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Magnencio

Biografía

Magnencio. Magnus Magnentius. ¿Amiens (antes Samarobriva Ambianorum) (Francia)?, c. 303 – Lyon (antes Lugdunum) (Francia), 10.VIII.353. Emperador de Roma (350-353).

Germano de origen humilde (Juliano, Discursos, 1, 33d-34a; Aurelio Víctor, Libro de los Césares, 41, 25), de padre británico y madre de origen franco, se le considera natural de Amiens o de sus cercanías. Aunque se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, la noticia del Epítome sobre los Césares (42, 6) en el sentido de que tenía unos cincuenta años cuando murió, es decir, el 353, indica que debió de nacer hacia el 303. Se ignora el nombre de sus padres y no parece cierto que tuviera un hermano llamado Iustinus, como se lee en Zonaras (13, 9); más verosímil es que fuera hermano de Decencio, al que asoció luego al trono como César. Casado el año 351 con Iustina, no hay constancia de que tuvieran hijos, aunque en los sucesos finales del año 353 se cita genéricamente a sus parientes, lo que indica que hay que contar con algún familiar más, desconocido hasta la fecha.

Magnencio había iniciado su carrera en tiempos de Constantino I (Zósimo, 2, 46, 3) y el año 350 era un oficial de alto rango, comandante de dos legiones palatinas del ejército de Occidente estacionadas en Italia (Zonaras, 13, 6; Zósimo, 2, 42, 2) y en apariencia leales al emperador Constante. Según Zósimo, el 18 de enero del año 350 y durante la celebración del cumpleaños del hijo del comes largitionum Marcellinus en Augustodunum (Autun, Francia), la ciudad gala y capital de los Eduos donde se encontraba la Corte de Constante, Magnencio apareció vestido con ropas imperiales y fue aclamado como Augusto por los presentes (Zósimo, 2, 42, 2; Juliano, Discursos, 1, 26b-c; Eutropio, Breviario, 10, 9, 3); la impopularidad de Constante y el recuerdo del asesinato de Constantino II diez años antes debieron ser razones suficientes para facilitar la caída de Constante, su huida y posterior asesinato cerca de los Pirineos.

Desaparecido Constante, y con Constancio II empeñado en las guerras en Persia, Magnencio se convertía en gobernante único de toda la Europa romana y de los territorios africanos. La lejanía del Emperador legítimo debió de facilitar la usurpación, lo que explica que fuera rápidamente reconocido en Britannia, África, Italia y en las Galias, a cuya prefectura pertenecía Hispania; respecto a la lealtad de la Península Ibérica, no es descartable, como ya propuso Arce, que una parte de la Tarraconense continuara siendo fiel a Constancio II, quizá especialmente las zonas del litoral mediterráneo.

En su intento por controlar todos los territorios romanos hasta el Bósforo, Magnencio encontró resistencia en el Illyricum y en Italia. En el primero de estos territorios, Constantina (c. 320-354), hija de Constantino I, hermana de Constancio II y viuda de Hannibalianus, indujo a Vetranius a no reconocerle y a proclamarse como Augusto el 1 de marzo del 350; lo que parecía una medida dirigida contra Magnencio, significaba en la práctica una segunda usurpación que tendría una existencia breve, pues Vetranius abdicó el 25 de diciembre del 350 ante Constancio II.

En Italia el rechazo inicial lo protagonizó Nepotianus, hijo de Eutropia y nieto de Constancio I, que reunió tropas y ocupó Roma como Augusto el 3 de junio del 350, matando a Anicius, el recién nombrado prefecto del pretorio de Italia; sin embargo, las tropas de Magnencio al mando de Marcellinus invadieron la ciudad y la tomaron el 30 de junio, sólo veintisiete días después de su proclamación, matando a Nepotianus y a su madre.

La reacción de Constancio II ante estos acontecimientos ha tenido y tiene muchas lecturas. En términos de legitimidad dinástica, la desaparición de sus hermanos Constantino II y Constante convertía a Constancio II en candidato a un gobierno unipersonal si conseguía acabar con la usurpación de Magnencio.

Probablemente la misma situación animaba a Magnencio a terminar con el último de los hijos de Constantino I, que podía frenar su carrera imperial.

Si en enero del 350 Constancio II se encontraba con sus tropas en Oriente, a finales de diciembre de ese año ya ejercía su dominio entre el Adriático y el mar Negro, con lo que Roma se encaminaba a un nuevo conflicto y a una nueva guerra en la lucha por el trono. La relación de los acontecimientos siguientes se puede espigar en las fuentes aunque sin demasiada precisión: Constancio II elevó a la condición de César a Constantius Gallus (Claudius Gallus) el 15 de marzo del 351 en Sirmium (Sremska Mitrovika, Serbia) y le encomendó el control de Oriente (Ammiano Marcelino, 21, 13, 11), donde la situación seguía siendo peligrosa; Gallus ostentaría ese título hasta finales del año 354, fecha en que perdió la confianza de Constancio II y fue ejecutado en la isla de Flamona, cerca de Pola; como respuesta a la proclamación de Gallus, Decencio —el probable hermano de Magnencio— fue proclamado César en Mediolanum (Milán; Zonaras, 13, 8).

En el verano del 351, Magnencio invadió el Illyricum y se enfrentó a las tropas de Constancio II, siendo derrotado el 28 de septiembre del 351 en Mursa (Osijek, Croacia); ante la derrota, se refugió de nuevo en las Galias, al tiempo que algunos senadores y líderes itálicos cruzaron el Adriático para aliarse con Constancio II y beneficiarse de la amnistía. Un año después, en otoño del 352, Italia y Sicilia caían en manos de Constancio II y con ellas la ciudad de Roma, al tiempo que África e Hispania eran objeto de expediciones navales para trasladar tropas que evitaran el dominio de Magnencio. En julio del año 353 Constancio II cruzó los Alpes y derrotó a Magnencio en Mons Seleucus (La Bâtie-Montsaléon, cerca de Gap, Francia); abandonado por una parte de sus tropas después de la derrota, sin posibilidad de cruzar a Mauritania a través de Hispania por las fidelidades creadas por Constancio II, y atrincherado en Lugdunum (Lyon), Magnencio mató a su madre y a sus familiares y se suicidó el 10 de agosto del 353 “a los tres años y siete meses de gobierno” (Eutropio, Breviario, 10, 12, 2; Aurelio Víctor, Libro de los Césares, 42, 10); una semana después, el 18 de agosto, se ahorcaba Decencio en Senonae (Sens, Francia), la capital de los Senones. Según Ammiano Marcelino (Historia, 22, 14, 4), la cabeza de Magnencio fue enviada a Hierápolis (Pamukkale, Turquía), aunque el triunfo con la entrada del Emperador en Roma no sería conmemorado hasta cinco años después (Ammiano Marcelino, 16, 10, 1).

Magnencio empleó la Galia como escenario básico de su etapa de gobierno; allí dispuso de los principales apoyos e incluso sus emisiones monetarias se hicieron básicamente en las cecas romanas de este territorio (Amiens, Arlés, Lyon, Trier). Aunque algunos autores contemporáneos y posteriores, como Aurelio Víctor o Zósimo, son críticos con él y refieren sus costumbres brutales, su cobardía o el desconocimiento de la estrategia militar, es probable que ese cuadro corresponda más a su condición de “bárbaro” en términos de origen geográfico y de usurpador en lo referente a la legitimidad dinástica.

Por el contrario, la iconografía y leyendas de sus monedas y programas, como el del mantenimiento viario en el noroeste de Hispania, le definen como un gobernante al uso en este agitado siglo IV romano.

 

Bibl.: J. Bidez, “Amiens, ville natale de l’empereur Magnence”, en Revue des Études Anciennes, 27 (1925), págs. 312-328; F. Cumont, “Les origines de l’usurpateur Magnence”, en Comptes Rendues de l’Academie des Inscriptions et Belles Lettres (1925), pág. 224; W. E nsslin, “Magnentius”, en Paulys Realenciclopädie der Classischen Altertums-wissenschaft (RE), 14.1, Stuttgart, Alfred Druchenmüller, 1928 (1974), col. 445-452; P. Bastien, Le monnayage de Magnence (350-353), I-II, Wetteren 1964-1983; A. H. M. Jones, J. R. Martindale y J. Morris, The Prosopography of the Later Roman Empire I, A. D. 260-395 (PLRE, I) Cambridge, University Press, 1971 (reimpr. 1975), pág. 532 (Fl. Magnus Magnentius); T. D. Barnes, The New Empire of Diocletian and Constantine, Cambridge (Mass.)-London, Harvard University Press, 1982; J. Arce, El último siglo de la España romana: 284-409, Madrid, Alianza, 1982; A. Chastagnol, L’évolution politique, sociale et économique du monde romain de Dioclétien à Julien: La mise en place du régime du Bas-Empire (284-363), Paris, Société d’édition d’enseignement supérieur, 1982; M. di Maio, “Smoke in the Wind: Zonaras’ Use of Philostorgius, Zosimus, John of Antioch, and John of Rhodes in his Narrative on the Neo-Flavian Emperors”, en Byzantion, 58 (1988), págs. 230-255; J. J. Cepeda, “La circulación de moneda de Magnencio en Hispania”, en Memoria del VII Congreso Nacional de Numismática, Madrid, Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, 1989, págs. 371-379; T. D. Barnes, Athanasius and Constantius: Theology and Politics in the Constantinian Empire, Cambridge (Mass.)-London, Harvard University Press, 1993; D. Kienast, Römische Kaisertabelle. Grünzuge einer römischen Kaiserchronologie, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1996, págs. 319-320; R. M. Frakes, “Ammianus Marcellinus and Zonaras on a Late Roman Assassination Plot”, en Historia 46, 1997, págs. 121-128; J. F. Drinkwater, “The revolt and ethnic origin of the usurper Magnentius (350-353), and the rebellion of Vetranio (350)”, en Chiron, 30 (2000), págs. 131- 159; D. Woods, “The Constantinian origin of Justina (Themistius, Or. 3.43b)”, en The Classical Quarterly, 54, 2004, págs. 325-327; P. Barceló, Constantius II. und seine Zeit. Die Anfänge des Staatskirchentums, Stuttgart, Klett-Cotta, 2004.

 

Juan Manuel Abascal