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Fernando Páez

Biografía

Páez, Fernando. ?, s. xiii – 1292. Octavo maestre de la Orden de Alcántara.

No se sabe con certeza si fue hijo del caballero portugués Payo Gómez de Toroño, como afirmaba el cronista Rades en el siglo xvi, o si más bien estuvo relacionado con la casa gallega de Sotomayor, como sostuvo Torres y Tapia en el xviii.

En cualquier caso, era persona de elevada responsabilidad en el gobierno de la Orden de Alcántara, concretamente comendador mayor, en la última fase al menos del largo maestrazgo de García Fernández (1254-1284). Se sabe, por otra parte, que se distanció significativamente de él, quizá por encarnar el sentimiento propio de una parte de la oligarquía comendataria de la milicia que veía con recelo la política de centralismo autoritario desplegada por el maestre. Hasta tal punto llegó ese distanciamiento, que en el contexto de la guerra civil con la que concluye el reinado de Alfonso X, Fernando Páez se convirtió en puntal de la causa del infante Sancho, aparentemente sensible hacia las reivindicaciones señoriales de las que se había erigido en portavoz frente al autoritarismo real encarnado por su padre. Es incluso muy posible que, con el apoyo del infante rebelde, el comendador mayor pasara a proclamarse maestre en los primeros meses de 1283, en vida, por tanto, del legítimo titular del maestrazgo.

Sea como fuere, lo cierto es que nada más producirse la muerte de Alfonso X, el ya indiscutido rey de Castilla, Sancho IV, puso todo su empeño en conseguir del capítulo alcantarino la definitiva y regular elección de Fernando Páez como maestre, hecho que debió de producirse en el verano de 1284. El esquema de fidelidad del anterior maestre hacia Alfonso X se reproduce en el caso de Fernando Páez en relación con Sancho IV. Desde un primer momento el maestre alcantarino se puso al servicio del Monarca en los numerosos frentes en que se vio implicada la política del Reino durante su gobierno. Estos frentes se articulan de manera más o menos directa en torno a las dos grandes amenazas del reinado: la derivada de la nueva ofensiva desencadenada por los meriníes africanos, y la relativa a los heterogéneos focos de desestabilización política amparados en el “legitimismo” que encarnaba Alfonso de la Cerda, el desposeído heredero de su abuelo Alfonso X.

Fernando Páez, en efecto, estuvo presente con sus hombres en la hueste real encargada de neutralizar el cerco al que Abū Yūsuf había sometido la villa de Jerez en agosto de 1285. Las treguas inmediatamente firmadas con los meriníes impidieron al maestre volver a enfrentarse a los musulmanes, ya que el asedio y conquista de Tarifa de octubre de 1292, en que también intervinieron los alcantarinos, se produjeron meses después de su fallecimiento.

Más frecuentes fueron las intervenciones del maestre en beneficio de la consolidación política del Monarca. Entre 1286 y 1287, por ejemplo, Fernando Páez y sus freires intervinieron frente al rebelde Álvaro Núñez de Lara que impugnaba la autoridad de Sancho IV, al tiempo que actuaba en la frontera luso-castellana a favor del infante Alfonso de Portugal, sublevado, a su vez, contra su hermano el rey Dinis. Pues bien, se sabe de la presencia de los alcantarinos en el cerco al que los dos Reyes sometieron en Arronches al infante portugués, aliado del de Lara, en los meses finales de 1287. Si Álvaro Núñez de Lara, a punto entonces de fallecer, se había envuelto en el estandarte del “legitimismo” alfonsino, lo propio hizo su rival Lope Díaz de Haro a raíz de su caída en desgracia ante el Rey en los meses iniciales de 1288. Fue entonces cuando instigó a Margarita de Narbona, viuda del infante Don Pedro, a actuar frente a Sancho IV desde sus señoríos, fronterizos con Portugal y muy cercanos a Salamanca y Ciudad Rodrigo; los ataques que en aquel momento sufrieron estos dos enclaves realengos fueron también neutralizados por el maestre de Alcántara, movilizado por el Rey junto a tropas concejiles de Plasencia y Coria. Finalmente, en el transcurso de 1289, las fuerzas del maestre Fernando Páez intervinieron asimismo, junto a las de otras órdenes militares, en la pacificación de Badajoz, asolado por las banderías de “bejaranos” y “portogaleses”, los primeros de los cuales también habían decidido justificar sus acciones bajo la cobertura del “legitimismo” alfonsino.

Naturalmente todos estos servicios del maestre a la Corona encontraron compensadora satisfacción en la generosa actitud que Don Sancho supo mostrar hacia la Orden de Alcántara desde el inicio mismo de su reinado. Ya en octubre de 1284 entregaba a los freires un importantísimo privilegio que garantizaba el libre tránsito de todos sus ganados por el reino, al mismo tiempo que, mediante otros solemnes documentos, confirmaba importantes privilegios anteriores. Nuevas concesiones y liberalidades se sucederían en los años siguientes, entre otras, exenciones para los bienes que la Orden poseía en Galicia, revalidación de la entrega de las fortalezas fronterizas de Morón y Cote, o autorizaciones para la recepción de bienes en Badajoz. Esta brillante “carrera política” del maestre Fernando Páez no tuvo correspondencia, en cambio, con un gobierno reseñable al frente de la Orden. No se conocen muchas iniciativas al respecto en los aproximadamente ocho años que duró su maestrazgo, si bien es cierto que algún indicio testimonia su preocupación por las poblaciones de Zalamea, Alcántara y Reigada. No se sabe con certeza cuándo se produjo el fallecimiento del maestre, al que documentalmente se le pierde la pista a comienzos de 1291; todo apunta, sin embargo, a que debió de producirse en las primeras semanas de 1292 y, según afirma el cronista Torres y Tapia, “en su Convento de Alcántara”.

 

Bibl.: F. de Rades y Andrada, Chronica de las Tres Ordenes y Cauallerias de Sanctiago, Calatraua y Alcantara. Parte Chronica de Alcantara, Toledo, Juan de Ayala, 1572 (ed. facs., Barcelona, 1980), fols. 11v.-12v.; A. de Torres y Tapia, Crónica de la Orden de Alcántara, vol. I, Madrid, Imprenta de D. Gabriel Ramírez, 1763, págs. 415-430; B. Palacios Martín (ed.), Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (1157?-1494), I. De los orígenes a 1454, Madrid, Editorial Complutense, 2000, págs. 228-248; F. Novoa Portela, “Algunas consideraciones sobre los Maestres alcantarinos desde el nacimiento de la Orden hasta 1350”, en Revista de Estudios Extremeños, 59 (2003), págs. 1069-1070.

 

Carlos de Ayala Martínez

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