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Pedro Agar y Bustillo

Biografía

Agar y Bustillo, Pedro. Santa Fe de Bogotá (Colombia), 1764 – Madrid, 2.X.1822. Jefe de Escuadra y regente del Reino.

Nació en Santa Fe de Bogotá, capital del Nuevo Reino de Granada en 1764, siendo sus padres Benito Agar y Leis, caballero de la Orden de Santiago y María Josefa Bustillo y Pérez, naturales de La Coruña. El 22 de mayo de 1780, con dieciséis años de edad le fue concedida plaza de guardiamarina ingresando en la Real Compañía de Cádiz, donde cursó sus estudios con notable aprovechamiento, distinguiéndose por su talento y aplicación, lo que le valió el nombramiento de brigadier de guardiamarinas, de cuya clase embarcó en el navío Santo Domingo en 1781, el mismo año en que ascendió a alférez de fragata el 16 de diciembre.

Embarcó en la Escuadra de don Luis de Córdoba, asistiendo en 1782 a las operaciones del bloqueo de Gibraltar, así como en el combate naval de la desembocadura del Estrecho sostenido con la escuadra inglesa del almirante Howe. Hecha la paz en 1783, desembarcó pasando a realizar el curso de estudios superiores que llevó a cabo con toda lucidez.

Ascendido a alférez de navío en 1784 permaneció en el citado curso hasta su ascenso a teniente de fragata el 10 de enero de 1787 en que fue nombrado maestro de guardiamarinas de la Academia de Ferrol continuando de profesor en el citado centro hasta su ascenso a teniente de navío el 4 de marzo de 1801. El 15 de noviembre del mismo año pasó al Cuerpo de Ingenieros de la Armada en el Departamento de Ferrol, prestando notables servicios en su nueva profesión hasta el 10 de septiembre de 1796 en que pasó a la situación de retirado, permaneciendo separado del servicio de la Armada durante cuatro años, un mes y doce días, reingresando nuevamente el 28 de octubre de 1800, restableciéndosele en su empleo de teniente de navío. Un año después fue nombrado director de la Academia de Guardiamarinas de Ferrol.

Ascendido a capitán de fragata el 5 de octubre de 1802, en mérito a su talante científico y aptitudes para la enseñanza fue nombrado el 2 de julio de 1804 director del conjunto de academias de guardiamarinas, con residencia en el Departamento de Cádiz.

Había obtenido licencia para contraer matrimonio pero a consecuencia de una enfermedad quedó inútil del pie izquierdo, disponiéndose que sólo se le emplease en destinos de tierra.

Hallándose en la isla de León, el 28 de octubre fue elegido por las Cortes Generales y Extraordinarias miembro del Consejo de Regencia, de cuya presidencia se encargó interinamente por ausencia de los regentes, generales Blake y Gabriel Císcar. En esta circunstancia le correspondió el 13 de mayo de 1811 su ascenso a capitán de navío, ascenso rechazado por Agar mientras desempeñase el cargo de regente, participándoselo así a la Dirección de la Armada, gesto que fue entendido como un delicado rasgo por parte de don José Vázquez Figueroa, ministro de ramo, que envió a las Cortes un razonado escrito sobre el ascenso de Agar, que finalmente fue ascendido por unanimidad, escalafonándosele en el lugar que legítimamente le correspondía.

Continuó desempeñando el cargo de regente con el empleo de capitán de navío, respondiendo dignamente a la confianza en él depositada en aquellas críticas circunstancias, pero el 22 de enero de 1812 cesó en el cargo en virtud de la necesidad de establecer el gobierno de la Monarquía con arreglo a la Constitución ya aprobada en su mayor parte, nombrándose una nueva Regencia a la que dio posesión la saliente, una vez que habían prestado juramento ante el Congreso, siendo nombrados Agar y sus compañeros en la misma fecha consejeros de Estado, cargo que no llegó casi a desempeñar pues a los cuatro días suprimieron las Cortes aquel alto Cuerpo quedando en clase de jubilado con todos los honores y sueldos correspondientes según preceptuaba la soberana disposición.

Sin embargo algunos meses más tarde (marzo de 1813) fue nombrado regente por segunda vez, ya que las Cortes Generales y Extraordinarias atendiendo al estado en que se hallaba la nación, habían decretado: “que cesen los individuos que actualmente componen la Regencia del Reyno y se encarguen de ella provisionalmente los tres Consejeros de Estado más antiguos que en el día se hallan en dicho Consejo y que son don Pedro Agar, don Gabriel Císcar y el muy reverendo arzobispo de Toledo”, continuando con una serie de instrucciones sobre su nueva toma de posesión. Por Decreto de 22 de marzo de mismo año obtuvo el nombramiento de regente en propiedad.

Concluidas sus tareas aquellas Cortes, salió para Madrid con la Regencia el 19 de diciembre siguiente continuando en el ejercicio de sus altas funciones hasta la llegada de Fernando VII, que expidiendo en Valencia el célebre decreto de 4 de mayo de 1814, por el que se anulaban todos los actos de las Cortes durante su ausencia, Agar fue detenido en Madrid por orden del general Eguía y conducido en calidad de preso a la Cárcel de Corte, en unión de Gabriel Císcar y otros diputados de alta nombradía, confinándosele luego en Santiago de Compostela, en cuya ciudad subsistió vigilado y con frecuencia molestado por la policía hasta 1820.

Triunfante el pronunciamiento de Riego en las Cabezas de San Juan, tomó parte en el movimiento de La Coruña activamente y el 21 de febrero de 1820 se formó la Junta provisional de gobierno en Galicia de la que fue vocal y después presidente. Jurada por el Rey la Constitución de 1812 fue nombrado jefe político y capitán general del reino de Galicia, teniendo en consideración el mérito, servicios y circunstancias que concurren en el consejero de Estado y capitán de navío de la Armada nacional... dispensándole hasta la reunión de las Cortes la incompatibilidad de poder obtener dicho destino por ser tal consejero de Estado por convenir así al bien del servicio de la nación, según expresaba la Real Orden de 25 de marzo que trasladaba el ministro de Marina al director general de la Armada. Aceptó Agar el destino político, pero opuso sus reparos al ejercicio del de capitán general, porque siendo sólo coronel tendría en su cargo que mandar a brigadieres y generales, pero el Gobierno no consideró sus escrúpulos y observaciones, y como mejor prueba lo ascendió a jefe de escuadra, saltando la clase de brigadier el 17 de julio de 1820 a la vez que ascendía también a Císcar.

Desempeñó la Capitanía General de Galicia hasta fines de 1821 que cesó en el mando pasando a Madrid a ocupar su plaza en el Consejo de Estado, donde prestó valiosos servicios a tono con su gran saber y experiencia, falleciendo en Madrid el 2 de octubre de 1822.

Se ha escrito de Agar que fue una de las figuras políticas más notables de la época, y de quien dice Argüelles “no era menos estimado por sus luces y conocimientos que por sus virtudes privadas”. Era un matemático sobresaliente —expresa otro autor— y un hombre de gran talento; sus virtudes cívicas militares y sus distinguidos servicios lo colocan en lugar preferente entre los generales de la Armada española. Un esclarecido personaje, en suma, que ocupó dignamente la suprema jerarquía del Estado donde prestó eminentes servicios a la causa de la independencia española y a la consolidación del sistema representativo.

 

Fuentes y bibl.: Archivo-Museo don Álvaro de Bazán, (El Viso del Marqués, Ciudad Real), Expediente personal.

A. Alcalá Galiano, Memorias de un anciano [...], publicadas por su hijo, t. 1, pág. 350; F. P. Pavía: Galería biográfica de los generales de Marina, t. 1, Madrid, 1873. VV. AA., Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano, t. 1, Madrid, Espasa, 1887.

 

José Cervera Pery