Ayuda

Jacobo Gratij

Imagen
Biografía

Gratij, Jacobo. El Caballero de Gracia. Módena (Italia), 24.II.1517 ‒ Madrid, 13.V.1619. Diplomático, jurista, sacerdote, fundador.

Repartió su centenaria vida a partes iguales, año arriba, año abajo, entre su Italia natal y su España adoptada y querida. Es aquí donde pasa a la historia.

Huérfano en la pubertad, la formación recibida le permitió emplearse en Florencia hacia 1534 como preceptor de un joven. Algo similar le ocupó desde 1538 en Bolonia, donde cabe que cursara Derecho. Conoció allí en 1546 a Giambattista Castagna, futuro papa Urbano VII, de quien fue inseparable secretario durante tres decenios.

De 1548 a 1553 trabajaron en el despacho jurídico romano del arzobispo Verallo, tío de Castagna. En 1551 viajaron a París, donde una enfermedad impidió a Verallo moderar la paz de la Guerra de Parma. Le reemplazó su sobrino, que logró consensuar a España con Francia y los Farnesio. Tal éxito diplomático le reportó el arzobispado de Rossano (golfo de Tarento). A la par, fue gobernador sucesivo de varios territorios pontificios y, en 1562-1563, acudió a la tercera sesión del concilio de Trento.

De 1565 a 1572 Castagna estuvo de nuncio en Madrid. Citemos tan solo dos serios asuntos en los que Gratij intervino a fondo: el espinoso proceso al cardenal Carranza, arzobispo de Toledo, acusado de luteranismo por la Inquisición, y la gestación a tres bandas de la Liga Santa, que llevaría a la victoria de Lepanto sobre el turco.

En agosto de 1566, Gratij convivió con Felipe II en el palacio de Valsaín, a la espera del parto de la infanta Isabel Clara Eugenia, a la que bautizó el nuncio. Otros episodios más le granjearon la estima real y explicaron un insólito proceder del monarca. Fundar el Carmen Calzado en Madrid constituía un pulso de poder de Roma con el Consejo de Castilla. Gratij acaparó en sí el envite y serias amenazas. Compró una casucha y la derribó para montar una chabola de tablas, donde el 17 de enero de 1572 el nuncio ofició misa, lo cual abría un plazo de dos años para edificar el convento. De primeras, el rey reconvino a Gratij, pero esa misma tarde acudió a la actual calle del Carmen y aprobó la iniciativa.

Empatizó también con las hermanas de Felipe. En prueba de afecto agradecido, Juana le obtuvo en 1571 de su hijo, el rey Sebastián de Portugal, el hábito de la Orden de Cristo. Bastó castellanizar su apellido para trocarse en el Caballero de Gracia. Y la emperatriz María le alentó en 1583 a promover el Real Colegio de Ntra. Señora de Loreto para huérfanas pobres, al que dio nombre, esfuerzos, algunos fondos y la imagen que aún preside su capilla, hoy en la calle O’Donnell.

Castagna se fue de nuncio a Venecia. Gratij seguramente le siguió, pero pronto regresó a España para una misión reservada de la Santa Sede, en la que primaba su cercanía a la familia real. En 1578, Castagna le reclamó a su lado en la Conferencia de paz de Colonia, que fue a presidir. Llegaron allí tras entrevistarse en Praga con el emperador Rodolfo II. Al cabo de un año, la paz en Flandes resultaba inviable y cada uno volvió a su sitio. Urbano VII fue papa, solo doce días, en 1590.

Tanto antes como después del periplo alemán, Gratij participó en la fundación en Madrid de dos hospitales: de Convalecientes, en apoyo de Bernardino de Obregón, y de Italianos, junto a otros transalpinos. Ejerció de abogado y, entre otros, defendió de un grave delito a un noble italiano, sobrino del papa Pío V.

Con 70 años se ordenó presbítero. Incansable confesor de almas, se volcó con los necesitados y resistió los intentos de Felipe II de hacerle obispo o abad. Oficial de la nunciatura hasta 1593, fue nombrado protonotario apostólico, máximo título honorífico pontificio para sacerdotes seculares.

El sacerdocio no le impidió amar la música, la literatura y la pintura. En su casa eran frecuentes las veladas artísticas. Lope de Vega, Tirso de Molina o Tomás Luis de Victoria se contaban entre sus amistades.

Y el sacerdocio le impulsó a un mayor trato con gentes deseosas de Dios. Para ellas fue forjando desde 1593 su empresa más notable, pionera de otras: la Asociación Eucarística del Caballero de Gracia. Ahí sigue pujante cuatro siglos después en su sede del Real Oratorio homónimo, sito en la homónima calle madrileña.

En 1604, tras dos intentos fallidos, legó en herencia a las concepcionistas franciscanas descalzas la pequeña iglesia y la casa aneja que había edificado. El convento del Caballero de Gracia subsiste hoy en otro barrio, pese a la usurpación desamortizadora de 1836.

Mantuvo un aceptable tono vital hasta poco antes de fallecer, en olor de santidad y de multitudes. Todas las órdenes religiosas masculinas presentes en Madrid le rindieron homenaje fúnebre, con sus mejores oradores, a lo largo de doce días.

La documentación recogida para su beatificación desapareció en el siglo XVII. El proceso, reactivado en este siglo XXI, prosigue ya en Roma.

En 1863, época liberal, un libro puso en danza una leyenda grosera y calumniosa del Caballero de Gracia, que algún otro autor posterior coreó y aflora en el conocido vals de la zarzuela La Gran Vía.

 

Obras de ~: Advertencias para ejercitarse en obras, de manera que sean a Dios muy agradables y al hombre muy meritorias, Madrid, p. s. XVII (Madrid, Rialp, 2005).

 

Bibl.: A. Remón, Vida ejemplar y muerte del Caballero de Gracia, Madrid, 1620 (Madrid, Asociación Eucarística del Caballero de Gracia, 2009); F. García Rodrigo, El Caballero de Gracia: historia imparcial y vindicación crítica de este venerable y ejemplar sacerdote, Madrid, 1881; A. Restori, Il Cavaliere di Grazia, Napoli, 1924; Tirso de Molina, El Caballero de Gracia, en Obras completas, vol. III, Madrid, Aguilar, 1968; G. Roscales, El Caballero de Gracia. Más de cien años de aventura, Madrid, El Avapiés, 1989; J. M.ª Sanabria, El Caballero de Gracia y Madrid, Madrid, Rialp, 2004; J. M.ª Sanabria, y J. R. Pérez Arangüena, El Caballero de Gracia. Vida y leyenda, Madrid, Palabra, 2016; Anónimo, Historia del origen de la Congregación del Santísimo Sacramento del Caballero de Gracia. Año de 1752, Madrid, 2017; J. R. Pérez Arangüena, Il Servo di Dio Jacopo Gratij, Caballero de Gracia, Bérgamo, Velar, 2022; VV. AA., Diccionario histórico, biográfico y enciclopédico del Caballero de Gracia, Madrid, Sekotia, 2022.

 

José Ramón Pérez Arangüena