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Francisco Javier de Morales

Biografía

Morales, Francisco Javier de. Conde de Morales de los Ríos (I). Córdoba, p. m. s. xviii – ?, 1815. Marino, teniente general.

Miembro de la Orden de Santiago, solicitó y obtuvo carta-orden de guardiamarina y en 1747 sentó plaza en el departamento de Cádiz. Posteriormente, fue nombrado de forma sucesiva alférez de fragata (1753), alférez de navío (1754), teniente de fragata (1758), teniente de navío (1760), capitán de fragata (1774), capitán de navío (1777), brigadier (1781), jefe de escuadra (1782) y teniente general (1791). En los primeros años de su carrera militar viajó por Europa y América, luchando en varias ocasiones contra los barcos berberiscos, y en una de ellas le abrieron una causa, por la que fue condenado, como otros oficiales, a la suspensión de empleo por un corto espacio de tiempo. En la década de 1760, siendo teniente de navío y sirviendo en el Pacífico a bordo de la fragata Hermiona, y cuando regresaba de Callao, fue apresado por los ingleses en la costa de Portugal (31 de mayo de 1762). Tras ser liberado, se le procesó por esta causa, y fue condenado a la suspensión de empleo por dos años. Más tarde, luchó dos veces con jabeques contra los berberiscos, y como jefe mandó varios navíos y fragatas, por las costas de España y América, cumpliendo con acierto las misiones que se le ordenó. A partir de 1777, cuando era capitán de navío (aunque Jackson indica que, como jefe de escuadra, a partir de 1782), mandó la del apostadero de La Habana durante algo más de tres años, y al regresar a España guiaba una escuadra que portaba minerales preciosos, que supo burlar durante el viaje la vigilancia de los piratas ingleses. En 1780, embarcó, comandó y arboló con su insignia, como “general subordinado”, el navío San Carlos de la escuadra mandada por el marqués del Socorro, que realizaba la campaña del cabo Finisterre, y a su regreso a Cádiz se le confirió el mando del apostadero de Algeciras, donde tuvo que luchar en varias ocasiones contra varios buques de guerra inglesa y los cañones (baterías) de Gibraltar. Posteriormente, siendo comandante general de los buques de guerra establecidos en Algeciras, con su insignia en la fragata Catalina, junto a la fragata Dorotea, los jabeques Gamo y San Blas, la balandra Primera Resolución, seis lanchas bombarderas y seis cañoneras bombardean Tánger, arrojando ciento cincuenta y seis bombas de catorce pulgadas y doscientas setenta balas rasas, sufriendo tan sólo algunas bajas y ciertos desperfectos en las naves (24 de septiembre de 1792).

Por los servicios prestados al mando de las fuerzas navales reunidas en Algeciras para la defensa de Ceuta, le concedieron en noviembre de 1792 el título de Castilla de conde de Morales de los Ríos. Unos años más tarde, en 1796, sucedió a Mazarredo en el mando de la escuadra del Mediterráneo, compuesta por diez navíos y once fragatas. A finales del mismo año, en 1796, incorporó sus fuerzas navales a la de la escuadra del océano Atlántico, y pasó entonces a estar bajo las órdenes de José de Córdoba, con quien salió de Cartagena, en enero de 1797, para luchar en el océano contra la escuadra inglesa que estaba bajo el mando del almirante Jerwis en el cabo de San Vicente (14 de febrero de 1797). En esta batalla “el conde de Molares los Ríos como segundo jefe de la escuadra española, dejó mucho que desear en su conducta y manejo en el combate” (según Pavía, Jackson), por el que fue sometido a un Consejo de Guerra, en el que se sentenció en su contra, según se recoge en la Real Orden de 10 de septiembre de 1799, “que el segundo jefe de la misma escuadra, conde Morales de los Ríos, teniente general de la Real Armada, por falta de cumplimiento de sus obligaciones en aquella crítica situación, por su inactividad y porque no hizo lo que debió hacer para dirigir el cuerpo de vanguardia que mandaba al socorro de los navíos atacados y doblados por los enemigos á retaguardia, quede también privado de su empleo, sin que se pretende en la corte ni en las capitales de los departamentos de Marina” (Jackson), y se hizo pública también la crítica expresada en Cádiz, que decía que “para alivio de nuestros males / La cabeza de Morales” (Jackson). Pasados unos años, en 1808, recobró su condición de teniente general, pero pasó a la reserva, en cuya condición militar permaneció hasta su fallecimiento en 1815.

 

Bibl.: W. M. Jackson, Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano de Literatura, Ciencias, Artes, t. XIV, London, W. M. Jackson Editor, s. f.; VV. AA., Diccionario Enciclopédico Hispano- Americano de literatura, ciencias y artes, Barcelona, Montaner y Simón Editores, 1899.

 

Miguel Héctor Fernández-Carrión

 

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