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Manuel Martín Carrera Arzadum

Biografía

Carrera Arzadun, Manuel Martín de. Beasáin (Guipúzcoa), 25.XII.1742 – Tolosa (Guipúzcoa), 21.VII.1804. Arquitecto.

Nieto de Pedro de Carrera e hijo de Martín de Ca­rrera y de María Egipcíaca de Arzadun, su segunda esposa, Manuel Martín de Carrera es el representante más brillante de la familia Carrera. Con escasos dos años queda huérfano de madre y será Isabela Josefa de Arza, tercera esposa de su padre, Martín, la encargada de criarle junto con sus dos hijos propios, Lorenzo Antonio y Juan Francisco. Pronto se mostró precoz en el taller familiar. Su padre, percibiendo sus cuali­dades, le envió a estudiar a la Corte en 1764. El 12 de octubre figura ya matriculado en la Real Academia de San Fernando. Por aquel entonces, la institución estaba dirigida por Felipe de Castro. Una vez en ella, Manuel Martín se ejercitó en el dibujo al natural de desnudos y la copia de estampas, modo en el que los alumnos se preparaban para el ornato de interiores y exteriores. Más adelante abordó las materias propias de la Arquitectura. La biblioteca del centro disponía de las obras de Palladio, Alberti, Serlio... Durante su estancia tuvo la oportunidad de conocer las últimas corrientes que inspiraban la arquitectura española, que no tardó en asumir.

Acabados sus estudios, regresa a Guipúzcoa y co­mienza a trabajar junto a su padre, a cuya muerte en 1768 quedó al frente del taller paterno y de los com­promisos adquiridos por su progenitor, alcanzando gran notoriedad.

Con sus hermanastros Juan Francisco y Lorenzo solicita, en 1773, filiación de hidalguía en el ayun­tamiento de Tolosa, junto a la solicitud aportan in­formación de sus antepasados y parientes, y declara­ciones de vecinos de edad avanzada. La petición fue aprobada en la Junta General de Zumaya concedién­doles las armas que indicaban su origen.

Su producción no fue demasiado grande, pero sí de calidad. Trabajó en Guipúzcoa y en las provin­cias adyacentes. En todas sus obras se advierte la im­pronta neoclásica sin olvidar algunos elementos de tradición barroca. Levantó, entre otras, la torre de la Parroquia de Santa María en Villafranca de Oria, la portada de la iglesia y la plaza de Cegama (1777), la torre de la iglesia de San Miguel de Oñate (1778) y la de Cegama (1780). A él se debe la traza de la reedificación del Archivo Provincial sito en Tolosa (1782), y la reconstrucción de la iglesia de Santa Ma­ría en la misma villa tras su incendio (1784). En Viz­caya construyó el edificio de la Aduana de Orduña y el palacio de Pedro Bretón en Gordejuela. Entre sus obras escultóricas destacan el escudo del Real Semi­nario Patriótico de Bergara (1768) y el retablo ma­yor de la iglesia parroquial de Anoeta (1792). A lo largo del ejercicio de su carrera osciló, como lo hizo Ventura Rodríguez, entre la austeridad de Juan Bau­tista de Toledo y Juan de Herrera, y el estilo de Pa­lladio y Vignola. Llaguno advierte que gozó de la “estimación y crédito” de sus coetáneos. Por acuerdo tomado en Madrid en abril de 1780 se le dispensó, junto a Francisco de Ibero y a su yerno Javier Igna­cio de Echeverría, del examen para obtener el título de maestro agrimensor y experto en obras hidráuli­cas “tan notoria [es] la ciencia y experiencia de estos maestros arquitectos”.

Manuel Martín cultivó el gusto por la lectura y accedó a la obra de los pensadores ilustrados (Feijoo, fray Luis de Granada). En todo momento mostró su afán por adquirir cultura y estar a la altura de la pro­gresía intelectual de la época. Participaba de las inquietudes de ésta por la mejora de la educación, mo­tivo que le impulsó a desarrollar una faceta didáctica que aplicó a su ámbito profesional. Buscaba la forma de superar los tradicionales cauces de enseñanza de padres a hijos, con el fin de elevar el nivel de cono­cimientos de los arquitectos a un plano más intelec­tual. Guiado por esta motivación, en 1791 presentó un Manual de Geometría, orientado principalmente a instruir a los jóvenes. Manuel Martín permaneció soltero. Pasó sus últimos días en compañía de sus her­manos presbíteros, en Tolosa, donde murió y fue en­terrado en el convento de San Francisco.

 

Obras de ~: Proyecto del desaparecido tabernáculo del retablo mayor, iglesia de Segura (Guipúzcoa); torre, iglesia de Esco­riaza, 1766; torre, iglesia de Aozaraza, 1767; cuerpo de las campanas, iglesia de Arechavaleta, 1768; Informe pericial sobre la torre, Luko (Álava), 1769; terminación de la obra, iglesia de Orendain, 1770; Nicho expositor para el sagrario, parroquia de San Martín de Zalgo en Ibarra, 1773; Traza para la torre, igle­sia de Ordizia, 1777; torre de la de Santa María, Villafranca de Oria; portada de la iglesia y plaza, Cegama, 1777; Traza para el retablo mayor, Audikana (Álava), 1777; Proyecto para la restauración del presbiterio, Zalduondo, 1777; Diseño de la torre, iglesia de San Miguel, Oñate, 1778; Traza para el pór­tico, sacristía y brazos del crucero, Maestu (Álava), 1778; torre, iglesia de Cegama, 1780; Plan para la realización del pórtico y sacristía, Narvaja, 1780; Aduana, Orduña (Vizcaya); pórtico, sacristía y cajonería, iglesia de Santa María, Orduñapalacio de Pedro Bretón, Gordejuela; traza de la reedificación, Archivo Provincial en Tolosa, 1782; Diseño de la sillería del salón de juntas, ayuntamiento de Oñate, 1782; reconstrucción tras el incendio, iglesia de Santa María de Tolosa, 1784; con M. de Carrera, parroquia de San Pedro, Pasajes, 1763.Escultura: escudo de armas del ayuntamiento, Mondragón, 1760; escudo del Real Seminario Patriótico, Bergara, 1768; re­tablo, Audicana (Álava), 1777; sillería del salón de juntas del ayuntamiento, Oñate, 1782; Reparación de las bóvedas del coro de la iglesia, Hernani, 1784; con J. A. de Arzadun, Proyecto para el camino real, Tolosa, 1785; Diseño del arco de la capilla del Rosario, iglesia de San Miguel de Oñate, 1786; cajonería de la sacristía mayor y otros muebles, iglesia de Tolosa, 1788; retablo mayor, iglesia parroquial de Anoeta, 1792; Diseño del retablo mayor, Ocariz (Álava), 1796.Escritos: Tratado de Geometría Práctica, 1791, 2 vols. (en el mes de abril de 1791, el autor lo ofreció a la provincia de Guipúzcoa; perdido).

 

Bibl.: E. Llaguno y Amírola, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su Restauración, t. IV, Madrid, Imprenta Real, 1829, pág. 231 (reimpr., 1977); J. Ibarra y Berge, Catálogo de Monumentos de Vizcaya, Bilbao, Junta de Cultura de Vizcaya, 1958; E. Pardo Canalis, Los registros de matrícula de la Academia de San Fernando de 1752 a 1815, Madrid, Instituto Diego Velázquez, 1967; M. Portilla et al., Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria, ts. V y VIII, Vi­toria, Obra Cultural de la Caja de Ahorros Municipal de Vito­ria, 1982 y 2001, respect.; VV. AA., Arquitectura neoclásica en el País Vasco, Bilbao, Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, 1990; M.ª I. Astiazarain Achabal, Arquitectos guipuz­coanos del siglo XVIII. Martín de Carrera, Manuel Martín de Ca­rrera, Diputación Foral de Guipúzcoa, Departamento de Cul­tura [Donostia-San Sebastián], 1991, págs. 219-294; “Puntos de encuentro y comportamientos tipológicos en la arquitectura barroca vasca”; M. J. Tarifa Castilla y J. J. Azanza López, “Contribución a los maestros de obras guipuzcoanos del si­glo XVIII”, e I. Cendoya Echániz, “La aportación del taller de los Sierra a la escultura barroca en Guipúzcoa”, en Ondare, 19 (2000), págs. 25-45; 325-337, y 525-526, respect.

 

Elena Legorburu Faus