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Beato José Agustín Fariña Castro

Biografía

Fariña Castro, Alfredo Fernando. José Agustín. Valladolid, 20.III.1879 – Paracuellos del Jarama (Madrid), 30.XI.1936. Agustino (OSA), escritor, predicador, editor, mártir de la fe católica y beato.

Alfredo Fariña Castro, de origen gallego, pero nacido en Valladolid, fue su nombre de bautismo y confirmación, esta última recibida en la parroquia de Santa María de Guía (Las Palmas), en las Islas Canarias, donde Juan Francisco, su padre, de profesión telegrafista, había sido trasladado al poco tiempo de nacer Alfredo. Filomena Castro fue su madre.

En el seminario de Las Palmas se inició en los estudios de Latín y Humanidades, al tiempo que fue descubriendo su vocación a la vida religiosa. Ingresó en la Orden de San Agustín el 24 de marzo de 1894, para profesar en el convento de Calella (Barcelona), de la Provincia agustiniana de Castilla, el 25 de marzo del año siguiente. Entonces cambió su nombre de pila, Alfredo, por José Agustín. Los estudios de Filosofía los comenzó en el colegio San José de Valencia de Don Juan (León), adonde llegó el 24 de julio de 1895. En 1896, 4 de enero, partió desde el puerto de Barcelona rumbo a Chile para afiliarse, junto con otros diez religiosos, a la Provincia agustiniana de Chile, por entonces necesitada de jóvenes religiosos. En el convento de San Bartolomé, en la ciudad de Talca (Perú), finalizó los estudios de Filosofía y Teología. Fue ordenado sacerdote el 24 de mayo de 1902 en el convento Nuestra Señora de Gracia, de Santiago de Chile.

Durante su estancia en la provincia de Chile desempeñó varios oficios: procurador, rector de la iglesia talquina y desde 1906 se encargó de la formación de novicios en calidad de maestro, no cesando en este cargo hasta 1917. Como formador escribió un libro, el Tesoro del novicio (Talca, Chile, 1910), de amplia difusión entre varias generaciones de jóvenes agustinos.

También dirigió la Tercera Orden de San Agustín y la Pía Unión de la Virgen del Buen Consejo.

Ya promotor de esta advocación mariana, José Fariña creó y dirigió la primera publicación periódica de los agustinos de Chile. En 1909 apareció con el nombre de La Hojita del Buen Consejo, y a partir del número 15, de 26 de mayo de 1910, cambió de título, denominándose en adelante El Buen Consejo. Fariña fue su director hasta noviembre de 1917. La sede de la dirección, redacción, imprenta y administración de la revista se encontraba en el mismo convento de San Bartolomé de Talca. Varios artículos escritos en esta publicación por José Agustín Fariña fueron recogidos luego en el libro titulado Diversas prácticas a la Madre del Buen Consejo (Talca, Chile, 1911). En esta época redactó y publicó la obra Meditaciones prácticas sobre la Pasión según los Evangelios (Talca, Chile, 1913), y algunos folletos devocionales dedicados a la Madre del Buen Consejo.

El 2 de noviembre de 1917 salió de Buenos Aires hacia Barcelona. Después de afrontar algunas dificultades tenidas con la imprenta de Talca tomó la decisión de venderla, hecho que suponía el comienzo del fin de su etapa en Chile. Sin embargo, en él continuaba vivo el deseo de difundir al pueblo cristiano las virtudes de los más destacados religiosos y religiosas de la Orden Agustiniana. Por esta razón el prior general de la Orden, Tomás Rodríguez, le llamó a Roma para que ejerciese el cargo de vice-postulador de las Causas de Beatificación y Canonización de los siervos de Dios. Cuando se encontraba de camino hacia la Ciudad Eterna, en Francia fue detenido y encarcelado por ser considerado persona sospechosa de espionaje, al figurar con el nombre religioso de José Agustín, y no con el de Alfredo. En el tiempo que permaneció en prisión, un mes aproximadamente, Agustín Fariña experimentó la protección divina por mediación de la agustina Cándida de San Agustín, según escribió en carta dirigida a Benigno Fernández, de fecha 27 de junio de 1918. Una vez puesto en libertad, no pudiendo continuar su viaje regresó a España, incorporándose a su Provincia de Castilla como hijo que era de la misma. Su primer destino fue al colegio de Huelva. Aquí estuvo dedicado a la enseñanza y al ejercicio del ministerio sacerdotal. Desde el mes de junio de 1920 comenzó a formar parte de la comunidad de Calahorra (La Rioja) para encargarse de la formación, y llegó a ocupar el cargo de maestro de novicios (1923-1927) y de profesos agustinos (1921-1923).

En este tiempo y durante más de una ocasión mostró en público sus conocimientos y habilidades musicales, como también lo hizo con la pluma al redactar dos devocionarios, uno a la Madre del Buen Consejo, y otro a santa Rita, bajo el título Manojillo de Rosas de Santa Rita (Barcelona, 1925); una biografía de Asunción Galán de San Cayetano (Barcelona, 1924), y Doctrina de oración de Alonso de Orozco (Logroño, 1927). La Orden Agustiniana le concedió el grado de lector en Filosofía con fecha 14 de octubre de 1924.

José Agustín Fariña, conocedor del estado de penuria y aislamiento en que se encontraban las agustinas contemplativas manifestó interés en unir, a modo de Federación, los conventos de la misma Orden religiosa de forma semejante a como lo haría más tarde la Santa Sede con la constitución Sponsa Christi. Este proyecto no pudo llevarlo adelante. Luego ideó la publicación de una revista que sirviera de ayuda espiritual, lazo de unión y medio de comunicación entre las religiosas agustinas. A su vez, proyectaba la creación de una imprenta propia, pero no logró su aprobación por la Provincia de Castilla, motivo por el que solicitó autorización para trasladarse al monasterio de El Escorial (Madrid), con el fin de editar la tan esperada revista en la imprenta del Real Monasterio. En 1927 comenzó a residir en la comunidad agustiniana de El Escorial y en enero de 1928 salía el primer número de la revista Vergel Agustiniano, publicación mensual dedicada a la reflexión sobre aspectos de la vida cristiana en general y religiosa agustiniana en particular. José Agustín Fariña fue su fundador, primero y último director, redactor y colaborador habitual de Vergel Agustiniano durante ocho años de vida de esta publicación (1928-1935). Fue calificada de “armónica en sus partes; de orientación segura y bien determinada; exhalando un aroma agustiniano que conforta a los de dentro y aproxima a los de fuera; sobria, sencilla”. Por las cartas y documentación publicada sobre las misiones, principalmente de China, continúa interesando a los historiadores. También publicó José Agustín Fariña desde la misma imprenta escurialense un boletín titulado Flores de santidad, con breves perfiles biográficos y espirituales de religiosas y religiosos agustinos fallecidos con fama de santidad. La actividad literaria la compaginaba con labores pastorales en la comunidad religiosa y en la Real Basílica de El Escorial en el confesionario y la predicación dominical.

Fariña impulsó la beatificación de María Juana Guillén (muerta en 1607), agustina de Orihuela (Alicante), con la fundación en 1929 del boletín La Virgen Oriolana, y publicación de una biografía popular, además de una novena de la venerable Guillén, impresa por vez primera en El Escorial en 1932, reeditada por Balbino Rano en 1991, junto con la biografía.

El mismo objetivo persiguió con la sierva de Dios Cándida de San Agustín (muerta en 1861), creando en 1931 el boletín La Perla de Valdepeñas. Su vida y virtudes las publicó en Vergel Agustiniano, años 1931 y 1932.

“Fue un infatigable operario en la viña del Señor, un escritor fecundo y atildado, un fervoroso predicador evangélico, un experto y excelente confesor y director de almas y un ardiente apóstol de Cristo”, sentenció G. Gutiérrez. En efecto, José Agustín Fariña fue director espiritual de casi toda la comunidad de agustinos de El Escorial, labor apostólica que ejercitó hasta el final de su vida, con mayor insistencia durante los casi tres meses de estancia en el colegio escolapio de San Antón (Madrid), habilitado como cárcel, después de haber sido privado de libertad el 6 de agosto de 1936, y corriendo la misma suerte que otros religiosos agustinos de San Lorenzo de El Escorial.

Los testigos de vista afirman que Fariña “discutía a veces con los descreídos acerca de Dios y de la religión con el fin de convertirlos; que salió en defensa de los agustinos jóvenes, cuando eran sometidos por los carceleros a pruebas duras contra su vocación; y que, hallándose, ya maniatado junto al camión que había de conducirle al lugar del suplicio, trazaba la señal de la cruz con sus manos atadas e impartía la absolución a sus compañeros de martirio”. Continúa relatando el padre Llamas, en su libro Mártires Agustinos de El Escorial, que “la serenidad con que el P. José Fariña hablaba de su posible martirio era para admirar: ‘Si nos matan, mejor; moriremos por Dios’, le oímos exclamar más de una vez”. Llegado el momento de entregar la vida, según afirman los testigos presenciales, José Agustín Fariña “estaba sonriente y lleno de satisfacción, como quien conseguía el supremo anhelo de su vida”. La mañana del 30 de noviembre de 1936 cayó asesinado en Paracuellos del Jarama (Madrid), junto a él fueron asesinados por las milicias socialistas otros cincuenta frailes agustinos: Luis Abia Melendro —Abia de las Torres (Palencia), 28 de febrero de 1919—; Bernardino Calle Franco —Ituero Seco (Palencia), 17 de mayo de 1916—; Pedro José Carvajal Pereda —Peñacastillo (Cantabria), 16 de julio de 1912—; Miguel Cerezal Calvo —Palencia, 12 de diciembre de 1871—; Víctor Cuesta Villalba —Mantinos (Palencia), 13 de mayo de 1917—; José Dalmau Regás —Calella (Barcelona), 16 de diciembre de 1886—; Ramiro Alonso López —Pozuelo de Tábara (Zamora), 28 de marzo de 1915—; Dámaso Arconada Merino —Carrión de los Condes (Palencia), 17 de agosto de 1904—; Nemesio Díez Fernández —Prioro (León), 20 de febrero de 1913—; Matías Espeso Cuevas —San Martín de Valdetuéjar (León), 22 de febrero de 1901—; Francisco Fuente Puebla —Buenavista de Valdavia (Palencia), 17 de octubre de 1916—; José Gando Uña —Villageriz de Vidriales (Zamora), 15 de julio de 1910—; Joaquín García Ferrero —Morales de Valverde (Zamora), 21 de agosto de 1884—; Arturo García de la Fuente —Madrid, 19 de junio de 1902—; Nemesio García Rubio —Vegapugín (León), 17 de abril de 1912—; Esteban García Suárez —Canales (León), 1 de agosto de 1891—; Benito Garnelo Álvarez —Carracedo de Monasterio (León), 12 de enero de 1876—; Gerardo Gil Leal —La Vid (Burgos), 3 de octubre de 1871—; Marcos Guerrero Prieto —Fuente Encalada (Zamora), 12 de mayo de 1915—; Miguel Iturrarán Laucirica —Marquina (Vizcaya), 28 de septiembre de 1918—; José López Piteira —Arroyo Blanco (Camagüey, Cuba), 27 de marzo de 1913—; Constantino Malumbres Francés —Frómista (Palencia), 10 de marzo de 1872—; Francisco Marcos del Río —Lodoso (Burgos), 27 de enero de 1874—; Ricardo Marcos Reguero —Villanueva de las Manzanas (León), 9 de junio de 1891—; Julio Marcos Rodríguez —Carrizal (León), 16 de marzo de 1914—; Julio María Fincias —Santa Eulalia de Tábara (Zamora), 29 de septiembre de 1916—; Román Martín Mata —Buena Vista de Valdavia (Palencia), 22 de mayo de 1918—; Melchor Martínez Antuña —San Juan de Arenas (Siero, Asturias)—; Pedro Martínez Ramos —Figueruela de Arriba (Zamora), 25 de octubre de 1902—; Isidro Mediavilla Campo —Villasur de Cieza (Palencia), 12 de mayo de 1913—; Helidoro Merino Merino —La Puebla de Valdavia (Palencia), 26 de febrero de 1901—; Juan Monedero Fernández —Roa de Duero (Burgos), 11 de septiembre de 1881—; José Noriega González —Barriosuso de Valdavia (Palencia), 10 de febrero de 1915—; Gerardo Pascual Mata —Cerezal (León), 25 de septiembre de 1915—; José Antonio Pérez García —Villapodambre (León), 9 de abril de 1918—; Agustín Renedo Martino —Baños de la Peña (Palencia), 26 de agosto de 1870—; Mariano Revilla Rico —Buenavista de Valdavia (Palencia), 12 de diciembre de 1887—; Benito Rodríguez González —Armellada (León), 18 de marzo de 1873—; Conrado Rodríguez Gutiérrez —Villanueva de la Peña (Palencia), 24 de noviembre 1901—; Macario Sánchez López —Hoyocasero (Ávila), 29 de febrero de 1884—; Tomás Sánchez López —Hoyocasero (Ávila), 18 de septiembre de 1890—; Juan Sánchez Sánchez —Diego Álvaro (Ávila), 27 de enero de 1882—; Pedro Simón Ferrero —Puente Encalada (Zamora), 22 de octubre de 1916—; Luis Suárez-Valdés Díaz de Miranda —Ciaño (Sama de Langreo, Asturias)—; Dionisio Terceño Vicente —Congosto de Valdavia (Palencia), 25 de mayo de 1912—; Máximo Valle García —Villanueva de Abajo (Palencia), 30 de diciembre de 1915—; Pedro de la Varga Delgado —Valladolid, 30 de julio de 1904—; Benito Velasco Velasco —Arroyal de Vivar (Burgos), 20 de marzo de 1884—; Eusebio Julián Zarco Cuevas —Cuenca, 27 de julio de 1887—; Constantino Malumbres Francés —Frómista (Palencia), 10 de marzo de 1872 – Paracuellos de Jarama (Madrid), 30 de noviembre de 1936—.

Setenta y un años después, el 28 de octubre de 2007, fue beatificado en Roma por Benedicto XVI, junto con otros cuatrocientos noventa y siete hermanos en la fe que dieron su vida por amor a Jesucristo en tiempos de la última persecución religiosa en España.

La obra de Fariña se caracteriza por la sencillez, claridad y agilidad de su escritura. Los poemas que compuso encierran la belleza de la devoción cristiana y agustiniana, y su obra toda, en general, causa admiración por la sensibilidad humana y calidad espiritual que transmite. Sus escritos pertenecen en su mayoría al género hagiográfico y devocional de la época, con abundantes citas de escritores espirituales, como san Agustín, Santa Teresa, san Francisco de Sales, san Bernardo y San Juan de la Cruz.

 

Obras de ~: Corte de María del Buen Consejo: Triduo y devocionario, Talca (Chile), Imprenta J. M. Garrido, 1908; “Compendio de la vida del beato Esteban Bellesini, párroco agustino de Genazano”, en El Buen Consejo (Talca, Chile), vol. I, n.º 5 (1909); vol. II, n.º 15, 1910; Tesoro del novicio, Talca (Chile), Imprenta del Buen Consejo, 1910; Prácticas diversas en honor de María, Madre del Buen Consejo. Corte, Triduo, Devocionario y Novena, por el P. José Agustín Fariña, OESA. Oficio parvo de la Virgen del Buen Consejo por el M. R. P. M. Víctor Maturana, Agustino. Oraciones diversas, Talca (Chile), Imprenta del Buen Consejo, 1911; Meditaciones prácticas sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según los santos Evangelios, Talca (Chile), Imprenta de El Buen Consejo, 1913; Los siete sábados de la Virgen del Buen Consejo, Talca (Chile), Escuela Tipografía del Salvador, 1915; Vida de la Sierva de Dios Sor Asunción Galán de San Cayetano, Religiosa de velo blanco del Convento de Agustinas Concepcionistas de Fregenal de la Sierra. (Badajoz- España) (1867-1901), Barcelona, Luis Gili, 1924; Devocionario de Nuestra Señora del Buen Consejo, Barcelona, Luis Gili, 1925; Manojillo de Rosas de Santa Rita. Devocionario en honor de la popular Santa, abogada de imposibles, Barcelona, Luis Gili, 1925; Doctrina de oración del Beato Alonso de Orozco, O.E.S.A., Logroño, Imprenta y Librería General Vda. de Santos Ochoa, 1927; “Vida de la Sierva de Dios, Sor María Juana Guillén, Agustina de Orihuela”, en Vergel Agustiniano, 4 (1931), págs. 279-286, 333-338, 364-372, 409-415 y 455-464 (nueva ed. de B. Rano, con el título Venerable María Juana Guillén o El valor de optar por la mayor santidad, 1575-1607, Valladolid, Ed. Estudio Agustiniano, 1991); Novena de la Sierva de Dios Sor María Juana Guillén, Agustina de Orihuela, El Escorial, Imprenta Real Monasterio, 1932; Vida del Beato Federico de Ratisbona, Hermano de obediencia de la Orden de San Agustín, El Escorial, Imprenta Real Monasterio, 1932; “La sagrada forma de El Escorial”, en El Buen Consejo (Santiago de Chile), II/21 (1939), págs. 20-23; Vida religiosa de Sor María Cristina de Jesús Sacramentado, inéd.; Apuntes para pláticas (inéd.).

 

Bibl.: G. de Santiago Vela, Ensayo de una Biblioteca Ibero- Americana de la Orden de San Agustín, II, Madrid, Imprenta del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, 1915, págs. 401-402; A. M. Escudero, “El P. José Agustín Fariña”, en Toma y Lee (Santiago de Chile), 15 (1939), págs. 36-37; C. Vicuña, Mártires agustinos de El Escorial, El Escorial, Imprenta del Monasterio, 1945, pág. 192, 199, 208, 212, 224 y 237; A. del Fueyo, Los agustinos en la revolución y en la cruzada, Bilbao, Escuelas Gráficas Santa Casa de la Misericordia, 1947, pág. 148; G. Gutiérrez, “R. P. José Agustín Fariña Castro, mártir agustino de la cruzada (1879-1936)”, en La Vida Sobrenatural, 33/55 (1953), págs. 219-228; J. A . Massone, 65 años de bibliografía agustiniana en Chile (1921- 1985), Santiago de Chile, Ed. Agustinianas, 1986, págs. 81- 86; R. L azcano, “José Agustín Fariña Castro, mártir y apóstol de la Iglesia (1879-1936)”, en Participación. Boletín de Información de la Provincia de Castilla, 74 (1992), págs. 54-55; Los Agustinos en Calahorra. Cien años de historia (18941994), Madrid, Ed. Revista Agustiniana, 1994, págs. 106, 111, 117, 164, 324, 328 y 353-354; G. Carrasco Notario, Luces y sombras. 400 años de presencia agustiniana en Chile, Santiago de Chile, Ed. Agustinianas, 1995, págs. 216-217; “Un beato para la provincia agustina de Chile: El P. José Agustín Fariña”, en Peregrino. Revista de la Provincia Agustiniana de Chile, 16- 26 (1998), págs. 29-33; R. L azcano, Provincia de Castilla. Orden de San Agustín. Actas Capitulares (1895-1999). Estatutos Provinciales (1890-1997). Líneas Programáticas (1981-2001), Madrid, Ed. Revista Agustiniana, 2000, págs. XLVIII, XLIX, CXV, CCXXIII, CCXXIII, CCLXXIV, 45, 50 y 62; B. Estrada Robles, Al servicio de Dios y de la Iglesia. Memoria necrológica de la Provincia de Castilla (1870-2004), Madrid, Ed. Revista Agustiniana, 2005, págs. 250-256; M.ª E. González Rodríguez (ed.), Quiénes son y de dónde vienen, 498 mártires del siglo xx en España, Madrid, Conferencia Episcopal Española, Edice, 2007, pág. 187.

 

Rafael Lazcano González