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Juan O'Donnell y Vargas

Biografía

ODonnell y Vargas, Juan. Duque de Tetuán (III). Madrid, 15.VII.1864 – 12.X.1928. Militar y ministro.

Hijo de Carlos O’Donnell y Álvarez de Abreu, y de María de Vargas y Díez de Bulnes. Perteneciente a una familia de gran representación militar en el siglo xix y pariente próximo de tres ministros, ingresó en la Academia de Caballería en 1880.

Sirvió como alférez y teniente en los Regimientos de Húsares de Pavía y de Dragones de Lusitania y en agosto de 1892 fue enviado a Filipinas, donde asistió a la campaña de Mindanao en la que actuó con gran brillantez, especialmente en el combate de la laguna de Cabaganan (24 de julio de 1894), en el que obtuvo la Cruz roja del Mérito Militar, y en el ataque a la cota de Marahuit por el que mereció ser ascendido a capitán por méritos de guerra (10 de marzo de 1895).

De regreso a España, fue asignado al Ejército de África, a la Comandancia General de Melilla, siendo designado jefe de la escolta del embajador extraordinario ante el sultán de Marruecos quien solicitó y obtuvo para él la Cruz de Carlos III.

Destinado a Cuba como ayudante del capitán general Arsenio Martínez Campos, tuvo ocasión de entablar amistad con Winston Churchill, corresponsal de guerra del diario londinense The Daily Graphic acreditado en La Habana. Su actuación en la campaña de Cuba fue también muy remarcable al mando de su escuadrón de caballería integrado en la columna del coronel Salvador Arizón, distinguiéndose en noviembre de ese mismo año en el combate del Ingenio de la Rosa, siendo citado por su valor en el parte de campaña de la acción de Hanababilla (8 de noviembre de 1895) y consiguiendo su segundo ascenso por mérito en combate en el encuentro de Mal Tiempo, por cuya actuación se le formó juicio de votación para el empleo de comandante, grado que obtuvo sin oposición (13 de diciembre de 1895).

De nuevo en España, contrajo matrimonio en Madrid con María Francisca Díaz de Mendoza y Aguado, hija de los condes de Lalaing y de Balazote y marqueses de Fontanar (29 de febrero de 1896), de la que tuvo dos hijos. Ese mismo año fue comisionado como ayudante de campo del general duque de Nájera para asistir a la coronación del zar Nicolás II, quien le otorgó la Cruz de la Orden de San Estanislao, sirviendo a su regreso en los Regimientos de Dragones de Lusitania y de Lanceros de la Reina en los empleos de teniente coronel y coronel.

Al fallecimiento de su padre en 1903, le sucedió como Grande de España en el ducado de Tetuán, y en el condado de Lucena, como su tercer titular, encargándose de imprimir sus memorias al frente del Ministerio de Estado.

Con ocasión del Concurso Hípico Internacional de San Sebastián de 1909, fue nombrado jefe de la comisión de oficiales participantes pertenecientes a la 1.ª Región Militar, pasando seguidamente a dirigir la Escuela de Equitación Militar. Ascendió a general de brigada (30 de abril de 1918) pasando a mandar la 1.ª Brigada de la 1.ª División de Caballería, y en los dos años siguientes fue designado jefe de sección del Ministerio de la Guerra, director de Fomento y Cría Caballar y presidente de la Comisión de Adquisición de Aeroplanos para el Ejército. Al ascender a general de división (21 de junio de 1922), fue puesto al mando de la 1.ª División de Caballería.

Con motivo de la celebración en París del Congreso de la Raza Irlandesa al año siguiente, fue nombrado su presidente. El joven activista del partido “Sinn Fein”, Eamon de Valera, que luego llegaría a ser presidente de la República de esa nación y a la sazón ocupaba un escaño en el Parlamento del entonces Estado Libre de Irlanda, aprovechó la oportunidad para obtener del duque de Tetuán su apoyo incondicional a la causa de la independencia, de gran valor mediático por ser no sólo el jefe del clan O’Donnell, de gran poder e influencia en los Estados Unidos y heredero de los príncipes de Tyrconnell, sino descendiente también de los antiguos reyes de Irlanda (“High Kings of Tara”).

Nombrado gobernador militar de Madrid ese mismo año y partidario del proyecto dictatorial de Miguel Primo de Rivera, conspiró con la tertulia de generales africanistas conocida como “el cuadrilátero”: Saro, Dabán, Cavalcanti y Federico Berenguer, y al producirse el Manifiesto de Barcelona (13 de septiembre de 1923) se adhirió a él y convenció a su superior jerárquico, el capitán general de Madrid, Diego Muñoz Cobo, para que se sumase a los sublevados a fin de que no se dividiese el Ejército, responsabilizándose también de retrasar cualquier posible actuación del ministro de la Guerra Luis Aizpuru encaminada a abortar el golpe del que O’Donnell esperaba “la regeneración de España”. A su condición de gobernador militar de Madrid fue añadida la de gobernador civil y como tal proclamó el primer bando conocido sobre velocidad de los automóviles en la ciudad (8 de febrero de 1924), estableciendo la limitación de los 20 kilómetros por hora.

Nombrado subsecretario de Guerra y delegado del Directorio Militar (4 de julio de 1924), habilitado como ministro de la Guerra, a raíz de su visita efectuada a la Casa del Pueblo de Madrid (29 de noviembre de 1924) se establecieron las bases para la colaboración con el Partido Socialista dirigido por Largo Caballero y se aseguró el sorprendente matrimonio entre socialismo y primorriverismo, por el que destacados dirigentes socialistas ocuparían cargos de gran relevancia en el sexenio.

En marzo de 1925, el duque de Tetuán, uno de los consejeros más fieles de Miguel Primo de Rivera, hizo ver al presidente del Directorio la necesidad de sustituir a la clase militar, cansada ya de ejercer el poder por personalidades civiles, pasando a ocupar desde la constitución del llamado Directorio Civil (3 de diciembre de 1925) y hasta su muerte la cartera de Guerra.

Durante su mandato se terminó de apaciguar el Protectorado marroquí y se llevaron a cabo serias reformas encaminadas a la modernización del Ejército, dotándolo de un nuevo Reglamento de Transmisiones, aunque tuvo que sufrir en 1926 la agitación del cuerpo de Artillería, en franca rebeldía como consecuencia de unas disposiciones referentes a ascensos por elección, y que acabó por ser disuelto.

Excelente jinete y esgrimista, convencido de la necesidad de incluir la Educación Física en la formación de la juventud española, organizó en la Escuela Central de Gimnasia de Toledo los primeros cursos de maestros nacionales de primera enseñanza y en 1927 reinstauraba en Zaragoza la Academia General Militar (20 de febrero de 1927), lo que supuso el inicio de una nueva época reorganizadora de la enseñanza militar en España.

El 7 de abril de 1927 fue promovido al empleo de teniente general, pero falleció al año siguiente, siendo sustituido en el Ministerio por Julio Ardanaz Crespo.

Alfonso XIII dispuso que se le tributasen las honras fúnebres correspondientes a un capitán general del Ejército muerto en plaza a su mando, recorriendo el solemne cortejo fúnebre todo Madrid.

El III duque de Tetuán fue, asimismo, gentilhombre de cámara, con ejercicio y servidumbre del Rey, empresario y presidente de la Sociedad Española de Industrias Mineras. Poseyó numerosas condecoraciones, entre las que figuraron, además de las ya citadas, la Cruz del Mérito Militar de 1.ª Clase y la portuguesa de la Orden de Cristo, y las Grandes Cruces del Mérito Militar, de San Hermenegildo y de Avis.

Durante la Segunda República y con ocasión de la celebración en abril de 1932 de un juicio contra sus herederos y los del marqués de Estella para exigir la responsabilidad civil nacida de los delitos contra la Constitución cometidos por la Dictadura, y la responsabilidad civil de funcionarios públicos, su actuación política fue defendida por el letrado José Antonio Primo de Rivera, quien también defendió la actuación de su padre.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico Militar (Segovia), Secc. 1.ª, Letra O, exp. de D. Juan O’Donnell y Vargas; Archivo del Senado, sign. HIS-0317-06.

G. Bleiberg (dir.), Diccionario de la Historia de España, vol. III, Madrid, Alianza, 1979, pág. 82; M. Rubio Cabeza, Crónica de la Dictadura de Primo de Rivera, Madrid, Sarpe, 1986; L. Coig-O’Donnell Durán, “Militares y unidades irlandesas en España”, en Revista de Historia Militar, año XXX, n.º 60 (1986), pág. 45; M. Zabala Menéndez, Historia Española de los títulos concedidos en Indias, vol. I, Madrid, Editorial Nobiliaria Española, 1994, pág. 429; J. M. Cuenca Toribio y S. Miranda García, El poder y sus hombres. ¿Por quiénes hemos sido gobernados los españoles? (1705-1998), Madrid, Actas, 1998, págs. 694-697; J. R. Urquijo Goitia, Gobiernos y ministros españoles (1808-2000), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2001, pág. 278.

 

Hugo O’Donnell y Duque de Estrada, duque de Tetuán