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Diego Arias Dávila

Biografía

Arias Dávila, Diego. Ávila, 1405 – Segovia, 15.I.1466. Secretario, consejero y tesorero real, contador mayor y regidor.

Sus orígenes familiares son imprecisos, encontrando en relación a este tema dos teorías: la que se podría considerar como la “leyenda dorada”, en donde se intenta probar que los Arias Dávila pertenecían a una familia de “cristianos viejos”, en la cual sus descendientes establecieron sus orígenes, tras la obtención del condado de Puñonrostro, en el período de Alfonso VI, y afirmando la existencia de unas relaciones amorosas entre doña Urraca y un caballero, Arias Gonzalo; otros, y dentro de esta misma tradición, llevan los orígenes de los Arias Dávila a un Diego Arias de Argüello, caballero de Pola de Gordón, en Santander, quien huiría a Castilla tras haber cometido un delito de sangre, casándose con Catalina Argüello, de la que tomará su segundo apellido, y de cuya unión nacería Gonzalo Arias de Argüello, domiciliado en Ávila, que a su vez se casa con Violante González de Ávila, y de quien descendería Diego Arias Dávila, trasladándose este último a Segovia. En contraposición, existe una “leyenda negra” sobre la susodicha familia, que se basará en los orígenes conversos evidentes de ésta, tomando como fuente el proceso inquisitorial que contra los Arias Dávila se realizará en 1486.

Hay constancia de que Diego Arias Dávila y su hermano Francisco se convierten al cristianismo siendo todavía unos niños, gracias a los sermones de fray Vicente Ferrer, hacia el año 1411. Francisco, que también vivió en Segovia, fue regidor, trabajó al servicio de la Corona como escribano llegando a ser durante algún tiempo alcalde de los alcázares de Segovia, obteniendo estos cargos gracias a la ayuda de su hermano.

Se conoce la existencia de una hermana, Simha, quien parece vivió y murió como judía.

Diego asciende social y económicamente de forma fulminante, como sus enemigos lo describen, de vendedor ambulante de especias en tierras segovianas a los más altos cargos, gracias a la protección del todavía príncipe Enrique; comienza su escalada social hacia los años treinta del siglo XV, cuando se le nombra regidor de los hombres pecheros en Segovia, pasando a ser escribano de cámara de Juan II en 1443, y escribano y secretario del príncipe; en 1450 aparece en la documentación como contador mayor. Cuando Enrique es coronado aumentarían sus cargos y privilegios: contador mayor de cuentas, miembro del Consejo del Monarca, contador del maestrazgo de Santiago, secretario del Rey y escribano mayor de los privilegios y confirmaciones, tesorero mayor, procurador en Cortes por Segovia, regidor de las ciudades de Toledo, Madrid, etc.; finalmente recibe el privilegio de poder renunciar y traspasar a su primogénito, Pedro Arias Dávila, todos los cargos, oficios y mercedes recibidos de Enrique IV, cosa que obtendrá su sucesor el 15 de enero de 1466.

Contrajo matrimonio en tres ocasiones: primero con Juana Rodríguez, que murió al poco tiempo; después con Elvira González, hacia 1430, quien de origen converso también, se convirtió siendo niña y con la que tendrá cuatro hijos, Pedro, Juan, Isabel y, al parecer, otro denominado Francisco, que aparece escasamente citado en la documentación, y del que se supone murió prematuramente. Su tercera esposa, ya a edad avanzada, fue María Palomeque. Sus hijos se integran totalmente en la sociedad cristiana: Pedro o Pedrerías heredará de su padre, se convirtió en compañero de Enrique IV, acumuló cargos y obtuvo el mayorazgo en 1462: sirvió a Enrique IV y a los Reyes Católicos; sin embargo, tras la sublevación del príncipe Alfonso contra su hermanastro, el primero ordena se le confisquen sus bienes y sembrará la duda de la lealtad de los Arias Dávila hacia Enrique, llevando a este último a detenerlo, rompiendo la amistad que les unía, y haciendo que Pedro y su hermano Juan, quien había comenzado una carrera eclesiástica, se pasaran a la causa alfonsina. Alfonso los recibirá con los brazos abiertos, lo que no implicará que a la muerte del príncipe volvieran a ser bien acogidos en la Corte enriqueña.

A pesar de todo, tras el Pacto de Guisando, los dos hermanos se verán obligados a abandonar Segovia y refugiarse en Turégano, afirmando abiertamente su tendencia isabelina. Pedro, quien morirá prematuramente en la Guerra de Sucesión con Portugal, estuvo casado con María Ortiz Cota, hija de Alonso Cota.

Sus otros hermanos, Juan Arias Dávila, destinado a la vida eclesiástica, llegó a ser obispo de Segovia, y su hermana Isabel se casará con otro converso al servicio de la Corona, Gómez González de la Hoz.

A medida que Diego Arias Dávila consolidó su linaje obtuvo una serie de señas de identidad: apellidos, armas, desde 1462 casa principal y palacio, capilla de enterramiento. Creó un hospital dedicado a la beneficencia pública en honor a san Antonio de Padua, en donde se ofrecía alojamiento gratuito durante tres días a personas necesitadas de pasaje por la ciudad, pudiendo acogerse en susodicha institución hasta unos veinte indigentes; en caso de fallecimiento también eran enterrados a costa del hospital.

Hay que hacer alusión al proceso que la Inquisición inició contra los Arias Dávila, y que atacará directamente a su hijo Juan, obispo de Segovia, aunque en la documentación se le cita escasamente. Las acusaciones, las más numerosas, se inician en 1486, y abarcarán a toda la familia, sobre todo a Diego Arias Dávila y a su segunda esposa, a los que se acusa de organizar rezos en hebreo, dirigir oraciones, e incluso haber sido enterrados amortajados según el rito judío.

Este proceso, en el cual interviene el Papa, tras la apelación realizada por Juan, se paraliza; él marchó a Roma en 1490, quedándose, tras haber iniciado las gestiones necesarias para anular los designios del Santo Oficio, hasta su muerte, archivándose el proceso tras su fallecimiento. La familia consigue, tras haberse resuelto los problemas con la Inquisición, no manchar el linaje obteniendo el hijo de Pedro, y homónimo de Diego Arias Dávila, el título de conde de Puñonrostro, que permitió el acceso de los Arias Dávila a las más encumbradas esferas nobiliarias.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico Nacional, leg. 1413 n. 7. Proceso de los Arias Dávila.

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Rica Amran