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Juan de Lángara y Huarte

Biografía

Lángara y Huarte, Juan de. La Coruña, 1736 – Madrid, 18.I.1806. Marino, matemático, científico, capitán general de la Armada, ministro de Marina y consejero de Estado.

Hijo de Juan de Lángara y Arizmendi y de Ana Huarte y Trejo. Su padre fue uno de los primeros alistados en la Compañía de Guardia Marinas de Cádiz, y fue el primer teniente general de la Armada procedente de las promociones de dicha Compañía.

La vida cerca del mar, el ambiente, la tradición y las costumbres familiares influyeron en Juan de Lángara y Huarte, que se sintió atraído por la Armada desde su infancia y, muy joven, ingresó como guardia marina en 1750. A la vista de su aplicación, capacidad de trabajo y aprovechamiento en los estudios, fue elegido por su superior, Jorge Juan, para efectuar el curso de Matemáticas Sublimes, y más tarde fue enviado a París para perfeccionar sus estudios.

A su regreso a Madrid en 1755, pasó a ocupar destinos de embarque, y durante diez años (1755-1765) llevó a cabo importantes misiones por las costas de España, África y las Indias Occidentales. En este período ya mereció de sus superiores el calificativo de oficial sobresaliente, del que siempre se podía echar mano, sobre todo en navegaciones difíciles. Entre éstas se encontraban las navegaciones a los mares de China y a las islas del Pacífico, por la pericia que se necesitaba para vencer las dificultades de tan largos viajes, por mares desconocidos y con vientos periódicos que sólo permitían el acceso en épocas determinadas.

Eran dificultades que los atrasos de la náutica complicaban ampliamente, motivos por los que para dichos viajes siempre se elegía a los marinos más competentes, hábiles y expertos, como Lángara.

Juan de Lángara realizó tres viajes de ida y vuelta a Filipinas (1766-1771) al mando del navío mercante Buen Consejo y de las fragatas de guerra Venus y Rosalía respectivamente, en los que puso en práctica los últimos adelantos en navegación y los enseñó a sus subordinados, haciendo que dichos conocimientos llegaran a muchos oficiales de la Marina española, cuando en Inglaterra o Francia estaban sólo reservados a muy contadas personas. En un viaje a Manila al mando de la fragata Venus en 1773, durante una noche clara y de luna, se le ocurrió la idea de calcular la longitud por la distancia de dicho satélite a una determinada estrella.

La pugna científica de aquella época se centraba entre Inglaterra y Francia, pero España quería mantenerse al mismo nivel y para ello aprovechó las inquietudes y conocimientos de Lángara, que de nuevo al mando de la fragata Rosalía efectuó una expedición científica en 1774, para poner en práctica los últimos adelantos y métodos en los campos de la física, la navegación, la mecánica y la astronomía. Durante seis meses, navegó por el Atlántico norte y sur e hizo observaciones, practicó nuevos métodos de navegación astronómica, corrigió errores en cartas náuticas, adiestró a otros marinos, y exploró algunas islas.

Al mando del navío Poderoso (setenta cañones), buque insignia del marqués de Casa-Tilly, se trasladó a Brasil con el Ejército de Pedro de Cevallos en 1776 en una expedición contra los portugueses, y en el período 1776-1778 tomó parte en diferentes acciones, entre ellas la conquista de la isla Santa Catalina, de las que dejó constancia escrita.

En guerra contra Inglaterra, declarada en 1779, Lángara se mantuvo cruzando por la zona de las islas Terceras al mando de una división formada por los navíos Poderoso (donde izaba su insignia), Leandro y dos fragatas, para asegurar la venida de las flotas de Indias. Sufrió severos temporales, en uno de los cuales naufragó el Poderoso (27 de agosto) y Lángara estuvo a punto de perecer, aunque, gracias a sus propias órdenes y decisiones, se consiguió salvar con toda la dotación en las fragatas, e izó su insignia en el Leandro.

Cerca de la isla Santa Margarita apresó con su división a la fragata inglesa Winchcom (que posteriormente sirvió en la Armada española como urca).

Regresó a Cádiz y ascendió a jefe de escuadra en diciembre de 1779. Continuaba la guerra contra Inglaterra y se estableció el bloqueo de Gibraltar, en el que Lángara participó con una escuadra de trece barcos (once navíos y dos fragatas) a la que tenía que unirse otra de Luis de Córdova de dieciséis barcos. Pero un temporal obligó a Lángara a levantar el bloqueo de la plaza, y, empujado al Mediterráneo por el fuerte viento, tuvo que entrar de arribada en Cartagena con graves averías en sus barcos. Terminadas las reparaciones, salió de Cartagena y regresó al bloqueo, sin poder conectar con los barcos de Luis de Córdova, que también habían sido zarandeados por los temporales en el estrecho y se estaban reparando en Cádiz. En cambio, se encontró con la escuadra del almirante inglés Rodney, formada por veintiún navíos y diez fragatas, que había salido de Inglaterra en diciembre de 1779 escoltando un convoy de más de doscientos barcos, con víveres, provisiones, municiones y pertrechos para aprovisionar Gibraltar, que estaba muy necesitado por el bloqueo a que se veía sometido.

El avistamiento de ambas escuadras se produjo a la altura del cabo Santa María (16 de enero de 1780), en la costa portuguesa del Algarbe. Lángara entró en combate en inferioridad de condiciones, ya que a pesar de intentar eludir el encuentro a la vista de la superioridad numérica de los ingleses, las hábiles maniobras de Rodney no se lo permitieron. Los barcos ingleses tenían los fondos forrados de cobre, lo que les hacía más rápidos que los españoles, que intentaron alejarse sin conseguirlo. Al primer barco que alcanzaron los ingleses fue al navío Santo Domingo, que por averías en la verga mayor era el más lento. Fue intensamente cañoneado y, aunque se defendió bien, voló con una gran explosión y desapareció con toda su gente. Lángara izaba su insignia en el navío Fénix, que combatió con varios navíos enemigos a la vez. Tras una intensa y prolongada lucha, el barco fue desarbolado, y a las diez de la noche el Fénix se rindió, cuando más de un tercio de su dotación estaba fuera de combate. El propio Lángara sufrió tres heridas graves, primero una bala de fusil en la cara y después metralla en el muslo, con las que siguió luchando, hasta que recibió un golpe en la cabeza que lo dejó sin sentido y fue evacuado a la enfermería. Hecho prisionero, fue llevado a Gibraltar, desde donde dio cuenta del combate por escrito de 21 de enero. En el combate, que duró unas ocho horas en medio de un fuerte temporal, la escuadra de Lángara fue diezmada. Perdió cinco navíos, cuatro apresados: Fénix, Diligente, Monarca y Princesa, y el Santo Domingo volado. Los ingleses también habían apresado al San Julián y al San Eugenio, pero el temporal que se había levantado durante el combate estuvo a punto de lanzarlos contra la costa, por lo que los ingleses de las dotaciones de presa pidieron ayuda a sus prisioneros los españoles, que se la dieron con la condición, aceptada, de que los ingleses pasaran a ser los prisioneros, con lo que los dos barcos entraron en Cádiz llevando cautivos a los que los habían capturado.

El comportamiento de Lángara en el combate del cabo Santa María mereció la aprobación del Rey y, a pesar del descalabro sufrido y de que había sido ascendido a jefe de escuadra hacía poco tiempo, ascendió a teniente general en febrero de 1781. El “cúmplase” de ordenanza de este ascenso fue dado por su padre, el teniente general Juan de Lángara y Arizmendi, director general interino de la Armada, con lo que el hijo alcanzó al padre en tan alto rango. Más adelante, una vez curado de sus heridas, Lángara recibió el mando de una nueva escuadra en 1783, que tenía que unirse a otra francesa para la conquista de Jamaica, pero la expedición no se realizó por haberse firmado la paz con Inglaterra.

En 1787, la Armada decidió organizar cada año una pequeña escuadra para adiestrar a los oficiales en los elementos principales de su profesión, sobre todo en evoluciones y maniobras de guerra. Para ello se creó una escuadra de evoluciones e instrucción, con nueve fragatas y tres buques menores al mando de Lángara, que en dicho año puso en práctica un plan para obtener con el máximo aprovechamiento las mejores enseñanzas.

Declarada la guerra a la República Francesa en marzo de 1793, Lángara recibió el mando de otra escuadra de diecisiete navíos, con su insignia en el navío Reina Luisa. Operó en el Mediterráneo con la escuadra inglesa del almirante Hood, de veintiún navíos.

Acudió en ayuda de los realistas de Tolón, que se habían levantado contra la República, donde se presentaron las dos escuadras el 27 de agosto. La ciudad y su arsenal fortaleza fueron tomados por la flota aliada, pero al poco tiempo la situación se volvió insostenible, y se decidió la evacuación de la plaza, que estaba defendida por el capitán de artillería Napoleón (que más tarde iba a ser emperador de Francia). Las fuerzas aliadas prendieron fuego al arsenal y a los barcos franceses en diciembre. Las tropas reembarcaron, y Lángara se detuvo a recoger a los ciudadanos comprometidos de Tolón, a lo que se unió Hood de mala gana.

La escuadra de Lángara fue la última en salir de la bahía de Tolón. Más adelante se trasladó a Liorna con una escuadra de diez navíos y cuatro fragatas, para llevar a Cartagena al príncipe heredero de Parma, que se iba a casar con la infanta María Luisa, y lo acompañó a la Corte en 1794.

En 1795 fue nombrado capitán general del departamento de Cádiz, reteniendo la Comandancia principal de batallones. Al mando de una escuadra de veintiséis navíos y catorce fragatas, salió de Cádiz el 4 de agosto, con su insignia en el Santísima Trinidad, y durante algunos días dio escolta a una división francesa que se dirigía a Terranova. Poco después, España y Francia firmaron el tratado de San Ildefonso, por el que renovaban la alianza de los pactos de familia.

Lángara se dirigió al Mediterráneo con su escuadra y, al tener noticias de que, sin declaración de guerra, Inglaterra apresaba barcos españoles, adoptó la misma postura, y al encontrarse con el contralmirante inglés Man, que escoltaba tres transportes y un bergantín mercante, les dio caza y apresó uno de los transportes y el bergantín. Continuó a Cartagena, donde recibió el refuerzo de siete navíos, y se hizo de nuevo a la mar para patrullar entre Córcega y la península italiana, y posteriormente entró en Tolón en noviembre. Salió de Tolón el 30 de ese mismo mes dando escolta a una división francesa que se dirigía a Brest, y entró en Cartagena el 20 de diciembre, donde fue relevado por José de Córdoba y Ramos.

En 1796 fue designado secretario de Estado y del Despacho Universal de Marina (equivalente a ministro de Marina), y dos años después, en 1798, sin cesar en el Ministerio, ascendió a capitán general de la Armada y recibió el nombramiento de director general de dicha institución. Desempeñó dichos cargos hasta finales de 1799, en que fue designado miembro del Consejo de Estado. Falleció en Madrid en 1806, a la edad de setenta años y más de cincuenta y cinco de servicio, dejando tras de sí un amplio legado de mejoras en la Armada y en las ciencias náuticas.

Lángara se casó en septiembre de 1774, siendo capitán de navío, con María Lugarda de Hevia y Navarro, hija del jefe de escuadra Gutiérrez de Hevia, I marqués del Real Transporte, y nieta por la rama materna del director general de la Armada Juan José Navarro, I marqués de la Victoria. María Lugarda heredó ambos títulos pasando a ser marquesa de la Victoria y del Real Transporte, títulos que Lángara respetó pero nunca utilizó, ya que, movido por su modestia, consideraba una usurpación unir a sus propios nombramientos otros que ni había ganado ni había heredado de sus antecesores. El matrimonio no dejó sucesión, y su esposa sobrevivió a Lángara, muriendo en Madrid en 1837.

Lángara y Huarte fue un hombre tenaz, con ingenio, piloto hábil, maniobrista, experto militar, buen estratega y marino de valor demostrado en el combate.

Fue también un impulsor de la ciencia y el arte naval. En la Armada estuvo conceptuado como un brillante oficial. A su lado se formaron muchos oficiales.

Dejó los resultados de sus estudios y memorias en diferentes publicaciones, y escribió diarios de navegación de los buques de su mando. También escribió sobre temas de utilidad práctica para la Marina militar y para la navegación en general, y sobre otros temas, como la defensa al teniente de navío Morales de los Ríos por la pérdida de la fragata Hermiona, leída en el Consejo de Guerra que siguió a la captura de dicha fragata por barcos ingleses. Asimismo, realizó importantes trabajos cartográficos, como: Carta esférica de las costas de la América Meridional, desde el paralelo de 36º 3’ de latitud S. hasta el Cabo de Hornos, trazada a partir de las observaciones y cartas náuticas de Malaspina en su expedición de 1793, que fue presentada por Lángara al Rey en 1798. Otro de sus trabajos fue: Posición de la Isla de Trinidad en el Océano meridional, su situación, la de la Isla de la Ascensión y del Islote Martín Vas, así como la de la isla de Fernando Noroña.

Desde su época de subalterno, Juan de Lángara era cruzado en la Orden de Calatrava, y más adelante obtuvo la encomienda de las casas de Talavera de la citada Orden. También recibió la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, y la llave de gentilhombre de Cámara de Su Majestad.

 

Obras de ~: Defensa militar por el teniente de fragata D. Juan de Lángara en favor del teniente de navío D. Francisco Morales de los Ríos, por la pérdida de la fragata “Hermiona”, el 31 de mayo de 1762 [ms. inéd. en el Museo Naval de Madrid (MNM)]; Diario de navegación de la fragata “Santa Rosalía” en su comisión para observar longitudes el año 1774 (ms. inéd. en MNM); Diario de la navegación de la escuadra y convoy del mando del Excmo. Sr. Marqués de Casa-Tilly, teniente general de la Real Armada, 1776-1777 (ms. inéd. en MNM, cerrado el 21 de febrero de 1777); Diario del brigadier D. Juan de Lángara, comandante del navío “Poderoso”, con la escuadra y convoy a continuar las operaciones militares contra los portugueses en sus posesiones del Brasil, 1777 a 1778 (ms. inéd. en MNM, cerrado el 5 de enero de 1778); Diario de navegación del navío “Poderoso” de Montevideo a España, 1778 (ms. inéd. en MNM, cerrado el 29 de julio de 1778); Diario del brigadier de la Real Armada D. Juan de Lángara, comandante de la escuadra destinada a cruzar sobre las costas de España y en las islas Terceras, 1779 (ms. inéd. en MNM, cerrado el 2 de octubre de 1779); Extracto histórico de las operaciones de la escuadra de instrucción, 1787 (ms. inéd. en MNM, cerrado el 27 de septiembre de 1787).

 

Bibl.: M. Fernández de Navarrete, Colección de Opúsculos, t. II, Madrid, Imprenta de la Viuda de Calero, 1848, págs. 157-161; Museo Naval, Catálogo descriptivo de los objetos que contiene el Museo Naval, Madrid, Imprenta del Vapor, 1853, págs. 128-130; F. de Paula Pavía, Galería biográfica de los generales de Marina, t. II, Madrid, Imprenta de J. López, 1873, págs. 349-353; C. Fernández Duro, Armada Española, ts. VII y VIII, Madrid, Est. Tipográfico Sucesores de Rivadeneyra, 1902; N. Gómez y J. L. Balcácer, Calendario efemérico de Ejército y Armada, t. I, Madrid, Ministerio de Marina, 1931, págs. 35-36; J. M.ª Martínez-Hidalgo y Terán (dir.), Enciclopedia general del mar, vols. V y VII, Barcelona, Ediciones Garriga, 1982, págs. 239-241 y págs. 1165-1168 respect.; J. Cervera Pery, La Marina de la Ilustración (Resurgimiento y crisis del poder naval), Madrid, Editorial San Martín, 1986; F. González de Canales y López-Obrero, Catálogo de Pinturas del Museo Naval, t. II, Madrid, Ministerio de Defensa, Armada Española, 2000, págs. 78-79; Catálogo de Pinturas del Museo Naval. t. IV, Madrid, Ministerio de Defensa, Armada Española, 2001, págs. 223-225.

 

Marcelino González Fernández