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Horacio Echevarrieta Maruri

Biografía

Echevarrieta Maruri, Horacio. Bilbao (Vizcaya), 15.IX.1870 – Baracaldo (Vizcaya), 21.V.1963. Empresario, diputado en Cortes.

Fue el único hijo varón de Cosme Echevarrieta Lascurain, conocido dirigente republicano de Vizcaya y acaudalado empresario minero, que había fundado en 1882 junto a su amigo Bernabé Larrinaga Aransolo la comunidad de bienes Echevarrieta y Larrinaga, que duró hasta 1952. Tuvo una única hermana, Amalia, dos años mayor que él, que casó con Rafael Echevarría Azcárate y no tuvo descendencia. Horacio contrajo matrimonio en Bilbao el 28 de noviembre de 1900 con María Madaleno Zárraga, con quien tuvo siete hijos. Heredó a la muerte de su padre en 1903 una importante fortuna en minas, terrenos y valores, así como el liderazgo del republicanismo vizcaíno.

Fue elegido diputado a Cortes por la conjunción republicano-socialista en 1910, 1914 y 1916. Desempeñó un importante papel en varios episodios relevantes de la historia de Vizcaya y de toda España, como la huelga minera de 1910, la quiebra del Crédito de la Unión Minera en 1914, la oposición al proyecto de ley de Santiago Alba en 1916 y la huelga revolucionaria de 1917, a consecuencia de la cual —y de la implicación en ella de elementos socialistas y republicanos— dimitió de su cargo de diputado y se alejó de la política para dedicarse en exclusiva a sus negocios.

Éstos habían experimentado un gran auge durante la Primera Guerra Mundial. Con los beneficios obtenidos principalmente en los sectores naviero, carbonífero y de la minería del hierro, Echevarrieta se lanzó a diversificar de manera extraordinaria sus intereses empresariales, con lo que alcanzó posiciones importantes en el cemento, la madera, la construcción inmobiliaria, la energía eléctrica, el petróleo, el teléfono y la aviación, además de comprar el prestigioso periódico El Liberal de Bilbao, el cual tuvo en nómina a Indalecio Prieto, quien se convirtió en su dueño en 1934. En 1923 protagonizó las negociaciones con el dirigente rifeño Abd-el-Krim para la liberación de los prisioneros españoles que quedaban en sus manos tras el desastre de Annual de 1921. Alfonso XIII quiso recompensarle por esta labor concediéndole el título de marqués del Rescate, pero Horacio Echevarrieta lo rechazó alegando su ideología republicana. En 1925 desempeñó también una importante tarea en la renovación de los conciertos económicos vascongados, problema al que se unió la quiebra definitiva del Crédito de la Unión Minera ese mismo año. Por el éxito de sus gestiones, fue nombrado vizcaíno esclarecido, padre de la provincia de Álava y guipuzcoano honorario y benemérito.

Adquirió y renovó en 1917 los Astilleros de Cádiz, pero la crisis de la marina mercante lo empujó a ofrecer sus instalaciones a la Armada española y a los intereses militares alemanes que buscaban una forma de sortear las prohibiciones de rearme de los Tratados de Versalles. Esta colaboración hispano-alemana supuso una seria amenaza para los intereses británicos, que gracias a su influencia política consiguieron anular los encargos a la factoría de Echevarrieta. Como consecuencia, la posición de Horacio se tornó desesperada coincidiendo con la llegada de la Segunda República. Intentó evitar la quiebra prestando su ayuda, en connivencia con Manuel Azaña, a los republicanos portugueses a cambio de importantes concesiones comerciales, pero el fracaso de esta gestión lo llevó en septiembre de 1934 a la cárcel, de la que salió nueve meses después.

Tras la Guerra Civil pudo continuar con la única empresa que se había salvado de la crisis, los Astilleros de Cádiz, pero los destrozos causados por una explosión en 1947 y su avanzada edad en aquel momento, setenta y siete años, aconsejaron su jubilación y la venta de la factoría. Fue nombrado entonces hijo predilecto de Cádiz en honor a sus desvelos por la empresa, y murió en 1963 en su finca Munoa, en Baracaldo, a la edad de noventa y dos años.

 

Fuentes y bibl.: Archivo Histórico Nacional, Fondo Echevarrieta y Larrinaga, Guerra Civil.

P. Díaz Morlán, “Capital minero e industrialización. El grupo empresarial vizcaíno Echevarrieta y Larrinaga (1882- 1916)”, en Revista de Historia Industrial, 13 (1996), págs. 181- 198; Horacio Echevarrieta (1870-1963). El capitalista republicano, Madrid, LID Editorial Empresarial, 1999; “Horacio Echevarrieta Maruri (1870-1963)”, en E. Torres (dir.), Los 100 empresarios españoles del siglo XX, Madrid, LID-Círculo de Empresarios, 2000, págs. 181-185.

 

Pablo Díaz Morlán