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Miguel Salamero Buesa

Biografía

Salamero Buesa, Miguel. Zaragoza, 30.IX.1760 – 8.I.1840. Héroe de la Guerra de la Independencia en los Sitios de Zaragoza.

Nacido en el seno de una familia de clase media, había contraído matrimonio en 1787 con Rafaela Zaro, de cuya unión nacerían seis hijos. Poseía un taller, sito en el callejón de la China, donde mantenía una plantilla de más de veinte obreros dedicados a la elaboración de damascos y tafetanes de gran calidad. Labores muy solicitadas, respondiendo al incremento que alcanzó en el siglo xviii, en Zaragoza, el gremio de sederos, tafetaneros y pasamaneros.

La cercanía del ejército francés, en tierras aragonesas, originó una llamada general a las armas, a la que Salamero respondió con la formación, a sus expensas, de un grupo de escopeteros independiente, compuesto por sus empleados.

En la histórica jornada del 4 de agosto de 1808, los franceses consiguieron penetrar en la ciudad ramificándose por varios puntos. El destacamento, mandado por el general Gradjean, tenía la misión de alcanzar la calle Azoque, saliendo al Coso para encontrarse con parte de las fuerzas que bajaban por Santa Engracia. Miguel Salamero, hallándose en las proximidades, se percató de la maniobra así como de la importancia de sostener la zona, consiguiendo impedir la progresión del general francés. Por tan importante servicio, Palafox le concedió el Escudo de Distinción.

Levantado el asedio, cambió el fusil por el pico y la pala, involucrándose en los trabajos de fortificación de la ciudad que, frenéticamente, se preparaba para resistir el evidente retorno de los imperiales. Confirmados los peores temores, víctimas, los zaragozanos de un segundo sitio, Miguel, al mando de sus escopeteros, continuó con el mismo espíritu de sacrificio y patriotismo que le habían caracterizado, significándose en innumerables y dramáticas jornadas, por las que también se hizo acreedor al Escudo de Distinción del segundo sitio.

El 20 de febrero de 1809 se firmó la capitulación de la ciudad y Miguel Salamero salió entre las cuerdas de presos que fueron, lastimosamente, conducidos a Francia, logrando evadirse muy cerca de la frontera. Refugiado en los Pirineos, pasó mil calamidades, hasta que llegó la hora de la liberación de Zaragoza, efectuada por las tropas de Mina y Durán, el 9 de julio de 1813.

Completamente arruinado, murió a la edad de setenta y nueve años. El entierro fue multitudinario, celebrándose los funerales en la parroquial de San Pablo, desde donde fue conducido hasta el nuevo cementerio de Torrero. Acompañado el cortejo fúnebre por la corporación municipal y autoridades militares, sus restos fueron depositados en la manzana n.º 2, nicho 3.º, sepultura perpetua, donada por el Ayuntamiento de Zaragoza. Al urbanizarse los terrenos que ocuparon el Convento y huerta de Santa Fe, se creó una plaza con el nombre de Miguel Salamero.

 

Bibl.: N. Marín Arruego, “Miguel Salamero Buesa”, en Cuadernos de Aragón (Institución Fernando el Católico, Zaragoza), n.º 24 (1997), págs. 345-360.

 

Nuria Marín Arruego