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Juan Bautista Chavarría

Biografía

Chavarría, Juan Bautista. Valencia, ú. t. s. XVII – ¿Valencia?, p. m. s. XVIII. Arpista y director (autor) de compañías teatrales.

Hijo de “un ornero que viue en Valencia en el Orno de la Cruz Nueua”, la primera noticia que se tiene de este músico es de 1682, cuando figura como arpista en la compañía de Félix Pascual. En 1684 se le encuentra como tal en la de Eufrasia María y, durante los dos años siguientes, en la de Manuel de Mosquera, en la que su mujer, la actriz y música Manuela de la Cueva era quinta dama. En 1687 pertenecía a la de Simón Aguado y, en 1688, a la de Rosendo López Estrada.

En 1690 figuraba en la de Agustín Manuel, en la que seguía en 1691; pero, por orden de los comisarios de la Junta del Corpus, él y su mujer pasaron a la de Damián Polope. Sin embargo, en 1692 volvía a estar con Agustín Manuel. A la compañía de Polope perteneció de nuevo durante los tres años siguientes, incluso cuando tras la muerte del autor en 1695 la compañía pasó a ser dirigida por la viuda de éste, Andrea de Salazar. En 1696 y principios de 1697 pasó, al parecer en contra de su voluntad, a la que dirigía Juan de Cárdenas, “autor” con el que repetirá en 1700. No obstante, para el Corpus de 1697 los comisarios le intercambiaron con su compañero Alfonso de Flores, inicialmente arpista en la de Carlos Vallejo, por lo que Chavarría pasó a formar parte de la compañía de éste, con el que continuó también en 1698 y 1699. Retirado de las tablas entre 1701 y 1702, al igual que su mujer, en 1703 el matrimonio tuvo que volver a la profesión a requerimiento de la Junta del Corpus de Madrid, para participar en la representación de los autos sacramentales “por faltar Musica y quarta Dama en su comp[añi]a y no hauer fuera de M[adri]d pers[on]as que lo pudiesen suplir”. Aunque inicialmente se les incluyó en la compañía dirigida por Francisco de Castro, quien había sustituido como “autor” a Gregorio Antonio, que había dimitido por “no tener caudal”, finalmente fue Chavarría quien tuvo que hacerse cargo de la dirección de la compañía; la Junta les dio unos miles de reales “para ayudarles en parte a los adornos de que se hauian desecho en el tiempo que no representaron”. Como director de una de las compañías madrileñas continuaba Chavarría en 1704, pero tras renunciar en 1705, fue sustituido por Antonio Ruiz y él paso como arpista a la otra compañía, dirigida por su colega, el músico y “autor” Manuel de Villaflor. En 1706 Chavarría volvió a dirigir la que había sido su compañía, con la que continuó en años sucesivos pese a tratarse de una época especialmente conflictiva, primero por la Guerra de Sucesión, que afectó gravemente a la profesión cómica. Como señalaron Chavarría y Manuel de Villaflor (autor de la otra compañía), la decisión de suspender ese año la representación de los autos les causaba un “graue y conozido perjuicio […] por auerse formado las compañías y hecho d[ic]hos autores los prestamos acostumbrados”. La junta atendió parcialmente esta petición permitiéndoles representar en los corrales “los autos que elijieran a su volunt[a]d” y renunció a que devolvieran los 20.000 reales que ya les había pagado. El año siguiente las cosas empeoraron aún más al incautarse Felipe V del dinero destinado a sufragar la representación de los autos sacramentales, que debía ser entregado “en la thesoreria Real de la Guerra para las urgencias presentes”. Como era de esperar, Chavarría y Villaflor protestaron alegando que por “la penuria de los tiempos se hallan tan necesitados como es notorio siendo asi que el principal motivo con que M[adri]d forma estas compañías es la execucion de este festejo, sin cuyo usufruto es preciso perezcan por las cortas entradas que ay en las casas de las comedias y falta de festejos reales”.

Apremiados por las autoridades municipales para que devolviesen las cantidades adelantadas por no haberse representado los autos en 1706, tanto Chavarría como su colega Villaflor defendieron sus derechos, alegando “que la cantidad referida se nos debio entregar en fuerza de vn contrato que nosotros y nuestras compañias hemos estado y estamos promptos a cumplir”. Es posible que la difícil situación económica que atravesaban las compañías impeliese a Chavarría y a otros seis compañeros a hacer postura para quedarse con el arriendo de los corrales de comedias de Madrid, aunque finalmente desistieron. Buena prueba de la crisis en la que estaba sumida la profesión es que en otoño de ese año y tras recibir la orden de hacer “trato y ajuste” para representar en los corrales, Chavarría y Cárdenas presentaron un memorial excusándose de no poder hacerlo al haber tenido que empeñar “sus vestidos, que son las alajas que vnicamente tienen como instrumentos para su exercizio”, visto lo cual la Villa decidió dar a cada compañía una ayuda de costa extraordinaria para que pudiesen desempeñarlos. El 17 de noviembre de 1707 las compañías de ambos autores representaron en el Coliseo del Buen Retiro Todo lo vence amor, fiesta de Antonio de Zamora con música de Antonio de Literes con la que se celebró el nacimiento del futuro Luis I, reanudándose así la costumbre de representar “fiestas reales” para celebrar acontecimientos dinásticos. En 1708 tampoco se representaron los autos sacramentales al ordenar el rey que se destinasen nuevamente sus fondos a la tesorería general de la guerra. Finalmente “se aplicaron los caudales destinados al fin de los autos” a las representaciones palaciegas, justificadas por la vuelta de los reyes a Madrid. Ese año la compañía de Chavarría participará en la representación de Ícaro y Dédalo de Melchor Fernández de León, y de las zarzuelas Decio y Heraclea del conde de las Torres (financiada por él mismo) y Acis y Galatea de José de Cañizares con música de Literes, todas ellas representadas en el Coliseo del Buen Retiro para celebrar cumpleaños y onomásticas reales. En 1709 continuó como autor al reanudarse las representaciones en los corrales (su compañía representará habitualmente en el corral de la Cruz), así como las de los autos del Corpus madrileño, en el que su compañía representó El Hospital General de Antonio de Zamora.

Muy considerado por su valía de arpista, como demuestra su inclusión reiterada durante más de veinte años en las compañías que representaban los autos del Corpus madrileño, ello no impidió que protagonizara algunos episodios conflictivos al enfrentarse a los comisarios de la Junta del Corpus, como revela lo sucedido en 1696, cuando el Protector de los teatros dictó contra él orden de prisión por no querer firmar “para seruir en ella [compañía de Cárdenas] como lo hauia hecho en el a[ñ]o pasado”.

Encerrado en la cárcel de la villa con amenaza de que si en veinticuatro horas no firmaba “se le lleuara a un presidio de Africa por quatro años”, Chavarría aceptó entrar en la compañía que se le ordenaba. Fue encarcelado también en 1686, y en 1694 solicitó ser sustituido en la compañía de Polope “por estar su mujer muy mala y con nuevos accidentes cada dia”. Los sucesivos intentos del matrimonio de retirarse del teatro causaron algunos problemas a la Junta del Corpus madrileña. Así, en 1699 la Junta pensó en sustituirlos por Margarita Ruano y su marido, aunque finalmente no fue necesario, y, como se ha visto, en 1703 fueron compensados económicamente para conseguir que volvieran a representar.

En 1706 Chavarría sufrió un serio revés personal al ser expulsado su hijo Juan Ignacio del Real Colegio de Niños Cantores, pese a que había sido “buscado, solicitado y admitido” por el patriarca Pedro Portocarrero (máxima jerarquía de la Real Capilla, para cuyo servicio se había instituido el colegio). Aunque el niño había sido examinado y aprobado por Sebastián Durón, rector del Colegio y maestro de la Real Capilla, los cantores de la institución y los restantes cantorcitos se opusieron a la presencia entre ellos de un “hijo de la comedia”. En defensa de los derechos de su hijo, Chavarría presentó un memorial a la reina y contó con el decidido apoyo del nuevo patriarca, don Carlos de Borja, que incluso dirigió dos memoriales al rey defendiendo la dignidad del oficio de “músico de la comedia” y acusando a los denunciantes de “bana elación” por ser sus orígenes mucho más bajos dado que muchos eran hijos y nietos de personas que ejercían “oficios muy mecánicos”. Finalmente, Felipe V decidió excluir al hijo de Chavarría, desautorizando al prelado. Tras haberlo intentado en 1699 y 1703, Chavarría pudo retirarse definitivamente de las tablas en 1710. En 1717 vivía con su mujer en Alcalá de Henares, donde él ejercía como “recaudador de la renta de tauaco de aquel partido”, pero “se perdió en el y pasó a Valencia” donde todavía vivía en 1721, aunque ya separado de Manuela de la Cueva. Autor y músico, Chavarría fue miembro destacado del grupo de músicos de compañía que dominará la escena madrileña en una época tan conflictiva como el cambio de siglo.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Municipal de la Villa (Madrid), Secretaría, 2-199-4 (1686), 2-199-3 (1687), 2-199-1 (1688), 2-198- 19 (1689), 2-198-17 (1690 y 1691), 2-200-2 (1692), 2-200-3 (1693), 2-200-4 (1694), 2-200-5 (1695), 2-200-6 (1696), 2-200-7 (1697), 2-200-8 (1698), 2-200-9 (1699), 2-425-41 (1699 y 1703), 2-200-2 (1700), 2-200-10 (1700), 2-201-2 (1703), 2-201-4 (1704), 2-201-6 (1705), 2-201-7 (1706), 2-201-8 (1707), 2-201-11 (1709).

E. Cotarelo, Historia de la zarzuela, o sea del drama lírico en España, Madrid, Tipografía de Archivos, 1934 (reed. facs. con introd. de E. Casares, Madrid, Instituto Complutense de Ciencias Musicales, 2000, págs. 76 y 77); N. D. Shergold y J. E. Varey (eds.), Fuentes para la historia del teatro en España, I: Representaciones palaciegas (1603-1699), Londres, Tamesis Books, 1982, págs. 212-213 y 216-217; Fuentes para la historia del teatro en España, II. Genealogía, origen y noticias de los comediantes de España, Londres, Tamesis Books, 1985, págs. 87, 140 y 485; J. E. Varey y C. Davis, Fuentes para la historia de teatro en España XVI. Los libros de cuentas de los corrales de comedias de Madrid: 1706-1719. Estudio y documentos, Londres, Támesis Books, 1992, págs. 37-38, 40-41, 48, 91, 136-156; M. R. Greer y J. E. Varey (eds.), Fuentes para la historia del teatro en España, XXIX. El teatro palaciego en Madrid: 1586-1707. Estudio y documentos, Londres, Tamesis Books, 1997, págs. 229 y 230; M.ª A. Flórez Asensio, Teatro musical cortesano en Madrid durante el siglo XVII: espacios, intérpretes y obras, tesis doctoral, vol. III, Madrid, Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, 2004, págs. 328-330; T. Ferrer Valls (dir.), Diccionario biográfico de actores del teatro clásico español (DICAT), Kassel, Reichenberger, 2008; Mª A. Flórez Asensio, “Músicos de las compañías teatrales de Madrid ante el cambio dinástico”, en P. Capdepón y J. J. Pastor (eds.), Sebastián Durón (1660-1716) y la música de su época, Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2013, págs. 307-326; Mª A. Flórez Asensio, Músicos de compañía y empresa teatral en Madrid en el siglo XVII, 2 vols. Kassel, Reichenberger, 2015, vol. II, págs. 649-661.

 

María Asunción Flórez Asensio