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Garci Díez Arias

Biografía

Díez Arias, Garci. Consuegra (Toledo), c. 1515 – Quito (Ecuador), 1.XI.1562. Primer obispo de Quito, sacerdote de Toledo, capellán de Francisco Pizarro al momento de su muerte, elevado a la silla episcopal por el papa Paulo II en 1545.

Llamado el bachiller Garci Díez Arias, se encontraba como sacerdote de la diócesis de Toledo, y se presume que tenía parentesco con la familia del conquistador Francisco Pizarro en Extremadura. Hacia 1545 ya había pasado a América y se encontraba desempeñándose como clérigo en Lima. Años antes había estado cerca de Pizarro al momento de su asesinato, por quien se preocupó para darle cristiana sepultura. Para entonces se había erigido el obispado de Quito el 8 de enero de 1545, por la bula Super Specula Militantes Ecclesiae. El arzobispo Loaiza escogió a Garci Díez Arias, y lo presentó como el obispo de Quito, aunque su consagración episcopal se dio en el Cuzco, por manos de fray Juan Solano, el 5 de junio de 1547. Por ser época de rebeliones, estuvo en contacto con Gonzalo Pizarro y en su casa de la ciudad inca se llevaron a efecto los festejos por su nueva denominación. Pero llegado el visitador La Gasca, pronto se puso al servicio del Rey con lealtad. La primera parte de sus funciones se dieron en el Perú, aunque los obispados del Cuzco, de Lima y de otras ciudades de América eran sufragáneos de la catedral de Sevilla. En espera de su viaje como primer obispo de Quito se sucederán otros hechos; parece que asistió a La Gasca en la batalla de Jaquijaguana, que terminó con la rebelión de G. Pizarro.

Esta primera fase de su vida se desprende de fuentes encontradas por el clásico historiador ecuatoriano, arzobispo Federico González Suárez.

Datos fehacientes sobre las funciones del primer obispo de la ciudad se pueden colegir de la crónica del deán Miguel Sánchez Solmirón. Éste fue un clérigo prolijo que escribió lo que pasaba en la catedral de Quito, su liturgia, ritual y procesiones, por espacio de sesenta y cuatro años (1580-1644). Registró en su catálogo a todos los obispos y describe la entrada de ocho prelados propietarios y otros seis forasteros. La crónica se intitula “Formulario de esta Santa Iglesia Catedral de Quito”, inscrita en legajo excepcional denominado Libro Becerro. Con la evidencia de Sánchez Solmirón, a quien le tocó hasta exhumar los restos del primer prelado, podemos recoger con confianza datos biográficos de Garci Díez Arias: “El primero en tiempos del Invicto Emperador Dn. Carlos, de feliz memoria, fue Dn. Garci /fol 19/ Diez Arias, clérigo que se consagró en Lima, de cuya entrada y en qué año fue no he podido enterarme, por diligencias que he hecho, y el libro de aquel tiempo no está en esta Cathedral, o no lo hubo en aquellos principios. Solo hallo que fue promovido a este Obispado nuevo, por el Papa Paulo 2o. como consta por Bula librada el año de 1545; y por un Libro de Cabildo consta que murió en esta ciudad a 1 de Noviembre de 1562 habiendo solo dos Prebendados que eran Dn. Pedro Rodríguez de Aguayo, Arcediano, y Juan de Ocaña, Canónigo, y se enterró en la Iglesia antigua, junto al Altar Mayor, al lado del Evangelio, y después se trasladó su cuerpo en ésta que ahora tenemos, en el mismo lugar en donde estaba en la 1a. Iglesia. Yo he visto sus huesos, porque para armar el retablo nuevo que ahora sirve, habiendo de poner un andamio, acertaron a caer sobre su sepultura y, yo por mi persona, los hice todos con la cabeza componer en un cajón de madera, y tenerlos en buena custodia, con la reverencia que se debía. Yo, por mis manos los torné a ponerlos en el mismo lugar, después que se quitaron los andamios; y aunque puntualmente no se sabe el tiempo, que desde su provisión hasta que murió, corrieron 17 años; y gobernaron en Sede Vacante los dos dichos, Arcediano y Canónigo, nombrando dos vice-canónigos, que los ayudasen, que fueron Gómez de Tapia y Andrés de Lazo, Presbíteros.

Y este Sr. Obispo fue el que hizo la erección de este Obispado, por donde nos gobernamos”.

La biografía de Garci Díez Arias permite descubrir dos cuestiones fundamentales. La catedral de Quito se rigió por mucho tiempo por destacados obispos que, siendo españoles, residían en el arzobispado de Lima, por razón de los Concilios Limenses, corriendo gran parte del siglo xvi, en el que entra Díez Arias.

De aquella ciudad eran trasladados a Quito y otras sedes de América. La catedral en la que tuvo que celebrar Garci Díez no era sino una iglesia primitiva hecha de adobes y cubierta de paja, hasta que los perlados elevaron su fábrica a un edificio digno de los mejores de América.

 

Bibl.: M. Sánchez Solmirón, “Formulario en que se refiere el orden que esta Santa Iglesia Catedral de Quito tiene en la Administración del Orden Divino, desde su fundación exactamente guardado hasta estos tiempos hordenado [sic]”, en Libro Becerro de la Catedral, Quito (ms. hasta 1644, 150 fols.); A. Ballesteros y Beretta, Historia de España y su influencia en la historia universal, vol. IV, segunda parte, Barcelona, Salvat editores, 1949; F. González Suárez, Historia General de la República del Ecuador, vol. I, Quito, Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1969, págs. 1249-1253.

 

Hugo Burgos Guevara