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Luis Muriel y López

Biografía

Muriel y López, Luis. Madrid, 9.IV.1855 – 15.IV.1919. Pintor, decorador, escenógrafo.

Luis Muriel y López fue discípulo en primer lugar de su padre, a quien auxilió en algunas de sus últimas decoraciones teatrales, pero luego estudió en la Academia de San Fernando en Madrid con Carlos de Haes y, como no podía por menos de suceder en un discípulo de Haes, el realismo fue la base de toda su obra. Además, también estudió Arquitectura, de manera que, cuando al terminar ambas carreras decidió su dedicación a la escenografía, ya tenía un absoluto dominio del dibujo y la perspectiva, ciencia de la que dejó un tratado inédito.

El primer éxito público lo obtuvo en 1877, cuando colaboró con su padre para el Gran Teatro de Gijón, pintando el telón de boca y el decorado de la sala, además de una decoración de jardín para la obra de Lope El castigo sin venganza. Dos años después debutó en Madrid con las decoraciones para La Guerra Santa, también con las que presentó para El cepillo de las ánimas o El corpus de sangre. La crítica fue muy entusiasta y el público ovacionó sus decoraciones sin reservas. Exacto comentario merecen las decoraciones para el segundo acto de La Virgen de Lorena, obra que se estrenó en Madrid en 1883. En este mismo año pintó todos los decorados para Vivir mi tierra, que fueron elogiados por su exactitud en relación con la realidad y por la sabiduría en el empleo del color.

Pintó, asimismo, el telón de boca del Teatro Lara, imponiendo una novedad que consistía en representar la figura de la literatura, en vez de sólo unos cortinajes con borlones dorados. Fue un telón que, al decir de las crónicas, se utilizó hasta 1914. Para este mismo teatro pintó cuatro tapices que decoraban el vestíbulo y que representaban el drama, la comedia, la zarzuela y el sainete. Éstas y otras decoraciones son pintadas más o menos hasta 1900; porque Muriel y López fue un escenógrafo entre dos siglos que trabajó muchísimo y para prácticamente todos los teatros y, mientras que hasta 1900 es cultivador de un realismo pleno, característico de los años de la Restauración, al comenzar el siglo XX su pintura escenográfica evoluciona hacia pautas de sutiles entonaciones que lo acercan al credo simbolista y modernista, como es patente en obras como Pepita Tudó, estrenada en 1901, y sobre todo en las decoraciones para Madame Butterfly, estrenada en 1906. No fueron las únicas obras de esta primera década del siglo XX: Muriel hizo también las decoraciones para la revista ABC estrenada en 1909, las de La Cena de las Burlas (1911) o en 1912 las de La Malvaloca; al año siguiente las de El Retablo de Agredano, que recordaban la obra de los grandes perspectivistas Brambila y Gálvez sobre las ruinas de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia. Su obra escenográfica es, desde luego, abundantísima. Sin embargo, su reseña biográfica quedaría incompleta si no se aludiera a obras de carácter efímero de las que también realizó muchas, pero merece especial mención la que realizó para Semana Santa en la capilla de los actores en la iglesia de San Sebastián, en Madrid. Murió en 1919, después de una vida llena de éxitos.

 

Obras de ~: Telón de boca para el teatro de Gijón, 1877. Decoraciones en: El castigo sin venganza, 1877; La Guerra Santa y El cepillo de las ánimas o el Corpus de sangre, 1879; La Virgen de Lorena y Viva mi tierra, 1883; La verdad desnuda, 1888; con A. Fernández, El Rey que rabió y Gigantes y cabezudos; Pepita Tudó y Mme. Butterfly.

 

Bibl.: M. Osorio y Bernard, Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX, Madrid, 1883-1884; J. Muñoz Morillejo, Escenografía española, Madrid, Blass, 1923; A. Prast, El maestro Luis Muriel y López y sus discípulos, Madrid, 1948; A. M.ª Arias De Cossío, Dos siglos de escenografía en Madrid, Madrid, Mondadori, 1991.

 

Ana María Arias de Cossío