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Andrés Brull y Sinués

Biografía

Brull y Sinués, Andrés. Madrid, 1818 – Sevilla, 1887. Militar, brigadier de Ingenieros, Cruz de San Fernando de 1.ª clase.

Ingresó en la Academia de Ingenieros de Guadalajara en 1835, de donde salía, una vez terminados sus estudios, como teniente, en 1838. Siendo aún alumno, al aproximarse a Guadalajara las expediciones carlistas de los jefes Gómez, Quiles y Cabrera, contribuyó a la defensa de la Academia en agosto de 1836, encuadrado en la compañía de alumnos, y a la del fuerte de San Francisco en noviembre del mismo año. También se encontró en la defensa de Madrid, aún como alumno de la Academia, cuando se presentaron ante la capital las tropas del ejército carlista de don Ramón Cabrera y el pretendiente en persona.

Destinado, al terminar los estudios, al regimiento de Zapadores-Minadores, con su unidad se integraba en el ejército del Norte en el marco de la Primera Guerra Carlista. Incorporado a su compañía en Vitoria en enero de 1839, trabajó en las obras de defensa de la ciudad y habilitó el convento de San Francisco de Miranda de Ebro como hospital militar. Posteriormente asistió a los trabajos de fortificación de Orduña, Berberena, Zartanga y Arciniaga. En abril de 1839 practicó un reconocimiento con la columna del coronel Oriol sobre el pueblo y venta de Rivavellosa, ocupados por una facción carlista. Una vez desalojada después de algunas horas de fuego, realizó el trazado de las obras convenientes para asegurar la comunicación desde Miranda a Vitoria. Tomó parte en el reconocimiento que precedió a la acción y toma de Samarra Mayor, habiéndose encontrado dentro del cuadro que formó el Regimiento Provincial de Ávila y sufrido las cargas de caballería de uno de los regimientos carlistas, titulado Húsares de Arlabán. Posteriormente, concurrió a la acción y toma de dicho pueblo que tuvo lugar cuatro días después, y por su comportamiento mereció mención honorífica en la Orden General que daba el capitán general de las Provincias Vascongadas. En julio de 1839 formó parte de una expedición que marchó desde Arciniega a Ibarra, para apoderarse de algunas piezas que tenían ocultas los facciosos, y habiendo encontrado fuerzas enemigas, rompió el fuego y continuó hasta dispersarlas. Siguió las operaciones hasta el Convenio de Vergara, pasando luego a Aragón con el ejército expedicionario. En octubre de 1839, el pueblo de Calanda fue atacado por los carlistas, a resultas de lo cual el teniente Brull fue hecho prisionero por el cabecilla Bosque y conducido al depósito de Benifará hasta que, canjeado seis meses después, se presentó en Valencia el 5 de marzo de 1840, incorporándose de nuevo a su compañía, con la que marchó al sitio de Morella. En esta localidad fue gravemente herido el 24 de mayo al construir una batería de brecha contra el fuerte de San Pedro Mártir. Como consecuencia obtuvo sobre el campo de batalla el grado de capitán de infantería, que le fue permutado por la Cruz de San Fernando de 1ª Clase, según diploma de 29 de mayo de 1843.

Concluida la guerra, fue destinado por R.O. de 4 de diciembre de 1841 a la Dirección de Ingenieros de Aragón. En septiembre de 1843 se halló en el bloqueo y sitio de Zaragoza, donde le fueron conferidas varias comisiones por el general en jefe del ejército, D. Valentín Cañedo, entre otras, la delicada y expuesta de conferenciar con las autoridades sitiadas sobre varios puntos importantes. Ejecutó bajo el fuego enemigo varios trabajos en el castillo de la Aljafería y otros emplazamientos inmediatos a la plaza. Por todo esto le fue conferido el grado de comandante de infantería por Real Resolución de 9 de diciembre de 1847, conmutado después por el de teniente coronel en Real Orden de 4 de junio de 1848. Por una nueva Real Orden de 25 de agosto de 1852 se le nombró inspector de unos trabajos que hacía la Hacienda civil en Zaragoza, y como recompensa de los servicios prestados, le fue conferido el grado de coronel de Infantería por Real Orden de 7 de diciembre de 1852. Con respecto al palacio de la Aljafería, su preocupación fue determinante para el conocimiento y conservación del monumento. Brull precisaba en su Disertación sobre el castillo de la Aljafería, que “ya desde 1772 y hasta la fecha en que escribe, la Aljafería ha sufrido reformas parciales en las que han ido desapareciendo las porciones de construcción Árabe que aún se conservaban... Siguiendo con su preocupación sobre el noble edificio, realizaba, un Plano del perímetro del edificio de la Aljafería con un proyecto de fortificación (en dos hojas), formado en febrero de 1848, y un Plano para el cálculo de desmontes y rellenos que exige el proyecto de fortificación del Castillo de la Aljafería”.

En 1853 se halló en los sucesos que tuvieron lugar el 20 de febrero en Zaragoza con motivo de la insurrección del Regimiento de Infantería de Córdoba, y en el asedio y ocupación de los puntos en que se hizo fuerte. Por su comportamiento le fue concedida una segunda Cruz de San Fernando de 1ª Clase según diploma de 29 de marzo de 1854. Por Real Orden de 19 de agosto del citado año de 1854, se le nombró comandante de 3er. batallón del Regimiento de Ingenieros, y por otra de 19 de septiembre volvió nuevamente a la Dirección de Ingenieros de Aragón. El 20 de octubre se encargó de la Comandancia de Zaragoza, del parque de campaña, y del Gabinete Tecnológico. En otro orden, en Zaragoza se le comisionaba en unión de un ingeniero civil y un arquitecto para reconocer el estado de seguridad de la Torre Nueva.

 En julio de 1856 se encontraba en Zaragoza cuando se produjo un levantamiento revolucionario. Al negarse a reconocer al gobierno provisional consiguiente, era conducido como prisionero a Jaca, donde conseguía que la guarnición de la plaza reconociera de nuevo al gobierno legítimo, al tiempo que tomaba el mando de la ciudad. Por su comportamiento y conducta se le concedió el empleo (en ocasión anterior fue el “grado”) de coronel de Infantería el 6 de septiembre de 1856.

En noviembre de 1860 fue destinado a Ceuta, donde se presentó el 28 de enero siguiente, para desempeñar la Comandancia exenta de dicha plaza. Dirigió las obras en gran escala que se emprendieron dentro de su recinto y en el terreno anexionado como consecuencia de la Guerra de África. Por R.O. de 24 de agosto de 1863, fue destinado a la Dirección de Extremadura, que desempeñó desde el 1 de noviembre en que se encargó hasta que por R.O. de 10 de diciembre siguiente fue convertida en Comandancia exenta, de la que también se hizo cargo. En 1866 la Dirección Subinspección de Extremadura fue refundida en la de Andalucía, por lo que quedó de comandante de arma en Badajoz. En marzo de 1868 se encargó nuevamente de la Comandancia y Detall de Alcántara, que antes había desempeñado en unión a la de Badajoz. Continuó en aquel distrito hasta que fue promovido a brigadier de Ingenieros en marzo de 1871. Nombrado Director Subinspector del Cuerpo, fue destinado al distrito de Canarias, encargándose de sus nuevas funciones el 7 de junio. Debido a un mal entendido con el capitán general de Canarias don Luis Serrano del Castillo, mariscal de campo, quedó en situación de Cuartel (disponible), por R.O. de 30 de septiembre de 1871.

En febrero de 1872 fue nombrado Director Subinspector del Cuerpo en Filipinas, embarcándose en Barcelona el 9 de abril. Llegó a Manila el 26 de mayo y el 28 del mismo mes tomó el mando de la dirección subinspección. Tras tomar parte activa en los trabajos para preparar los parques destinados a las operaciones militares contra la isla de Joló, solicitó su derecho para figurar en ellas, que le fue denegado por dos comunicaciones del capitán general de texto altamente lisonjero. Quedó desempeñando las funciones de 2º Cabo y gobernador militar de la plaza de Manila desde el 5 de febrero de 1876, fecha en que salieron las fuerzas, hasta el 19 de abril, en que tuvo lugar la ocupación del citado territorio. Durante la sedición del Regimiento de Artillería Peninsular, que tuvo lugar en Manila el 11 de febrero de 1878, tomó una actitud resuelta y firme, contribuyendo decisivamente a reducir a los sublevados. Por tales servicios y los que había desempeñado y desempeñó con posterioridad en las islas, le fue concedida por Real Decreto de 10 de diciembre la Gran Cruz Blanca del Mérito Militar. En las Filipinas, Brull permaneció hasta 1880, desempeñando comisiones para informar en materia de defensa y colonización sobre los establecimientos de Balabac y Puerto Princesa, además mejoraba el Museo Ultramarino, promovía la concurrencia a la exposición de Filadelfia y organizaba la Biblioteca Militar para el censo de poblaciones de Filipinas.

En junio de 1881 fue promovido al empleo de mariscal de campo del Cuerpo, siendo encargado de la Comandancia General Subinspección del Distrito de Andalucía. En enero de 1887 cesaba en el mando de la subinspección, permaneciendo en la sección de reserva del E.M.G. hasta el 26 de febrero de ese año, fecha en la que falleció en Sevilla.

Además de las dos cruces de San Fernando, ya citadas, era Caballero de la Orden de Carlos III, Comendador de la Orden Americana de Isabel la Católica, Gran Oficial de Cambodgja y Gran Cruz de San Hermenegildo.

 

Estados (Escalillas) del Cuerpo de Ingenieros; “Necrologías”, en Memorial de Ingenieros y Revista Científico Militar, (1887); J. Almirante, Bibliografía Militar de España, Madrid, Manuel Tello, 1876; W. E. Retana, Breve Diccionario Biográfico de los Ingenieros Militares que han estado en las Islas Filipinas, Madrid, Imprenta del Memorial de Ingenieros, 1923; L. de Sequera Martínez, Historial de las Unidades de Ingenieros en Ultramar (la Campaña de 1898), Madrid, Talleres del Centro Geográfico del Ejército, 1999; J. Carrillo de Albornoz y Galbeño, “Caballeros de la Real y Militar Orden de San Fernando pertenecientes al Arma de Ingenieros”, en Memorial del Arma de Ingenieros (Madrid, Ministerio de Defensa), n.os 63-66 (2001 y 2002);  P. I. Sobradiel, La Aljafería (1800-1900). Las claves para su recuperación, Zaragoza, Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2009.

 

Juan Carrillo de Albornoz y Galbeño