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Pedro Duro Benito

Biografía

Duro Benito, Pedro. Brieva de Cameros (La Rioja), 5.XII.1810 – La Felguera (Asturias), 11.III.1886. Industrial.

Pedro Duro Benito fue un riojano de nacimiento oriundo de la sierra de Cameros, del pueblo de Brieva, y un asturiano de adopción porque en el lugar de La Felguera levantó a partir de 1857 la primera fábrica siderúrgica de España, que dirigió hasta su muerte, ocurrida al pie de la factoría el 11 de marzo de 1886.

Como otros grandes personajes nacidos en torno a la sierra de Cameros, Pedro Duro creció desde su primera infancia vinculado a la actividad comercial, oyendo contar legendarias historias del contrabando que atravesaba la comarca y viendo cómo la práctica de esa actividad enriquecía a muchos de sus convecinos.

Ese ambiente arriesgado y emprendedor de su tierra marcó el destino de Pedro Duro, que muy joven se marchó a Madrid, adquirió una buena formación mercantil, empezó a trabajar en el comercio y luego en la Bolsa, hasta alcanzar pronto un reconocido prestigio y una mediana fortuna, prestigio y fortuna que iba a saber invertir después en la actividad industrial.

Pedro Duro había nacido para los negocios, tenía formación, tenía una notable experiencia comercial, tenía dinero, tenía espíritu emprendedor, tenía relaciones directas con el mundo económico y político de la capital y, sobre todo tenía el espíritu del siglo xix: el ideal del progreso industrial que estaba cambiando el mapa económico de Europa.

Sin embargo, Madrid, la corte de los milagros donde vivía y hacía negocios, era la capital burocrática y política de un país atrasado y rural, un país que debía coger el tren del progreso y transformarse en una nación industrial para hacerse europea. A esa tarea histórica se iba a dedicar Pedro Duro a partir de 1850, a coger el tren del progreso, que consistía efectivamente en levantar ferrocarriles, en transformar un país agrario en industrial, en montar fábricas y talleres. La Ley de Ferrocarriles de 1855 fue la gran oportunidad, porque había que construir miles de kilómetros de caminos de hierro para comunicar y fomentar la actividad económica, pero sólo una moderna industria siderúrgica nacional podría atender esa enorme demanda de progreso.

De eso se trataba, de fabricar en España hierros por el revolucionario “método inglés”, de montar en nuestro país —como el propio Duro escribía— “la industria madre y fundamental, cuyo engrandecimiento da vida a la agricultura, a las artes y a todas las demás industrias, que comparada con ella, bien pueden llamarse secundarias”.

Una vez comprometidos los apoyos financieros e institucionales para poner en marcha esta extraordinaria aventura industrial, la cuestión definitiva era elegir el emplazamiento adecuado, porque algunos importantes proyectos anteriores habían fracasado precisamente por una mala ubicación. Para ello buscó el asesoramiento del mejor metalurgista de la época, el ingeniero militar Francisco Antonio Elorza, director de la Fábrica de Armas de Trubia, y después de muchos estudios e investigaciones, la decisión estratégica fue instalar la nueva fábrica en Asturias, en el valle de Langreo, en el lugar de La Felguera, porque reunía todos los elementos necesarios para convertir una comarca donde, como dijo el propio Pedro Duro, “no había nada” en el centro de la revolución siderúrgica española.

En efecto, La Felguera, al lado del río Nalón, tenía agua a raudales para el servicio de las instalaciones, materias primas para elaborar el hierro, carbón en grandes cantidades para reducir los minerales y mover las máquinas, un nuevo ferrocarril al lado de la fábrica —el Langreo— para transportar las piezas, y finalmente un puerto próximo —el de Gijón— para embarcar las mercancías.

Pedro Duro no sólo había acertado plenamente con el lugar de emplazamiento de la fábrica, también había sabido integrar en su gran proyecto industrial a los personajes asturianos más influyentes en Asturias y en Madrid, a los marqueses de Pidal y de Camposagrado, así como una de las figuras principales de la economía española, el antiguo ministro de Hacienda y prohombre del régimen, Alejandro Mon.

Cuando después de muchas gestiones dentro y fuera del país —había que importar del extranjero las principales máquinas— y varios años de trabajos que llegaron a minar seriamente su salud, Pedro Duro consiguió poner en marcha la primera fábrica siderúrgica funcionando con el “método inglés”, la batalla definitiva —que iba a librar hasta el final de su vida— fue la demanda a los poderes públicos de apoyo y protección a la industria del hierro para hacer de España un país europeo, lo que le llevó a escribir interesantísimos informes sobre el sector y sobre su propia empresa, y a crear además organizaciones patronales para que esa “industria madre y fundamental” pudiera prosperar en España.

De llevarse a cabo sus reiteradas demandas, planteadas en escritos, comisiones y reuniones patronales, la industria siderúrgica nacional “convenientemente protegida puede tomar, sobre todo en Asturias —escribe— un rápido y grande desarrollo y ser fuente inagotable de la prosperidad y de la riqueza del país”, prosperidad y riqueza que permitirían —concluye Duro— “nuestra regeneración política y social”.

Un gran desarrollo industrial, una regeneración social y política de España, que, sin embargo, Pedro Duro no pudo ver realizados porque ni la política económica ni el marco institucional —la crisis vivida entre el cambio de dinastía, la proclamación de la Primera República y la vuelta a la Restauración— ayudaron como reclamaba a la promoción industrial y a la estabilidad social que hubieran permitido seguir el camino del progreso europeo.

Murió junto a su fábrica en La Felguera a comienzos de 1886 dejando un enorme vacío en el panorama industrial español y en su propia empresa, vacío que, como escribiría después la influyente Revista Minera, sus sucesores no supieron rellenar porque “se encuentran lejos de su talento industrial, su sagacidad y su altura de miras”. Y es que Pedro Duro Benito fue uno de los más grandes empresarios del siglo xix español.

 

Obras de ~: Observaciones sobre la metalurgia del hierro comparada entre España e Inglaterra, Madrid, Imprenta de M. Rivadeneyra, 1864; Altos Hornos y Fábrica de Hierros de la Sociedad metalúrgica Duro y Compañía. Contestación al interrogatorio hecho por la Comisión Especial Arancelaria, Madrid, Imprenta de El Clamor, 1866; Altos Hornos y Fábrica de Hierros de la Sociedad metalúrgica Duro y Compañía. Contestación al interrogatorio hecho por la Comisión de Información Parlamentaria acerca del estado de las clases obreras, Oviedo, Imprenta y Litografía de Brid y Regadera, 1871.

 

Bibl.: G. Ojeda, Asturias en la industrialización española, 1833-1907, Madrid, Siglo XXI de España Editores, 1985; Duro Felguera, una empresa de tres siglos. De las fábricas de la industrialización a las ingenierías de la globalización, Oviedo, Ediciones Nobel, 2008.

 

Germán Ojeda