano.

Fueron sus padres Miguel Antonio de Unanue y de Montalivet, nacido en Guipúzcoa, y Manuela Pavón y Salgado de Araujo. Hizo sus estudios de primeras letras en Arica, luego se trasladó a Arequipa e ingresó al Seminario de San Jerónimo. En 1777 fijó su residencia definitiva en Lima e inició estudios de Medicina en la Universidad de San Marcos, en la que obtuvo el grado de bachiller en 1783 y los títulos de licenciado y doctor el 23 de diciembre de 1786. El 1 de febrero de 1789, por concurso de oposición obtuvo la Cátedra de Anatomía en el referido centro universitario. El 22 de febrero de 1789 contrajo matrimonio con Manuela de la Cuba y Rocha, con la que no tuvo hijos. Al fallecer ésta, contrajo segundas nupcias el 30 de noviembre de 1805 en Lima con Josefa de la Cuba y Rocha, sobrina de la fallecida, con la que tuvo cinco hijos: Jesús, Francisca, Germán, Rosa y José. Participó en varias tertulias literarias de Lima entre las que destacó la Academia Filarmónica auspiciada por José María Egaña en 1787. En 1790 conformó la Sociedad de Amantes del País junto con José Rossi y Rubí, Jacinto Calero y Moreyra, José María Egaña y Demetrio Guasque y José Baquíjano y Carrillo. En su persona recayó el cargo de secretario. Bajo la protección del virrey Francisco Gil de Taboada y Lemus (1789-1795), esta sociedad académica auspició la edición en la capital del periódico ilustrado Mercurio Peruano de Historia, Literatura y Noticias Públicas (1790-1795). Bajo el seudónimo de Aristio publicó en el mismo numerosos trabajos relacionados con la medicina, las ciencias naturales y la historia entre los que destacaron: “Descripción de unas termas descubiertas y fabricadas en la villa de Huancavelica”, “Disertación sobre el aspecto, cultivo y comercio y virtudes de la famosa planta del Perú nombrada coca”, “Historia de un cólico extraordinario”, “Indagaciones sobre la disentería”, “Observación médica sobre una tenia”, “Descripción de un gigante que acaba de ser conducido de Ica a esta ciudad”, “Idea general de los monumentos del antiguo Perú” y “Disertación sobre la naturaleza y efectos del tabaco con una breve idea del origen y progresos del real estanco de Lima”. El 21 de noviembre de 1792 con ocasión de la inauguración del Anfiteatro Anatómico de la Universidad de San Marcos pronunció la oración inaugural “Decadencia y restauración del Perú” que fue reproducida en el Mercurio Peruano.

Entre 1793 y 1795 el virrey Gil de Taboada y Lemus le comisionó la redacción de la Guía política, eclesiástica y militar del virreinato. Esta obra de periodicidad anual, además de traer un calendario con detalladas observaciones meteorológicas, astronómicas y festivas incluía un útil compendio de los principales empleos civiles, eclesiásticos y militares de las ciudades y pueblos del Perú. Sus cuadros estadísticos consignaron el número de la población atendiendo a sus variadas castas, el ritmo de la producción minera y agrícola así como la intensidad del comercio interior y exterior del virreinato. Otra información de no menor importancia fue el registro de la salida regular de los correos de Lima hacia Arequipa, Cuzco y los valles. La guía publicada en 1795 destacaba por contener un artículo titulado “Idea del Perú”, en el que Unanue hacía un resumen de la evolución histórica de su patria con importantes reflexiones acerca de su configuración administrativa y sus potencialidades naturales y comerciales. Por Real Cédula de 10 de octubre de 1795 el virrey le encomendó la redacción de su relación de gobierno junto con el miembro de la Sociedad de Amantes del País José Ignacio de Lecuanda. El resultado fue un informe administrativo original al incorporar valiosas observaciones geográficas, históricas, literarias y estadísticas del virreinato. El historiador Lohmann Villena ha conferido a Unanue la autoría de casi toda la primera parte y cuatro capítulos de la segunda parte de dicha memoria gubernamental.

Sus investigaciones en el campo de la medicina le valieron ser adscrito a la Real Academia Médica de Madrid en 1808. En 1816 fue nombrado miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias de Múnich. La Sociedad Linneana de París le incorporó en calidad de socio honorario en 1822. En 1806 publicó las Observaciones sobre el clima de Lima, su obra de medicina más emblemática e importante. La misma estuvo dividida en cinco secciones: la historia del clima en términos generales, la influencia del clima en los vegetales, los animales y los humanos, el clima como causa de las enfermedades que padecen los hombres, el método para curar dichos males y, por último, la comprobación de las máximas expuestas a partir de las variaciones climáticas observadas en 1799. Unanue destacó el privilegio de su patria de concentrar todas las variedades climáticas y ecológicas del planeta. El 17 de noviembre de 1807 el virrey José Fernando de Abascal (1806-1816) le nombró interinamente protomédico general del Reino por fallecimiento del titular Juan José de Aguirre. Este puesto le confirió la potestad de nombrar médicos, cirujanos y farmacéuticos, así como revalidar títulos, organizar visitas a las farmacias y supervisar la evolución de la profesión médica en el virreinato. Al ser nombrado en 1806 vocal de la Junta de Policía, Unanue propuso al virrey la aplicación de una política de higiene pública para erradicar la insalubridad en Lima que incluía la limpieza de los basurales, pantanos y desperdicios cuyas emanaciones consideraba eran el origen de múltiples enfermedades. También le recomendó erradicar la antigua costumbre de enterrar a los fallecidos dentro de las iglesias. El virrey hizo caso a esta última sugerencia y dispuso en 1808 la creación de un cementerio general en los extramuros de Lima y al mismo tiempo prohibió las sepulturas dentro de las iglesias. Asimismo, alentó a Abascal a establecer un colegio de medicina y cirugía en Lima. Unanue se encargó de diseñar el cuadro sinóptico de las ciencias que debían impartirse en la referida institución. El Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando entró en funcionamiento el 11 de octubre de 1811 y Unanue fue elegido como su primer rector, aunque poco después renunció para asumir el cargo de director de estudios.

Su participación en la política se hizo más visible a partir de la coyuntura liberal inaugurada por las Cortes de Cádiz. Le correspondió redactar el 4 de octubre de 1812 el acta de juramento de la Constitución gaditana por parte de la Junta del Colegio de Medicina de San Fernando. Elaboró el prospecto del periódico Verdadero Peruano (1813), cuya tendencia ideológica mantenía la fidelidad política hacia Fernando VII y la Regencia que alentaba el virrey Abascal. Allí publicó “Oda a la llegada de la Constitución” y “El ciudadano español”, dos piezas políticas que demostraban su sincera simpatía hacia el liberalismo gaditano. Asimismo, el Verdadero Peruano incluyó en sus páginas su ensayo científico titulado “Compendio estadístico del virreinato del Perú a fines del siglo xviii”.

Un hecho poco conocido en la trayectoria biográfica de Unanue es que desde noviembre de 1803 ocupó el puesto de consultor de la Inquisición en la censura de libros publicados en inglés y francés. Es del caso resaltar que su opinión sobre esta institución cambió hacia 1812 al considerar que el fanatismo religioso que ella representaba era un obstáculo para el fomento de las virtudes ciudadanas que alentaba la Constitución gaditana. De ahí que celebrara la supresión y confiscación de los bienes del Tribunal del Santo Oficio dispuesta por las Cortes y aplicada en el Perú por el virrey Abascal el 17 de julio de 1813. Unanue firmó la carta de agradecimiento que los catedráticos de la Universidad San Marcos remitieron a las Cortes de Cádiz por poner fin al “furor fanático” de la Inquisición. En octubre de 1813 Unanue resultó electo diputado por la provincia de Arequipa ante las Cortes de Cádiz y partió a España a tomar posesión de su cargo en abril de 1814. La Diputación Provincial y el Cabildo de Arequipa en sus respectivos pliegos de instrucciones le solicitaron impulsar el establecimiento de la Audiencia Provincial y la creación de una universidad y de un colegio mayor. Sin embargo, al arribar éste a la Península se enteró de la supresión de las Cortes de Cádiz por Fernando VII y la restauración del régimen absolutista. Unanue decidió permanecer en España asumiendo el título de procurador por la provincia de Arequipa e inició gestiones para cumplir con las demandas que le fueron encomendadas. En Madrid formuló un proyecto para reglamentar la pesca de la ballena en la zona de la isla de Lobos en el Perú que desde 1793 controlaban las embarcaciones norteamericanas. Obtuvo la cédula real aprobatoria del Colegio de Medicina de San Fernando el 9 de mayo de 1815 con la que se confirmó su funcionamiento desde hacía cuatro años. Ese mismo año tuvo un altercado con la restablecida Inquisición de Lima a propósito de la dispensa para consultar libros prohibidos que elevó a la Suprema de Madrid. Los inquisidores limeños se mostraron contrarios a concederle ese permiso por haber celebrado su supresión en 1813, pero la Suprema finalmente le autorizó dicha dispensa.

Retornó al Perú en 1817 y reasumió su puesto de director del Colegio de San Fernando. En 1818 solicitó al virrey Joaquín de la Pezuela (1816-1820) fondos económicos para dotar a la institución con nuevo personal para mejorar la instrucción de los futuros médicos. Estuvo entre los firmantes del acta del Colegio de Medicina de San Fernando redactada el 11 de septiembre de 1820 en la que se prestó juramento de fidelidad a la constitución política de la Monarquía española restablecida por Fernando VII. El 19 de septiembre de 1820 fue nombrado por el virrey secretario de la comisión para las negociaciones de paz entabladas con el ejército patriota del general José de San Martín a celebrarse en el balneario limeño de Miraflores. En la Gaceta de Lima del 7 de octubre de 1820 los negociadores nombrados por el virrey aparecieron suscribiendo el “Manifiesto de los diputados del virrey en las negociaciones de Miraflores”. En este documento que firmaban Unanue, el conde de Villar de Fuente y el teniente de navío Dionisio Capaz se lamentaba de que el general San Martín no hubiera aceptado la paz ofrecida por el régimen realista y que, a su vez, desaprovechara la nueva coyuntura liberal inaugurada con el restablecimiento de la Constitución de 1812. Pero a los dos días de publicado el manifiesto, Unanue hizo circular una “nota aclaratoria” en que afirmaba que el mismo no había sido firmado por él ni circulaba con su autorización. Al año siguiente el virrey José de la Serna (1821- 1824) le nombró miembro de la comisión negociadora que acordó en Punchauca un armisticio militar con el ejército patriota de San Martín. El 30 de julio de 1821 redactó el acta de juramento de la independencia del Perú que firmaron todos los miembros del Colegio de Medicina de San Fernando. En adelante el Colegio de San Fernando pasó a denominarse Colegio de la Independencia. Durante el Protectorado del general San Martín se desempeñó como miembro del Consejo de Estado. El 23 de enero de 1822 el general San Martín le distinguió con la divisa del patriotismo por su contribución a la independencia. Publicó nuevos artículos en la prensa relacionados con la medicina, la historia y la política. En el Nuevo Día del Perú (1824) publicó “Apuntes sobre las ruinas del valle de Santa”, “Carácter del verdadero republicano” “soberanía del pueblo” y “Las fiestas linneanas”. Fue electo diputado por Puno a la Asamblea Nacional encargada de redactar la primera Constitución. Fue elegido presidente del referido Congreso Constituyente el 20 de diciembre de 1822. Integró el gabinete ministerial del general Simón Bolívar en condición de ministro de Gobierno, Hacienda y Relaciones Exteriores. Retirado de la política en 1828, el Congreso le confirió el título de prócer y benemérito de la patria poco antes de fallecer en 1833.

 

Obras de ~: Guía política, eclesiástica y militar del virreinato del Perú para el año de 1793, Lima, Imprenta Real de Huérfanos, 1793; Guía política, eclesiástica y militar del virreinato del Perú para el año de 1794. El conocimiento de los tiempos, Lima, 1794; Disertación sobre el aspecto, cultivo, comercio y virtudes de la famosa planta del Perú nombrada coca [...], Lima, Imprenta Real de los Niños Expósitos, 1794; Guía política, eclesiástica y militar del virreinato del Perú para el año de 1795, Lima, 1795; (dir.), Primer examen de toda la anatomía, que presentan en la Real universidad de S. Marcos, y consagran al exmo. Señor Virrey, fundador y Mecenas del Real Anfiteatro Anatómico [...], Lima, Imprenta de los Niños Huérfanos, 1796; Observaciones sobre el clima de Lima y sus influencias en los seres organizados en especial el hombre, Lima, Imprenta Real de Huérfanos, 1806; Obras científicas y literarias del Dr. ~, precedidas de su biografía por B. Vicuña Mackenna, Barcelona, Serra Hnos. y Russell, 1914, 3 vols.

 

Bibl.: C. E. Paz Soldán, Hipólito Unanue, el padre de la medicina americana, Lima, Biblioteca de la Reforma Médica, 1925; M. de Mendiburu, Diccionario histórico biográfico del Perú, t. XI, Lima, Imprenta Enrique Palacios, 1934; L. Alayza Paz Soldán, Unanue, geógrafo, médico y estadista, Lima, Lumen, 1954; J. B. Lastres, Hipólito Unanue, Lima, Imprenta P y ACE, 1955; J. Velez Picasso, Unanue periodista, Lima, 1955; G. Lohmann Villena, “Las relaciones de los virreyes del Perú”, en Anuario de Estudios Americanos (Sevilla), t. XVI (1959); H. Neira Samanez, Hipólito Unanue y el nacimiento de la patria, Lima, 1967; J. E. Woodman, “The influence of Hipolito Unanue on peruvian medical science, 1789-1820: a reappraisal”, en Hispanic American Historical Review, vol. 50, n.º 4 (1970), págs. 693-714; R. Archila, Hipólito Unanuea: sinopsis biográfica comentada, Caracas, Tipografía Vargas, 1974; J. Arias-Schreiber Pezet (investigación, recop. y pról.), Hipólito Unanue, Lima, Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia de Perú, 1974 (2 vols.); N. Perazzo, Sánchez Carrión y Unanue, ministros del libertador, pról. de R. R. Castellanos, Caracas, Eds. de la Presidencia de la República, 1982; P. Guibovich, “Unanue y la Inquisición de Lima”, en Histórica (Lima), vol. XII (1) (1988), págs. 49-59; J. Cañizares-Esguerra, “La utopía de Hipólito Unanue: comercio, naturaleza y religión en el Perú”, en M. Cueto (ed.), Saberes andinos. Ciencia y tecnología en Bolivia, Ecuador y Perú, Lima, 1995; J. Dager Alva, Hipólito Unanue o el cambio de la continuidad, Perú, Convenio, 2000.

 

Víctor Peralta Ruiz