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Manuel Tolosa Latour

Biografía

Tolosa Latour, Manuel. Madrid, 8.VIII.1857 – 12.VI.1919. Pediatra y figura emblemática del movimiento de protección social a la infancia.

Personaje polifacético y de gran prestigio en su época. Tras estudiar bachillerato en el Instituto del Cardenal Cisneros de su ciudad natal y mostrar en su juventud interés compartido por la literatura y la medicina, se matriculó en la Facultad de Medicina de Madrid. Pasó por la institución universitaria siendo un alumno muy brillante y con una curiosidad intelectual notable que le hizo interesarse por diferentes disciplinas y vincularse a la figura de Rafael Martínez Molina (1816-1888), cirujano de gran reputación que llegó a ser catedrático supernumerario de Cirugía y Anatomía en la Universidad madrileña siendo llamado por entonces “la perla de San Carlos”.

El contenido de la memoria que presentó para la obtención del grado de doctor, Bases científicas a que debe ajustarse la educación física, moral y sentimental de los niños, apuntaba ya claramente hacia lo que sería objeto de toda su actividad profesional y personal a lo largo de toda su vida. Como él mismo indicaba años más tarde: “[t]odos estos males que hemos esbozado y que están en la conciencia humana constituyeron, por así decirlo, mi profesión de fe al salir de la Facultad en 1879, trazando en mi modesta tesis doctoral, transformada en libro de propaganda mas tarde, el plan ulterior de todos mis esfuerzos y trabajos”. Una versión de dicho estudio apareció en las páginas de la Revista Europea en 1879-1880.

Una de las primeras iniciativas que llevó a cabo, junto a Martínez Molina, fue la fundación del Instituto Biológico, del que fue secretario general. En línea con lo que sería el mucho más conocido Instituto fundado por Federico Rubio, se trataba de introducir allí la enseñanza de las especialidades médicas y quirúrgicas que todavía no se impartían en las facultades de medicina en un momento de expansión en toda Europa del proceso científico y sociológico del especialismo médico. La muerte prematura de su mentor hizo que tal iniciativa no llegase a prosperar. Su faceta pedagógica en el ámbito de los estudios de la Facultad de Medicina pudo desarrollarla parcialmente como auxiliar y catedrático supernumerario. Fue además, muy generoso con las personas que él consideraba que directa o indirectamente le habían ayudado a encontrar su camino: Velasco, Méndez Álvaro, Esquerdo, Rubio y Letamendi.

La pertenencia de Tolosa a un elevado número de sociedades científicas y academias en España y en Francia, hay que entenderla en el marco del significado que dichas instituciones tuvieron en la medicina finisecular y en la de principios del siglo xx, como núcleos de discusiones científicas y de intercambio de novedades de la pujante medicina positivista europea.

Su labor como traductor de obras médicas no ha sido, quizá, suficientemente destacada, sobre todo porque a la pulcritud de la traducción hay que añadir la presencia —prácticamente en todos los volúmenes traducidos— de anotaciones o prólogos originales. Contribuyó activamente a la fundación de las Sociedades de Terapéutica, de Higiene, de Ginecología y de Fisiología, participó en sus respectivas Juntas y pronunció, como era obligado, interesantes discursos en las sesiones inaugurales de dichas sociedades; de gran interés es, por ejemplo, el leído en la Sociedad Ginecológica Española con ocasión del nuevo curso 1892-1893. El 3 de diciembre de 1899 fue elegido socio de número de la Real Academia Nacional de Medicina y el 8 de julio de 1900 pronunció el discurso de entrada en dicha institución. La Academia Médico-Quirúrgica y la activa sección de Ciencias Naturales del Ateneo de Madrid, contaron a Tolosa entre sus miembros más destacados y participativos. Un buen indicador de su creciente prestigio es su nombramiento como socio correspondiente tanto de la Sociedad de Biología de París como de las de Higiene y de Medicina Pública e Higiene Profesional francesas, así como su papel como representante español en los congresos internacionales de Protección a la Infancia de París (1883) y Amberes (1889). En este último foro internacional y en línea con lo que será su mas conocida contribución, la preocupación por la mortalidad infantil y por la situación social de la infancia, planteó, frente a otras visiones, la necesidad de explicar la conducta de los niños “anormales” dentro de los cuales estaban los llamados “incorregibles” (término usado en la jerga de los educadores y de los higienistas de la época) estudiándolos desde diversos parámetros biológicos y médicos con objeto de que pudieran darse razones sólidas y fundamentadas y, sobre todo, vías de solución, para manejar y rehabilitar los niños problemáticos.

En este terreno, aunque no descartó totalmente el determinismo biológico que la ciencia positivista había marcado con fuerza y, por ejemplo, la herencia biológica es invocada como causa de locura en los niños, tuvo una actitud crítica frente a las ideas de Lombroso y también hizo hincapié en las causas sociales de los comportamientos antisociales. Tolosa perteneció a los reformistas sociales que se plantearon como objetivo una misión dirigida a tutelar y proteger al niño desamparado y a educar y corregir al niño delincuente y, desde su instalación profesional, intervino activamente en el proceso de medicalización de la infancia.

En la actividad pediátrica, a la que formalmente se dedicó, hay que distinguir dos ámbitos, en ocasiones de no fácil deslinde entre ellos. Por un lado, como higienista dentro de las corrientes reformistas arriba citadas. En segundo término, su faceta como médico práctico, puesta de relieve sobre todo en su papel como médico de número, desde 1882, del bien conocido Hospital del Niño Jesús —fundado por Mariano Benavente y núcleo seminal y emblemático de la especialidad pediátrica española— y como director médico del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, uno de los primeros lugares donde se pusieron en marcha en España los estudios de antropometría pedagógica en la línea de lo que el francés Paul Budin había realizado en su país. A su experiencia pediátrica se debe también un informe sobre la organización de los hospitales de niños y la necesidad de que estos establecimientos contaran con salas especiales para patologías infecto-contagiosas de idéntico modo al que era común en otros países europeos. Alguno de los trabajos en esta línea de pediatría práctica aparecieron en las revistas El Diario médico (del que llegó a ser jefe de redacción), los Archivos de Ginecología y Enfermedades de la Infancia, El Hospital de Niños y La Madre y el Niño. En estas tres últimas revistas aparece también como fundador. A esta faceta pertenecen la mayor parte de sus trabajos publicados, no pocos de ellos premiados como el realizado para ser divulgado como una cartilla, bajo del título de Instrucciones populares para evitar la propagación y estragos de la difteria, que obtuvo el primer premio en el concurso público de la Sociedad Española de Higiene en 1886 y que tuvo una repercusión poco usual fuera de nuestras fronteras, siendo traducida a otros idiomas. Otras publicaciones de este tipo fueron premiadas en las Exposiciones de Higiene de la Infancia de Paris, de la Exposición literaria y artística de Madrid, la Exposición Universal de Barcelona y la Exposición Regional de Zaragoza.

Una parte importante de su actividad fue el actuar como impulsor de sanatorios y hospicios marinos para combatir el escrofulismo y el raquitismo en la infancia. El de Trillo fue uno de los que funcionó bajo el amparo de la Sociedad Protectora de Niños. Sin embargo, el más genuinamente suyo fue el de Santa Clara (Chipiona), creado en 1892, que costeó a sus expensas y que fue una de las primeras empresas de este tipo llevadas a cabo en España. Ello enlaza con el aspecto que sin duda es el más destacado de sus realizaciones, la Ley de Protección a la Infancia, llamada precisamente en reconocimiento al que fue su máximo impulsor, Ley Tolosa Latour. Fue promulgada en 1904, aunque estuvo precedida de declaraciones programáticas del propio Tolosa hechas en distintos foros y, sobre todo, en El problema infantil y la legislación...

(1900) dedicada a Ángel Pulido. En palabras de un insigne coetáneo, el catedrático de Pediatría Andrés Martínez Vargas, Tolosa Latour “[c]ual nuevo san Vicente de Paul no solo ama a los niños sino que les erige un hospicio marítimo para que puedan regenerarse [...] la prensa y la tribuna le sirven de campo para difundir las ideas de bondad, de redención y llama un día y otro a las puertas de los gobernantes y sufre decepciones y aplazamientos, promesas mentidas, porque aquellos políticos ayunos del estudio de lo que en otros países se hiciera y de lo que vale el plantío humano, no entendían de esos romanticismos, ni estaban para perder el tiempo en cosas de chicos.

Por fin, a fuerza de machacar, rompe en bloque de la indiferencia y logra ver en la Gaceta la Ley de protección a la Infancia. No obstante hízose patente la mezquindad ministerial. El Reglamento tardó en publicarse y la ley entró en vigor largo tiempo después de promulgada”.

Fue el creador del Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, actuando varios años de secretario de la institución. Su mayor logro en este puesto fue la puesta en marcha de la revista Pro Infantia. Boletín del Consejo Superior de Protección a la Infancia y Represión de la Mendicidad, auténtico órgano de expresión de sus puntos de vista sobre este terreno y a la que dedicó sus esfuerzos hasta su fallecimiento. Asimismo, presidió la Sociedad Protectora de Niños. También fue director general del primer Servicio de inspección Médico Escolar, vocal del Consejo de Sanidad y del Patronato de Sordomudos y Ciegos, caballero de las Grandes Cruces de la Beneficencia desde 1912 y de Isabel la Católica desde 1915 y presidente de la Sociedad de Pediatría de Madrid.

Una faceta quizá menos conocida, pero fundamental para entender su rica personalidad, es su sensibilidad hacia terrenos artísticos. Nunca abandonó su afición a la lectura que desde niño había tenido, y fue un prolífico escritor en revistas y periódicos de tipo general como La Ilustración Española, ABC, La Ilustración Católica, Pluma y Lápiz, Pluma y España y El Liberal, entre otras. Lo hizo, además, bajo diversos seudónimos: “El Dr. Fausto” (utilizado en Niñerías), “Lamparilla”, “Modesto Anella”, “Tomás E. Anullo”, “Víctor Ferrer”, “Un médico de esta Corte” y “Doctor Veritas”. Su matrimonio con una de las actrices más admiradas de la escena española, Elisa Mendoza Tenorio, contribuyó también a acrecentar su interés y cercanía en estos aspectos. Fue consultor de la Sociedad de Escritores y Artistas. Mantuvo correspondencia y amistad con Benito Pérez Galdós, quien le prologó el conjunto de artículos que publicó en un volumen titulado “Niñerías” y fue el que inspiró al gran literato el personaje del doctor Miquis que aparecería en varias de sus novelas.

Fue inhumado en el Cementerio de San Justo, con una gran manifestación de duelo por parte del pueblo madrileño. En la Rosaleda del Retiro de Madrid se erigió un monumento dedicado a perpetuar su memoria, inaugurado el 12 de noviembre de 1925. Se trata de un busto en mármol con la siguiente inscripción: “Al Excmo. Sr. doctor don Manuel de Tolosa Latour. Nació el 8 de agosto de 1857. Falleció el 12 de junio de 1919. Patricio insigne y médico abnegado protector de la madre y el niño”. Junto a dicha inscripción, se encuentra una segunda que reza así: “Ley de Protección de la Infancia, 12 de agosto de 1904.

Sanatorio de Santa Clara (Chipiona), 12 de octubre de 1892”. Como muestra del reconocimiento que su figura tiene aún hoy, es la existencia del Premio Tolosa Latour que concede anualmente la Sociedad Española de Pediatría.

 

Obras de ~: Despedida dedicada al Excmo. Sr. D. Rafael Martínez Molina en el último día de su repaso de anatomía durante el curso de 1873 a 1874, Madrid, 1874; Discurso leído en la sesión inaugural del curso de 1875 a 1876 de la sociedad Los Escolares Médicos, celebrada el 14 de noviembre de 1875, Madrid, 1875; A qué se llama un equivalente químico: crítica de la química moderna y medio de rectificar su nomenclatura de F. A Harsten; versión española de ~ y G. Saénz Díez, Madrid, 1877; Las clasificaciones en patología médica. Versión española de ~ y A. de Larra, 1877; Discurso inaugural del curso de Patología Médica: pronunciado en la Facultad de Medicina de Paris por el Dr. Jaccoud. Versión española por ~ y Ángel de Larra, Madrid, 1877; Los venenos de la inteligencia: el asco y sus causas: ensayo psicológico de C. Richet, trad. de ~, Madrid, 1878; Bases científicas a que debe ajustarse la educación física, moral y sentimental de los niños, Madrid, 1879; El niño, apuntes científicos precedidos de una carta a un discípulo de Froebel por José Ortega Munila, Madrid, 1879 (6.ª edición, 1897); Las clasificaciones en patología médica. Versión española de ~ y Á. de Larra), Madrid, 1879; Manual médico de hidroterapia de J. M. Beni- Barde. Versión española de ~ y Ángel de Larra, Madrid, 1879; El dolor, el sonambulismo provocado, Madrid, 1879; Tratado práctico de las enfermedades del estómago, versión española de ~ con un prólogo de Martínez Molina, Madrid, 1880; Compendio de las enfermedades de los niños para uso de estudiantes y médicos por el doctor J. Steiner: revisado y aumentado por los doctores Luis Flesischemann y Maximiliano Herz. Versión española de la última edición alemana por ~ y F. García Molinas, con prólogo y notas originales, Madrid, 1881; La protección medica del niño desvalido, Madrid, 1881; Nuevos elementos de química médica y biológica con las aplicaciones a la higiene, medicina legal y a la farmacia por R. Engel: traducción castellana autorizada por el autor y considerablemente aumentada por G. Sáenz-Díez y ~, Madrid, 1882; De Carabanchel al paraíso: (recuerdos de un manicomio) por Ángel Pulido y ~, Madrid, 1882; Organización de los hospitales de niños, Madrid, 1883; Profilaxis de la difteria. Comunicación leída el 17 de abril de 1884 ante la Sociedad Española de Higiene, Madrid, 1884; Las fuerzas físicas y la fuerza psíquica, Madrid, 1884; Fisiología del alma según F. Paulhan, traducida por José Puig Pérez; con un prólogo del Dr. ~, Madrid, 1885; Instrucciones populares para evitar la propagación y estragos de la difteria, garrotillo, anginas gangrenosas, crup: cartilla higiénica premiada en el Concurso público de la Sociedad Española de Higiene, Madrid, 1886; Higiene del trabajo en la segunda infancia: cartilla higiénica premiada en el concurso público de 1887, Madrid, 1887; La madre y el niño ante la higiene, Madrid, 1887; La educación física de los niños: peligros de las medicaciones activas en la infancia, Madrid, 1888; Compendio de práctica médico-forense aplicada a la actual legislación y arreglada a las últimas disposiciones de la ciencia médico-legal por Antonio Ramón y Vega, con un prólogo de ~, Madrid, 1888; Miscelánea por Santiago Estrada...con una introducción de ~. Barcelona, 1889; El hipnotismo y la sugestión desde el punto de vista gubernativo: tema desarrollado en el Congreso médico internacional de Barcelona, precedido de una introducción del Dr. Juan Giné y Partagás, Barcelona, 1889; La política doméstica y la higiene, Discurso inaugural de la Sociedad Española de Higiene, Madrid, 1891; Medicina e Higiene de los niños, Madrid, 1893; El recién nacido ante la Ginecología y la Pediatría, Madrid, 1893; Del uso de los baños de mar en los niños de André Brochard: traducción española seguida de un apéndice por ~, Madrid, 1893; El Padre José: recuerdos de la vida y obras de un fraile franciscano, Madrid, 1896; La Noche Buena de un médico: Niñerías [pról. de Benito Pérez Galdós], Madrid, 1897; Un problema de higiene escolar: Algunas consideraciones prácticas acerca de la clínica, el laboratorio y la higiene pública en la época presente: comunicación presentada a la Sociedad Española de Higiene, Madrid, 1897; El doctor Manuel Tapia Serrano: silueta necrológica), Madrid, 1899; El problema infantil y la legislación. Apuntes y bases para una Ley de Protección a la Infancia, Madrid, 1900; Concepto y fines de la Higiene popular. Discurso leído en la Real Academia de Medicina para la recepción pública del académico electo Dr. Tolosa Latour, Madrid, 1900; Hombradas, Madrid, 1901; La protección a la infancia en España: leyes y proyectos, Madrid, 1903; La Talasoterapia en España, Madrid, 1903; El Diccionario Tecnológico médicohispano- americano, Madrid, 1903; La inspección médica escolar por el Dr. Jaime Illanes, carta-prólogo del Dr. ~, Madrid, 1903; Les sanatoires maritimes en Espagne, [conferencia dada en el II Congreso Internacional de Talasoterapia], Biarritz, 1903; Catecismo de la madre de familia: manual de higiene de la primera infancia de G. Delcuve, traducido por E. Xalabader y Serra, prólogo de ~, Madrid, 1904; Los sanatorios marítimos y el Sanatorio de Santa Clara, Madrid, 1904; Memoria leída ante el Consejo de Patrones de la Sociedad Protectora de Niños, Madrid, 1907; Olas y brisas, Cartas a Mimí e impresiones de un viaje por Francia e Italia, Madrid, 1908; Sanatorios marítimos y sanatorios de altura para niños, Madrid, 1909; La salud por la alimentación racional de L. Pascault, traducido del francés por José Rosa Rodríguez con un prólogo de ~, Madrid, 1910; Curso abreviado de higiene doméstica, economía, puericultura y educación para las escuelas y el hogar por Melchora Herrero, prólogo de ~, Madrid, 1911; Los Sanatorios marítimos. Su importancia en la lucha contra la tuberculosis, Madrid, 1912; La defensa del niño en España, Madrid, 1912 Ciencia de la salud en lo porvenir. Discurso leído en la Real Academia de Medicina, Madrid, 1913; Cuestiones relativas a los menores de edad, ponencia en el II Congreso Penitenciario español, Madrid, 1914; La dinámica del hogar, Madrid, 1914; La madre española, Madrid, 1916; La misión social de la Pediatría. Discurso leído en la sesión inaugural de la Sociedad de Pediatría de Madrid, Madrid, 1917; La vida en la escuela: conferencia de extensión cultural médica celebrada en la Real Academia Española de Medicina por el doctor Tolosa Latour, Madrid, 1917.

 

Bibl.: A. Martínez Vargas, “El Dr. Tolosa Latour”, en La Medicina de los Niños, 20 (1919), págs. 161-163; R. Schmidt- Wiegand, “Manuel Tolosa Latour, prototype of Augusto Miquis”, en Anales Galdosianos, 3 (1968), págs. 91-94; Cartas entre dos amigos del teatro: Manuel Tolosa Latour y Benito Pérez Galdós, Las Palmas, 1969; E. Rodríguez Ocaña, “Aspectos sociales de la Pediatría anterior a la Guerra Civil”, en J. L. Peset (ed.), La Ciencia Moderna y el Nuevo Mundo, Madrid, 1985, págs. 443- 460; R. Huertas, “Sobre la Psiquiatría infantil del siglo xix: la locura en la infancia de M. Tolosa Latour”, en Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 6 (1986), págs. 135-141; A. Orozco Acuaviva, Tolosa Latour (1857-1919): pionero de la talasoterapia española, Córdoba, 1993; R. Ballester y E. Balaguer, “La infancia como valor y como problema en las luchas sanitarias de principios de siglo en España”, en Dynamis, 15 (1995), págs. 177-192; J. Borras Llop, Historia de la infancia en la España Contemporánea (1854-1956), Madrid, 1996; R. Huertas, “Niños degenerados. Medicina mental y ‘regeneracionismo’ en la España del cambio de siglo”, en Dynamis, 18 (1998), págs. 157-179.

 

Rosa Ballester Añón